FEMICIDIO NO ES PANDEMIA. ES VIOLENCIA MACHISTA

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Por Admin abril 16, 2020 22:08

FEMICIDIO NO ES PANDEMIA. ES VIOLENCIA MACHISTA

Integrantes de CONVOZ emitieron un comunicado donde también se refieren al error enorme que es denominar «pandemia» a la violencia machista

El texto

Quienes integramos CONVOZ, disentimos con la afirmación de que el “femicidio es la otra pandemia” .
Femicidio no es una enfermedad que irrumpe en el planeta matando mujeres.

Femicidio es Violencia Machista.

FEMICIDIO NO ES PANDEMIA. ES VIOLENCIA MACHISTA

FEMICIDIO NO ES PANDEMIA. ES VIOLENCIA MACHISTA

Desde con Convoz, consideramos imperioso compartir nuestra posición y disenso, con el fin de evidenciar y visibilizar lo que hay detrás de ciertos usos lingüísticos que aparentan carácter de objetividad y neutralidad.
Estos usos lingüísticos de manera solapada son funcionales, protectores y reproductores del discurso de poder de la matriz cultural, social, política, económica y patriarcal imperante.

Basta con poner en el buscador las palabras “pandemia y femicidio” y ver la cantidad de resultados que surgen, tales como: “Una “pandemia mundial”; “Femicidios: pandemia en la Argentina”; “La otra pandemia: femicidios”. Esta afirmación se realiza con apariencia de cientificidad y por ello de neutralidad.

Si bien esta analogía que se realiza entre la pandemia del COVID-19 y los femicidios que se sucedieron a lo largo de estos días que llevamos de aislamiento social preventivo y obligatorio, tiene impacto a fines mediáticos, lo cierto es que genera tergiversación y confusión respecto a la diferencia que existe entre una situación y la otra.
Pensamos que el modo en el que nombramos las cosas las define, entonces, ¿qué pasa si nombramos una cosa por otra?. En este sentido, en el proceso de deconstrucción y reconstrucción permanente es crucial que volvamos una y otra vez a los términos que usamos, para revisarlos, cuestionarlos y re-significarlos. Cuando sucede un femicidio lo que se produce es la muerte violenta de una mujer por razones de género, “ya sea que tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal; o que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por parte de cualquier persona; o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión. (Convención Belén do Pará. CEVI). Mientras que una pandemia es una enfermedad epidémica que se extiende a muchos países (Enciclopedia Universal Spasa Calpe)

Así, la afirmación de que “el femicidio es pandemia” no hace más que colocar al femicida en una suerte de situación de excepción, patológica o extraordinaria en relación a la situación natural. Esto es, que un femicida no es parte del orden cultural y social en la que vivimos, sino más bien un elemento externo y excepcional. Clara afirmación que ensaya -una vez más- una inaceptable justificación.

Al otorgar ese rasgo de padecimiento también lo coloca en una situación donde podría no ser culpable de agredir y poder “curarse” de aquella “enfermedad”.

Por otro lado, en el campo de las definiciones, consideramos la definición de “Genocidio”.
Genocidio: determinado tipo de actos criminales perpetrados con intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal. ( ONU)

El femicidio es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales que permiten un sinfín de atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres.

Siendo el ambiente ideológico y social de machismos y misoginias, de violencias contra las mujeres normalizadas, naturalizadas (y muchas veces normatizadas); sumados los vacíos legales y la ausencia de políticas públicas eficaces, el caldo de cultivo que genera las condiciones inseguras de vida y de convivencia social para las mujeres favoreciendo así el conjuntos de crímenes, que exigimos enfáticamente prevenir, esclarecer y erradicar.

En el femicidio concurren en tiempo y espacio, múltiples menoscabos contra mujeres ejecutados por violentos conocidos (parejas, novios, esposos, acompañantes, familiares, colegas y compañeros de trabajo) y desconocidos (anónimos); por violadores y asesinos: individuales o grupales, ocasionales o seriales, que conducen al sufrimiento desmedido y/o muerte cruel de las mujeres. Sin embargo, en todos ellos subyace la concepción de que las mujeres son maltratables, usables, prescindibles y finalmente desechables. Y, desde luego, todos con un factor común: su infinita crueldad. Son de hecho, crímenes de odio contra las mujeres. Donde concurre de manera criminal el silencio, la omisión, la negligencia y la complicidad de las autoridades encargadas de prevenir, investigar eficazmente, sancionar y erradicar estos crímenes. De modo que, hay femicidio cuando el Estado no proporciona a las mujeres las condiciones de seguridad necesarias para una vida libre de violencia machista en la comunidad en la que son parte, en la casa, en los espacios de trabajo, de tránsito o de esparcimiento, esto es cuando niega derechos. Por eso el femicidio es también un crimen de Estado.

Bourdieu desarrolla la crítica de la dominación bajo todas sus formas. El concepto de dominación simbólica es una de sus más conocidas aportaciones: la dominación sobre el otro empieza por la palabra, el lenguaje se convierte en un instrumento de poder. Quien tiene el poder de nombrar las cosas, define y enuncia realidades.

El lenguaje en tanto instrumento de poder, quedó evidenciado a través de las palabras del secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra cada 25 de noviembre, donde aseguró que el maltrato contra las mujeres es una pandemia a nivel global. “La violencia contra las mujeres y las niñas es una pandemia mundial, así como un agravio moral para todas ellas, un motivo de vergüenza para todas nuestras sociedades y un obstáculo importante para el desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible”.

Al equiparar los femicidios con la pandemia, ubica en un mismo plano un fenómeno de salud pública con un fenómeno social y patriarcal.

No es casual ni azaroso encubrir la violencia machista con un manto patológico.
Es el privilegio machista ser los dueños históricos de la ciencia, la política, el conocimiento y la palabra.

FEMICIDIO NO ES PANDEMIA. ES VIOLENCIA MACHISTA.

Compañeras de CONVOZ

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Diario Digital Femenino

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Por Admin abril 16, 2020 22:08
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