Escuela y #ESI

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Por Admin noviembre 1, 2018 11:46

Cuando el miércoles 4 de septiembre, en el plenario formado por las comisiones de Educación y de Familia y de Mujer y Adolescencia de la Cámara Baja del Congreso, se obtuvo dictamen para declarar la ley de Educación Sexual Integral (ESI) de orden público, quienes estamos a favor de garantizar derechos festejamos. Veníamos de una mala jugada que nos habían hecho los y las senadores no apoyando la ley de la interrupción Legal del Embarazo y pensamos que a partir de ese día podríamos comenzar a implementar acciones concretas para llevar la ESI a todas las instituciones y ámbitos educativos.
Por María Inés Alvarado
ilustración: @LulyDibuja
Pero no, debemos seguir insistiendo porque, evidentemente, no quedó clara la importancia que tiene la ESI en los establecimientos escolares. Cada día vemos con mas tristeza, vulneración de derechos: niñas madres, adolescentes embarazadas sin desearlo, femicidios, denuncias de abusos sexuales, redes de trata y prostitución que secuestran niñxs y maltrato intrafamiliar que no cesa. Escuchamos en los medios de comunicación información fuera de contexto acerca de lo que NO es la educación sexual integral y comunicadores que tratan de llevar el tema a la agenda, pero no tienen las herramientas necesarias para hacerlo.
El domingo pasado, un grupo de personas se congregaron en distintos puntos de las principales ciudades argentinas bajo el lema #ConMisHijosNoTeMetas portando carteles, banderas argentinas y pañuelos celestes, para defender la injerencia religiosa en los contenidos educativos y rechazar que esta ley sea declarada de “orden público”, promoviendo que rechazan la ley por contener «ideología de género» la cual creen «antinatural”, por ir “en contra de la biología y de los mandatos de Dios”. Esta concentración fue convocada por los grupos que militaron contra la ley para legalizar el aborto: Cuidemos Las Dos Vidas, Salvemos Las Dos Vidas y La Ola Celeste. Pero van por más, no solo se manifiestan en rechazo al aborto legal, sino que portaron leyendas antisemitas, pidieron al Senado que no den dictamen para que la ley ESI sea declarada de orden público y exigieron que el Estado no interfiera en la “educación sexual de los menores de edad, y que se dedique exclusivamente a dictar las asignaturas regulares”.
¿A qué le temen estos grupos?

La ley, elaborada y aprobada en el año 2006, permite que el cuerpo docente de todos los establecimientos educativos públicos y privados puedan trabajar contenidos pedagógicos sobre educación sexual integral, a nivel nacional, desde una perspectiva de género, evitando de esta manera la mirada biologicista de la sexualidad que entiende la práctica sexual solo con fines reproductivos, por lo cual deja afuera a niños y niñas por considerarles fuera de la reproducción humana. Entonces, se limita la sexualidad a la procreación y a la perpetración del mandato divino de “creced y multiplicarse”. Por lo tanto, no queda otra que pensar que le temen al goce y al conocimiento científico por sobre los mandatos de la moralidad religiosa.
¿Por qué? Porque la ESI es el conjunto de aprendizajes que promueve saberes y habilidades para la toma de decisiones en relación con el cuidado del propio cuerpo, de las relaciones interpersonales, del ejercicio de la sexualidad responsable, a prevenir problemas vinculados con la salud general, sexual y reproductiva, y a procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres; además de avalar y legitimar el abordaje de la sexualidad desde una visión más amplia e integral que abarca los aspectos biológicos, como psicológicos, sociales, afectivos, éticos y espirituales.
La escuela, como institución social, es producto de procesos sociales que, a lo largo de la historia, ha ido dando respuesta a necesidades concretas de los Estados, buscando moldear a la ciudadanía en función de lo que se espera de ella. Durante mucho tiempo, fue una institución marcada por el orden y la disciplina, y la binaridad de los cuerpos masculinos y femeninos no podían escapar a esas formas estereotipadas de la sociedad. Hoy, que tanto hemos avanzado en materia de derechos, aunque las normas siguen vigentes, se han ido corriendo los límites hacia la necesidad de incluir a quienes durante muchos años vivieron la ilegalidad y el desamparo. La ley ESI, vuelve obligatoria la inclusión en las currículas escolares de temas relacionados con el Matrimonio Igualitario, la Identidad de Género, el respeto por las minorías, el deseo, la promoción de saberes y habilidades para la toma de decisiones responsables y críticas, el cuidado del propio cuerpo, la posibilidad de hablar y exponer sentimientos.
La ley de Educación Sexual Integral no deja afuera a nadie, al contrario, promueve la realización de un proyecto educativo entre las escuelas, los centros de Salud, las familias y las organizaciones sociales, contemplando además las situaciones de la vida cotidiana del aula, los emergentes y las necesidades individuales. Las escuelas deben hacerse cargo de la #ESI y cada docente desde su lugar de promotor de conocimientos y derechos, garantizar que estos se cumplan. #ESIYaEsDerecho, no lo olvidemos.
 

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Por Admin noviembre 1, 2018 11:46

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