Justicia: ¿Qué sucede cuando una mujer-madre logra separarse del varón-«padre» violento?

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Por Admin enero 20, 2019 15:37

Justicia: ¿Qué sucede cuando una mujer-madre logra separarse del varón-«padre» violento?

Entrevistamos a María Sol Bravo y a Rosana Margarita Albisini, activistas, abogadas feministas quienes trabajan en temas de género y en red sea en modo individual o desde AMA Asociación de mujeres autoconvocadas contra la violencia de género.

 – ¿Qué sucede en la Justicia cuando una mujer-madre[1] que ha decidido maternar logra separarse del varón con conductas violentas y progenitor de sus hijas/os/es  ?

En las diferentes actuaciones en las que hemos ido teniendo, con ese cúmulo de saberes que construimos con las propias compañeras en situación de víctimas,  fuimos viendo que es habitual que cuando una mujer se separa de un varón con conductas violentas  junto con quien ha tenido descendencia , la justicia no advierta esas mismas conductas como perjudiciales para esa/e hijo/a/e. Es habitual  que pese a la existencia de esas conductas, establezca regímenes de comunicación denominados “revinculaciones”.

– ¿En que se fundamenta la Justicia para sostener esto?

En ocasiones sostienen que ese contacto es en base al «Derecho Superior de la niñez», y a los fines de  preservar la integridad psicofísica del/la/le  niño/a/e. Otras veces consideran que es necesario un «régimen asistido» o con la presencia de «una tercera persona» para poder cumplir supuestamente con el respeto de los derechos de los/las/les niños/as/es. Para la justicia en general, no importa qué conductas tenga ese progenitor[2]: el contacto debe mantenerse.

Entrevista realizada a Liliana Hendel.
La aplicación del Inexistente (o supuesto) Sindrome de Alineación Parental implica más Patriarcado. Aunque no se lo nombre o se lo «disfrace» con evasivas. El Patriarcado se reformula en estrategias que -de no erradicarse- siguen permitiendo el ejercicio de las violencias contra las mujeres, incluida la violencia institucional como criterio machista psicosocio/jurídico en perjuicio de ellas y de sus hijas/os/es

Es aceptado por gran parte del Poder Judicial que se respeta ese Derecho Superior al vincularlo con su progenitor  y su madre. Pero este concepto no puede afirmarse en casos de violencia. El resguardo de esa niña/niño/niñe debe primar.   Tienen derecho a vivir una vida libre de violencias por sobre todo. El derecho a vincularse no puede convertirse en una obligación tampoco. Entendemos que no se puede hablar de vínculo cuando el mismo está basado en la imposición y por ende la fuerza y la violencia o cuando directamente no existió por lo que tampoco correspondería hablar de re-vinculación. Por ello, no creemos que es respetar sus derechos que se  les preserve psicofísicamente y que se respete su Derecho Superior evitando vincularlo con un varón con conductas violentas.

– ¿Existe una causa que motive este actuar por parte del Poder Judicial?

Claro, advertimos en el proceder de la justicia un actuar patriarcal que se sustenta sobre  la mirada tradicional de “familia” que, montada en una falsa concepción  indicaría que hay que sostener los vínculos paternos-filiales aun cuando el progenitor  es un varón con conductas violentas. No podría entenderse de otra forma. Si no se reconsidera el concepto tradicional de familia y de pater familia  que subyace en tal consideración, se estarán creando las condiciones para la perpetuación de las violencias a las que se le sumarán las institucionales.

– ¿Es posible que el Poder Judicial crea que ese varón sólo es violento con la mujer y no con las/los/les  hijas/es/os?

En rigor, eso es lo que suelen considerar, porque no advierten (por carencia de formación en estudios de las mujeres y de género) que un varón apegado a un modelo socio cultural violento, es violento por sí mismo. El “problema” no es la mujer. El “planteo”  cuando hay violencia de género no es aquello que llaman  (sin perspectiva de género) «conflicto de personas adultas». El eje de análisis son las conductas violentas de ese varón, aprendidas y aprehendidas a lo largo de su historia.

. Las conductas de ese varón si se las analizan en profundidad y  -reiteramos- con perspectiva de género se advertirá que  NO solo es violento con la mujer-madre sino con esas/os/ese niñas/os/es que revisten una doble calidad, al decir de Enrique STola, de víctimas-testigos.

Por otra parte, es necesario que el Poder Judicial comprenda que la violencia de ese progenitor hacia la madre debe ser considerado por si mismo como un factor de riesgo hacia las niñas y niños. El «sólo hecho» (aunque para nada menor) de que desde la infancia se esté en exposición a hechos de violencia, aunque no le hayan “puesto una mano encima”, lo convierte per se  en víctima de la violencia de Género.

