Semana Mundial de la Lactancia Materna: “Pensar en una perspectiva del buen vivir”

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Por Admin agosto 7, 2020 12:47

Semana Mundial de la Lactancia Materna: “Pensar en una perspectiva del buen vivir”

Semana Mundial de la Lactancia Materna: “Pensar en una perspectiva del buen vivir”

En 1990 se definió la Semana Mundial de La Lactancia Materna, que se extiende  desde el 1 al 7 de agosto, en más de 170 países. Esta fecha se estableció con el propósito de proteger, respaldar y promover la lactancia materna a bebes, niñas y niños de todo el mundo.

Por: Sofía Pérez Leguizamón

En ese marco, Diario Digital Femenino dialogó con Moira Goldenhörn, abogada feminista, investigadora en Sociología Jurídica, maestranda en Ciencias Sociales y Humanidades en la Universidad Nacional de Quilmes.

La especialista comentó que el lema “se decide internacionalmente” y luego se adapta a cada país. Este año, es “Apoyar la lactancia materna para un planeta más saludable”, relacionado “con cuestiones del ambiente”.

“Me gusta darle la vuelta que tiene la política propia de la soberanía alimentaria y solidaria, de no depender del sistema, la búsqueda de la salud”, sostuvo y explicó que por estos motivos impulsaron un conversatorio con colegas que trabajan en cuestiones de lactancia “y un compañero que tiene una visión estratégica acerca de la alimentación y el desarrollo de las personas, y el apoyo a las madres desde el laburo, desde los estudios, de la maternidad y la lactancia”.

Una conexión con la Pachamama.

Goldenhörn resaltó la “identificación con la Pachamama” y que la Semana de la Lactancia Materna “comience con el día de la Pachamama, que nos ayude a identificarnos con eso, con el cuidado de las mujeres en cuanto a dadoras de vida y a sostenes de la vida misma, y la corresponsabilidad en casa desde las políticas públicas y apuntar a un cambio social de responsabilidad solidaria para todas las familias que están criando”.

A su vez, señaló que “decidir para irrumpir al mundo o aceptar la llegada de un niñe al mundo debería tener el compromiso de toda la comunidad”. En ese sentido, hizo referencia al “volver a la tribu y hacerle el aguante al que está sin dormir, aguantando caprichos, yendo de un lado para el otro por la escuela”.

“Volver a pensar en una perspectiva del buen vivir, de los pueblos originarios, del cuidado de la Pacha y del ambiente me lleva a retomar una humanidad en serio, de comunidad y no una humanidad del que tiene plata paga. Este pretexto neoliberal de llamarnos por nuestros procesos fisiológicos… La humanidad no pasa por mercantilizar disociadamente nuestras capacidades”.

El acompañamiento como herramienta fundamental.

La investigadora advirtió que para poder sostener la lactancia es necesario “tener tiempo, necesitas descansar para poder dar teta a la noche”, aspectos que “son incompatibles cuando tenes toda la vida diurna de exigencias y la jornada laboral completa”. En esa línea, comentó que el año pasado presentó un trabajo donde problematizó la cuestión del trabajo.

“Era de la filosofía del derecho al trabajo con una mirada del buen vivir, desde el feminismo, pero orientada al trabajo como eje, tanto el cuidado de la tierra como el cuidado de las personas. Necesitamos los seres humanos, trabajadores y trabajadoras, compatibilizar dentro de lo que es una jornada laboral también las tareas de cuidados y domésticas”, explicó.

Esto se debe a que, en una familia que está criando, ya sea monoparental o con dos madres o dos padres, “requiere de un cuidado extra”. Entonces, “es una ficción que el mejor convenio colectivo de trabajo es tengas una licencia de 4-6 meses y la jornada reducida por dos años” porque “si tu marido trabaja por 12 horas afuera de tu casa también es insostenible”.

“No es solamente un tema de la mujer el cuidado de las personas de la familia, creo que es un tema social. Hace un tiempo había una iniciativa de prohibir la lactancia en lugares públicos”, remarcó.

El respeto por la lactancia.

Por otro lado, planteó la problemática de las mujeres y personas lactantes que no pueden acceder a la compra de leche. “No hemos encontrado un estudio serio de cuánto dinero aportan los Estados a través del Sistema Público de Salud en lactancia artificial porque no se puede sostener la lactancia materna”, indicó.

Luego de seis meses de vida, la lactancia “ya no es el único alimento” y “después del año es un complemento con cierto valor nutricional más que nada inmunitario. Hasta que el niñe es autónomo en su inmunología requiere de la lactancia sostenida. La familia no pone un peso en alimentación de un bebe cuando una lactancia existe y está instalada. Por más que la madre pueda tener acceso a una obra social o pueda tener acceso en una salita, el estado y la Salud Pública está gastando un dinero que no requiere ser gastado”.

Con respecto a la socialización del niñe, aseveró que la lactancia “tiene que ser respetada”, y señaló que el imponer como principio general eso “realmente está alterando esta necesidad del bebé o niñe pequeñe. Cuando este grande e independizado de su madre no hay problema que desarrolle un vínculo con los dos, incluso es saludable para ambos, madre e hije.  Pero cuando tiene esta relación ¿cómo un juez le va a decir a una madre cuando hay que darle la teta? La lactancia es parte de la sexualidad de las mujeres. Cualquiera sea su autopercepción, independientemente de cómo haya nacido y sea madre, no importa si nació con vulva, ovarios, útero o acorde a esa orgánica”.

“Si te sacan a tu bebé un día entero mientras estás lactando, tu cuerpo también va a sufrir las consecuencias. Afecta tu emocionalidad, tus hormonas, es un proceso sexual. Así como no se pueden obligar a tener relaciones sexuales o a no tenerlas por mandato judicial, como no te pueden obligar a parir por parto, por cesárea o por mandato judicial, tampoco te pueden obligar a lactar o no lactar”, indicó.

“A nadie se le ocurre obligar a alguien, por una decisión judicial, a amamantar, pero sí se les ocurre prohibirla. Estas construcciones que hace años venimos arrastrando, lo que hacen es cercenar derechos adquiridos ya por las mujeres. No nos imponen nada, exigen que nada se nos imponga, pero permiten y promocionan que se nos impida el contacto, la identidad de los bebes que gestamos, que se nos impida la lactancia de los bebes que parimos y criamos. Es un lugar complejo este en el que nos están dejando este planteo neoliberal”, amplió.

Para la especialista, esto ocurre por “disociar las funcione de la persona. Ya no sos una madre, sos un cuerpo gestante y lactífero, entonces da igual. Estamos hablando de leche humana en lugar de leche materna”. En el caso de madres trans “que no pueden amamantar los bancos de leche ayudan”, destacó pero afirmó que no “necesariamente tiene que ser la regla ni tienen que obligar a una mujer a la tortura del sacaleches para que abastezca al niñe en la casa del otro progenitor”.

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