Rita 2

Presentación Crueldad: pedagogías y contra-pedagogías

La forma
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Contra-pedagogías de la crueldad
Contra-pedagogías de la crueldad

Este libro coloca a disposición tres clases ofrecidas en la Facultad Libre de Rosario en agosto de 2016. Para los fines de esta publicación, las clases fueron reescritas en su totalidad. En dicha reescritura acompañé el itinerario temático de las exposiciones, pero fui completando las lagunas inevitables que dejamos al hablar. También gramaticalicé la expresión, porque la palabra hablada es, algunas veces, sorprendentemente a-gramatical y antiestética. Pero mantuve, en la medida de lo posible, el estilo de la oralidad.

En las clases he trazado un panorama de mi recorrido por temas y debates desde la investigación para mi tesis doctoral hasta el presente. Al hacerlo, me he detenido en algunas experiencias y reflexiones, bañadas aquí apenas por una luz de bastidores, luz esquiva al intenso foco que delimita con claridad los bordes de las figuras cuando son tratadas por la tecnología textual que se ha impuesto hoy en la academia. En ese sentido, estas tres clases representan una insubordinación, se acogen al Derecho a la Desobediencia y emprenden una huida no siempre exitosa en dirección a la conversación libertaria porque no sujeta el flujo del discurso a otra cosa que no sea su capacidad de nombrar lo que para el interlocutor será reconocible. Nos han robado el tiempo, y con el tiempo se fue el arte y el placer de conversar. Podemos recuperar todavía algo de su creativa incerteza.

Ofrecí las tres clases aquí transcriptas y revisadas en la Facultad Libre de Rosario el 25, 26 y 27 de agosto de 2016. Ellas dan testimonio del estímulo creativo que recibí de los asistentes y de los organizadores. Aprovecho esta breve presentación para hurgar en el diccionario en busca de palabras capaces de expresar mi agradecimiento y mi admiración a los jóvenes que me recibieron y fueron anfitriones en la Facultad Libre, representados en la figura de Adriano Peirone. Aún en tiempos sombríos, mi estado de ánimo se recupera cuando recuerdo la dedicación de esos jóvenes a la tarea de mantener vivo el espacio comunitario de la Facultad, que permite la circulación y el debate de los conocimientos a través de los canales del compañerismo y por medio de un gesto educativo que resiste y rechaza la mercantilización del saber tan en la pauta terno-académica de nuestros días.

A pesar de que revisé, edité, reescribí y complementé abundantemente las notas transcriptas para garantizar su comprensión, las tres clases que aquí se publican representan bien la deriva de mi manera de exponer a lo largo de muchos años. Uso el término deriva para describir lo que en inglés llaman «stream of consciousness«, traducible como «flujo de consciencia», y estoy convencida de que permite algo próximo a una conversación en un nivel no plenamente consciente con las presencias en la sala -pido venia a lectoras y lectores sin tolerancia para todo lo que parezca esoterismo. Naturalmente, en la versión escrita, como dije, por quedar suspendida hasta cierto punto y solo hasta cierto punto la ca-presencia de interlocutores, el diálogo subterráneo entre la expositora y su público, he revisado cada párrafo, cambiando su redacción y completando su sentido.

El tema

Llamo pedagogías de la crueldad a todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. En ese sentido, esta pedagogía enseña algo que va mucho más allá del matar, enseña a matar de una muerte desritualizada, de una muerte que deja apenas residuos en el lugar del difunto. La trata y la explotación sexual practicadas en estos días de son los más perfectos ejemplos y, al mismo tiempo, alegorías de lo que quiero decir con pedagogía de la crueldad. Es posible que eso explique el hecho de que toda empresa extractivista que se establece en los campos y pequeños pueblos de América Latina para producir commodities destinadas al mercado global, al instalarse trae consigo o es, inclusive, precedida por burdeles y el cuerpo cosa de las mujeres que allí se ofrecen.

Cuando hablo de una pedagogía de la crueldad me refiero a algo muy preciso, como es la captura de algo que fluía errante e imprevisible, como es la vida, para instalar allí la inercia y la esterilidad de la cosa, mensurable, vendible, comprable y obsolescente, como conviene al consumo en esta fase apocalíptica del capital. El ataque sexual y la explotación sexual de las mujeres son hoy actos de rapiña y consumición del cuerpo que constituyen el lenguaje más preciso con que la cosificación de la vida se expresa. Sus deyectos no van a cementerios, van a basurales.

La repetición de la violencia produce un efecto de normalización de un paisaje de crueldad y, con esto, promueve en la gente los bajos umbrales de empatía indispensables para la empresa predadora. La crueldad habitual es directamente proporcional a formas de gozo narcisístico y consumista, y al aislamiento de los ciudadanos mediante su desensibilización al sufrimiento de los otros. Un proyecto histórico dirigido por la meta del vínculo como realización de la felicidad muta hacia un proyecto histórico dirigido por la meta de las cosas como forma de satisfacción[1].

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[1] Para una extensión sobre el tema, ver «La pedagogía de la crueldad», entrevista que di a Verónica Gago publicada en el suplemento «Las 12», Página 12, Buenos Aires, 29 de mayo de 2015

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