{"id":65699,"date":"2022-07-21T20:38:42","date_gmt":"2022-07-21T23:38:42","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/?p=65699"},"modified":"2022-07-22T10:33:30","modified_gmt":"2022-07-22T13:33:30","slug":"la-importancia-de-la-institucion-prostitucional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional\/","title":{"rendered":"La importancia de la instituci\u00f3n prostitucional en la construcci\u00f3n de las subjetividades patriarcales"},"content":{"rendered":"<p>La importancia de la instituci\u00f3n prostitucional.<\/p>\n<p><em>\u00abDejo aqu\u00ed el largo art\u00edculo que he escrito para el libro &#8216;Hombres, masculinidad(es) e igualdad&#8217;. Volumen coordinado por Isabel tajahuerce y Bakea Alonso y publicado por Aranzadi en 2022\u00bb, <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/la-prostitucion\/\"><strong>Beatriz Gimeno<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_65718\" aria-describedby=\"caption-attachment-65718\" style=\"width: 238px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-65718\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/descarga-14.jpg\" alt=\"La importancia de la instituci\u00f3n prostitucional\" width=\"238\" height=\"212\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-65718\" class=\"wp-caption-text\">La importancia de la instituci\u00f3n prostitucional<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>La importancia de la instituci\u00f3n prostitucional en la construcci\u00f3n de las subjetividades patriarcales.<\/strong><\/p>\n<p>Ilustraci\u00f3n: Ortiz, Carolina (2016).\u00a0<em>Abrazo y algo m\u00e1s\u00a0<\/em>(fragmento).\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/CaroOrtiz1970\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.facebook.com\/CaroOrtiz1970\/<\/a><\/p>\n<p><strong>1-G\u00e9nero y subjetividad<\/strong><\/p>\n<p>El feminismo avanza en oleadas seguidas de momentos de reacci\u00f3n patriarcal que tratan de revertir los avances conseguidos. Muchos de estos se quedan, se consolidan y no parecen reversibles; en otras ocasiones asistimos a retrocesos evidentes sobre los que el feminismo sigue incidiendo. Pero despu\u00e9s de siglos de lucha por la igualdad y contando con el apoyo de los organismos internacionales, con el feminismo activo pr\u00e1cticamente en todos los pa\u00edses del mundo, \u00a0y presente tambi\u00e9n en la gobernanza mundial a trav\u00e9s de las <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/beatriz-gimeno\/\">pol\u00edticas p\u00fablicas<\/a>, parece sin embargo que la igualdad se resiste e incluso, en ocasiones parece alejarse cuando nosotras avanzamos. Avanzamos en determinados aspectos pero retrocedemos en otros y, aunque el c\u00f3mputo general es muy positivo, estamos en la obligaci\u00f3n de preguntarnos por qu\u00e9 nos cuesta tanto herir de muerte al patriarcado. Es m\u00e1s, es posible que en la medida en que las razones igualitarias se vayan imponiendo, las emociones, por el contrario, tiendan a reforzar la desigualdad tal y como nos advirti\u00f3 Hanna Arendt, que advirti\u00f3 que cuando la igualdad se impone sobre el papel, la desigualdad, incrustada en el psiquismo de las personas, inventa nuevos mecanismos para hacerse visible, mecanismos que no necesitaba cuando era obvia. Es muy posible que eso est\u00e9 ocurriendo con la desigualdad de g\u00e9nero y m\u00e1s a\u00fan porque la construcci\u00f3n de la masculinidad hegem\u00f3nica est\u00e1 \u00edntimamente ligada a privilegios de que los hombres adquieren de manera inconsciente y que forman parte del n\u00facleo duro de la propia identidad. Mientras que la lucha por la igualdad material tiene una larga historia en el feminismo la lucha por la igualdad en las subjetividades es m\u00e1s reciente; no olvidemos que el g\u00e9nero es tambi\u00e9n una conciencia.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os son muchas las feministas que asumen que ha llegado el momento de interpelar la identidad masculina. Porque las razones que defienden la igualdad y su traslaci\u00f3n a las leyes son mayoritarias en hombres y mujeres, pero los comportamientos, las creencias \u00edntimas, las emociones de la mayor\u00eda de los hombres las estamos descubriendo mucho m\u00e1s resistentes al cambio.\u00a0 El feminismo se ha centrado en cambiar el mundo de la raz\u00f3n y las vidas de las mujeres, y ha esperado que los hombres cambiasen presionados por estos cambios. El resultado es que las mujeres han cambiado mucho y los hombres no tanto y, adem\u00e1s, debido a las presiones muchos de ellos se muestran dispuestos a engrosar las filas del antifeminismo activo y beligerante; se han llenado de rabia y han encontrado en el feminismo y en las mujeres el chivo expiatorio de su dolor interno. Si queremos combatir la desigualdad tendremos que luchar por modificar no s\u00f3lo lo material \u00a0sino tambi\u00e9n aquello a lo que se llega con m\u00e1s dificultad pero que impregna nuestros comportamientos y tambi\u00e9n nuestras percepciones del g\u00e9nero, tanto respecto al propio como a la relaci\u00f3n con el otro: la subjetividad y, especialmente, la construcci\u00f3n de las emociones ligadas a la sexualidad, porque esta tiene un papel central en la configuraci\u00f3n de la identidad masculina (tambi\u00e9n en la femenina, aunque en otro sentido).<\/p>\n<p>El orden patriarcal, como afirma Hernando (2015) act\u00faa de forma tal que modela nuestra subjetividad desde el inicio de nuestras vidas dado que es el orden l\u00f3gico que rige el sistema social. As\u00ed pues, la subjetividad de cada uno de nosotros se construye a trav\u00e9s de relaciones intersubjetivas entretejidas con sus propios hilos, de forma que nuestra materia prima subjetiva, por as\u00ed decirlo, es patriarcal. Y, siguiendo con esto, afirma tambi\u00e9n Hernando que el orden patriarcal no experimentar\u00e1 una quiebra real si s\u00f3lo lo combatimos con la raz\u00f3n, y no con la emoci\u00f3n. Ya Bourdieu hablaba en\u00a0<em>La dominaci\u00f3n masculina<\/em>\u00a0(1999) del sentimiento como apoyatura fundamental del patriarcado. Teresa Langle de Paz (2018), por su parte, afirma que lo emocional es un elemento b\u00e1sico para la comprensi\u00f3n del mundo; que las personas act\u00faan en funci\u00f3n de diversas pr\u00e1cticas y registros afectivos estrechamente ligados a los contextos socioculturales y que quienes desarrollen cualquier tipo de an\u00e1lisis de g\u00e9nero tienen que prestar atenci\u00f3n a la emocionalidad. Desde que un hombre pone un pie en el mundo, experimenta el g\u00e9nero con la naturalidad con la que el sol sale y se pone\u00a0 y esa misma certeza gu\u00eda al feminismo para sostener que la experiencia de g\u00e9nero debe ser desaprendida como verdad absoluta. Todas estas experiencias y posibilidades se levantan sobre subjetividades conformadas previamente por las expectativas y los roles sexuales patriarcales, no se conforman en el vac\u00edo.