Tiempos disruptivos. Lecturas sobre la centralidad de la política en los 70

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Por Admin agosto 10, 2019 21:01

Tiempos disruptivos. Lecturas sobre la centralidad de la política en los 70

CÁTEDRA LIBRE EXTRACURRICULAR “ERNESTO CHE GUEVARA”
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS / UNLPam

El sábado 17 de Agosto a las 17.30hs, en el Salón del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNLPam -sito en Gil 353, 2° piso Santa Rosa (LP)-, la Cátedra Libre Ernesto Che Guevara realizará una nueva actividad. En esta oportunidad Alejandra Ciriza y Nilda Redondo presentarán el libro:

Tiempos disruptivos. Lecturas sobre la centralidad de la política en los 70

Tiempos disruptivos. Lecturas sobre la centralidad de la política en los 70

Tiempos disruptivos. Lecturas sobre la centralidad de la política en los 70

Este libro, editado por la Universidad Nacional de Cuyo en 2018, tiene por organizadoras a Alejandra Ciriza, Fabiana Grasselli y Laura Rodríguez Agüero y sus autorxs son, además de las mencionadas, Violeta Ayles Tortolini, Andrés Carminati, Paz Escobar, Nilda Redondo y Eva Rodríguez Agüero.

Se organiza en tres partes: Experiencias de radicalización política; Feminismos en tiempos de revuelta y El arte y la disputa por la forja del sentido común.

En la primera, los capítulos son, de Laura Rodríguez Agüero, “Del «invierno caliente» del posMendozazo a la dictadura. Bancarios y estatales en la Mendoza de los setenta”; de Andrés Carminati, “«Elementos extraños con brazaletes rojos». Radicalización obrera y lucha armada en una metalúrgica mediana de la ciudad
de Rosario (1973-1976)”;
de Violeta Ayles Tortolini, “A la búsqueda de tradiciones subalternas: el accionar político y militar del PRT-ERPen Mendoza (1973-1976)”.

En la segunda parte, de Alejandra Ciriza, “Tras las huellas de experiencias y genealogías feministas en la Argentina de los año setenta. Una revisión situada”; de Eva Rodríguez, Agüero “Feminismos, cultura y política en la Argentina de los años setenta. Una lectura de la revista Crisis desde el punto de vista de género”.

En la tercera parte, de Nilda Redondo, “Escritura y utopía: Juan Gelman”; de Fabiana Grasselli “Rodolfo Walsh y Francisco Urondo: escritura testimonial en tiempos de revuelta”; de  Paz Escobar “Trelew, la fuga que fue masacre.
De la memoria política a la política de la memoria”.

En la introducción se sostiene: “Este libro busca complejizar la mirada sobre un tiempo que retorna. Escrito a varias voces, difícilmente halle una delimitación disciplinar precisa. Más que un tema o una disciplina, lo que nos reúne es el intento de escrutar desde el presente ese tiempo, un tiempo de singular densidad en lo referido a las experiencias transitadas por subalternos y subalternas (…) Ese tiempo, que muchos y muchas consideramos como de condensación, como Benjamin pensó el jet zeit, como Marx pensara las revoluciones. Ese tiempo de anudamiento y precipitación de acontecimientos arroja aún destellos sobre el presente”

Como es habitual la actividad es libre y gratuita.

Nilda Redondo
Directora Cátedra Libre “Ernesto Che Guevara”

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Tiempos disruptivos

«Este libro busca complejizar la mirada sobre un tiempo que retorna.
Escrito a varias voces, difícilmente halle una delimitación disciplinar precisa. Más que un tema o una disciplina, lo que nos reúne es el intento de escrutar desde el presente ese tiempo, un tiempo de singular densidad en lo referido a las experiencias transitadas por subalternos y subalternas, un tiempo de experimentación política,de derrumbe de Bastillas, de asalto a las ciudadelas del privilegio al modo de las tropas aymaras y quechuas de Túpac Katari, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza y Andrés Túpac Amaru en 1781 en la ciudad colonial de La Paz. Ese tiempo, que muchos y muchas consideramos como de condensación, como Benjamin pensó el jet zeit, como Marx pensara las revoluciones. Ese tiempo de anudamiento y precipitación de acontecimientos arroja aún destellos sobre el presente.

Su lectura es un terreno, por así decir, espinoso, un nudo donde se cruzan debates teóricos, éticos y políticos. Investigar sobre los años setenta en la Argentina trae a colación la cuestión del tiempo, de las relaciones entre pasado y presente, los asuntos de la memoria, los intereses que guían la investigación, esto es, el lugar que se asigne al interés cognoscitivo y/o al emancipatorio y sus diversas articulaciones, o la ubicación de quien investiga, tanto en lo referido al espacio geográfico (en un país donde lo sucedido en Buenos Aires suele ser asimilado a la dimensión nacional sin más, mientras los acontecimientos provincianos no pierden su marca espacial) como a la edad.

Algo en el orden de la experiencia y la transmisión se juega en lo que se escribe acerca de los años setenta. También, desde luego, la cuestión de la violencia política en un tiempo que estuvo marcado por una intensa politización de la vida social y cultural, por movilizaciones y revueltas populares, por formas organizativas ligadas a los reclamos de la base en el movimiento obrero, por la emergencia y el exterminio de organizaciones político-militares vinculadas a diversas orientaciones en el entonces complejo arco de las izquierdas, por experimentaciones educativas, artísticas, intelectuales.

Quienes hemos escrito este libro nos distanciamos de la línea dominante en los estudios acerca de los años setenta, tanto en lo referido a la problemática herencia dejada por el Nunca más y la conocida, pero no por ello menos persistente, teoría de los dos demonios, como por una línea que tiene por portavoces a Luis Alberto Romero, Hugo Vezetti, Ana Longoni y Vera Carnovale, quienes han ido construyendo desde la academia una cierta imagen de ese tiempo que se pretende neutral, científica, verdadera sin más e incluso pionera en la sana crítica de lo políticamente correcto (esto es, en su concepción de las cosas, la perspectiva de los organismos de ddhh).
Por decirlo en los términos en que Romero (2007) cierra su conocido estudio introductorio «La violencia en la historia argentina reciente: un estado de la cuestión»: «Hay un punto, quizá ideal, donde la corrección política y la probidad historiográfica han de encontrarse.

Esa es nuestra tarea de historiadores del pasado reciente» (p. 137).
En cuanto a Romero, su trabajo, con referencias variadas y una estructura interesante, pues procura explicar la violencia política abriendo un horizonte temporal más largo, incurre en la pretensión del punto de vista de dios, por decirlo a la manera de Donna Haraway, a lo que se suma una perspectiva curiosa respecto del tiempo, un asunto central para quienes hacen historia. Romero procede como si su trabajo estuviese dotado de la capacidad de iluminarlo todo, al abrigo de cualquier parcialidad, un asunto poco probable para quien ha señalado a la democracia burguesa como el non plus ultra al que debemos aspirar, ubicada en el lugar de ideal incontrovertible, espacio del consenso y del bien pensar. Para decirlo con sus palabras, «los ideales de 1983» (Romero, 2016). De lo que se trata es precisamente de asumir que no hay (aunque haya) posiciones privilegiadas desde las cuales sancionar otras perspectivas. En todo caso, la posibilidad de hacerlo reside en relaciones asimétricas, no en excelencias cognoscitivas, sino en relaciones de fuerza en el campo académico, cultural y político, pues en todo caso el consenso del que se trata no es sino forzado y debido al predomino de ciertas posiciones sobre otras. Sucede en la academia del mismo modo que en las organizaciones políticas y sociales… pdf

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