Informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe – 2017

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Por Admin abril 29, 2017 12:03

Informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe – 2017

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Informe Anual 2017La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados en septiembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, representan el consenso de gobiernos y actores diversos en pos de una visión transformadora hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental. Se trata de una agenda civilizatoria con un enfoque universal, indivisible y basado en derechos que propone “que nadie se quede atrás” y requiere la participación de todos los sectores de la sociedad para su implementación.
Esta agenda transformadora es capaz de tornar compatibles, por un lado, las políticas nacionales en favor de la igualdad y el crecimiento inclusivo con trabajo decente y, por otro lado, la expansión del comercio internacional, la lucha contra el cambio climático y la prevención de conflictos.
Un sistema multilateral abierto y sólido es fundamental para respaldar esta nueva visión del desarrollo sostenible, pero una economía mundial con marcadas heterogeneidades (tecnológicas, productivas e institucionales) tiende a generar desequilibrios, polarización y tensiones, tanto entre los países como dentro de ellos.
Como la acumulación de poder económico está asociada a la acumulación de poder político, es
muy difícil que los sectores perdedores en la globalización sean compensados por los ganadores.
La resistencia de los ganadores termina por poner en jaque al comercio y la cooperación. Más aún,
el sistema de precios es incapaz de captar las externalidades asociadas al medio ambiente, al punto
que el cambio climático ha sido llamado “la mayor falla de mercado de todos los tiempos”. Por todos
esos motivos, la cooperación internacional y los mecanismos de gobernanza son necesarios para
prevenir conflictos, reducir desigualdades y mantener el compromiso de los actores con un sistema
internacional abierto.
Desde los años noventa la economía política internacional se ha conducido en los marcos de la
hiperglobalización. Las polarizaciones que ha generado son responsables de la creciente fragmentación
y conflictividad del sistema internacional. El desafío es entonces recuperar la agenda de cooperación
multilateral que quedó en el limbo entre la hiperglobalización y el unilateralismo emergente. La
Agenda 2030 propone expandir el comercio y corregir sus desequilibrios evitando el ajuste recesivo
en las economías deficitarias; llama a una mejor gobernanza de las finanzas internacionales para
evitar crisis como la de 2008 y burbujas especulativas en los mercados monetario, inmobiliario y de
materias primas; invita a expandir las políticas sociales y avanzar hacia un estado de bienestar sin
erosionar las bases tributarias, la competitividad y la inversión en los países que adoptan estándares
más elevados de protección del trabajo y combate de la desigualdad, y llama a controlar y penalizar
las externalidades ambientales y el uso predatorio de los recursos naturales.
La respuesta ante el riesgo de quiebra del sistema multilateral no puede ser regresar al statu quo
anterior del sistema internacional, que generó los problemas actuales, sino recuperar la cooperación
multilateral y la integración regional como herramientas del desarrollo, tal como se propone en la
Agenda 2030. A nivel regional, América Latina y el Caribe debe ser capaz de revigorizar la integración
regional, hoy fragmentada y debilitada, para usarla como instrumento de diversificación productiva y
construcción de capacidades. A nivel nacional, se requiere una nueva generación de políticas sociales,
de educación y de desarrollo productivo que inserten a la región en la nueva revolución tecnológica,
en la que convergen la innovación, la inclusión social y la protección del medio ambiente.
Un sistema multilateral abierto no es el fruto espontáneo de la desregulación y la liberalización
comercial y financiera en un contexto de alta heterogeneidad. Nunca lo fue. Para construir este sistema
y mantenerlo es necesario un conjunto de reglas que tenga en su centro la reducción de asimetrías y
el ataque a los problemas del desarrollo y del rezago tecnológico. La Agenda 2030 proporciona la hoja
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
de ruta para construir ese sistema. Sus 17 Objetivos y 169 metas son la manifestación de la ambición
y seriedad de esta Agenda, que en su cumplimiento se compromete a “que nadie se quede atrás”.
Para la implementación de esta agenda es preciso conjugar de manera integral las tres dimensiones
del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.
En mayo de 2016, durante la celebración del trigésimo sexto período de sesiones de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que tuvo lugar en Ciudad de México, los Estados
miembros de la CEPAL aprobaron la resolución 700(XXXVI), por la que se creó el Foro de los Países
de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible como mecanismo regional para el
seguimiento y examen de la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluidos
los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas, sus medios de implementación y la Agenda de