\u00a0 Hay ya trabajos m\u00e1s que suficientes dentro del \u00e1mbito del feminismo para demostrar que ni\u00f1os y ni\u00f1as no son socializados de igual manera respecto a sus emociones, afectos y deseos sexuales. Desde el comienzo se trata de desarrollar en las ni\u00f1as la empat\u00eda con los estados emocionales de otras personas, mientras que en los ni\u00f1os se busca limitar dicha empat\u00eda emocional. En los varones se refuerzan las relaciones instrumentales que se limitan, en cambio, en las ni\u00f1as. Y, adem\u00e1s, se potencia en las ni\u00f1as la autopercepci\u00f3n de objeto sexual en las relaciones (con todo lo que eso conlleva) y en los ni\u00f1os la de ser sujeto. Esta construcci\u00f3n gen\u00e9rica, m\u00e1s los elementos propios de la identidad neoliberal (consumista) conforman un caldo de cultivo perfecto para el uso desproblematizado de la instituci\u00f3n prostitucional por parte de los varones. Una vez despojada esta\u00a0 de cualquier carga moral o pecaminosa que hubiera podido tener en el pasado la \u00fanica idea moral que ahora se le puede oponer es la de la igualdad, que no llega todav\u00eda al conjunto de los hombres.<\/p>\n<p>.<strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong>La prostituci\u00f3n es una instituci\u00f3n que ha cambiado enormemente a lo largo de los siglos para poder seguir siendo funcional a un sistema patriarcal que est\u00e1 en continuo cambio<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Su importancia en el reforzamiento de las subjetividades masculinas no ha sido siempre la misma porque estas subjetividades no han necesitado un refuerzo especial hasta la llegada de la modernidad tard\u00eda cuando han sido sometidas a enormes tensiones desde muy distintos frentes y se han visto fragilizadas. A mediados del siglo XX la mayor\u00eda de las soci\u00f3logas, historiadoras y sex\u00f3logas hab\u00edan llegado a la conclusi\u00f3n de que la prostituci\u00f3n era una instituci\u00f3n destinada a extinguirse porque ya no era \u00fatil\u00a0<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Los cambios sociales acaecidos despu\u00e9s de la II Guerra Mundial transforman el r\u00edgido mundo\u00a0 de los roles de g\u00e9nero. El patriarcado, que es cambiante y tampoco es igual en todo el mundo, sufre transformaciones fundamentales, que lo debilitan, en todos los \u00f3rdenes y tambi\u00e9n en el terreno de la sexualidad: las mujeres se reivindican como sujetos sexuales, desaparece el miedo al embarazo, se debilita el estigma social asociado a las mujeres sexuales, el matrimonio abandona su estatus de instituci\u00f3n fundamental\u2026Todo esto implicaba que las antiguas justificaciones de la ideolog\u00eda prostitucional perd\u00edan gran parte de su sentido. Sin embargo, aunque s\u00ed que hubo un periodo de disminuci\u00f3n en el uso de la prostituci\u00f3n, esta tendencia cambia en los a\u00f1os 70 cuando aumenta hasta niveles no conocidos nunca antes, lo que significa que ha adquirido nuevos sentidos que la convierten, de nuevo, en \u00a0funcional al sistema patriarcal.<\/p>\n<p>Los cambios que ha experimentado la prostituci\u00f3n son muchos y complejos pero el m\u00e1s evidente tiene que ver con que adem\u00e1s de sus evidentes v\u00ednculos con el patriarcado ha establecido nuevos v\u00ednculos con el neoliberalismo. Tanto el patriarcado como el neoliberalismo son ingredientes fundamentales en la creaci\u00f3n de nuevas identidades propias de esta \u00e9poca, y tambi\u00e9n en el reforzamiento de esas subjetividades masculinas tradicionales que se sienten acosadas. Uno de los cambios m\u00e1s profundos que ha experimentado la prostituci\u00f3n, aunque aqu\u00ed no vamos a analizarlo extensamente, es la conversi\u00f3n que experimenta la instituci\u00f3n cuando pasa de ser una actividad econ\u00f3mica particular a una gran industria global que trabaja, como todas las industrias, para aumentar constantemente su demanda (potencialmente ilimitada) infiltr\u00e1ndose en los canales habituales de consumo mediante la publicidad y t\u00e9cnicas de marketing, as\u00ed como haciendo lobby pol\u00edtico para conseguir legislaciones favorables o permisivas (Cobo 2017). Como gran industria global la prostituci\u00f3n busca expandirse y obtener m\u00e1s y m\u00e1s beneficios, para lo que necesita m\u00e1s usuarios. Recordemos que pocas industrias pueden obtener una plusval\u00eda semejante. Estamos hablando de un mercado con una demanda potencialmente ilimitada (idealmente todos los hombres) con una materia prima tambi\u00e9n casi potencialmente ilimitada (las mujeres) cuyos costes de producci\u00f3n son cercanos a cero. Para que el negocio se mantenga y siga creciendo hacen falta cada vez m\u00e1s consumidores que lo demanden y esto, en este tiempo neoliberal, se hace posible porque la vieja instituci\u00f3n se utiliza ahora no s\u00f3lo para satisfacer aquellas supuestas necesidades sexuales, sino nuevas necesidades de la masculinidad hegem\u00f3nica. Las nuevas\/viejas subjetividades masculinas se (re)construyen en el espacio prostitucional como espacio refugio para hombres cuyas identidades est\u00e1n basadas en emociones patriarcales que est\u00e1n siendo cuestionadas en otros espacios. En este sentido afirmamos que la prostituci\u00f3n es una de las instituciones fundamentales del patriarcado (la que determina y sostiene el privilegio masculino de poder tener acceso a cuantos cuerpos femeninos se deseen) y que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha convertido, adem\u00e1s, en parte importante para la (re)construcci\u00f3n de la subjetividad masculina propia de la modernidad tard\u00eda que ha resultado especialmente herida no s\u00f3lo por los avances del feminismo,\u00a0 sino tambi\u00e9n por los cambios que el sistema neoliberal ha impuesto en las subjetividades de esta \u00e9poca.