Juana Azurduy, la anti princesa de nuestra historia

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Por Admin julio 12, 2020 14:13

Juana Azurduy, la anti princesa de nuestra historia

Juana Azurduy, la anti princesa de nuestra historia

Juana Azurduy nació en Bolivia, el 12 de julio de 1780 en Toraca, una ciudad ubicada en el norte de Potosí perteneciente al Virreinato del Río de la Plata (actualmente Bolivia). A los 25 años se casó con Manuel Asencio Padilla y tuvieron 5 hijos. En 1809 se unieron a los ejércitos populares y ayudaron a destituir al gobernador y formar una junta que duraría hasta 1810, cuando las tropas realistas vencieron a los revolucionarios.

Juana perdió a sus padres cuando era niña y junto a su hermana Rosalía fue criada por sus tíos. Por no tener buena relación con sus cuidadores su destino fue un convento, las monjas del monasterio de Santa Teresa no pudieron con la rebeldía de Juana y a sus 17 años volvió a la hacienda familiar.

En 1802 se casó Manuel Ascencio Padilla, con quién tuvo 5 hijos de los cuales solo uno llegó a la mayoría de edad. El matrimonio hizo suyos los ideales independentistas, cuando aún faltaba para el 25 de mayo de 1810.

Mujeres silenciadas en la historia

Las mujeres han sido silenciadas a lo largo de la historia y la figura de Juana Azurduy es una de ellas, así como otras mujeres que fueron parte de los procesos de independencia de América Latina. La historia, nuestra historia siempre fue contada por hombres y la participación de las mujeres quedó relegada a lugares secundarios como ser esposas de algún hombre importante pero no se les reconoció el papel político que cumplió cada una de ellas.

Juana participó activamente en el proceso por la independencia, contar esta parte de la historia es una tarea que debemos llevar a cabo, no solo para sacarlas del silencio sino también para demostrarle a las niñas y los niños que la historia no solo la hicieron los hombres y que las mujeres a pesar de todo lo que eso implica han podido correrse de los mandatos establecidos y no solo quedarse en sus casas cociendo botones.

Anti princesa

Desde pequeñas se les muestra sobre todo a las niñas un solo tipo de mujer, Cenicienta o Blanca Nieves princesas bonitas, sumisas, preocupadas por el vestido y el principie azul. Es fundamental que las niñas conozcan otras mujeres reales donde reconocerse y saber que existen otros ejemplos a seguir, que piensan, que ocuparon y ocupan roles importantes en la historia. Al día de hoy las niñas cuentan con esos ejemplos como es el caso de Juana Azurduy, que se hace presente en libros como una anti princesa guerrera o en la tele de la mano de Zamba.

Hablarle a nuestras hijas e hijos sobre la historia de Juana, es además un reconocimiento a su lucha, a esa mujer que decidió no quedarse esperando a ver como los hombres cambiaban nuestra historia, sino que se involucró y formó parte de ella. Esta mujer empoderada, que rompió con lo establecido junto a otras revolucionarias es el mejor ejemplo que podemos brindar a las nuevas generaciones, para poder dejar de lado a las princesas inventadas de los cuentos que intentan perpetuar una imagen distorsionada donde la única aspiración que pueden tener es esperar a ser salvadas por algún príncipe que se cruce en su camino.

En este momento, donde se comenzó a cuestionar que mujeres queremos como ejemplos para las nuevas generaciones, la lucha de Juana nos deja para ellas un modelo de mujer que se desprendió de los mandados establecidos y no necesitó ser salvada sino que fue parte de quienes pusieron el cuerpo y abrazaron las luchas revolucionarias.

Por: Sofía Pérez Leguizamón

 

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