Victoria, como tantas otras mujeres, no es comprendida desde su situación socioeconómica y de género

Admin
Por Admin agosto 7, 2017 07:01

Victoria, como tantas otras mujeres, no es comprendida desde su situación socioeconómica y de género

Victoria Aguirre espera la conformación de un nuevo tribunal luego de que la fiscal de juicio Stella Maris Salguero de Alarcón renunciara y después de que los tres jueces, Lilia Avendaño, José Pablo Rivero y Francisco Aguirre, integrantes del único Tribunal Oral Penal de Oberá se inhibieran cuestionados por la defensa de Victoria por falta de perspectiva de género para el tratamiento del juicio por el femicidio vinculado de Selene, su pequeña hija. La instancia vuelve a fojas cero.

Roberto Bondar, defensor de Victoria recusó al Tribunal por «parcialidad manifiesta«

7HQCg2Rx_400x400El caso de Victoria, y otras tantas Victorias plantea un sinnúmero de interrogantes respecto de la situación de las mujeres ante la violencia de género, el acceso a la justicia, el tratamiento que allí se les da a ellas y sus casos y el después. Sobre estas cuestiones dialogamos con el Licenciado en psicología, Leandro Maggio;  Psicoterapeuta, Feminista, Miembro del Programa Municipal de Intervención Integral en Violencia Social  en Cosquín, Córdoba
 
 
¿Cuál es el impacto que una medida como esta (la detención por un crimen que no cometió) provoca en una mujer, teniendo en cuenta sus circunstancias?
El impacto psicológico es muy grande justamente porque no se han tenido en cuenta sus circunstancias. Estamos frente a una situación de revictimización y violencia institucional por parte del Poder Judicial que conlleva a un aumento del sentimiento de inseguridad e indefensión. Digo aumento porque la situación de indefensión ya estaba presente en Victoria en manos de su ex pareja e incluso mucho antes por el contexto de vulnerabilización de un Estado ausente que no le brindó herramientas adecuadas para enfrentar lo que le sucedía. Victoria, como tantas otras mujeres, no es comprendida desde su situación socioeconómica y de género, lo que implica dejarla en un estado de aislamiento que reafirma su sentimiento de impotencia en relación a enfrentar circunstancias de violencia.
Es importante comprender que al dolor por el asesinato cometido a su hija (femicidio vinculado) y la situación violenta hacia su persona, se le suma el señalamiento machista de ser supuestamente una “mala madre que no la cuido correctamente”, poniéndola en el lugar de culpabilidad y generando un enorme daño.
Las consecuencias a nivel psicológico en circunstancias como éstas las podríamos identificar a través del estrés postraumático, sentimiento de culpa e indefensión, temor a vincularse afectivamente con otras personas, baja autoestima, alta probabilidad de transitar periodos depresivos por el sentimiento de impotencia y desvalimiento hacia el futuro, etc. Por otro lado, el nivel de afectación varía de acuerdo a las herramientas psico-socio-educativas que haya podido incorporar y la red de apoyo y contención familiar y social que posea.
En caso de salir sobreseída, ¿Qué herramientas tiene para revertir este impacto? Pensándolo desde el Estado. Desde lo individual sabemos de terapias psicológicas grupales e individuales ¿Es posible que pueda tomar la decisión por estas últimas sola?
En caso de salir sobreseída implicaría un primer paso fundamental hacia un camino reparador del daño debido a que habría un reconocimiento del error cometido por la Justicia. Estaríamos frente a un Estado que deja de culpabilizar a Victoria pero que a la vez debe responder brindándole asistencia y condiciones concretas de existencia que le posibiliten salir del lugar de vulnerabilización en el que se encuentra.
Con respecto a la asistencia psicológica será fundamental intervenir desde lo grupal y/o individual con estrategias de empoderamiento y de reaprendizaje de pautas culturales que generen un modo distinto de pensar-se en la relación con otros y consigo misma, es decir, como persona con derecho a la libertad e igualdad. Básicamente, que pueda desarrollar herramientas psicosociales que le permitan enfrentar su vida de forma libre, sin miedos ni violencia.
Nuevamente, El apoyo social y familiar será un aspecto fundamental y necesario para la toma de decisión de comenzar el tratamiento y posibilitar el cambio.
En cuanto a lo social, ¿Qué crees que produce un caso como este? ¿Es desacertado pensar que sirve como “aleccionador” y en el futuro pueda generar que las mujeres no denuncien? ¿Se sientan perdidas y se dejen morir en manos de sus victimarios?
Es muy interesante tu pregunta porque es un disparador a un tema que es muy doloroso para todos los que trabajamos en esto y es la lucha cotidiana que enfrentamos en pos de producir cambios socioculturales. Situaciones como la de Victoria exponen el mayor déficit que encontramos para subvertir la situación de desigualdad que enfrentan las mujeres a diario y que es la indiferencia del Estado y de gran parte de la sociedad para con la violencia de género. Sabemos que el mayor esfuerzo debe estar puesto en construir políticas que visibilicen las consecuencias de una sociedad patriarcal como la nuestra y que se generen estrategias de cambio. El caso de Victoria Aguirre nos muestra que falta mucho por hacer pero expone, a su vez, que existe una gran parte de la sociedad que no será cómplice de la violencia machista. Ahí nuevamente tenemos otro aspecto fundamental para poder revertir gran parte del daño causado.
Es cierto que éste caso podría actuar como “aleccionador”, en parte considero que si, sin embargo también puede llegar a ser ejemplificador como prevención de nuevas situaciones al mostrar, como decía anteriormente, que gran parte de la sociedad no será indiferente frente a las injusticias, es decir, que las mujeres no están solas. Elemento fundamental que vienen gestando los colectivos feministas para desarrollar el cambio y que nos interpela y compromete al resto de la sociedad para seguir el mismo camino hacia la igualdad.
El movimiento feminista, como bien mencionas, acompaña en sus luchas a las mujeres, cuestiona y reclama al poder judicial en forma permanente, aún así la mirada patriarcal persiste ¿Por qué estas conductas de los jueces y juezas?
Considero que los jueces y juezas, a pesar de estar obligados a juzgar con perspectiva de género, son parte de esta sociedad y por lo tanto están atravesados por los mismos modelos y aprendizajes machistas. De allí que como profesionales que intervenimos en situaciones de violencia de género es necesario y fundamental posicionarnos desde una mirada integral y compleja de la problemática, que contemple lo micro y lo macro de cada situación. Si no se parte de comprender el flagelo y la situación de vulnerabilización social en la que se encuentran las mujeres cotidianamente debido al modelo patriarcal que las posiciona en un lugar de subordinación con respecto al hombre, estaremos reproduciendo la desigualdad y el sufrimiento. Todas las estrategias que realicemos como profesionales serán eficaces para prevenir y erradicar la violencia hacia las mujeres en la medida en que se construya a la par un contexto sociocultural y económico que lo permita. De allí el rol fundamental que tienen los profesionales intervinientes y el Estado de accionar adecuadamente para garantizar que se respeten los derechos de las mujeres.
Para ello es fundamental poner en relieve el lugar en el que cada uno de nosotros y nosotras nos posicionamos en relación al cambio, es decir, la importancia de llevar adelante una autocrítica reflexiva que cuestione los modelos machistas aprendidos.

Admin
Por Admin agosto 7, 2017 07:01

Colabora

Publicidades

Facebook