<\/p>\n<p>El feminismo tiene que estudiar, conceptualizar e interpelar la manera en que los hombres construyen sus identidades y las herramientas que utilizan. Sostenemos que el uso de la prostituci\u00f3n es una de las herramientas m\u00e1s importantes en la (re)construcci\u00f3n de las masculinidades m\u00e1s resistentes al cambio y, en ese sentido, es una instituci\u00f3n profundamente funcional al mantenimiento del orden social patriarcal en este momento hist\u00f3rico.\u00a0 En este art\u00edculo, vamos a examinar algunas de las maneras en que las identidades masculinas utilizan la prostituci\u00f3n sin pretender hacer un exhaustivo estudio de las mismas\u00a0<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>\u00a0.<\/p>\n<p>2-<strong>La prostituci\u00f3n como herramienta para la creaci\u00f3n y mantenimiento de la identidad consumista masculina t\u00edpica del capitalismo tard\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>Las identidades de la modernidad tard\u00eda se forjan en gran parte sobre el consumo (Bauman 2007, Giddens 1995 Illouz 2009, Lipovetsky 2003).<\/p>\n<p>Consumo de todo, porque todo es susceptible de convertirse en mercanc\u00eda<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, \u00a0consumo tambi\u00e9n de emociones y sensaciones, entre las que el sexo juega un papel principal una vez despojado de su tradicional sentido trascendente, y tambi\u00e9n de antiguas ideas que lo vinculaban a una supuesta revoluci\u00f3n sexual (que en parte ya se produjo). La sexualidad aparece ahora cada vez m\u00e1s vinculada al ocio, convertida en lo que Kaplan llama \u201csexualidad recreativa\u201d, que a su vez tiene diversas manifestaciones: desde el consumo de pornograf\u00eda al consumo de mujeres en contextos de prostituci\u00f3n o en cualquier lugar o espacio de socializaci\u00f3n en el que el objetivo es tener sexo, pasando por el turismo sexual o por el consumo de diferentes productos relacionados con aquel: desde juguetes er\u00f3ticos hasta ropa sexy. Esta identidad consumista no crece en el vac\u00edo, sino en una sociedad patriarcal, es decir fuertemente generizada, donde las subjetividades masculinas y femeninas no consumen ni necesitan lo mismo, ni tampoco ocupan la misma posici\u00f3n social o simb\u00f3lica en el mercado. Los mercados se apoyan en un patriarcado previo, y ah\u00ed el cuerpo de las mujeres y todo lo relacionado con \u00e9l se convierte en un nicho de negocio de proporciones estratosf\u00e9ricas. No s\u00f3lo el cuerpo para el mercado del sexo, sino tambi\u00e9n para el mercado reproductivo y para el mercado de la imagen y todo lo relacionado con la (auto)cosificaci\u00f3n de las mujeres, como sabemos. El putero no deja de ser un consumidor de mujeres y de emociones sexuales. Si bien la sexualidad recreativa no es sin\u00f3nimo de sexo de pago y no es un concepto necesariamente negativo en tanto que incluye la posibilidad de disfrutar del sexo despoj\u00e1ndolo de la trascendencia de \u00e9pocas pasadas, \u00a0lo cierto es que la identidad consumista posmoderna, \u00a0la necesidad de acumular capital sexual y la industria del sexo, colaboran en el crecimiento del uso de la prostituci\u00f3n al convertirla en una actividad de ocio normalizada y aproblem\u00e1tica.<\/p>\n<p>En nuestra sociedad y en relaci\u00f3n a esto, confluyen dos aspectos: por una parte el sexo ha llegado a condensar el valor y el \u00e9xito de una persona, es siempre una \u201cmatriz de valores positivos \u201d(Illouz 1997) y en segundo lugar, esta sociedad ha entronizado el supremo \u201cderecho\u201d a consumir cualquier cosa que pueda pagarse, lo que legitima el consumo acr\u00edtico y la conversi\u00f3n de todo en mercanc\u00eda, incluido el sexo y los cuerpos.\u00a0 El mercado se legitima solo y tiene una capacidad enorme para construir identidades ligadas al consumo que se presentan como neutras. Ahora, la prostituci\u00f3n se presenta como una pr\u00e1ctica banal ligada al consumo, al ocio, a la moda, a la diversi\u00f3n y a la libertad individual tal como la entiende el neoliberalismo: libertad para comprar y vender sin importar las condiciones estructurales de partida, ni los significados estructurantes de la opresi\u00f3n o la dominaci\u00f3n. Los burdeles se convierten en espacios legitimados de socializaci\u00f3n masculina, de consumo, ocio y negocios (Segato 2016, 2018, Lagarde 1997) de los que desaparece todo \u00a0an\u00e1lisis pol\u00edtico y\/o de g\u00e9nero subsumido en un modelo social basado en el mercado como regulador y al que se accede mediante la libertad individual centrada en el contrato, como en cualquier interacci\u00f3n capitalista; que sea un producto que consumen los hombres en el que las mujeres son las consumidas, no parece ser motivo de cr\u00edtica pol\u00edtica excepto para las feministas, y no para todas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca el consumo pasa a explotar los elementos centrales de la identidad social seg\u00fan Illouz: sexo, g\u00e9nero y deseo y trabaja directamente desde el n\u00facleo mismo de los guiones culturales de la individualidad conformando las identidades sexuales del hombre y la mujer en forma de estrategias diferenciadas que producen y reproducen el g\u00e9nero a trav\u00e9s de diversas experiencias, entre ellas la de la sexualidad (Illouz 2019 ) Si el consumo es un derecho, el consumo de sexo es especialmente potenciado como tal porque se ha convertido en una de las mercanc\u00edas con una mayor demanda, es un producto universalmente deseado, s\u00edmbolo de \u00e9xito y apoyado por una poderosa industria. La llamada libertad sexual se ha convertido en una de las bases normativas del capitalismo contempor\u00e1neo y uno de los espacios privilegiados en donde la identidad masculina tradicional se superpone a las identidades posmodernas. La sexualidad siempre ha sido una parte fundamental de la identidad masculina, pero ahora lo hace desde el consumo. El sexo convertido en mercanc\u00eda forma parte de esta nueva identidad masculina porque ofrece a los hombres, especialmente