La Revolución cubana tiene cara de mujer

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Por Admin enero 2, 2019 11:39

La Revolución cubana tiene cara de mujer

“Le dije a un compañero que este fenómeno de las mujeres en la Revolución era una Revolución dentro de otra Revolución. Y si a nosotros nos preguntaran qué es lo mas revolucionario que está haciendo la Revolución responderíamos que lo más revolucionario que está haciendo la Revolución es precisamente esto; es decir la Revolución que está teniendo lugar en las mujeres de nuestro país.”

Por Nieves Fonseca de la Serna *

Las primeras figuras que se nos vienen a la mente al hablar de la Revolución cubana de 1959 son los hermanos Castro, Fidel y Raúl, Ernersto Guevara de la Serna (el Ché), Camilo Cienfuegos. Y, sin embargo, la Revolución tiene un aliado muy fuerte e incluso me atrevería a decir que hasta esencial, en la actividad femenina, posteriormente bastante invisibilizada al no ocupar cargos de alta jerarquía; sin embargo, algunas de ellas como Melba Hernández, Celia Sánchez, Vilma Espín, Haydée Santamaría, Elvira Díaz Vallina o Zaida Trimiño han conseguido hacerse visibles gracias a un fuerte individualismo.

El carácter y activismo de las mujeres cubanas a favor de su emancipación no es fruto de la Revolución. En las etapas coloniales y “semicoloniales” participa de forma desmesurada para conseguir su libertad; pero ese tema pese a que me encantaría expandirme y contar toda la Historia de la mujer cubana no es el tema que nos ocupa y será tratado con la extensión y profundización que merece en posteriores entradas.

La Revolución cubana es, sin ningún tipo de duda, uno de los mayores acontecimientos de la Historia Contemporánea, ha supuesto un cambio radical en la política latinoamericana, así como en su economía en la sociedad.
La victoria de los insurgentes el 1 de enero de 1959 tras siete años de conflicto supuso también la irrupción de la mujer en el mundo político, laboral, económico, educativo, científico en igualdad de condiciones que los hombres. Los extremos cambios en la condición social de la mujer que se han producido estas últimas cuatro décadas son de un gran interés para numerosos estudiosos y curiosos del proceso revolucionario cubano.


Fidel y mujeres de su escuadrón

Para poder comprender la magnitud de los cambios de los que se publican hay que saber que en la Cuba de principios del siglo XX la mujer ya gozaba de diversas leyes que reconocían sus derechos, ejemplos que vemos con la Ley de Patria Potestad (1917), Ley del Divorcio (1918) o el Derecho al Sufragio (1934) -etapa revolucionaria en la que se articulan diversas leyes a favor de la mujer-. Sin embargo, la participación femenina fue escasa, especialmente desde 1940 hasta 1959. Durante la dictadura de Fulgencio Baptista, la mujer solo representaba el 17% de la población activa, retenida en el papel de ama de casa al cuidado de los niños ya que, tan solo el 55% de los niños de entre 6 y 14 años estaba escolarizado. Las áreas urbanas contaban con un 11% de analfabetismo, mientras que las áreas rurales poseían un 47,1% de analfabetos.
La etapa pre-revolucionaria empieza a gestionar un movimiento femenino que se postulaba en contra de la dictadura de Baptista. Así, junto con la Federación de Estudiantes Universitarios o el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, aparecen el Frente Cívico de Mujeres Martianas y las Mujeres Oposicionistas Unidas. El primero, conformado por mujeres como Carmen Castro Porta, Aida Pelayo, Olga Ramos, Maruja Iglesias, etc. pasará a ser en 1955, a proposición de Fidel Castro, la organización femenina del Movimiento 26 de Julio gracias a su gran implicación en numerosos episodios de aquellos años. Todo ello sin olvidar a las guerrilleras que participaron en las contiendas del Ejército Rebelde, donde llega a crearse un pelotón femenino con el nombre de la famosa luchadora Mariana Grajales.

Es curioso que ninguna de las asociaciones llevara en sus propuestas reivindicaciones específicamente feministas “Nosotras luchábamos por lo que era de beneficio para todo” – explicaba Maruja Iglesias. Deducimos, por tanto, que ninguna de estas mujeres estaba al tanto de su vanguardismo, fueron representantes de una ideología de la liberación que puso inicio a la segunda ola feminista sin ser siquiera conscientes. A pesar de ello, hay que destacar determinados elementos que recalcan diferencias con lo que es el “socialismo real u ortodoxo”, en los discursos de Fidel Castro se especifica la necesidad de emancipación de la mujer, hasta entonces no se había hablado de ella por considerar que se conseguiría automáticamente, tras revolución socialista.

“Es un sector de nuestro país que necesita también ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en otros aspectos de la vida […]. Cuando se juzgue a nuestra revolución en los años futuros, una de las cuestiones por las cuales nos juzgarán será la forma en que hayamos resuelto, en nuestra sociedad y en nuestra patria, los problemas de la mujer, aunque se trate de uno de los problemas de la revolución que requieren más tenacidad, más firmeza, más constancia y esfuerzo”

La mujer cubana se vio muy favorecida con el nuevo régimen. En 1960 Vilma Espín fundó la Federación de Mujeres Cubanas-FMC- que tiene el objetivo de finalizar con las discriminaciones y, que la mujer ocupara, de una vez por todas, el lugar que le corresponde en la sociedad. Una de las primeras tareas que tuvo la FMC fue abolir la prostitución, al no contar ya con las condiciones socioeconómicas que la favorecían cerca de 100.000 mujeres fueron reinsertadas para implicarlas en la construcción de una nueva sociedad. También se llevaron a cabo numerosas campañas de educación con resultados inmediatos y excelentes, en un año se habían alfabetizado a casi 700.000 personas de las cuales un 55% eran mujeres. En 1961 la UNESCO declaró a Cuba “el primer territorio libre de analfabetismo”.

De acuerdo con UNICEF (1998) respecto al empoderamiento, la FMC ha prodigado avances en todos los ámbitos: bienestar, concienciación, participación, control-ejercicio del poder. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer, la carga del trabajo doméstico sigue siendo un impedimento para lograr una verdadera equidad, pese a ser el segundo país mejor ubicado de Latinoamérica, la violencia machista sigue siendo un problema, en la isla se sigue considerando un problema privado del hogar en el que terceros no tienen derecho a intervenir.

LAS GRANDES REVOLUCIONARIAS.

  1. Melba Hernández.

2. Celia Sánchez o “flor autóctona de la Revolución

3. Vilma Espín

4. Haydée Santamaría

 

Porque fuisteis, somos 

 

 

*Estudiante de Derecho y Economía en la Universidad Carlos III de Madrid. Luchando día a día por la emancipación y visibilización de todas las mujeres del planeta terráqueo. Entre el caos de Madrid y la belleza de Salta (ARG). Me puedes encontrar dando la lata en twitter: @irenitaadler

 

Publicado en: La Metrópolis de las Mujeres

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