Acción de Addis Abeba. Posteriormente, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas hizo
suya la creación del Foro en la resolución 2016/12.
La respuesta regional al nuevo desafío, el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el
Desarrollo Sostenible, está dirigido por los Estados y abierto a la participación de los países de América
Latina y el Caribe. Se convoca bajo los auspicios de la CEPAL y se guía por los principios establecidos
para todos los procesos de seguimiento y examen por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Se alienta a la participación de los Estados, el sector privado y la sociedad civil, y también de los
órganos subsidiarios de la CEPAL, bancos de desarrollo, otros organismos de las Naciones Unidas y
bloques de integración regional. El Foro busca proporcionar útiles oportunidades de aprendizaje entre
pares, por medios como exámenes voluntarios, el intercambio de buenas prácticas y la discusión de
metas comunes.
Este informe es una contribución a los esfuerzos de los Gobiernos y múltiples actores de la
región para la implementación, seguimiento y evaluación de sus políticas y estrategias en favor de
la Agenda 2030 y el logro de los ODS. Sabemos que no es posible, en un único documento, abordar
la complejidad y variedad de los desafíos que dicho objetivo plantea. Por ese motivo, el informe se
restringe a tres ámbitos: un diagnóstico de los avances logrados hasta el momento y de los desafíos
por venir, una descripción de los mecanismos institucionales nacionales con que cuenta la región para
la implementación de la Agenda 2030 y un análisis de los desafíos y oportunidades asociados a la
construcción y medición de los indicadores de los ODS.
En el capítulo I se ofrece un breve diagnóstico en el que se describe el contexto global y regional en
que los países de la región deberán avanzar hacia la consecución de los ODS en los próximos años. El
contexto no es auspicioso, a la luz de un menor crecimiento de la región y la aún débil reanimación de
la economía y del comercio internacional, lo que puede poner en riesgo ciertos avances recientes en
materia social. A esto se suman amenazas e incertidumbres asociadas a un proteccionismo creciente
en algunos países desarrollados.
La CEPAL argumenta que hoy más que nunca debe promoverse y ampliarse la cooperación
internacional sobre bases multilaterales. La Agenda 2030 y los ODS son globales no solo en el sentido
de que tienen un enfoque universal porque buscan incluir a todos los países, y de que muchos de los
objetivos propuestos solo tienen sentido si se piensan a escala planetaria, como, por ejemplo, tomar
medidas frente al cambio climático (Objetivo 13) y construir la paz, la justicia e instituciones sólidas
(Objetivo 16). Lo son también porque los esfuerzos nacionales pueden verse potenciados o gravemente
comprometidos en ausencia de la cooperación internacional.
Los capítulos siguientes abordan desafíos específicos para la implementación efectiva de la
Agenda 2030 y los ODS. En primer lugar, la adopción de políticas requiere una base institucional
intersectorial y en la que participen múltiples actores, así como capacidades técnicas que permitan
su correcto diseño y evaluación.
Informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030…
En el capítulo II se describen y analizan los diferentes mecanismos institucionales y el conjunto
de normas e instrumentos que los distintos países de la región se han dado para promover los ODS.
Conocerlos e intercambiar experiencias de política y prácticas innovadoras al respecto puede ayudar
a mejorar el diseño de dichos mecanismos y estimular la cooperación a nivel regional, nacional y
subnacional. Para la elaboración de este capítulo fue fundamental la contribución del Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo. Asimismo, los distintos fondos, programas y organismos
especializados del sistema de las Naciones Unidas en América Latina y el Caribe hicieron llegar sus
contribuciones, que se han incorporado en parte a este documento y que figuran íntegramente en el
sitio web del Foro.
Si no se cuenta con sistemas nacionales de estadísticas fortalecidos para abordar la medición
de indicadores de progreso o retroceso con metas específicas, no es posible saber si se avanza
hacia el desarrollo sostenible y el cumplimiento de los ODS en la dirección y al ritmo adecuados.
Frente a objetivos tan variados y ambiciosos, es necesaria una labor compleja de diseño, medición e
interpretación de un número muy amplio de datos e indicadores. Esta es la materia del capítulo III del
informe, en el que se ofrece a los países miembros una discusión detallada del proceso de formulación
de los indicadores y se hace referencia a las bases de datos necesarias para producirlos de manera
homogénea y comparable en la región.
Este informe, el primero de una serie que llegará hasta 2030, procura identificar el momento inicial
y las bases sobre las cuales nos hemos puesto en marcha. Es un documento que, en esta versión
inicial, constituye una contribución a los debates del Foro y se verá enriquecido con las presentaciones
y el intercambio de ideas que tendrán lugar en él. Tras la realización del Foro, se publicará la versión
definitiva de este primer informe.
Alicia Bárcena
Secretaria Ejecutiva
Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL)

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