– ¿Hay algo que podría hacer el Poder Judicial para erradicar la violencia contra las mujeres y la  niñez?

No solo se trata de que el Poder Judicial pueda hacer algo, sino más bien que por imperativo de Ley DEBE hacer implementar las políticas para  erradicar la Violencia de Género. La obligatoriedad ya estaba dada desde la incorporación a nuestro sistema legal de los diferentes tratados para erradicar todas las formas de violencia de género[3]. Sin dudas, se hace necesario que el Poder Judicial analice estas cuestiones bajo una perspectiva de género, libre de todo estereotipo. Esa es una de las finalidades de la Ley Micaela, recientemente promulgada.

– ¿El varón puede deconstruir sus conductas violentas?

Existen estudios que consideran que esa de-construcción es posible. Pero en general estos varones no se reconocen a si mismos como violentos, por ello es poco probable que recurran en pedido de ayuda por sus propios medios. Ese varón debe entender que si no deconstruye sus conductas patriarcales le será imposible constituirse en padre y en consecuencia, invocar “sus derechos” como tal. Es aquí cuando el Poder Judicial podría (y en ocasiones lo hace) impulsar al varón violento a que concurra a talleres para intentar deconstruir esas conductas. Son de-construcciones imperativas las que el Estado y en estos casos por medio del Poder Judicial debe auspiciar. Para ello es necesario que se visualice que efectivamente puede causar daño al niño ese progenitor si previo no deconstruye dichas conductas. Jamás podrá haber vinculación alguna sin la terrible consecuencia de dañar a los niños, sin previas acciones de estos varones que no impliquen imposiciones sino de-construcciones.

– En estos casos específicamente ¿hay solución, cuál sería ¿

Consideramos que previo a fomentar el contacto de esa/ese hija/o/e con su progenitor violento, debe fomentarse la erradicación de estas conductas. Y recién luego, analizarse si existe riesgo para vincularles. Porque además estas vinculaciones muchas veces se realizan de manera forzada, es decir, contra la voluntad de esa/e/ hija/o/e.

Creemos obligatorio que además las resoluciones judiciales  expresamente manifiesten en todos estos casos el motivo por el cual esas conductas de un progenitor violento no importan un riesgo en dicha vinculación . Y, debe descartarse que ese varón con conductas violentas contra la mujer-madre, al no poder doblegarla como al inicio de una relación, pretenda continuar haciéndolo  a través de la utilización de las/los hijas/os para seguir causando daño que es lamentablemente lo que observamos a diario en los expedientes judiciales y que la justicia, a través de profesionales de la psicología, de trabajo social, jueces/juezas,  se niega a ver.

– Pero el Código Civil y Comercial habla de Cuidado personal compartido como regla…

Si, el cuidado personal compartido es fundamental justamente para que tanto el padre como la madre cumplan de manera equitativa con sus deberes y obligaciones y que paralelamente el/la/le niño/a/e pueda tener sendos vínculos creciendo en un contexto de equidad. Sin embargo, no se deben  analizar estas cuestiones bajo la órbita únicamente del Código Civil y Comercial y del cuidado compartido impuesto. El derecho a vivir una vida sin violencia es de Jerarquía Constitucional. Esto quiere decir que ese derecho está en un rango superior a las normas del Código referido y debe ser priorizado. Cuando hay violencia de género el cuidado compartido no debería siquiera analizarse como posibilidad y si para ello es preciso acudir a Tratados y Convenciones, la propia ley 26485 habilita a través de su art. 3 que es poco citado y mucho menos conocido. [i]

– ¿Cual es su visión acerca de las visitas asistidas por terceras personas o Asistentes Sociales?

Creemos que no sólo no resuelven el problema de fondo, sino que pueden llegar a empeorarlo. Sostienen que no debe interrumpirse el «vínculo» paterno-filial. Pero estas afirmaciones no podemos analizarlas sin preguntarnos antes si realmente puede existir un vínculo con un varón con conductas violentas. Alguien que ama a sus hijos ¿puede utilizar la violencia? Debemos analizar qué tipo de vínculos el Poder Judicial pretende “fomentar”. Debe pensarse  que si se vincula al/la/le  niño/a/e con este progenitor, esa niña o niño armará en su estructura mental la idea de que aquél  puede ejercer violencia contra su mamá, que puede dejar de cumplir las obligaciones y que eso no tiene sanción, trascartón…  el vínculo no se va a interrumpir. ¿No generará en ellos  la falsa –y machista- convicción de que una persona adulta –su progenitor denunciado-  puede violar las normas y que eso no tendrá consecuencias?. ¿Qué mensaje se le estaría dando? ¿de qué hablamos cuando hablamos de su derecho a la identidad? ¿identidad con quién? ¿con un varón con conductas violentas a quien el sistema no limita?

