{"id":971,"date":"2012-05-21T20:10:58","date_gmt":"2012-05-21T23:10:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/?p=971"},"modified":"2012-05-21T20:10:58","modified_gmt":"2012-05-21T23:10:58","slug":"en-la-cueva-del-enemigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/en-la-cueva-del-enemigo\/","title":{"rendered":"En la cueva del enemigo"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\"><em><em><em>Muchas mujeres v\u00edctimas de maltratos no tienen un lugar para vivir m\u00e1s que el hogar compartido con su agresor. Los refugios y albergues representan soluciones provisionales, y son pocos los programas que permiten a las mujeres la posibilidad de acceso a una vivienda.<\/em><\/em><\/em>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><strong><strong>NECESIDAD DE VIVIENDAS CONTRA LA VIOLENCIA DE G\u00c9NERO<\/strong><\/strong><\/strong>&nbsp;\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><\/div>\n<div align=\"right\"><em><strong> Por Mariana Fern\u00e1ndez Camacho* <\/strong><\/em><\/div>\n<div align=\"right\"><em><strong>Le Monde Diplomatique\u00a0 Abril de 2012<br \/>\n<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/em><\/div>\n<div align=\"right\"><\/div>\n<div align=\"right\"><\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><a href=\"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/hogareslibresdeviolencia2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-975\" title=\"hogareslibresdeviolencia\" src=\"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/hogareslibresdeviolencia2-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" \/><\/a>\u201cSi el gobierno me diera un rancho, yo no tendr\u00eda que vivir aguantando violencia. Yo quisiera un lugar chiquitito, que se entre de costado, para poder estar tranquila y no tener que rendirle cuentas al tipo. Tengo al enemigo en la casa y me lo tengo que aguantar, porque es eso o la calle. As\u00ed lo siento yo. Ser\u00eda mejor si tuviera un lugar.\u201d Cuando Elisa cuenta su historia habla de sentir\u2026 Es que los golpes duelen en el cuerpo, los gritos retumban en los o\u00eddos y las humillaciones quedan rebotando en el inconsciente hasta que los a\u00f1os las hacen carne y terminan convenciendo. Pero como Elisa, muchas mujeres aceptan permanecer en situaciones de violencia intrafamiliar \u2013o dom\u00e9stica\u2013 (1) porque oponerse es enfrentarse, tambi\u00e9n, a una vida sin hogar.<\/div>\n<p>Un estudio realizado recientemente en Argentina, Brasil y Colombia por el Centro de Derecho a la Vivienda y contra los Desalojos (COHRE, por su sigla en ingl\u00e9s) (2) muestra que la dependencia econ\u00f3mica aparece como el obst\u00e1culo principal para romper con una relaci\u00f3n violenta, y en segundo lugar el no tener un lugar para vivir m\u00e1s que el compartido con el agresor. Para Mar\u00eda Victoria Ricciardi, abogada y una de las autoras de la investigaci\u00f3n, existe una relaci\u00f3n clara entre la posibilidad de salir de los circuitos de violencia y la vivienda: \u201cExploramos las historias de decenas de mujeres de los tres pa\u00edses y los testimonios hablaban de la dificultad de terminar con situaciones de violencia por no tener, literalmente, ad\u00f3nde ir\u201d.