Los hombres no lloran

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Por Admin marzo 22, 2019 11:43

Los hombres no lloran

Los hombres no lloran. Cómo piensan y actúan los varones que quieren deconstruirse

Por ROCÍO MAGNANI

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“¿Cómo puede ser que yo, que lucho, laburo y pienso cómo hacer para vivir en un mundo más justo, soy un agente opresor?”, se preguntaba Facundo Vázquez, de 27 años, cuando hace tres años empezó a cuestionar los mandatos de la masculinidad con un grupo de compañeros de la murga del centro comunitario Gallo Rojo, en Bella Vista.

Las preguntas brotaban de a montones. “Che, ¿por qué las compañeras no tocan el bombo? ¿Por qué los presentadores son todos varones? ¿Por qué siempre hace falta que esté fulano para tomar decisiones?”. La lista seguía: ¿Cuál es el lugar que los varones tendrían que tomar (o no) en las marchas feministas? ¿Cómo deberían frenar las actitudes machistas en sus compañeros o amigos? ¿Y las propias? ¿Y si las recetas que tenían para “seducir” eran formas de acoso?

“Cuando la perspectiva de género entra en nuestra vida, los varones empezamos a sentir una contradicción, porque no queremos ser esa humanidad”, dice Facundo y cuenta que la murga cambió mucho. Ya no actúa con otra que tenga una persona denunciada por violencia de género y se puso a trabajar para contener a los adolescentes del barrio con problemas en sus parejas.

Facundo Vázquez, de 27 años, integra el grupo de masculinidades Guachxs, de Bella Vista. / Gabriel Pecot

Facundo Vázquez, de 27 años, integra el grupo de masculinidades Guachxs, de Bella Vista. / Gabriel Pecot

Hoy, se convirtió en Guachxs, un espacio «de acción y reflexión» de varones. «Entendemos que a este mundo lo formamos todos, desde la acción o desde la inacción, porque el lugar que vos no ocupás lo agarra otro para tomar decisiones. Y la murga nos da el piso para empezar a cuestionar nuestros privilegios”, define.

La masculinidad en crisis

Las mujeres, en particular a partir de 2015 con el primer Ni Una Menos, exigen la erradicación de las violencias contra sus cuerpos, pero también el derecho a construir relaciones equitativas en el reparto de tareas domésticas y de cuidado. Para eso necesitan que los varones deconstruyan sus estereotipos de género. «Es una revolución, un cambio de paradigma enorme”, define la filósofa feminista y directora del Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, Diana Maffía.

De #Sororidad al #MiráComoNosPonemos, un año marcado por las consignas de las mujeres

“La masculinidad -explica- está en un momento de cambio, que el feminismo, las mujeres, atravesamos hace décadas.Los varones están viendo que su construcción de masculinidad y, sobre todo, su educación emocional ya no son eficaces para lograr sus objetivos.” Este proceso “implica un tembladeral, es un tipo de crisis tan profunda que genera temor, sobre todo en los varones, que están “desorientados”.

Más de 300 varones participaron de los talleres de verano de nuevas masculinidades organizados por Mala Junta, Patria Grande. / Gabriel Pecot

Más de 300 varones participaron de los talleres de verano de nuevas masculinidades organizados por Mala Junta, Patria Grande. / Gabriel Pecot

La percepción de fin de ciclo no significa que todos los varones se transformen. Algunos se repiensan, pero otros se rebelan para restablecer las normas sociales que ven amenazadas. Las cifras de femicidio muestran un nuevo machismo que se niega a perder privilegios y redobla la crueldad. En los primeros dos meses de 2019, el observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven” registró un femicidio cada 26 horas. El dato supera ampliamente la media de los últimos diez años: un caso cada 30 horas, según la asociación civil La Casa del Encuentro.