a los hombres de clase media aspiracional,\u00a0 la posibilidad de atesorar \u201ccapital sexual\u201d en forma de acumulaci\u00f3n de experiencias sexuales y les permite verse a s\u00ed mismos como parte de una especie de \u201cburgues\u00eda sexual\u201d que comparte experiencias de glamour, de libertad y privilegio con hombres econ\u00f3micamente\u00a0 superiores (Agathangelou 2004). Las experiencias sexuales, cuantas m\u00e1s mejor, conforman ese \u201ccapital sexual\u201d que, de nuevo siguiendo a Illouz y a Kaplan, atesoran los hombres y mujeres, de forma diferente, llegando a definir la autoestima. El capital sexual de los hombres viene definido por su capacidad para acumular experiencias sexuales, experiencias que se compran con facilidad mediante la prostituci\u00f3n, que les permite adquirir placer sexual a todos ellos en cualquier momento, a un precio accesible,\u00a0 sin esfuerzo, y sin posibilidad de fracasar, algo que s\u00ed existe en las relaciones no mercantiles\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>\u00a0(Illouz y Kaplan 2020) La prostituci\u00f3n ofrece garant\u00eda de \u00e9xito en obtener el placer buscado que no ofrecen las relaciones no mercantiles con su carga de incertidumbre y posible frustraci\u00f3n, y todo ello en una sociedad que se niega a considerar la inevitabilidad de aquella. Cada vez m\u00e1s, la prostituci\u00f3n es un producto que los hombres consumen para obtener satisfacci\u00f3n r\u00e1pida y garantizada sin tener que esforzarse en resultar atractivos o siquiera en gustar. La prostituci\u00f3n permite escoger a las mujeres como si fueran cualquier otro producto,\u00a0 sin ofrecer nada m\u00e1s que dinero a cambio, sin tener que ser, a su vez, escogidos; es decir, permite huir de la reciprocidad en la relaci\u00f3n.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong>El espacio de prostituci\u00f3n como reconfigurador de subjetividades masculinas fragilizadas por el feminismo.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Hasta ahora hemos hablado de masculinidades posmodernas que utilizan la prostituci\u00f3n (el cuerpo de las mujeres) \u00a0como una mercanc\u00eda m\u00e1s dentro de un universo consumista y generizado, en donde dicho uso aparece como una forma de satisfacer, de manera aproblem\u00e1tica, y mediante el consumo, deseos sexuales ligados a la acumulaci\u00f3n de capital sexual, lo que permite aumentar y asegurar la masculinidad hegem\u00f3nica; es decir, la creencia en la superioridad masculina en relaci\u00f3n a las mujeres, entre otras cosas. Pero la prostituci\u00f3n adquiere su m\u00e1xima funcionalidad en esta \u00e9poca \u00a0en otros dos sentidos m\u00e1s fuertemente ligados a las identidades masculinas tradicionales. Una es como de reconfiguradora de subjetividades masculinas fragilizadas por el feminismo y la otra\u00a0 aquella en donde el machismo tradicional aparece como una v\u00eda de refuerzo subjetivo frente a las p\u00e9rdidas del neoliberalismo.<\/p>\n<p>Respecto a la primera, el patriarcado ha ido mutando debido al impacto de las sucesivas olas feministas que han ido derribando las barreras formales y las de las costumbres; \u00a0pero desde los a\u00f1os 80, con el ascenso del neoliberalismo, confluyen feminismo y neoliberalismo para herir la subjetividad masculina tradicional como pocas veces antes hab\u00eda ocurrido. \u00a0Como consecuencia de ello desde mediados de los 80 se produce una importante reacci\u00f3n patriarcal (Cobo 2011, Hernando et. al 2015, Faludi 1993, Walter 2010) que Lagarde (2011) ha definido como de \u201cbrutalizaci\u00f3n del patriarcado\u201d, que, a grandes rasgos, implica una mayor cosificaci\u00f3n de las mujeres en todos los \u00e1mbitos, mucha m\u00e1s violencia y m\u00e1s cruel. (Segato 2003, 2016, 2017) Finalmente, dicha reacci\u00f3n, encuentra su expresi\u00f3n pol\u00edtica en una especie de internacional del odio mis\u00f3gino de la que habla el soci\u00f3logo\u00a0 Kimmel, una especie de magma inarticulado de \u201chombres enfadados\u201d con las mujeres que tiene su traslaci\u00f3n pol\u00edtica en el voto a la extrema derecha en todo el mundo.\u00a0 \u00a0La prostituci\u00f3n aparece en este escenario como un espacio de feroz resistencia al feminismo.<\/p>\n<p>La prostituci\u00f3n es un espacio simb\u00f3lico de relaci\u00f3n intergen\u00e9rico (entre hombres y mujeres) e intragen\u00e9rico (entre hombres)<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>,que ofrece la posibilidad de reconfigurar una identidad masculina tradicional que se ha quedado sin espacio en un mundo que reconoce formalmente la igualdad entre hombres y mujeres y que dise\u00f1a pol\u00edticas p\u00fablicas para conseguirlo. Las identidades masculinas tradicionales se sienten acosadas por el feminismo y han sufrido un proceso de desestabilizaci\u00f3n profundo. En ese sentido, la prostituci\u00f3n es un espacio resignificado como refugio de la vieja masculinidad, como fuente de poder identitario, como espacio vetado a la interpelaci\u00f3n que el feminismo hace a las pr\u00e1cticas de desigualdad.<\/p>\n<p><strong>3.1 Espacio de relaci\u00f3n intergen\u00e9rico<\/strong>:<\/p>\n<p>Los avances del feminismo han transformado profundamente las subjetividades femeninas y tambi\u00e9n las relaciones entre hombres y mujeres, as\u00ed como la sociedad en su conjunto. La sexualidad masculina hegem\u00f3nica (Bonino 2002) ya no puede ser actuada<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>con cualquier mujer porque ellas est\u00e1n en otro lugar. Esta sexualidad tradicional es un lugar de dominio. No olvidemos que el g\u00e9nero es una relaci\u00f3n, por lo que la masculinidad es construida en relaci\u00f3n con las mujeres y en una relaci\u00f3n de superioridad. Ser hombre es ser superior a las mujeres y la sexualidad es un espacio privilegiado en el que dicho dominio se representa; la sexualidad es, adem\u00e1s, un espacio central en el ser hombre. La escuela de la sexualidad masculina es una escuela de dominaci\u00f3n masculina como tan bien explic\u00f3 Bourdieu. Cuando una persona experimenta deseo, dicho deseo puede activar o no el deseo del otro y esto exige una negociaci\u00f3n y la posibilidad de ser rechazado, lo que te coloca en una posici\u00f3n de