<br \/>\nNo poder escapar del agresor es, adem\u00e1s, un problema que afecta a mujeres de todos los sectores sociales: las que viven en barrios informales suelen carecer de medios econ\u00f3micos independientes, y aqu\u00e9llas de mayores recursos sufren con la separaci\u00f3n una p\u00e9rdida de la calidad de vida m\u00e1s fuerte. A Jimena su marido la insulta, muchas veces le peg\u00f3 y otras tantas amenaz\u00f3 con prenderla fuego. M\u00e1s de una vez tambi\u00e9n los hijos de ambos, de cinco y tres a\u00f1os, presenciaron estos espect\u00e1culos violentos. Jimena es co-propietaria con su marido de una casa en Villa del Parque. As\u00ed figura en la escritura, pero \u00e9l aport\u00f3 un porcentaje mayor de dinero y por eso entiende que puede tomarse ciertas atribuciones: \u201cEn el \u00faltimo episodio de violencia, me ech\u00f3 de la casa con los chicos. Despu\u00e9s de unos d\u00edas recapacit\u00f3, nos dej\u00f3 volver y se fue. Igual siento que estoy atada. Cuando discutimos o se pone nervioso siempre me hostiga con que lo us\u00e9, porque me qued\u00e9 con su casa y con sus cosas. Tambi\u00e9n me corre con que si nos divorciamos le corresponde pasarme s\u00f3lo mil pesos para alimentos y yo con mi sueldo no puedo sostener la educaci\u00f3n privada de los chicos\u201d.<br \/>\n<strong>\u00bfHogar dulce hogar?<\/strong><br \/>\nLa violencia contra la mujer sucede b\u00e1sicamente en el hogar, y as\u00ed lo evidencian algunas cifras. En octubre de 2011, la Oficina de Violencia Dom\u00e9stica (OVD) (3) atendi\u00f3 719 casos en la Ciudad de Buenos Aires (48 m\u00e1s que durante el mismo mes de 2010), muchos de los cuales fueron evaluados con un nivel de riesgo entre alto y alt\u00edsimo (4). El 62% de las personas afectadas fueron mujeres adultas (otro 16%, ni\u00f1as) y en un 83% las v\u00edctimas denunciaron a sus ex parejas, concubinos, c\u00f3nyuges o novios. Adem\u00e1s, las estad\u00edsticas se elevan claramente durante los fines de semana, feriados, fiestas y per\u00edodos de vacaciones, momentos dif\u00edciles porque los agresores no trabajan y muchas mujeres hacen esfuerzos por salir como estrategia para evitar posibles episodios de violencia. En el \u00faltimo informe de investigaci\u00f3n sobre femicidios (5) en Argentina, realizado entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2011, la asociaci\u00f3n civil La Casa del Encuentro (6) tambi\u00e9n da cuenta de un aumento del 10% de los asesinatos respecto a los datos de 2010. De los nuevos 237 casos, 137 fueron cometidos por esposos, parejas, novios o ex, y la mayor\u00eda ocurrieron en la vivienda que compart\u00edan. Forzadas a convivir con sus verdugos, el lugar m\u00e1s inseguro para estas mujeres es su propia casa.<br \/>\n<strong>Cuesti\u00f3n de derechos<\/strong><br \/>\nEl derecho a la vivienda est\u00e1 incluido en diversos tratados internacionales de derechos humanos y es considerado un elemento de un derecho m\u00e1s amplio: disfrutar de un adecuado est\u00e1ndar de vida. Que es lo mismo que decir que el derecho a una vivienda no apunta solamente a tener un techo, y que las v\u00edctimas de violencia dom\u00e9stica deber\u00edan vivir en seguridad, paz y dignidad (7). \u201cLa vivienda es un derecho humano b\u00e1sico; es tambi\u00e9n un bien econ\u00f3mico; es la base de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica y social, de inversi\u00f3n, de ahorro familiar. Es el seguro para la vejez, un refugio, la ilusi\u00f3n, un sue\u00f1o a conquistar y una demanda solidaria. Sin este espacio de cobijo las personas pueden sentirse muy fr\u00e1giles. La vivienda es tambi\u00e9n espacio habitable en s\u00ed misma y en relaci\u00f3n con el barrio y la ciudad. Es decir, se vincula a los servicios e infraestructuras y a la calidad del espacio urbano en el que se ubica\u201d, explica Ana Fal\u00fa, ex directora del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).