La palabra “Feminazi” = expresión de ignorancia

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Por Admin febrero 20, 2020 09:52

La palabra “Feminazi” = expresión de ignorancia

Ante esta ola de violencia es natural que el movimiento feminista haya cobrado fuerza…

La palabra “Feminazi” = expresión de ignorancia

La palabra “Feminazi” = expresión de ignorancia

Por Laura Carreto Tirado
Foto de Portada: cuartoscuro archivo

Según el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio, en voz de su asesora jurídica Ana Yeli Pérez, en México han sido asesinadas 8,904 mujeres en un lapso de 2014 y 2017; 1,420 de estos asesinatos ocurrieron en el Estado de México, siendo Ecatepec el municipio con mayor número de crímenes.  El Fiscal General de la Republica: Alejandro Gertz Manero aseveró que los feminicidios en México se han disparado de manera preocupante: al aumentar 137% en los cinco años recientes, esto es cuatro veces más que el homicidio (La Jornada, 2020). Diariamente son asesinadas 10 mujeres (El País, 2020).

Ante esta ola de violencia es natural que el movimiento feminista haya cobrado fuerza durante estos últimos años, exigiendo justicia para los feminicidios y violencia de género, además de estar resistiendo los embates y agresiones del mundo machista en el que vivimos todas y todos: en este sistema en el que ambos géneros salimos perdiendo por la estructura patriarcal que nos ha dominado durante siglos.

El concepto “feminazi” es usado intencionalmente para desacreditar el movimiento feminista, enjuiciando a quienes luchan contra la violencia de género, feminicidios y en general contra el sistema machista que domina a las instituciones; y por lo cual aún en nuestro país no se ha consolidado el derecho a decidir, a excepción de la Ciudad de México y Oaxaca. Esta palabra tan peyorativa es igualmente utilizada tanto por hombres como mujeres, es una forma de expresión misógina, así como la violencia; ya el extremo de esta enfermedad social es la violación y el feminicidio.

La palabra “feminazi” tiene como raíces “feminismo”, un movimiento político y social que busca conseguir la igualdad de mujeres y hombres en lo económico, social y cultural. Además de luchar en contra de la violencia de género y a favor del derecho a decidir. “Nazi” viene del “nazismo” que es una doctrina política que enaltece el racismo (y la idea de “una raza pura”) y el totalitarismo, su máximo exponente fue Adolf Hitler responsable de la muerte de millones de personas a quienes consideraba inferiores (Milenio, 2018).

Este término fue inventado por Rush Limbaugh, un conductor de televisión estadunidense del Partido Republicano con la clara intención de denostar la lucha feminista.  Recientemente, a principios de febrero del año en curso, el presidente de Estados Unidos Donald Trump condecoró a Limbaugh con la Medalla Presidencial de la Libertad. El hombre que casi es un héroe en ese país ha sido acusado en diversas ocasiones de realizar actos xenófobos, racistas, discriminatorios y fanatistas. En su libro “The things ought to be” (“Como deberían ser las cosas”) en 1992, fue donde utilizó por primera vez el término “feminazi”. Posteriormente dijo que el hombre que lo acuñó fue el profesor de economía de la Universidad de California: Tom Hazlett y que él sólo se había encargado de difundirlo (Infobae, 2020).

La gente que lo utiliza, se confunde al creer que las feministas somos autoritarias como Hitler, quien impuso una dictadura que canceló todas las libertades y que a las mujeres alemanas blancas las orientó a una vida doméstica. Lo más “curioso” es que a las “feminazis” (como nos hacen llamar) son a las que nos están matando, como ejemplo está el feminicidio de la activista chihuahuense: Isabel Cabanillas el pasado 19 de enero; la misma Marisela Escobedo, asesinada en el mismo estado en 2010, después de dos años de buscar al asesino de su hija. Esto no es más que la expresión de la misma sociedad en la que vivimos, en las que todas las mujeres estamos expuestas a la misma forma de discriminación y odio, ninguna se salva de este rencor social.

Las personas que lo usan dentro de su vocabulario creen exageradas a las feministas que legítimamente y con toda razón exigen un alto a todas estas expresiones de odio y violencia; ignoran y minimizan los miles de feminicidios y violencia de género que han ocurrido. Sería interesante crear una breve entrevista a quienes lo tienen registrado en su léxico para saber cuáles son sus argumentos para utilizarlo, posiblemente si les preguntáramos más a fondo no tendrían más que decir que son las mujeres que odian a los hombres, o que destruyen el patrimonio, lo cual es una generalización, una afirmación llena de estereotipos que descontextualizan el motivo de ser del feminismo.

Las expresiones de rencor contra las feministas en las redes sociales son tan evidentes como en la vida cotidiana: Un “tweet reciente” al usar el hashtag “feminazi” en twitter (valga la redundancia) remite al texto del usuario @mediterraneoDGT fechado el 9 de febrero de este año, 2020, quien pregunta “¿Qué prefieres: darle un beso a una feminazi o a un chino?” con el hashtag: “coronavirus”. El mensaje es discriminatorio en todos los sentidos. Los memes evidencian la imagen distorsionada y estereotipada que hay de las feministas; uno de cientos dice textualmente: “cosas que les gustan hacer a las feminazis: odio a los hombres, matar bebés y hacerse las vístimas”. Estos dos ejemplos son suficientes para evidenciar los prejuicios, el rechazo y la ignorancia.