vulberabilidad. Sin embargo, en el modelo hegem\u00f3nico patriarcal, cuando el hombre experimenta deseo, la mujer experimenta deseo de ser deseada. El lugar del sujeto es la posici\u00f3n masculina mientras que el lugar femenino es el lugar del objeto sexual, un mero medio para satisfacer deseos masculinos. El feminismo reivindic\u00f3 para las mujeres la categor\u00eda de sujeto sexual, lo que supone que ellas se convirtieron en sujetos deseantes y preocupadas por su propio placer y el hecho de que los hombres no hayan cambiado a la misma velocidad resulta en subjetividades masculinas muy conflictuadas en sus relaciones con las mujeres y en la b\u00fasqueda de espacios en los que poder mantener las relaciones tradicionales. Las normas han cambiado no s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la sexualidad, sino tambi\u00e9n en el del cortejo, en el de las relaciones sociales con las mujeres\u2026las mujeres exigen igualdad y esto genera ansiedad a muchos hombres que ans\u00edan espacios no conflictuados donde puedan ser los hombres que han aprendido a ser y que necesitan ser para sentir que su identidad no corre peligro. Y eso es lo que encuentran en los espacios de prostituci\u00f3n y por eso acuden a ellos mucho m\u00e1s que antes.<\/p>\n<p>En la prostituci\u00f3n se asegura que no haya imprevistos para los hombres (la variedad y multitud de mujeres asegura encontrar la que acepte cualquier deseo) En cambio, no existe una representaci\u00f3n real del deseo femenino. Lo que aprenden ellos acerca de la sexualidad femenina en la prostituci\u00f3n (y en la pornograf\u00eda) es que las mujeres desean lo que ellos desean, que son cuerpos penetrables y que est\u00e1n ah\u00ed\u00a0 para su placer. La prostituci\u00f3n sirve para ahorrarles a los hombres el riesgo de no ser deseados y es en ese sentido en el que podemos hablar de \u201cplusval\u00eda de g\u00e9nero\u201d (J\u00f3nasd\u00f3ttir 1993) La instituci\u00f3n prostitucional les ofrece la posibilidad de una performance de g\u00e9nero de la que siempre salen triunfantes. En cierto sentido, funciona a modo de estabilizador de g\u00e9nero que (re)construye constantemente su subjetividad. La prostituci\u00f3n, as\u00ed, tiene una importancia fundamental en la regulaci\u00f3n emocional patriarcal, porque ayuda a reconstruir los ideales del yo ligados a la masculinidad y a cumplir con los deseos sexualmente culturalmente asignados a aquella. Quien no tiene nada tiene al menos el cuerpo de las mujeres que le confirma que es alguien. Si ser hombre es ser importante, como dijo Josep`Vicent Marqu\u00e9s (1997) la prostituci\u00f3n permite que todos los hombres puedan mantener ese estatus de importancia subjetiva frente a la \u201cotra\u201d previamente devaluada.<\/p>\n<p>La sexualidad masculina hegem\u00f3nica, por otra parte, en su materialidad coitoc\u00e9ntrica y faloc\u00e9ntrica tiene la oportunidad de encontrar en la prostituci\u00f3n a mujeres que representan justamente ese objeto sexual concreto, esa feminidad<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>\u00a0que los clientes buscan en ellas. Estos hombres buscan \u00a0mujeres complacientes, mujeres incondicionales de los deseos masculinos y que, adem\u00e1s, les ofrezcan una visi\u00f3n engrandecida de s\u00ed mismos y de sus habilidades sexuales,<\/p>\n<p>tal y como la masculinidad hegem\u00f3nica necesita. Les permite tambi\u00e9n practicar esa sexualidad desconectada que es un rasgo importante de ese tipo de masculinidad. La sexualidad masculina vertida sobre ese cuerpo femenino, expresa el acto domesticador, apropiador cuando insemina (aunque sea simb\u00f3licamente) el territorio-cuerpo de la mujer (Segato, 2016).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.2 Espacio de relaci\u00f3n intragen\u00e9rico. El burdel como espacio de socializaci\u00f3n masculina<\/strong><\/p>\n<p>El patriarcado es un pacto entre varones, una alianza basada, entre otras cosas, en el intercambio simb\u00f3lico de las mujeres en torno a un contrato sexual (Amor\u00f3s 1990, Pateman, 1995) mediante el cual se garantiza que todos los hombres tengan acceso sexual a aquellas. \u00a0Para ser un hombre \u201cde verdad\u201d los hombres deben participar de dicha alianza que, debido a los avances del feminismo, entre otras cosas, est\u00e1 ahora en cuesti\u00f3n. Debido a esto algunos hombres necesitan, quiz\u00e1 m\u00e1s que nunca, poner en juego esa alianza, visibilizarla, mostrarla, sentirse parte de ella, porque no olvidemos que la masculinidad es algo que debe ser constantemente ratificado por otros hombres, aunque dicha ratificaci\u00f3n se hace entre ellos por medio de las mujeres. Las prostitutas son esos objetos de mediaci\u00f3n, y la prostituci\u00f3n es una performance de poder patriarcal que les permite rehacer su virilidad y revalorizar su autoimagen (Lagarde, 1990). En realidad, la prostituci\u00f3n es una performance del patriarcado en su conjunto, \u00a0como afirma Lagarde, un espacio privilegiado en el que poner en funcionamiento el pacto patriarcal. Es ah\u00ed, hoy d\u00eda, donde las mujeres son verdaderamente intercambiables y p\u00fablicas, cuando eso ya no ocurre en otros espacios.<\/p>\n<p>Muy a menudo los hombres buscan realizar pr\u00e1cticas en compa\u00f1\u00eda de otros hombres en los que las mujeres sean ese objeto de mediaci\u00f3n e intercambio. Son celebraciones masculinas que incluyen sexo pagado y que se utilizan en despedidas de soltero, como forma de relajarse del estr\u00e9s de un viaje de negocios, en forma de turismo sexual acompa\u00f1ado de otros hombres, los viernes por la noche yendo a un club a tomarse una copa o teniendo relaciones sexuales que luego no se dejan de contar en las p\u00e1ginas web cada vez m\u00e1s numerosas<a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Es la celebraci\u00f3n masculina como espacio de amistad, de diversi\u00f3n, de descanso entre los hombres en donde las prostitutas son objetos: \u00a0se apropian de ellas, las usan, las desechan, las juzgan. No importa tanto la satisfacci\u00f3n del deseo, como crear y mantener la imagen de capacidad y potencia er\u00f3tica, de superioridad. En cada acto ellos rehacen su virilidad, revalorizan su autoimagen. Y alimentan su machismo, de ah\u00ed su permanente retorno. En la