“Tenemos algo para preguntarnos, si somos los que tenemos el monopolio de los asesinatos, de la violencia”, apunta Juan Pablo Ares, coordinador de talleres sobre machismo y “Nuevas Masculinidades” en la Federación Argentina LGBT (FALGBT). Apunta que no sólo hay que pensar en los femicidios, sino en que el 95 por ciento de los homicidas a nivel mundial son varones, de acuerdo a la estadística de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito de 2014.

En 2018, explica Pablo, la fuerza que tomó el feminismo «empezó a llevarse puestas un montón de cosas de una manera hermosa y profundamente desconcertante para las personas que estamos en el lugar de los opresores pero no nos sentimos identificados”. Las reglas de juego cambiaron: “Las pibas están cada vez más empoderadas y te dicen lo que piensan, te paran el carro, te escrachan, te compiten o buscan que se les den sus espacios”. Y los varones no tienen “ni idea” de cómo manejarse.

Nuevas Masculinidades en plural, grupos para reflexionar sobre micromachismos, estereotipos y violencias

La filósofa Maffía resalta que “verse en un colectivo opresor es horrible, si vos no tenés vocacionalmente la posición de oprimir” y sugiere que el primer paso es cuestionar los privilegios que otorga la masculinidad.

Nuevas Masculinidades en plural

La Federación Argentina LGBT realiza encuentros de masculinidades en los que se debate sobre violencia, privilegios, machismo y cómo romper con los modelos que socialmente se asigna al género. “Es una mateada abierta, en la que hablamos y escuchamos”, cuenta Ares, que coordina el espacio desde su creación en 2015.

Por la dudas aclara que no se ofrecen certificados de deconstrucción ni de “nuevos hombres”.

En el taller de Mala Junta, los varones formaron grupos para reflexionar sobre micromachismos, estereotipos y violencias. / Gabriel Pecot

En el taller de Mala Junta, los varones formaron grupos para reflexionar sobre micromachismos, estereotipos y violencias. / Gabriel Pecot

“Nuevas masculinidades es una crítica a la construcción cultural de masculinidad que te pone estándares de cómo debés verte, de que tenés que manejar ciertos niveles de violencia, o la imposición de la heterosexualidad”, explica.Se habla de masculinidades en plural para destacar la diversidad de identidades, expresiones de género y orientaciones sexuales. “No es sólo para el varón cis heterosexual (cisgénero son las personas cuya identidad de género coincide con el género asignado al nacer), sino también para hombres trans y hombres cis gays, bisexuales, pansexuales o asexuales. Incluso masculinidades trans no binarias o masculinidades lesbianas.”

"Varones antipatriarcales": desafiando los mandatos de la masculinidad

Ares destaca que la pluralidad enriquece el intercambio. “No es lo mismo ser criado desde la masculinidad, que visibilizarse a los 15 años como personas trans. Tampoco es igual para un pibe puto que para un pibe heterosexual, porque incluso dentro de la masculinidad hay jerarquías y, a medida que vos te vas corriendo de ese modelo, vas sufriendo castigos por parte de los mismos hombres.”

Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales

El precursor de este tipo de encuentros es el Colectivo de Varones Antipatriarcales, creado en 2010 a partir de la necesidad de problematizar la masculinidad que tenía un colectivo mixto de debate de temas de género de Haedo. En 2012, se empezaron a realizar los Encuentros Latinoamericanos de Varones Antipatriarcales (ELVA), cuya sede fue en distintas provincias de la Argentina hasta que en 2017 se realizó en Chile.

El colectivo de varones antipatriarcales en el 7° Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales (ELVA).

El colectivo de varones antipatriarcales en el 7° Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales (ELVA).

Estos plenarios convocan a varones para reflexionar sobre su rol en el sistema patriarcal y para encontrar formas de aportar a las luchas feministas y de las disidencias sexuales. A fines de 2018, por primera vez en Buenos Aires, se realizó el 7° ELVA. Participaron 2 mil personas, cuatro veces más que en el encuentro anterior.

