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Por qué es incorrecto hablar de femicidios o de violencia de género como una “pandemia”

  • Distintos expertos en la temática argumentan que los términos no son neutros.
  • Argumentan que un delito estructural no debe ser asociado a una enfermedad, que es un fenómeno «natural».

Por Virginia Digón

Desde que comenzó el aislamiento obligatorio decretado por el Gobierno Nacional a raíz del coronavirus, las instituciones y los grupos feministas manifestaron su preocupación por el peligro del incremento de la violencia de género puertas adentro de los hogares.

Es así que los mismos organismos –y lo replicaron en los medios de comunicación–, se refirieron a los femicidios y a la violencia de género como “la otra pandemia” a la que hay que prestar atención y atender.

Sin embargo, más allá de que el mensaje puede guardar una buena intención, distintos expertos en la temática advirtieron por qué es incorrecto hacer un paralelismo entre una enfermedad como el Covid-19 y un delito como la violencia machista o de género, con una estructura social, política y cultural que la sostiene desde hace siglos.

Desde la Asociación Con Voz, por una vida sin violencia, indicaron a través de un comunicado: “Al equiparar los femicidios con la pandemia se ubica en un mismo plano un fenómeno de salud pública con un fenómeno social y patriarcal. Femicidio no es una enfermedad que irrumpe en el planeta matando mujeres, femicidio es violencia machista”, indican.

Luego argumentan: “Si bien esta analogía que se realiza entre la pandemia de Covid-19 y los femicidios que se sucedieron a lo largo de estos días tiene impacto a los fines mediáticos, lo cierto es que genera tergiversación y confusión respecto a la diferencia que existe entre una situación y la otra”.

Sofía Soria, investigadora asistente del Conicet y trabajadora del Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (Ciecs), habla de dos puntos clave al explicar por qué no hay equiparar los femicidios con la pandemia del Covid-19: “La pandemia está asociada a un fenómeno que proviene de la naturaleza o de aquellos procesos que escapan a nuestras decisiones y acciones humanas. Y sabemos que los femicidios  no tienen que ver con el campo de lo natural ni lo espontáneo”, indica.

En segundo lugar, explica la consecuencia de esta confusión: “Si entendiéramos a los femicidios como fenómenos espontáneos o que provienen de la naturaleza, nos quedaríamos sin posibilidad de pensarlos en clave política”.

Por qué es incorrecto hablar de femicidios o de violencia de género como una “pandemia”
Por qué es incorrecto hablar de femicidios o de violencia de género como una “pandemia”

Para Soria, que también pertenece a la comunidad de pensamiento latinoamericano El Telar, los homicidios por razones de género no sólo provienen de estructuras culturales y políticas que se pueden identificar, sino que también “nos abren un gran campo de posibilidades para abordarlos en término de política pública”.

Femicidio versus pandemia

Desde Con Voz recuerdan cuál es la definición de femicidio que se utiliza en la Convención de Belém Do Pará, a la que adhiere Argentina en la ley 26.485: femicidio es la muerte violenta de una mujer por razones de género, “ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal; o que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por parte de cualquier persona; o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión. En contraposición, la definición de pandemia indica que es “una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países”.

“Así, la afirmación de que “el femicidio es pandemia” no hace más que colocar al femicida en una suerte de situación de excepción, patológica o extraordinaria en relación con la situación natural. Esto es, que un femicida no es parte del orden cultural y social en la que vivimos, sino más bien un elemento externo y excepcional. Clara afirmación que ensaya -una vez más- una inaceptable justificación”, indican desde Con Voz.

Y agregan: “Al otorgar ese rasgo de padecimiento (al femicida) también lo colocan en una situación donde podría no ser culpable de agredir y poder ‘curarse’ de aquella ‘enfermedad’”.

Masculinidades

Por su parte, el psiquiatra especialista en temas de género y masculinidades, Enrique Stolla, adhiere a esta diferenciación de conceptos y explica: “Un objetivo de los últimos 60 años del dispositivo de dominación masculina ha sido “medicalizar” la violencia machista extrema”.

VIOLENCIA DE GÉNERO. Mujeres realizando la performance "Un violador en tu camino" que recorrió distintos países del mundo (AP / Archivo).

VIOLENCIA DE GÉNERO. Mujeres realizando la performance «Un violador en tu camino» que recorrió distintos países del mundo (AP / Archivo).

Y luego agrega: “Bajo esa concepción, si un hombre viola, abusa o mata es un ‘enfermo’; y si se comprueba que lo hizo (y que no es una falsa acusación de la mujer), entonces nosotros, ‘los hombres de buena familia’, no tenemos responsabilidad alguna sobre esos hechos criminales, porque no somos todos iguales y las mujeres deben aprender a diferenciar a los ‘enfermos’ de los ‘varones normales’”.

Para Stolla, “los machos violentos no son enfermos”. “La Violencia de Género o Violencia Machista no es una enfermedad, por lo tanto no es una pandemia, es una violencia que está al servicio de la estructura de dominación patriarcal. No existe la masculinidad tóxica y no existen los vínculos tóxicos. Dejemos de medicalizar, dejemos de sintonizar con el poder médico y el discurso-patriarcal-hegemónico”, concluye.

La Voz 

 

Diario Digital Femenino

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