<br \/>\nMuchas veces pionera en materia legislativa, Argentina sancion\u00f3 en marzo de 2009 la Ley 26.485 de protecci\u00f3n integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Siguiendo los lineamientos de la Convenci\u00f3n Bel\u00e9m Do Par\u00e1 (8), distintos art\u00edculos de la ley mencionada establecen, espec\u00edficamente, medidas cautelares relacionadas con el domicilio de la v\u00edctima o el agresor y tambi\u00e9n la creaci\u00f3n de programas temporales y definitivos de acceso a la vivienda a partir de asistencia econ\u00f3mica y l\u00edneas de cr\u00e9ditos para mujeres que padecen violencia (9). Sin embargo, a casi tres a\u00f1os de su sanci\u00f3n, estos \u00faltimos art\u00edculos no resultan plenamente aplicables por no haberse desarrollado todav\u00eda las herramientas o instrumentos operativos que permiten su oferta a las eventuales beneficiarias de la norma. Por otro lado, al no existir datos y estad\u00edsticas nacionales sobre la prevalencia e incidencia de la violencia se hace dif\u00edcil la realizaci\u00f3n de diagn\u00f3sticos y la ejecuci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas de vivienda para las mujeres. Al parecer, nadie est\u00e1 viendo ni relevando el problema. \u201cHoy las personas que sufren violencia dom\u00e9stica y que han formulado denuncias no tienen ninguna prioridad ante la falta de vivienda, y tampoco es un dato que se est\u00e9 teniendo en cuenta en ninguna iniciativa. Esto hay que entenderlo en el contexto general de que no hay datos en Argentina para medir la violencia, ni registros administrativos unificados\u201d, describe Natalia Gherardi, directora ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y G\u00e9nero (ELA) (10).<br \/>\nPor su parte, Eva Giberti, coordinadora del Programa Las V\u00edctimas contra las Violencias (11) del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, recoge el guante y reconoce la falta: \u201cAplicar pol\u00edticas p\u00fablicas relativas a la vivienda demanda, por parte de los funcionarios, imaginaci\u00f3n, experiencia y presupuesto. Adem\u00e1s de haber incluido una conciencia de g\u00e9nero que les permita pensar en la relaci\u00f3n vivienda y violencia. Lo cual no es habitual\u201d.<br \/>\n<strong>Refugiadas<\/strong><br \/>\nAnte una situaci\u00f3n de emergencia, las medidas de exclusi\u00f3n del hogar del agresor y la prohibici\u00f3n de acercamiento priorizan la situaci\u00f3n de las mujeres y de sus hijos o hijas. Pero cuando la gravedad del asunto no permite esperar el dictado de cautelares, las mujeres necesitan poder irse a un lugar donde vivan protegidas y contenidas. En nuestro pa\u00eds, el art\u00edculo 10 de la Ley 26.485 establece que el Estado Nacional deber\u00e1 promover y facilitar la creaci\u00f3n de servicios integrales de asistencia a las v\u00edctimas, debiendo garantizar \u201cinstancias de tr\u00e1nsito para la atenci\u00f3n y albergue de las mujeres que padecen violencia en los casos en los que la permanencia en su domicilio o residencia implique una amenaza inminente a su integridad f\u00edsica, psicol\u00f3gica o sexual, o del grupo familiar, debiendo estar orientado a la integraci\u00f3n inmediata con su medio familiar, social y laboral\u201d (12).<br \/>\nEn la Ciudad de Buenos Aires existen dos casas-refugio (o de medio camino) estatales donde las mujeres pueden quedarse durante un tiempo (en principio no m\u00e1s de seis meses, aunque con excepciones), adem\u00e1s de los centros que brindan asistencia frente a una situaci\u00f3n de violencia (13). Sin embargo, se trata de soluciones provisionales, parches de emergencia que deben existir pero que no tienen perspectiva a largo plazo. Despu\u00e9s de esos seis meses de \u201calojamiento\u201d no hay nada.