prostituci\u00f3n se reproduce el patriarcado en su conjunto, se recicla el sistema para que todo quede otra vez en su lugar<\/p>\n<p>El burdel es una aut\u00e9ntica escuela de desigualdad sexual para los chicos. Si bien hist\u00f3ricamente el burdel sirvi\u00f3 para disciplinar a todas las mujeres tambi\u00e9n es un espacio que sirve para disciplinar el cuerpo y la subjetividad sexual masculina. El caso de la iniciaci\u00f3n sexual masculina en el burdel es paradigm\u00e1tico. El paso por el prost\u00edbulo era, muy a menudo, un rito de paso hacia la adultez que convert\u00eda a un chico en un hombre, en alguien que se separaba del \u00e1mbito femenino en el que est\u00e1n los ni\u00f1os y entraba en el \u00e1mbito del privilegio del adulto masculino, lo que otorgaba ventajas y honores en virtud de cosas como tener muchas relaciones sexuales sin importar la apetencia sexual de la mujer involucrada, que pasaba a convertirse en un medio en el camino de la exaltaci\u00f3n de la masculinidad.\u00a0 En la literatura existen numerosos relatos en los que se narra la primera visita a un burdel de muchos adolescentes, a veces casi ni\u00f1os, llevados all\u00ed por el grupo de referencia o por los padres o abuelos. Y en muchas ocasiones dicha visita estaba lejos de ser agradable. Muchos de esos chicos no sent\u00edan ninguna atracci\u00f3n por las mujeres que se les presentaban, sent\u00edan verg\u00fcenza, sent\u00edan empat\u00eda hacia ellas, sent\u00edan dolor y, sin embargo, todo eso ten\u00eda que desecharse para ser sustituido por la obligatoriedad de tener y mantener una erecci\u00f3n y de poder realizar un coito.\u00a0 As\u00ed pues, esa visita al burdel ha sido tambi\u00e9n, tradicionalmente, un ritual de disciplinamiento del cuerpo masculino, que se ve\u00eda obligado a \u201cfuncionar\u201d aun sin verdadero deseo. Se trata de sustituir el asco, el miedo, la indiferencia, la empat\u00eda, la solidaridad que pudiera sentirse por esas mujeres (en ocasiones de la misma clase social y en condiciones muy duras de explotaci\u00f3n) por un sentimiento de autovalor, de manera que poder tener una erecci\u00f3n cuando se supone que hay que tenerla produzca la compensaci\u00f3n de ser un hombre de verdad, de ser m\u00e1s que ellas, que cualquiera de ellas; y esto no es poca cosa para la inmensa mayor\u00eda de los hombres, especialmente para quienes puede que esta sea su \u00fanica fuente de autoestima. En caso de no poder cosificar del todo a la mujer y no ser capaz de tener una erecci\u00f3n y eyaculaci\u00f3n en esa situaci\u00f3n era tratado de marica. As\u00ed pues, el uso de la prostituci\u00f3n era tambi\u00e9n un espacio de socializaci\u00f3n masculina para disciplinar los sentimientos hacia las mujeres sexuales, pero tambi\u00e9n para disciplinar las reacciones f\u00edsicas del propio cuerpo. El privilegio masculino era tambi\u00e9n una obligaci\u00f3n para quienes no quisieran pagar el precio de ser expulsados de esa alianza que conforma la masculinidad hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p>Hoy d\u00eda los chicos han vuelto a acudir a los burdeles en grupo muy a menudo en los pueblos como acto de socializaci\u00f3n del que dicen que no implica necesariamente sexo, van s\u00f3lo a ver, a tomar una copa, a pasar la tarde. No importa que en muchas ocasiones no haya sexo, lo que importa es ir al Club, disponer de ese espacio vedado a las mujeres y donde los hombres pueden celebrar que ellas est\u00e1n ah\u00ed para ellos. Se trata de que este acto (asistir a un prost\u00edbulo en compa\u00f1\u00eda) se convierta en un escenario en el que los hombres puedan sentirse unidos unos a otros en su superioridad sobre las mujeres y de que unos a otros se otorguen el \u201ccertificado\u201d de masculinidad apropiado. El joven que acude al burdel con amigos lo hace casi de una manera ritual, lo hace para ir con sus pares, para ocupar su lugar en la hermandad viril, para adquirir una posici\u00f3n destacada en una fratria masculina y para sofocar cualquier deseo de cercan\u00eda real con las mujeres. El burdel es el lugar de la no-empat\u00eda con las mujeres (Ranea, 2021)<\/p>\n<p>Y lo mismo podr\u00edamos decir del uso del burdel como espacio masculino para cerrar negocios, cosa que es cada vez m\u00e1s frecuente. En este caso, no es s\u00f3lo el uso sexual de las mujeres que est\u00e1n en el burdel lo que confiere la masculinidad a los hombres, sino tambi\u00e9n la exclusi\u00f3n de estas de los espacios de trabajo. Al escoger un burdel como espacio de trabajo y al ser este un lugar en el que las mujeres (excepto las prostitutas) tienen la entrada vedada, la sensaci\u00f3n de rearme de la masculinidad se da por partida doble\u00a0 (Fernandez-Martorell 2018).<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><strong>El espacio de prostituci\u00f3n como reconfigurador de subjetividades masculinas fragilizadas por el neoliberalismo<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El sistema econ\u00f3mico capitalista, a menudo lo olvidamos, ha supuesto tambi\u00e9n una revoluci\u00f3n en la construcci\u00f3n de roles sociales, s\u00edmbolos, subjetividades\u2026 que recaen sobre identidades previamente generizadas. Lo vimos cuando habl\u00e1bamos de que el neoliberalismo produce una determinada identidad volcada en el consumo, en la maximizaci\u00f3n del yo y en el atesoramiento del capital sexual. El neoliberalismo no s\u00f3lo construye identidades nuevas adaptadas al sistema, tambi\u00e9n destruye las anteriores (como hace el feminismo).