Los varones en deconstrucción

Juan Pablo Cucciniello, uno de los organizadores del ELVA y coordinador de encuentros de nuevas masculinidades en el espacio Mala Junta, de Patria Grande, cuenta: “En un principio pensábamos que el feminismo venía básicamente a romperle la cabeza a las pibas, que iban a ir por todo, mientras nosotros empujábamos desde atrás. Decíamos: ‘¿Tenemos que ir atrás de la bandera? ¿Al fondo de la marcha? Nos quedábamos en el ‘no sé qué hacer y entonces me voy a quedar quieto para que las compañeras avancen. Mientras tanto, siguen muriendo pibas.”

Abel Zárate (47 años, docente de Benavídez) comenzó a repensarse cuando decidió dedicarse a la actuación, a los 13 años. / Gabriel Pecot

Abel Zárate (47 años, docente de Benavídez) comenzó a repensarse cuando decidió dedicarse a la actuación, a los 13 años. / Gabriel Pecot

Señala que “la construcción tóxica de la masculinidad es común a todos”. Entonces, si estadísticamente nueve de cada diez mujeres sufrieron acoso callejero alguna vez en su vida, “tenemos que empezar a darnos cuenta que somos esa otra cara, que tenemos amigos que han acosado pibas en boliches”.

“No hablamos de una política lejana, es algo interno, es personal, y hay que hacer una revisión honesta de uno mismo”, explica Cucciniello. Impulsados por la repercusión que tuvo en diciembre la denuncia de Thelma Fardin y la campaña #MiráCómoNosPonemos, Mala Junta realizó durante el verano un ciclo de tres encuentros abiertos que giraron en torno a los ejes de acosos y abusos, violencia de género y el rol de los varones en las organizaciones populares.

Pañuelos verdes, escraches y les secundaries

A partir de 2017, con la primera denuncia de abuso sexual de una alumna del colegio Nacional Buenos Aires que se hizo viral en redes sociales, los escraches públicos estallaron en esa y otras escuelas de la ciudad, como el Pellegrini, el Moreno, el Cortázar o el Mariano Acosta. Los centros de estudiantes armaron debates de discusión sobre género y sexualidad, a la vez que reclamaban por la aplicación de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral y la aplicación de protocolos de prevención y erradicación de la violencia sexista.

En ese marco, nacieron grupos específicos para masculinidades, para afrontar una tarea de deconstrucción, en la que los adolescentes pudieran pensar formas más saludables de construir vínculos.

Quiénes son y cómo piensan las "pibas feministas"

En la Federación Argentina LGBT dictaron talleres para secundarios. Pablo Ares cuenta que recibieron consultas «principalmente por vínculos tóxicos y fiestas donde, pasados de alcohol, pasaron cosas sin el consentimiento de las compañeras. Los pibes se empezaron a dar cuenta de que la manera que tenían de encarar pibas era un poco violenta, un poco machista.»

Lucas Grimson, de 17 años, comenzó a repensar su masculinidad a partir del debate parlamentario de la legalización del aborto, cuando sus compañeras de los centros de estudiantes del Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE) planificaban la participación en la vigilia en la plaza del Congreso.

Facundo Vázquez (27 años, electricista de Bella Vista), empezó a cuestionar los mandatos de la masculinidad hace tres años. / Gabriel Pecot

Facundo Vázquez (27 años, electricista de Bella Vista), empezó a cuestionar los mandatos de la masculinidad hace tres años. / Gabriel Pecot

Con sus amigos y compañeros de militancia de la agrupación Lobo Suelto entendieron que el interés que  tenían en relación al feminismo significaba involucrarse en la cuestión de las nuevas masculinidades: “No podíamos estar demandándoles a las las mujeres y disidencias sexuales más metidas en el movimiento feminista que nos digan qué hacer o que nos frenen. Nosotros tenemos la responsabilidad de deconstruirnos”.

DB

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