<br \/>\nSe agrega tambi\u00e9n que para poder acceder a los refugios o casas de medio camino es necesario cumplir con una serie de requisitos que muchas veces dejan afuera a quienes m\u00e1s los necesitan. Elisa vive en villa F\u00e1tima, en Soldati, trabaja como empleada dom\u00e9stica, acaba de cumplir 38 a\u00f1os y lleva muchos soportando los malos tratos de su marido y padre de sus cuatro hijos: \u201cDesde el a\u00f1o 2001 que hago denuncias cuando estoy en una situaci\u00f3n de violencia extrema, y entonces me otorgan la medida precautoria, y por m\u00e1s o menos tres meses \u00e9l no se puede acercar. Pero nadie controla\u2026 si quiere venir rabiado, aparece y te mata. Tambi\u00e9n estuve en refugios, pero esa opci\u00f3n no cuenta m\u00e1s para m\u00ed, porque mi hijo var\u00f3n ya es mayor de 12 a\u00f1os y no lo dejan que se quede a dormir con nosotros. Entonces ten\u00e9s que empezar a separar a tus hijos. Y yo me aguanto la que sea, pero mis hijos van a estar todos conmigo. Adem\u00e1s, no es una soluci\u00f3n vivir en un refugio con los chicos. Ellos tienen que tener su casa, su lugar\u201d.<br \/>\nLa vida de Elisa es un mapa que no deja de mostrar d\u00f3nde se hace agua: \u201cUna de mis veces en un refugio consegu\u00ed, golpeando puertas, que me dieran un subsidio habitacional. Nos pagaron un hotel y durante esos meses estuvimos bien. Yo trabajaba, los chicos estudiaban. Por eso s\u00e9 que podr\u00eda salir adelante trabajando si tuviera un techo para m\u00ed y para los chicos. Cuando termin\u00f3 el subsidio insist\u00ed pero no me lo renovaron. Me pas\u00e9 tres meses as\u00ed, hasta que lo tuve que llamar a mi marido. Encima te ten\u00e9s que humillar y aguantarte la que se venga. Cuando est\u00e1bamos en el hotel yo sent\u00ed que era libre, porque esa libertad no la pod\u00e9s sentir si no ten\u00e9s una casa. Sin un techo no sos libre\u201d.<br \/>\n<strong>El pedregoso camino de la justicia<\/strong><br \/>\nDurante la investigaci\u00f3n de COHRE tambi\u00e9n sali\u00f3 a la luz la gran dificultad que enfrentan las mujeres al intentar acceder a la ayuda disponible, como consecuencia de las deficiencias operativas del Estado \u2014y espec\u00edficamente de las dependencias competentes de los poderes Ejecutivo y Judicial, responsables institucionales de aplicar la normativa aprobada\u2014.<br \/>\nEn ese sentido, el Poder Ejecutivo afronta la problem\u00e1tica mediante compartimentos estancos que llevan a que las \u00e1reas de Desarrollo Social, de Justicia y Derechos Humanos, de Salud o de Seguridad hagan sus respectivas partes con poca o nula coordinaci\u00f3n. Similar panorama muestra el Poder Judicial, que obliga a la mujer afectada a lidiar con un entramado de organismos y \u00e1mbitos de actuaci\u00f3n, que la deriva a denuncias penales o a mediaciones familiares, propias del fuero civil, para que se enfrente con su abusador.<br \/>\nSe agrega que una reciente investigaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n sobre Tem\u00e1ticas de G\u00e9nero de la Defensor\u00eda General de la Naci\u00f3n advirti\u00f3 que los casos de violencia de g\u00e9nero no son siempre investigados con seriedad por los operadores de la Justicia Penal, que todav\u00eda creen que no les incumben los delitos que ocurren puertas adentro (14).<br \/>\nEn definitiva, seg\u00fan Ricciardi el acceso a la justicia para las mujeres es muy complicado: \u201cSobre todo si se piensa en lugares alejados de los centros urbanos. Parece que el conflicto se tiene que adaptar al proceso de la justicia y no al rev\u00e9s. Entonces hay un mont\u00f3n de limitaciones que tiene la justicia, porque est\u00e1 pensada para otros casos y cuando se tratan de procesar estas complejidades no se encuentra la forma\u201d.