Mujeres pariendo historia

Admin
Por Admin enero 22, 2017 11:02

Mujeres pariendo historia

Libro sobre el primer Encuentro Nacional de las Mujeres (Argentina)“Mujeres pariendo historia. Cómo se gestó el Primer Encuentro Nacional de Mujeres. Reseña íntima y política de las integrantes de la Comisión promotora”, editado por Diana Maffía, Luciana Peker, Aluminé Moreno y Laura Morroni, con entrevistas de Luciana Peker, María Elisa Ruibal, Romina Ruffato y Cecilia Alemano y fotos de Salvador Batalla.
(Descargar en Portada)
Sin títuloPresentación
El Encuentro Nacional de Mujeres es uno de los hechos políticos más originales y consolidados de las décadas que sucedieron al retorno de la democracia. Cada año, puntualmente, mujeres de todo el país nos damos cita en la ciudad acordada en el Encuentro anterior, recibidas con hospitalidad por la colectiva local que organiza los acuerdos de alojamiento, espacios para talleres, comidas, comunicación y logística.
Así se va creando una historia colectiva que mereció ya estudios académicos y publicaciones, que es objeto de apasionados debates antes, durante y después del fin de semana del 12 de octubre en que salvo escasas excepciones ocurre la cita.
Los Encuentros tienen su dinámica y sus reglas consensuadas, aunque a veces se intente alterarlas y en ocasiones se amenace con impedir la libre elección de los temas de debate, se recele de la inexistencia de liderazgos impuestos que favorece la autogesión, se desconfía de la politización no partidaria que consiste en no censurar voces en las conclusiones de los talleres.
La marcha rumorosa de mujeres diversas deteniéndose y señalando, en cada sitio del país donde nos reunimos, los lugares inicuos donde el patriarcado muestra su ferocidad; reclamando con signos que se construyen y se sostienen colectivamente (como los pañuelos verdes) nuestros reclamos por la larga deuda con la libertad sobre nuestros cuerpos que implica la penalización del aborto, le dan a los Encuentros un corazón que palpita identidad.
Pero ¿cómo surgió el primer Encuentro Nacional de Mujeres?
Cuando no había todavía experiencia alguna en nuestro país con estas características plurales y abiertas ¿qué mujeres y por qué concibieron este Encuentro a pesar de que aún no se había aplacado el miedo a la dictadura, al estado de sitio que prohibía toda reunión, cuando aún la democracia no se había sacudido la experiencia de secuestros, desapariciones, torturas y amenazas?
Conozco a esas mujeres. Ellas me iniciaron en el feminismo, me sorprendieron con el primer 8 de marzo en la Plaza de los Dos Congresos portando estandartes feministas, procuraron animarme a asistir a encuentros internacionales a los que sólo me atreví años después.
Ellas, que dedicaron arduas horas de discusión y de trabajo para organizarlo, me invitaron a ese esperanzado conjunto de talleres al que asistimos mil mujeres, que esperaba expandirse y crecer en una complicidad de mujeres que finalmente fue una utopía realizada.
Casi nadie sabe hoy quiénes fueron ellas. No las identificamos aunque sigamos viéndolas en nuestros múltiples lugares de lucha. Por eso no les reconocemos ese origen ni les agradecemos haber salido de la inercia para dar la fuerza inicial que nos puso en marcha. Casi nadie sabe qué decían y qué soñaban entonces, y qué piensan hoy de este movimiento de mujeres tan significativo en nuestra vida pública y en la defensa de nuestros derechos.
Por eso, por una deuda personal que es también una deuda colectiva, conversé sobre esto con Laura Morroni, cuya tesis de Maestría en Estudios de Género analiza las tensiones del movimiento feminista latinoamericano y sus devenires políticos; y también con Aluminé Moreno, politóloga y directora de la Comisión Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura de la C.A.B.A., para darle forma a un reconocimiento institucional (finalmente, en mayo de 2011, la Legislatura porteña otorgó un diploma de honor a las organizadoras del Primer Encuentro Nacional de Mujeres “en reconocimiento por su compromiso militante en favor de los procesos de empoderamiento de las mujeres”).
Identificarlas, buscarlas, comunicarnos con ellas fue toda una aventura en la que colaboraron las redes de mujeres, y el extraordinario equipo con el que trabajé durante los 4 años de mi función legislativa. Pero no se trataba solamente de hacerlas objeto de un homenaje, había que reconstruir la historia.
Quisimos darles la palabra en primera persona a algunas de ellas, para acercarnos a ese origen incierto que toda historia encierra, ese origen que es también terreno de disputa entre las propias testimoniantes. Leer sus voces, aún hoy luchadoras y frescas, es apropiarnos de una genealogía de mujeres, es ir a contracorriente de las formas tradicionales de la política, para buscar en los márgenes y a veces en lo doméstico el territorio de las rebeldías y las emancipaciones profundas.
Con este proyecto en ciernes, tuvimos la fortuna de contar con jóvenes periodistas e investigadoras sociales que con pasión y sensibilidad fueron haciendo desandar la memoria.
Primero Elisa Ruibal, que llegó a hacer una pasantía en la Comisión Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud justo cuando estábamos madurando este proyecto, al que se sumó entusiasta.
Luego Luciana Peker, preciosista y degustadora de biografías, que convocó también a Romina Ruffato y Cecilia Alemano para abarcar en poco tiempo muchas historias. Todas ellas pusieron mucho más que el registro de unas palabras generacionalmente lejanas, una empatía y un interés profundo en la escucha de estas historias.
Luciana nos acercó a Salvador Batalla, un fotógrafo con especial sensibilidad para el retrato y para contar historias a través de la imagen. Su acompañamiento enriqueció el proyecto, agregándole dimensiones sensitivas a los relatos vívidos de las testimoniantes.
Así, de la idea inicial algo austera, se fue haciendo una fiesta. Una reconstrucción polifónica del momento germinal de esa idea que todavía nos desafía y nos compromete: encontrarnos, mujeres diversas en edades y procedencias, en lenguas madre y en religiones, en ideologías y en educación, en capacidades laborales y profesiones. Encontrarnos por tres días sin patrones.
Cada año llegan mujeres por primera vez a los Encuentros, y dicen no ser las mismas cuando regresan.

Diana Maffía

Fuente: Diana Maffía

Admin
Por Admin enero 22, 2017 11:02
Escribir un comentario

Sin comentarios

No hay comentarios aún!

Todavía no hay comentarios, pero puede ser el primero en comentar este artículo.

Escribir un comentario
Ver comentarios

Escribir un comentario

<

SUSCRIPCIONES

Publicidades

Facebook