Feminismos y Derecho

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Por Admin marzo 26, 2020 19:39

Feminismos y Derecho

FEMINISMOS Y DERECHO
Un diálogo interdisciplinario en torno
a los debates contemporáneos

Presentación
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Feminismos y Derecho

Feminismos y Derecho

El feminismo es, ante todo, una cuestión de derechos. Si los derechos humanos se cimientan en la idea básica de dignidad común a todas las personas, es claro que el sexo con el que se nace no debería predeterminar las oportunidades, responsabilidades, roles, o derechos a los que se puede aspirar en la vida. Y sin embargo, a pesar de los logros fundamentales que ha tenido, la lucha de las mujeres sigue siendo por establecer un modelo de relaciones de género que haga realidad para ellas la promesa de la igualdad. Con el fin de contribuir a las reflexiones que hagan posible la transformación de los valores, normas y prácticas sociales, necesaria para acabar con la desigualdad estructural entre hombres y mujeres, tengo el gusto de presentar este libro que busca visibilizar algunas de las más importantes discusiones sobre género en la actualidad.

El Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (itam) y el Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (cide) colaboraron en la conformación de esta obra, relevante por varios motivos. Primero, porque aborda los temas más importantes del feminismo en la actualidad: el aborto, el feminicidio, el acoso laboral, y la gestación subrogada. En segundo término, porque aborda estas cuestiones desde distintas corrientes, de ahí que se hable de «feminismos». Y en tercer lugar, porque ofrece una perspectiva multidisciplinaria, al reunir estudios de juristas, sociólogas, políticas, activistas y especialistas en otras áreas de las ciencias sociales de distintos países.

La discusión sobre la protección progresiva del embrión frente a los derechos humanos de la mujer es un debate que persiste tanto en el espacio público como en el privado. Los textos que aquí se presentan recogen este tema desde diferentes puntos de vista, que convergen en la pregunta de si es constitucionalmente permisible criminalizar a la mujer que aborta, sin tomar en cuenta las razones que la llevan a hacerlo y sin ponderar los derechos e intereses en juego. La decisión sobre continuar un embarazo forma parte de la esfera más íntima de las mujeres y debería tomarse sin tener que satisfacer un rol de género, sin el temor de ser criminalizadas y sin tener que acudir a la clandestinidad, poniendo en riesgo su salud y su vida.

La violencia contra las mujeres, particularmente bajo su forma más grave —el feminicidio—, persiste a niveles alarmantes y se acompaña de revictimización e impunidad. Para hacer frente a esta situación, es necesario contar con mecanismos claros y eficientes de denuncia, investigaciones diligentes y protocolos para juzgar con perspectiva de género. Pero nada de esto es suficiente; para combatir el problema de raíz se requiere que, como sociedad, dejemos de responsabilizar a las mujeres por la violencia que sufren; que hagamos consciencia y erradiquemos los estereotipos de género, y que entendamos que la violencia de baja intensidad que de manera cotidiana atenta en contra de la mujer genera el contexto en el que la violencia de género puede llevar hasta la muerte.

A falta de respuestas por las autoridades, cientos de mujeres han acudido a la denuncia pública por casos de acoso sexual logrando visibilizar la gravedad de este tema. Lo cierto es que para erradicar las causas institucionales del hostigamiento que sufren las mujeres en su vida laboral, deben desmantelarse las estructuras que abonan a los roles de género en el empleo y que no permiten que las mujeres persigan sus aspiraciones profesionales. Para lograr que hombres y mujeres puedan desarrollarse en igualdad de condiciones, es fundamental que se garanticen espacios laborales seguros, lo cual debe ir acompañado de un cambio cultural que desplace los prejuicios que limitan el rol de las mujeres en la sociedad.

Por otro lado, uno los debates más recientes entre los feminismos es el relacionado con la gestación subrogada. Para algunas corrientes, se trata del ejercicio de una libertad individual y de un derecho reproductivo, mientras que otras la objetan porque ven en ello una forma de explotación a las mujeres. La discusión que los lectores encontrarán al respecto es fundamental en nuestro país, pues a pesar de tratarse de una técnica de reproducción asistida que ya se lleva a cabo, la regulación sobre el tema es dispar en las entidades federativas, por lo que desde una perspectiva económica y social, al existir una brecha considerable entre las personas que pueden tener acceso a ella y las que no, existe la posibilidad de que si esta práctica no se regula debidamente propicie abusos a mujeres de escasos recursos.

En los últimos años, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha buscado visibilizar, a través de sus resoluciones, las condiciones de discriminación que han afectado a las mujeres. Entre sus criterios destacan: el deber de juzgar con perspectiva de género, el reconocimiento de la doble jornada laboral, la eliminación de la obligación de registrar a un recién nacido anteponiendo el apellido paterno, así como la obligación de incorporar a la seguridad social a las personas que trabajan en el hogar. A pesar de estos esfuerzos, falta mucho por hacer. Como se muestra en los distintos textos que conforman esta obra, los constructos de género han provocado que las mujeres enfrenten violencia y discriminación en todas las áreas de sus vidas y que esto se convierta en un problema sistémico. Este libro nos lleva a reflexionar sobre las razones por las que, a pesar de los esfuerzos que se han realizado para establecer marcos normativos adecuados e implementar políticas públicas que atiendan esta situación, no hemos conseguido erradicar la violencia y la discriminación que afecta a las mujeres.

La respuesta institucional debe estar a la altura de las circunstancias y ser contundente. Si queremos que los derechos fundamentales sean el eje rector de todo nuestro sistema debemos romper con estereotipos, roles y prejuicios y reconfigurar el papel de la mujer en nuestra sociedad. En la Suprema Corte estamos comprometidos con esta visión y estamos conscientes de la importancia de contribuir a la investigación de estos temas, para que los hombres y mujeres tengamos la posibilidad de desarrollarnos en igualdad de condiciones y de gozar de los mismos derechos y las mismas oportunidades.

Ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea
Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
y del Consejo de la Judicatura Federal

 

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