Observamos que ni siquiera se deja planteada la posibilidad de interrogante , lo que ya sería un avance pues no daría por cerrado el debate acerca de si es “bueno” o “negativo” que les vinculen.

Retomando, de considerar una respuesta positiva a esos interrogantes emerge la siguiente conclusión:  estaríamos generando las condiciones de posibilidad de reproducir el patriarcado en esa niñez a la que se le dice que debe ver a ese progenitor aunque el mismo incumpla sus obligaciones. Esas nenas/nenes se convertirán así en reproductoras/es , es decir  en otro varón con conductas violentas o en una niña machista.

– ¿Qué sucede en el Poder Judicial respecto de la voluntad de la niñez?

La normativa obliga a una escucha. Lamentablemente en muchos casos consideran que se cumple con ello por el solo hecho de decirle a la niña, al niño que hable en tribunales. Sin embargo, la escucha con perspectiva de género importa mucho más que ello. Importa tener en cuenta su propia voluntad y sus deseos. Y cuando hay un progenitor violento debemos preguntarnos cual es el mensaje que se le pretende darles si no  se les respeta como Sujeto/as de Derecho, y se les considera una “COSA”, ergo sin opinión ni deseos personales. También es imperioso que nos preguntemos: un progenitor que pretende un vínculo por la fuerza: puede ser considerado un buen progenitor? No creemos que la fuerza sea un elemento que deba encontrarse en los vínculos. En ningún tipo de vínculo.

Y pensemos… ¿si no fue capaz de tener un vínculo amoroso con esa mujer luego mujer madre, ¿por qué habría de generarlo con hijas/hijos/hijes? ¿cuál sería la diferencia específica?…

– ¿Puede pensarse entonces  que se le estaría dando un mensaje peligroso a la niñez si se vinculan/re vinculan en causas por denuncias de violencia de género sea en el ámbito civil o penal?

Por supuesto. Ante la duda, ante el riesgo, es justamente en beneficio de la niñez por quien debemos pensar que la suspensión de contacto -mientras perduren y no se deconstruyan las conductas violentas-  es lo que corresponde y así lo debe considerar al sistema y sus auxiliares. No es desde el sostenimiento de vínculos violentos que en la niñez se  logra una vida en paz y sin violencia. Si ese progenitor no reeduca sus conductas no está en condiciones de ejercer su paternidad. Si un varón que no sólo no RECONOCE sus conductas ( por ende jamás considerará necesario MUTARLAS pues debemos cuestionarnos principalmente el sistema de justicia)  desde qué lugar ese varón con un régimen “asistido” podría cambiarlas. El mensaje con este tipo de vinculaciones, creemos que no sólo es hacia la niñez  sino hacia toda las mujeres en general que deciden terminar una relación a causa de las violencias sufridas. El mensaje puede ser visto como un intento de adoctrinamiento/disciplinamiento.  Ella se separa pero deberá seguir viviendo la tortura de la violencia -esta vez por otros medios- de forma no sólo autorizada sino ¡obligada!por el sistema.

Y será ese mismo sistema quien la denunciará si no cumple.

Claramente esto no es lo que prevén las normas vigentes y es por ello que se requiere en esta temática que afecta a las mujeres madres y a hijas/os/es -que luego serán personas adultas – que se incorpore la perspectiva de género para erradicar todas las conductas violentas, aún las provenientes del mismo Poder Judicial.

 

[1] Muchas compañeras deciden autodenominarse “madres protectoras”, denominación que por sí sola es ya otro tema interesante para saber los argumentos de tal denominación y de las trampas del lenguaje con que nos encontramos presentes al querer avanzar en la mejor conceptualización de las luchas sin perjuicio de la unicidad de erradicar las violencias en todos sus tipos.
[2] Decimos “progenitor” porque un padre ama.

[3] CEDAW https://www.argentina.gob.ar/inam/cedaw

Belem do Pará http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/35000-39999/36208/norma.htm

[i] Ley 26485:…” ARTICULO 3º — Derechos Protegidos. Esta ley garantiza todos los derechos reconocidos por la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, la Convención sobre los Derechos de los Niños y la Ley 26.061 de Protección Integral de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes…”

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/150000-154999/152155/norma.htm

 

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Por Admin enero 20, 2019 15:37
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1 comentario

  1. Erica septiembre 21, 07:12

    Muy buena nota!

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