<\/p>\n<p>Desde los a\u00f1os 80 asistimos a una reestructuraci\u00f3n completa del mercado laboral que ha tenido como consecuencia fundamental la precarizaci\u00f3n de las vidas de millones de seres humanos a los que ha sumido en la pobreza. Han crecido la inseguridad en el empleo, los trabajos informales, las desigualdades sociales y, en definitiva, los cambios han contribuido a fragilizar y vulnerabilizar las vidas de la mayor\u00eda. Esta situaci\u00f3n econ\u00f3mica ha venido a cambiar fundamentalmente la estructura tradicional familiar de hombre sustentador que ya no puede, debido al desempleo, la precariedad, los magros salarios, \u00a0y el acceso de las mujeres al trabajo remunerado, ser el \u00fanico proveedor familiar. \u00a0El trabajo femenino, siempre m\u00e1s precario y m\u00e1s barato, es aceptable mientras sea complementario. Sabemos que en determinados sectores el trabajo femenino es preferido al masculino precisamente por ser m\u00e1s barato \u00a0y m\u00e1s intercambiable, con la consecuencia de que de dichos sectores los hombres han sido expulsados. Adem\u00e1s, las migraciones procedentes del sur global hacia el tercio rico del mundo tambi\u00e9n han transformado las vidas de muchas comunidades. No siempre se ha ponderado adecuadamente el significado que tiene para la identidad masculina tradicional el rol de proveedor familiar. Fraser (2015) ha explicado muy bien en qu\u00e9 sentido dicha identidad est\u00e1 ligada a este rol de proveedor econ\u00f3mico en casi todas las sociedades. Para la inmensa mayor\u00eda de los hombres la masculinidad consiste, aun, en salir de casa a trabajar y volver con un salario que sea suficiente para mantener a su familia. Para muchos hombres ese rol confer\u00eda un sentido de estar en el mundo que ahora se pierde. Existe una relaci\u00f3n interna y muy profunda entre ser hombre y ser proveedor, lo que explica por qu\u00e9 en las sociedades capitalistas el desempleo puede ser psicol\u00f3gicamente tan devastador para ellos. De hecho, la situaci\u00f3n de crisis econ\u00f3mica (que es social y pol\u00edtica) recibe tal nombre s\u00f3lo cuando afecta a los hombres porque, en realidad, si examinamos los elementos principales que se supone que la caracterizan (altas tasas de desempleo, trabajo barato, precario, inestable, que no permite tener un proyecto de vida) \u00a0nos encontramos con que las mujeres siempre hemos estado en crisis. Por eso, en cierto sentido, tiene raz\u00f3n Segato cuando explica que el neoliberalismo ha supuesto una especie de emasculaci\u00f3n de la condici\u00f3n masculina porque ha situado a grandes masas de hombres en una posici\u00f3n, material y simb\u00f3lica, en la que antes s\u00f3lo se encontraban las mujeres. Es un cambio radical que se ha producido sin que las mentalidades masculinas hayan cambiado lo suficiente, por lo que se ha provocado una crisis en las subjetividades masculinas con sus correspondientes estallidos de furia en forma de violencia contra las mujeres y tambi\u00e9n en ese aumento de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fraser (2015) explica tambi\u00e9n que hay conflictos propios del capitalismo tard\u00edo que responden m\u00e1s a tendencias en la reproducci\u00f3n simb\u00f3lica que en la material, y la crisis de identidad del g\u00e9nero masculino ser\u00eda una de esas tendencias. Esa crisis de identidad, producto de la guerra del capitalismo contra las personas, se produce porque los hombres no han cambiado esencialmente los elementos que componen unas identidades de g\u00e9nero que ahora son acosadas por el sistema econ\u00f3mico y por el feminismo; por tanto, para sanarse lo que buscan es una reconstrucci\u00f3n permanente de aquellas, y eso lo hacen mediante las mujeres. Las mujeres son, como siempre, \u00a0el medio para reconstruir sus identidades fragilizadas. Desde ese momento, algunas instituciones y pr\u00e1cticas patriarcales, la prostituci\u00f3n entre ellas, adquieren m\u00e1s importancia que nunca en tanto que funcionan como una espita que permite relajar el conflicto social . El objetivo es que una vez que a los hombres se les ha quitado todo, tengan al menos el cuerpo de las mujeres, el dominio sobre ellas,\u00a0 como una forma de recuperar algo del poder perdido. La violencia es una forma, la prostituci\u00f3n es otra y juega un papel fundamental en la ecuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para otros autores (Harvey 2020) la acumulaci\u00f3n de capital sexual\u00a0 (que determina la capacidad de obtener autoestima de nuestras elecciones y experiencias sexuales)\u00a0 se ha convertido en una estrategia de los trabajadores para hacer frente a las inseguridades que les impone el capitalismo neoliberal. Tal visi\u00f3n ya no considera la esfera sexual como auxiliar para la esfera de la producci\u00f3n, sino como central.\u00a0 Tambi\u00e9n Illouz argumenta extensamente sobre la importancia del capital sexual en el capitalismo tardomoderno\u00a0 donde el sexo produce capital sexual ya sea directamente en la esfera de la reproducci\u00f3n a trav\u00e9s de la regulaci\u00f3n de la sexualidad,\u00a0 como produciendo de manera colectiva trabajadores asalariados d\u00f3ciles que est\u00e9n dispuestos y sean capaces de mercantilizar su propia fuerza de trabajo. En una sociedad en la que el sexo es un bien necesario, la autoestima sexual es imprescindible para mantener un yo centrado y con la suficiente autoestima como para insertarse en el mundo productivo. En otras palabras, cuando el empleo es tan precario, muchas personas se quedan sin apenas nada m\u00e1s que su capital sexual para reestablecer su autoridad. Por experiencias sexuales no se refiere Illouz expl\u00edcitamente a la prostituci\u00f3n, pero es evidente que dichas experiencias son a\u00fan m\u00e1s necesarias para los perdedores de la globalizaci\u00f3n, los que no tienen capital sexual de ning\u00fan tipo. Quien no tiene nada, tiene al menos a las putas.\u00a0 Pensemos que el acceso a la prostituci\u00f3n, es decir al cuerpo de las mujeres, es uno de los pocos privilegios que no est\u00e1 ligado a la clase, que no depende del nivel econ\u00f3mico. Si se es rico, se tendr\u00e1 acceso a mujeres \u201ccaras\u201d, si se es pobre a mujeres \u201cbaratas\u201d, pero todos los hombres sobre el planeta tierra, ya vivan en la Quinta Avenida o en un poblado en Soweto tienen esa posibilidad de la que extraer sentido de su masculinidad valiosa: las mujeres est\u00e1n all\u00ed para ellos. No as\u00ed para ellas, cuya autoestima, lo sabemos, no depende tanto de ejercer como sujeto sexual sino del deseo que puedan generar.