Los jueces no saben cuidar a los chicos

Admin
Por Admin junio 30, 2016 12:35

Por Mabel Bianco[1]

Los jueces no saben cuidar a los chicos Mabel Bianco - FEIM

Los jueces no saben cuidar a los chicos
Mabel Bianco – FEIM


La Convención sobre los Derechos del niño, que Argentina ratificó en 1990 y que desde 1994 tiene carácter constitucional, implicó un cambio sustancial ya que considera a niñas y niños sujetos de derechos. Establece el “interés superior del niño” que debe prevalecer en todas las decisiones sobre niños y niñas, hasta los 18 años. Frente a cualquier situación que les afecte, se privilegiaran las decisiones que benefician al niño/ niña. Aunque parezca sencillo, todavía se utiliza o interpreta erróneamente el “interés superior del niño” y hasta se lo desconoce.

Sirva de ejemplo un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que restituyó un niño de cuatro años a su madre, con una discapacidad leve. La justicia lo había separado desde el nacimiento, en base a un informe de una funcionaria judicial. El niño fue condenando a vivir en instituciones y considerado en situación de adopción. La madre tuvo un segundo hijo a quien cría, pero a su primogénito se le siguió negando el derecho a vivir con ella y su familia. La Corte dispuso el reintegro del niño a su madre, compartiendo fundamentos de la Procuración, reconociendo el interés superior del niño. La Convención determina niñas y niños solo pueden ser institucionalizados en situaciones extremas y graves.
En oposición a esto, la justicia aduce frecuentemente la revinculación familiar a niñas y niños abusados sexualmente por su padre. Allí, la justicia entiende que el interés superior del niño es vivir con su familia y les obliga a revincularse con su propio verdugo, justificando el abuso sexual e incluso llegando a veces a explicarlo como acto de amor.
En estos casos el interés superior del niño es lo opuesto, porque la revinculación de un niño o niña que ha sido abusado, y sabe seguirá siéndolo, les niega el derecho a protegerse del abusador y viola su derecho a ser escuchado.
Estos dos casos paradigmáticos evidencian cómo los funcionarios judiciales pueden malinterpretar o ignorar el interés superior del niño y expresan la necesidad imperiosa de formación del personal judicial sobre los derechos de los niños. También evidencia la necesidad de designar al Defensor del Niño, figura establecida en la Ley de Protección Integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes (Ley 26061, de 2005), que aún no fue creada. Por lo tanto, niñas y niños que padecen violación de sus derechos no tienen alguien especializado ante quien pedir que se garanticen sus derechos.
Estas son deudas del Estado frente a la niñez. Nuestros niños y niñas también dirían “Ni una Menos”, pero no tienen la fuerza ni la capacidad para organizarse y expresarse, por eso quedan silenciados y la violación de sus derechos sigue invisibilizada. Ayudemos a que puedan decir BASTA!
 
 


[1] Mabel Bianco es médica, Presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer – FEIM
 
 
Fuente: clarin.com
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