Para la filósofa feminista Eli Bartra, el feminismo, es una sola lucha que engloba a todas las mujeres: afroamericanas, indígenas, lesbianas, etc. Pero, definitivamente, desde mi perspectiva, sí hay una “cara” más radical y separatista del feminismo, como por ejemplo una manifestación ocurrida el 17 de septiembre de 2017 en memoria de Mara Castilla, (asesinada en Puebla por un conductor de Cabify) donde se les exigió a los hombres ir atrás del contingente, el periodista Jenaro Villamil fue sacado sin razón alguna de manera hostil, mientras hacia su trabajo grabando y atestiguando los hechos. No hay duda que para cambiar el sistema social que nos ha dominado durante toda la historia de la humanidad se requiere urgentemente la participación masculina, no debe haber cabida para la intolerancia y discriminación en este tipo de luchas colectivas.

Y es que se entiende la molestia de las feministas en contra de los medios de comunicación, pero no justifica que se agreda a quienes simpatizan con la causa. Precisamente las televisoras tienen mucho que ver en esta imagen distorsionada del feminismo, pues el día de las manifestaciones contra la no violencia de género el pasado 25 de noviembre en la Ciudad de México, las televisoras nacionales les dieron mucho mayor difusión a los monumentos grafiteados y no al motivo de las protestas.

Las pintas en las manifestaciones son muestra de un descontento por la violencia generalizada y un sistema patriarcal que domina desde el estado, con la pésima impartición de justicia, un mediocre funcionamiento de los ministerios públicos y la corrupción que domina a los jueces y todo el sistema responsable de la justicia. Es razonable que durante estos últimos años han aumentado las manifestaciones por el creciente número de feminicidios y violencia contra las mujeres.

Para muchos lo mejor es que las feministas muestren su descontento sin “dañar” el patrimonio, sin embargo, por muchos años las manifestaciones feministas se han realizado en tranquilidad y paz y aun así los feminicidios siguen, la violencia ejercida desde el estado no ha cambiado.

El reciente feminicidio de Ingrid Escamilla el fin de semana pasado, causó conmoción entre la sociedad mexicana por la violencia extrema utilizada por su esposo, un hombre que casi le doblaba la edad. Este caso expuso el sistema de justica patriarcal, misógino e insensible, al filtrarse las imágenes de su cuerpo desollado en el periódico “La Prensa” (famoso por tener poca ética y lucrar con las imágenes de nota roja); y en las redes sociales con un “hashtag” en específico que no vale la pena mencionar. La pregunta es: ¿Quiénes tomaron las fotografías? Seguramente personal del Servicio Médico Forense (SEMEFO), igual de insensibles quienes las compartieron, mostrando nulo respeto a la memoria de Ingrid.

Igualmente, este lunes 17 de febrero una noticia cimbró a la sociedad mexicana: “Fátima”, una niña de apenas 7 años fue torturada y asesinada en la colonia Los Reyes, al sur de la Ciudad de México. Después de días de búsqueda encontraron su cuerpo en una bolsa de basura. El hecho se da bajo circunstancias extrañas, según versiones difundidas por los medios de comunicación: 6 días antes, el día de su desaparición, su madre llegó tarde por ella y la escuela se la entregó a una mujer ajena a la familia, quien la tomó de la mano y se la llevó. Este caso está lleno de preguntas, pues en un video difundido la niña se va con mucha familiaridad con la señora. Lo ocurrido también evidencia negligencia por parte del estado ya que la tía de Fátima había reportado en 2017 al Desarrollo Integral de la Familia: DIF (instancia gubernamental encargada de la integridad de los niños) falta de atención por parte de la madre y el padrastro. Estas circunstancias tan lamentables, las de Ingrid y Fátima han “urgido” al gobierno federal poner más atención en los casos de femicidios; a mi parecer el gobierno de López Obrador ha actuado con pasividad ante esta ola de violencia.

El rencor e ignorancia es lo más natural hacia el movimiento feminista, repetir lo que se dice y no investigar acerca de este movimiento no debe de tener cabida en esta sociedad. Si se pudiera resumir en una frase lo que ocurre en México: feminicidios, violencia, desapariciones hacia mujeres y niñas: “Sería odio hacia la mujer”, por eso es muy común la expresión “feminazi”, retrata a la perfección la aversión social a nuestro género.

Es importante reflexionar sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en el manejo de los casos de feminicidios, violencia de género y marchas feministas. Definitivamente son parte de la mirada masculina que domina en nuestra sociedad, buena parte de la prensa es insensible ante estos casos. Como ejemplo está el de Ingrid Escamilla y su irresponsabilidad al difundir las fotos; pero tampoco se quedan atrás con sus “análisis” en las marchas feministas. La mayoría de los directores de los periódicos, dueños de televisoras y columnistas en los medios de comunicación nacionales son hombres ¿qué podemos esperar de las noticias? Se tendría que poner en marcha un curso de capacitación para que las élites de los medios dejen atrás sus patrones misóginos y analicen las noticias con perspectiva de género y sensibilidad.

Concluyo con esta frase: “¿Por qué se escandalizan por las que luchan y no por las que mueren?”.

En paz descansen Ingrid Escamilla y Fátima.

Diario Digital Femenino 

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