<br \/>\n1. Seg\u00fan el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el t\u00e9rmino \u201cdom\u00e9stica\u201d comprende toda violencia cometida por una persona con la cual la v\u00edctima tiene una relaci\u00f3n \u00edntima o por otros miembros de la familia (Ver:http:\/\/www.unicef-irc.org\/publications\/pdf\/digest6s.pdf). Por otro lado, la violencia puede manifestarse de m\u00faltiples formas, que pueden superponerse o alternarse, entre las siguientes: violencia f\u00edsica, sexual, psicol\u00f3gica, econ\u00f3mica y patrimonial, y simb\u00f3lica.<br \/>\n2. Centre on Housing Rights and Evictions: organizaci\u00f3n de derechos humanos, con sede en Ginebra (Suiza), especialista en temas de mujeres y vivienda que acompa\u00f1a el trabajo internacional de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU).<br \/>\n3. La OVD, que depende de la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n, funciona desde el 15 de septiembre de 2008 exclusivamente en la Ciudad de Buenos Aires, con el objeto de recibir denuncias de violencia dom\u00e9stica (formuladas por varones o mujeres, indistintamente) que despu\u00e9s se derivan a la justicia civil o penal, seg\u00fan corresponda.<br \/>\n4. El 48% exactamente. Ver Estad\u00edsticas octubre 2011: <a href=\"http:\/\/www.csjn.gov.ar\/docus\/documentos\/verdoc.jsp\">http:\/\/www.csjn.gov.ar\/docus\/documentos\/verdoc.jsp<\/a><br \/>\n5. Asesinato de una mujer cometido por un hombre que seconsidera propietario de su v\u00edctima. El femicidio es una de las formas m\u00e1s extremas de violencia hacia las mujeres.<br \/>\n6. Espacio feminista social y cultural que, entre otras actividades, se ocupa de armar el \u00fanico relevamiento de femicidios que existe en el pa\u00eds, en base a los casos publicados por agencias de noticias y 120 diarios de distribuci\u00f3n nacional y provincial.<br \/>\n7. V\u00e9ase art\u00edculo 75 inc. 23 de la Constituci\u00f3n Nacional.<br \/>\n8. Aprobada por la Asamblea General de la Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos (OEA) en 1994 y ratificada por Argentina, declara que la violencia contra las mujeres es una violaci\u00f3n a los derechos humanos. Es el \u00fanico instrumento internacional de car\u00e1cter vinculante destinado a combatir la violencia de g\u00e9nero.<br \/>\n9. V\u00e9ase art\u00edculos 11 (inciso 2) y 10 (inciso 3) de la Ley 26.485.<br \/>\n10. ELA es una organizaci\u00f3n independiente y sin fines de lucro que trabaja para alcanzar una sociedad m\u00e1s justa y equitativa para varones y mujeres, promoviendo el ejercicio de los derechos de las mujeres a trav\u00e9s del acceso a la justicia y las pol\u00edticas p\u00fablicas.<br \/>\n11. El objetivo principal del Programa es la atenci\u00f3n, acompa\u00f1amiento y asistencia a las v\u00edctimas de violencia familiar y sexual.<br \/>\n12. V\u00e9ase informe de COHRE: \u201cUn lugar en el mundo. El derecho a una vivienda adecuada como elemento esencial de una vida libre de violencia dom\u00e9stica. Los casos de Argentina, Brasil y Colombia\u201d.<br \/>\n13. http:\/\/www.jus.gov.ar\/atencion-al-ciudadano\/ guia-de-derivaciones\/violencia-familiar.aspx<br \/>\n14. http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/ sociedad\/subnotas\/3-51899-2011-02-10.html.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n*Periodista, integrante de la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una comunicaci\u00f3n no sexista).<br \/>\nIlustraci\u00f3n: Alejo Rotemberg (<a href=\"http:\/\/www.alejorotemberg.com\/\">http:\/\/www.alejorotemberg.com\/<\/a>)<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas mujeres v\u00edctimas de maltratos no tienen un lugar para vivir m\u00e1s que el hogar compartido con su agresor. Los refugios y albergues representan soluciones provisionales, y son pocos los programas que permiten a las mujeres la posibilidad de acceso a una vivienda. 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