<\/p>\n<p>Al capitalismo siempre le ha interesado el sexo (masculino) porque sexo y rol social de dominio son fundamentales para la construcci\u00f3n masculina y el sistema siempre ha considerado que satisfacer ese aspecto era imprescindible para una buena integraci\u00f3n en el mismo, adem\u00e1s de ser una v\u00e1lvula de relajaci\u00f3n social especialmente en una situaci\u00f3n de potencial conflictividad social. Esa es una de las razones por la\u00a0 que, tradicionalmente, el poder en cualquiera de sus manifestaciones\u00a0 pod\u00eda explotar a los hombres al l\u00edmite, pod\u00eda dejarlos sin trabajo, pod\u00eda poner sus vidas en peligro, pero no los dejaba nunca sin mujeres. Digamos que esta parte del pacto patriarcal, por su importancia, el patriarcado no ha dejado nunca de cumplirla. En las minas, en los ej\u00e9rcitos, en los lugares de explotaci\u00f3n y estr\u00e9s masculino, lo primero que se instalaba era un burdel. A un hombre se le puede arrebatar todo menos la percepci\u00f3n de que es un hombre, es decir, superior a las mujeres. Han sido muchos los fil\u00f3sofos y cient\u00edficos a lo largo de la historia que estaban convencidos de que para trabajar adecuadamente los hombres tienen que llevar una vida sexual satisfactoria , lo que no es m\u00e1s que una variante sobre la ideolog\u00eda tradicional que afirma que si el hombre no tiene sexo pasa algo grave. El sexo masculino no es puro desahogo f\u00edsico (o bastar\u00eda con masturbarse), el sexo masculino es idea de dominio sobre las mujeres.\u00a0 Dicha idea de dominio resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de cumplir debido a las circunstancias que se han tratado en este art\u00edculo, pero ah\u00ed est\u00e1 la prostituci\u00f3n para que ellos puedan extraer esa idea subjetiva de dominio sobre las mujeres que sigue siendo necesaria para que el sistema no estalle.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Agathangelou, A. (2004) \u201cThe Global Political Economy of Sex: Desire, Violence, and Insecurity in Mediterranean Nation States\u201d. Londres, Palgrave MacMillan<\/li>\n<li>Amor\u00f3s, Celia (1990) \u201cViolencia contra las mujeres y pactos patriarcales\u201d en Virginia Maquieira y Cristina S\u00e1nchez (eds.)\u00a0<em>Violencia y sociedad patriarcal<\/em>. 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(2017)\u00a0<em>La guerra contra las mujeres<\/em>\u00a0. Madrid, Traficantes de sue\u00f1os<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u2013 (2018)\u00a0<em>Contrapedagog\u00edas de la crueldad<\/em>. Buenos Aires, Prometeo Editorial.<\/p>\n<p>\u2013 (2003)\u00a0<em>Las Estructuras Elementales de la Violencia. Ensayos sobre g\u00e9nero entre la antropolog\u00eda, el psicoan\u00e1lisis y los Derechos Humanos<\/em>. Universidad Nacional de Quilmes<\/p>\n<ul>\n<li>Ranea, B. (2021)\u00a0<em>La reconstrucci\u00f3n del patriarcado en los espacios de prostituci\u00f3n en la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea: Estudio sobre el rol de los hombres que demandan prostituci\u00f3n femenina<\/em>. Alcal\u00e1 de Henares, Servicio de publicaciones del Ayuntamiento de Alcal\u00e1 de Henares<\/li>\n<li>Walter, N. (2010)\u00a0<em>El regreso del sexismo<\/em>. Madrid, Turner<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Sobre la historia de la prostituci\u00f3n: Guere\u00f1a, J.L (2003), Gimeno, B. (2012) Lerner, G (1990)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0Kinsey, por ejemplo, recoge en su informe de 1948 un importante declive de la prostituci\u00f3n (1948:596-609), lo que le hace aventurar que \u00e9sta est\u00e1 condenada a ir desapareciendo hasta convertirse en residual.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0Este estudio exhaustivo es el de Beatriz Ranea: La reconstrucci\u00f3n del patriarcado en los espacios de prostituci\u00f3n en la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea: Estudio sobre el rol de los hombres que demandan prostituci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0Eva Illouz denomina \u201cemodity\u201d a la emoci\u00f3n convertida en mercanc\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0Las mujeres tambi\u00e9n adquieren o construyen su capital sexual pero este pasa por convertirse en objetos sexuales de los que poder extraer beneficios, es decir, supone convertirse en emprendedoras de s\u00ed mismas. Y, adem\u00e1s, exige una fuerte inversi\u00f3n en s\u00ed mismas. Los hombres adquieren su capital sexual coleccionando experiencias sexuales en el mercado del sexo tanto en el amoroso como en el de pago.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>\u00a0O, como dice Beatriz Ranea, que se construye sobre un eje vertical (frente a las mujeres) o sobre un eje horizontal (entre hombres)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>\u00a0Seg\u00fan Bonino, los rasgos que caracterizan a esta sexualidad son entre otros: un yo centrado en s\u00ed mismo que prioriza los deseos propios, dominio y control de s\u00ed y de los dem\u00e1s, escasa empat\u00eda, disociaci\u00f3n raz\u00f3n\/emoci\u00f3n, renuncia a motivaciones de apego, un deseo sexual legitimado y vivido como algo aut\u00f3nomo y una creencia que considera a los hombres superiores a las mujeres\u00a0 Por supuesto que los polos puros no existen y que todas las identidades son una mezcla de estos rasgos en mayor o menor medida junto con otros como la familia, la experiencia personal, los mandatos culturales, de clase etc<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>\u00a0Feminidad enfatizada, como dice Beatriz Ranea citando a Conell.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>\u00a0Son muy habituales los portales en los que los puteros se cuentan unos a otros sus experiencias con prostitutas, las punt\u00faan seg\u00fan sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas, sus \u201chabilidades\u201d y tambi\u00e9n su representaci\u00f3n de la hiperfeminidad.<\/p>\n<p>Fuente: Enrique Stola.<br \/>\nPublicado en la web personal de <a href=\"https:\/\/beatrizgimeno.es\/2022\/07\/21\/la-importancia-de-la-institucion-prostitucional-en-la-construccion-de-las-subjetividades-patriarcales\/\">Beatriz Gimeno<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La importancia de la instituci\u00f3n prostitucional. \u00abDejo aqu\u00ed el largo art\u00edculo que he escrito para el libro &#8216;Hombres, masculinidad(es) e igualdad&#8217;. Volumen coordinado por Isabel tajahuerce y Bakea Alonso y publicado por Aranzadi en 2022\u00bb, Beatriz Gimeno La importancia de la instituci\u00f3n prostitucional en la construcci\u00f3n de las subjetividades patriarcales. 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