Dramático caso de familia chaqueña en la justicia italiana

Admin
Por Admin abril 1, 2015 20:45

Dramático caso: Cuando los derechos de los niños son secuestrados legalmente.
Anabella es chaqueña, y también tiene nacionalidad italiana. Vivió un tiempo en la península y allí se casó, en 2006, con un ciudadano rumano, con el que tuvo dos hijos, Ilia y Iacov. Con el tiempo el marido se reveló agresivo, golpeador, amenazante, por lo que ella optó por separarse. Fue a vivir a casa de sus padres, que por entonces residían en Italia, y se llevó a sus hijos.
Tiempo después, cuando decidieron volver al Chaco, pensando en el derecho de sus hijos a ver regularmente a su progenitor, lo invitó a venir. Todos juntos, Anabella con sus padres y sus hijos, y con el padre de los chicos, llegaron a la Argentina. Aquí él no mejoró su carácter y volvió a maltratarla, por lo que ella lo denunció en más de una ocasión.

María Juana Fioritto y Elmo Luque admiten que el tiempo de los funcionarios no es el de la gente, pero recuerdan que el tiempo de los niños urge, y no puede estar sometido a la burocracia.

María Juana Fioritto y Elmo Luque admiten que el tiempo de los funcionarios no es el de la gente, pero recuerdan que el tiempo de los niños urge, y no puede estar sometido a la burocracia.


Entonces él decidió volver a Europa, y luego desde Italia firmó con Anabella un acuerdo de comunicación con los niños, homologado por la Justicia argentina, en el que le reconocía la tenencia. Pero, paralelamente, había iniciado allá una causa en el que la acusaba de haber secuestrado a los niños para traerlos aquí. Ella nunca fue informada de este proceso, que culminó con una sentencia del juez italiano otorgando la guarda al demandante.
A fines del año pasado, cuando toda la familia volvía a Italia para visitar a una hermana que se casaba, Anabella volvió a acordar con su exesposo la firma de una documentación de autorización del viaje, en la que constaba la fecha del regreso: 20 de febrero. Al llegar a Italia los llevó regularmente a visitar a su padre, e incluso a sus abuelos paternos. Hasta que un día, el 4 de febrero, poco antes del programado regreso, la Policía Judicial llegó a la casa en la que paraban, le quitó los niños y los entregó al padre.
Desde entonces, Anabella sólo puede verlos desde lejos, cuando van a la escuela, en la que su padre ya los había anotado previamente, porque el hombre hace valer las restricciones que el juez italiano impuso a la que juzgó como “secuestradora”. Así sucede desde febrero de este año.


La autorización para viajar que firmó el padre de los chicos, al mismo tiempo que acusaba de “secuestradora” a Anabella.

María Juana Fioretto y Elmo Oscar Luque, madre y padre de Anabella, están consumidos por el desasosiego. Desde que volvieron de Italia han peregrinado por juzgados, dependencias de Cancillería y otros ministerios de los gobiernos nacional y provincial, por estrados judiciales, han recolectado documentación, y han logrado, hasta ahora, que se levante la injusta acusación de “secuestro” contra la chica, y que se le devuelvan sus pasaportes.
En tanto, Anabella podrá rebatir las falsas acusaciones y demostrar su razón en una audiencia a realizarse en junio. Pero nada respecto del tema que más les preocupa: la suerte de los niños, que “Por lo menos hasta junio estarán en manos de una persona que no los alimenta bien, no los abriga bien (la última parte de esta historia transcurrió en el invierno italiano), desconoce todas sus necesidades, porque nunca les cambió ni un pañal cuando vivió con ellos.
Que ha tenido dinero para pagar abogados allá y aquí, pero jamás les pasó una cuota alimentaria”, cuenta Juana. Además, describe el episodio traumático que se produce cada día cuando Anabella, que se aloja en una pensión frente a la casa de su exesposo, intenta acercarse a ellos: los niños pugnan por ir hacia su madre, y el padre los aparta sin miramientos; llantos, gritos y angustia de ambos lados.
Elmo dice que su desazón más grande se debe a las vacilaciones e incluso falta de compromiso que ha visto en algunas autoridades argentinas que deberían ocuparse del caso: “Hay un acuerdo de tenencia y comunicación firmado por Anabella y su exmarido, homologado por la Justicia argentina, que dice que la tenencia corresponde a mi hija.
Pero no vemos celeridad, ni preocupación en los funcionarios argentinos que deberían reclamar su cumplimiento, en defensa de las leyes argentinas y sobre todo en defensa de dos niños pequeños. Es cierto que algunos funcionarios nos han acompañado, como el cónsul en Milán, que hasta se ha ofrecido a hablar con las autoridades escolares para que dejen que Anabella vea a los chicos. Pero en lo que respecta a hacer valer la ley argentina frente a un proceso amañado que perjudica a ciudadanos argentinos, sobre todo a los niños, no notamos que haya decisión, más bien lo contrario”.
El caso siempre controversial de la tenencia de los hijos en las separaciones adquiere gravedad inusitada cuando los padres viven en países diferentes. Si uno de ellos sustrajera a los niños que están bajo tenencia de su expareja, causaría un daño terrible, imposible de medir para todos los afectados.
Pero si obtuviera esa tenencia mediante un fallo judicial falseado, donde no se informó a una de las partes, y que se ejecuta como si los hijos fueran bienes materiales cuya posesión puede adjudicarse y modificarse sin costo, la violación será intolerable. Elmo y María Juana luchan por recuperar a sus nietos, para que las autoridades argentinas hagan valer nuestras leyes, y para que la ley sirva a la defensa de los más débiles. Ilia y Iacov, de seis y cinco años, esperan.
 
 
Fuente: Diario Norte

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Por Admin abril 1, 2015 20:45
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