“La prostitución es un arcaísmo indigno”

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Por Admin octubre 29, 2019 10:34

“La prostitución es un arcaísmo indigno”

Por: Claudine Legardinier (Movimiento del Nido)

Original: http://www.alternativelibertaire.org/?Claudine-Legardinier-Mouvement-du-Nid-La-prostitution-est-un-archaisme-indigne

Traducción: Jacqueline Cruz
Colaboración: Maite Sorolla

Desde hace treinta años, la periodista Claudine Legardinier recopila testimonios de personas en situación de prostitución para el Mouvement du Nid [Movimiento del Nido]. Ha escrito varios libros; el último, Prostitution, une guerre contre les femmes [Prostitución: Una guerra contra las mujeres] (Syllepse, 2015). Nos hemos puesto en contacto con ella para que nos dé su opinión sobre la ley del 13 de abril de 2016, «cuyo objetivo es reforzar la lucha contra el sistema prostitucional y apoyar a las personas en situación de prostitución»; concretamente, sobre su impacto más de dos años después de su adopción.

Alternative Libertaire: ¿Cuáles son los principales elementos de la ley del 13 de abril de 2016 sobre la prostitución?

“La prostitución es un arcaísmo indigno”

“La prostitución es un arcaísmo indigno”

Claudine Legardinier: Esta ley pone fin a la represión de las personas prostituidas, a quienes se ha considerado culpables y a quienes se ha sancionado por ejercer la prostitución en la calle a lo largo de los siglos. Las convierte en auténticos sujetos de derecho e involucra a toda la sociedad por medio de programas para que, quienes lo deseen, salgan de la prostitución. Ofrece protección y apoyo para las víctimas, incluidas las extranjeras, a quienes se otorga un permiso de residencia si se acogen a un programa de salida. Y por primera vez, lucha contra la demanda de los «clientes», a quienes nosotras llamamos puteros, haciéndoles responsables mediante sanciones penales.

Del mismo modo que no se puede forzar un acto sexual mediante la violencia, tampoco se puede forzar mediante el dinero, porque constituye una forma de violencia económica y social. Por último, la ley prevé una política nacional de prevención, formación y educación sexual con el fin de reducir el número de nuevas entradas en la prostitución. El proxenetismo en Internet se castiga con más severidad que antes y el proxenetismo en su totalidad está más penalizado que en el resto de Europa.

Esta ley tiene un alcance revolucionario, puesto que invierte el sempiterno punto de vista patriarcal: la mujer prostituida culpable, y el cliente invisible e inocente. Marca una etapa importante en la lucha contra todas las formas de derecho de pernada y contra las violencias sexuales. Se sitúa dentro de los grandes avances a favor de los derechos de las mujeres que han jalonado la historia. Además, este movimiento abolicionista se extiende por toda Europa. Suecia, Noruega e Islandia, los países más avanzados en términos de igualdad entre mujeres y hombres, han optado por la misma política.

El objetivo de tan ambiciosa ley es debilitar este bastión de sexismo, racismo y violencia que supone el infierno de la prostitución. En la época del movimiento MeToo, la coherencia impone penalizar a los puteros. Las mujeres y las niñas, que constituyen la mayoría de las víctimas del sistema, no son objetos de placer. El acoso que sufren no puede justificarse alegando que está remunerado. Pero la mayor responsabilidad sigue recayendo sobre un orden social que otorga a los hombres el «derecho a atentar» contra el prójimo y explotarlo sexualmente a cambio de unas monedas. De ahí las enormes resistencias que suscita la ley. Pero lo mismo ocurrió cuando se penalizó la violación.

¿Cuál es el balance dos años después de su aplicación?
Claudine Legardinier: Su aplicación sigue siendo insuficiente y aleatoria, y depende demasiado de la personalidad de quienes integran la fiscalía y las subdelegaciones del gobierno. Pese a ello, se han iniciado un centenar de programas de salida. Es poco, pero es un primer paso. Una joven congoleña me decía hace poco que, por primera vez en muchos años, podía por fin dormir tranquila. Vivió una pesadilla dentro de la prostitución. Aunque no obre milagros, este programa le devuelve su lugar en la sociedad. Está orgullosa, ha recobrado la esperanza. ¿Cómo se puede afirmar que esto es insignificante?

En cuanto a los puteros, la mayoría de los departamentos [unidades administrativas francesas, de las que hay 101] no aplica la ley. Se calcula que en todo el país se ha detenido a unos 2.800 hombres. Las multas son de poca cuantía. Pero los cursillos de sensibilización son alentadores: en ellos entablan diálogo con supervivientes de la prostitución, lo que puede dar lugar a una toma de conciencia. Lamentablemente, estos cursillos se cuentan todavía con los dedos de una mano.

