¿Mandarla a «lavar los platos»? Pensalo dos veces

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Por Admin junio 11, 2019 19:37

¿Mandarla a «lavar los platos»? Pensalo dos veces

Mandarla a lavar los platos

¿Vas a mandarla a «lavar los platos»? Pensalo dos veces

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó un fallo que ordena a un hombre a pagar $8 millones a su ex esposa que, durante 30 años, se dedicó a las tareas del hogar. Filo.News habló con la economista Mercedes D´Alessandro sobre esta sentencia histórica.

Por: Paula Gimenez

O sea, hasta hace 40 años, la gente se casaba para siempre y la posibilidad de poder desvincularte de ese aunque la otra persona no quiera, no existía. Si a eso le sumamos que en los años 60, solo dos de cada diez mujeres trabajan fuera de su hogar, nos da que aproximadamente el 80% de las mujeres de más de 70 años fueron amas de casa y, al no tener remuneración por dichas tareas, nulos fueron sus aportes a lo largo de los años.

Esta nota trata, en realidad, de una noticia que parece no tener mucho que ver con esto pero está directamente relacionada. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó un fallo que ordena a un hombre a pagar ocho millones a su ex esposa, una economista de 70 años que durante casi 30 se dedicó a las tareas del hogar habiendo dejado de lado su título. El fallo es novedoso: nunca se concedió un monto tan elevado en materia de compensación económica por no haber podido ejercer su profesión.

A partir de que se conoció esta información, las redes sociales se llenaron de comentarios positivos y negativos respecto al fallo. Los negativos, claro está, critican el elevado monto casi con envidia y son, su mayoría, realizados por personas que creen que lavar los platos, cocinar, cuidar a ancianos o hijes, es una tarea basada en el amor y no en el esfuerzo.

Para poder analizar mejor este tema, Filo.News habló con la economista Mercedes D´Alessandro, editora general de Economia Femi(s)nita, organización que estudia este fenómeno y divulga la necesidad de que las tareas del hogar sean remuneradas de alguna forma.

Mercedes D´Alessandro, economista y escritora.
Mercedes D´Alessandro, economista y escritora.

«Me parece fantástico. Está bueno que haya mujeres que puedan ver eso como una alternativa para pensar su propia situación. Cuando yo era chica mi vieja se casó sin divorcio, antes de que exista esa ley, para nosotras es algo totalmente natural pero para muchísimas mujeres, se casaban para toda la vida y en estas condiciones, en las cuales las mujeres tenían este rol muy asignado en las tareas del hogar», explica la especialista.

«En los años 60, sólo dos de cada diez mujeres trabajaban fuera del hogar, (la mayoría por necesidad, salvo alguna exepción), entonces me parece que para la generación de la mujer que recibió el fallo, tiene un significado más especial que para nuestra generación que, de alguna manera, viene con el divorcio bajo el brazo», refuerza

Jubilación, tan cerca y tan lejos

El 23 de julio de este año el presidente Mauricio Macri no renovará la Moratoria previsional. Dicha medida permitía que personas de más de 65 años que no llegaban a tener 30 años de aportes, puedan jubilarse.

Si bien a esta política se la llamó «Jubilación para amas de casa», nunca lo fue. Pero, aunque la moratoria estaba dirigida a varones y a mujeres, las más beneficiadas por dicha medida, fueron ellas (8 de cada 10), ya que son, en su gran mayoría, quienes por el rol asignado y el estigma de ser mujeres en esta sociedad, trabajaron durante toda su vida en sus hogares sin recibir salario.

«Todas estas cuestiones te remarcan cómo la independencia económica es clave para las mujeres. Para poder tomar decisiones que tienen que ver con su vida personal, desde con quién compartir la vivienda hasta con quién compartir una cena o qué hacer con su dinero», comenta la economista.

Juventud, distinto tesoro

jubilada en protesta | Foto: Lavaca.org
jubilada en protesta | Foto: Lavaca.org

Así como indica D´Alessandro, la generación de madres y abuelas vivieron una realidad diferente. No sólo por la época sino, además, por las limitaciones y prohibiciones de las que todas las mujeres eran víctimas.

«Para esta capa generacional es mucho más interesante esta noticia que para la juventud. Por la estructura de mercado laboral en Argentina y por el rol que tienen las mujeres, la moratoria que no se renueva es un golpe fuerte para todas las que tienen más de 60 años. La jubilación para amas de casa aún no es un derecho pero sí es absolutamente necesario», indica.

Cuando dicha moratoria no se renueve, la posibilidad de aquellas personas que jamás hayan aportado de jubilarse no existirá más y será reemplazado por la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). «Dicho plan es un 82% de una jubilación mínica, o sea un 82% del 82%. Un certificado de pobreza que además les impide tener otros ingresos. La alternativa de esta mujer de 70 años era acceder a a este ingreso que le impide hacer otro tipo de cosas porque es incompatible con tener una changa. Hoy el panorama para las personas de estas edad es bastante dificil, no todas tienen un exmarido al cual poder hacerle juicio», explica.

El vil y necesario metal

Si bien el contexto no es alentador, este fallo renueva la esperanza. «Se puede destacar que valoriza el trabajo no remunerado. Al fin se le pone un precio, un precio que lo compara con el costo de oportunidad que esta mujer tuvo, si hubiera ejercido su profesion», agrega D´Alessandro.

El reconocimiento de este tipo de tareas que, de necesitarlas, debemos tercerizarlas y abonarlas, es clave y es una de las exigencias que el movimiento feminista realiza año a año. A su vez, es un tema que tiene mucha resistencia. Para la especialista, el rechazo sucede por la romantización de estos quehaceres. «Pareciera que cuando una exije un precio a las tareas del hogar esta rompiendo una especie de magia. Hoy vivimos en una sociedad en la cual el valor de las cosas pasa por el dinero. Como socialmente la familia continúa siendo lo más sagrado y uno de los pilares de esa familia es la mamá abnegada que entrega todo y más por y para sus hijos y su marido, cuando se busca una recopensa por el esfuerzo, sostienen que buscamos ensuciar esa tarea con el vil metal», explica.

Es importante entender que, sin una mujer que lave los platos, que cocine, que cuide a las y los chicos, que ordene la casa, que lave la ropa y prepare almuerzos, ¿cómo podrían, los varones, haber hecho todo lo que hiceron?«Fuimos y somos esa socia oculta de todas las empresas del mundo que hicieron que sus trabajadores lleguen felices a la oficina y con muchísimos problemas resueltos», explica la especialista y finaliza: «Me parece interesante plantear que no necesariamente pasa por ponerle un precio pero sí reconocer que cuestan un esfuerzo. A una mujer que decide quedarse en el hogar o que, por los roles sociales, está inmersa en esa relación y le toca quedarse en casa, no le es gratuito. Por más amor que le ponga«, finaliza.

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