En general, es evidente la falta de voluntad política: asociaciones asfixiadas económicamente, ausencia de campañas informativas, prevención prácticamente inexistente… Queda mucho por hacer. Esta ley está concebida para el medio y el largo plazo, pretende contribuir a un auténtico cambio en la sociedad. ¿Cómo podría lograrse en apenas dos años?

¿La ley no ha aumentado el peligro al que están expuestas las personas prostituidas, según han señalado asociaciones como Médicos del Mundo Francia, a raíz del asesinato de Vanesa Campos en el Bois de Boulogne?

Claudine Legardinier: En los países en los que se ha legalizado la prostitución y el proxenetismo, hay cada vez más violencia debido al incremento de la competencia. ¿Es ése el camino que debemos seguir? La ley francesa se propone todo lo contrario. Con las dificultades de cualquier ley, al menos a corto plazo. Es posible que el final de la esclavitud volviera más vulnerables a algunas personas esclavizadas. ¿Tendría entonces que haberse renunciado a abolirla?

Lo importante es que, al despenalizar a las personas en situación de prostitución, la ley aumenta su capacidad para denunciar puesto que ya no se sienten perseguidas. Se trata de un enorme avance. Pero todo vale para los detractores, que querrían derogar esta ley que se ha atrevido, por primera vez, a incriminar a los «clientes». ¿Qué hacían todas esas personas que tanto gritan ahora ante los asesinatos de las últimas décadas, cuando dichos «clientes» tenían todos los derechos? El mundo de la prostitución es de una violencia indescriptible. ¡Desde siempre, no sólo desde hace dos años! Siempre ha sido un espacio de precariedad, de insultos, de agresiones, de vejaciones e incluso de asesinatos. Disponemos de un horripilante catálogo sobre esto en nuestra sección “Témoignages” [Testimonios] en Prostitutionetsociete.fr.

¿Cómo puede una asociación humanitaria como Médicos del Mundo Francia instrumentalizar el asesinato de esta mujer trans apoyándose en un pseudo «estudio» realizado únicamente entre asociaciones contrarias a la ley?
Sí, las  personas en situación de prostitución están en peligro; sí, son agredidas, violadas, asesinadas; la mayoría de las veces por «clientes» e independientemente del lugar en donde ejerzan su actividad.

¿Por qué fingen no darse cuenta de que es la condición misma de persona prostituida, la autorización adquirida mediante el pago, lo que «da derecho» a ciertos hombres a hacer uso de la violencia?
Lo que facilita que algunos crean que han adquirido derechos de propiedad y, por tanto, traspasen los límites, es la reducción de la persona al estatus de objeto sexual que se compra por Internet o en la calle, que se alquila, se intercambia, se enjuicia, se desprecia. No, no es la ley la que mata a estas mujeres; lo que las mata es la garantía de impunidad, el machismo, el odio.

¿Cómo cree usted que podría mejorarse la situación de las personas prostituidas?
Claudine Legardinier: Mediante la aplicación de las disposiciones protectoras de la ley con el fin de reducir su vulnerabilidad, mejorar su acceso a los derechos y, si así lo desean, la salida de la prostitución. Nosotras, que las vemos todos los días, conocemos el aislamiento en el que se encuentran. Francamente, más allá de un discurso de boquilla, al que se aferran por una búsqueda legítima de dignidad, no conozco a ninguna que quiera seguir. Tienen capacidades, se merecen algo mejor. Aquéllas que no quieran comprometerse a realizar un programa de salida, o a las que les haya denegado necesitan que se eduque a los actores sociales para apoyarlas y respetarlas (queda mucho camino por recorrer). Y aquéllas que quieren cambiar de vida necesitan medidas reales (sobre todo soluciones de alojamiento) las cuales son lamentablemente escasas.

Pero también hay que pensar en las futuras víctimas. Y es urgente. Las mujeres prostituidas son cada vez más jóvenes, porque los puteros buscan «carne fresca». En un momento en que proliferan los pequeños, y los grandes chulos, en que las chicas de 14 o 15 años piensan que la prostitución es guay porque la industria del sexo ensalza el «trabajo sexual» y los medios promueven la versión de Zahia o Pretty Woman, hace falta una plena aplicación de la ley. La prostitución es un arcaísmo indigno de nuestras sociedades. En este sentido, el capitalismo liberal es el mejor aliado del patriarcado. Y en este combate, luchar contra el segundo implica luchar contra el primero. Hay que llegar hasta el final.

 

 

Traductoras para la Abolición de la Prostitución

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