{"id":58544,"date":"2021-05-31T10:33:23","date_gmt":"2021-05-31T13:33:23","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/?p=58544"},"modified":"2021-05-31T10:33:23","modified_gmt":"2021-05-31T13:33:23","slug":"antifeminismo-y-extrema-derecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/","title":{"rendered":"Antifeminismo y extrema derecha"},"content":{"rendered":"<p>La Fundaci\u00f3n <a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/\">Espacio P\u00fablico<\/a> impuls\u00f3 un debate sobre\u00a0Antifeminismo y extrema derecha, moderado por la Periodista\u00a0Paula Pof y la\u00a0Doctoranda en Estudios Avanzados en Derechos Humanos en UC3M,\u00a0Irene Bassanezi Tosi. Iremos replicando las diversas intervenciones de periodistas, investigadoras y polit\u00f3logas e historiadores, Por supuesto en las notas figuran los links para que puedan adelantarse a la lectura o sumar opini\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_58545\" aria-describedby=\"caption-attachment-58545\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-58545 \" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/8443-8443-palop.jpg\" alt=\"Antifeminismo y extrema derecha\" width=\"220\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/8443-8443-palop.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/8443-8443-palop-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-58545\" class=\"wp-caption-text\">Antifeminismo y extrema derecha<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hoy el <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/category\/biblioteca\/\">art\u00edculo<\/a>:\u00a0<strong>Antifeminismo y extrema derecha<br \/>\n<\/strong><br \/>\nPor\u00a0<strong>Mar\u00eda Eugenia Rodr\u00edguez Palop<\/strong>*<\/p>\n<p><strong>Parte I<\/strong><\/p>\n<p>La extrema derecha se ha presentado como una resistencia de f\u00e1cil acceso, sencilla pero robusta, contra los desmanes de las oligarqu\u00edas pol\u00edticas y las \u00e9lites econ\u00f3micas. Es uno de los frutos de las contradicciones del neoliberalismo globalizador de estas d\u00e9cadas y de la connivencia de partidos conservadores, socialdem\u00f3cratas y socioliberales con la mundializaci\u00f3n financiera y el capital especulativo. Su programa es hoy de sobra conocido: repliegue nacional, orden y seguridad, reacci\u00f3n punitiva, militarismo, xenofobia, aporofobia, homofobia, misoginia\u2026 Una revoluci\u00f3n conformista que no solo obedece a factores ideol\u00f3gicos, sino que tambi\u00e9n tiene una ra\u00edz vivencial y un anclaje emp\u00edrico evidente: la experiencia de desarraigo, la desintegraci\u00f3n social y la violencia institucionalizada que han sufrido las mayor\u00edas sociales, especialmente, en estos a\u00f1os, combinada con una situaci\u00f3n real de escasez de recursos y su concentraci\u00f3n en pocas manos. La extrema derecha ha sabido vehicular la rabia y el resentimiento de quienes se han considerados perdedores, y tambi\u00e9n el miedo de quienes ten\u00edan algo que perder.<\/p>\n<p>Con todo, lo que resulta m\u00e1s atractivo en su itinerario no es la movilizaci\u00f3n de esas emociones negativas sino la restauraci\u00f3n, en toda regla, de un cierto imaginario de lo com\u00fan y la confrontaci\u00f3n, sin paliativos, con todo lo que puede fragmentarlo. Y es en este itinerario en que el feminismo se presenta como una fuente de fracturas y desestabilizaci\u00f3n porque, entre otras cosas, el feminismo divide y pervierte la c\u00e9lula indisoluble que representa la familia heteronormativa. En este punto, el antifeminismo de la extrema derecha se apoya en un pensamiento conservador y reaccionario que deriva, en buena parte, de su alianza con las iglesias. De hecho, su discurso pol\u00edtico y su articulaci\u00f3n jur\u00eddica funcionan como el brazo armado de una moral puritana. La complicidad de Bolsonaro con los pentecostales en Brasil es paradigm\u00e1tica en este sentido, como lo es la del partido Ley y Justicia (Pis) o la de Vox con la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Buey, Bala y Biblia, o sea, agronegocio, militarismo y Pentecostales, ha sido la base del bolsonarismo. La Iglesia Universal del Reino de Dios ha jugado un papel primordial en el (des)gobierno de Bolsonaro. Una Iglesia-Empresa que dispone de 70 emisoras de TV, 50 radios, un banco, varios diarios y 3500 templos en zonas ricas de Brasil<a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftn1\">[1]<\/a>, y cuyo fundador, el obispo Macedo, lleg\u00f3 a denostar a la Universidad por ofrecer una educaci\u00f3n id\u00e9ntica para la mujer y el var\u00f3n. En Espa\u00f1a, Vox ha liderado la lucha contra la educaci\u00f3n sexo-afectiva de la mano del Opus Dei. La apuesta por la educaci\u00f3n religiosa y la criminalizaci\u00f3n de la diversidad sexual o la llamada \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d se orienta, entre otras cosas, a lograr la sumisi\u00f3n y la claudicaci\u00f3n de las mujeres, su expulsi\u00f3n del mercado laboral y su vuelta al hogar familiar. La \u201cideolog\u00eda de g\u00e9nero\u201d es una \u201cideolog\u00eda negativa\u201d porque, como dice Segato, desobedece el mandato de la masculinidad. \u201cEl desmonte del mandato de masculinidad amenaza el mundo de los due\u00f1os, coloca el dedo en la llaga en el lugar de reproducci\u00f3n del mundo de la due\u00f1idad, del se\u00f1or\u00edo [\u2026]\u201d<a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftn2\">[2]<\/a>. En cualquiera de sus versiones, la extrema derecha apela a una amalgama de pol\u00edticas natalistas que se conectan con presupuestos excluyentes y nacionalistas.<\/p>\n<p>Esa amalgama explica, por ejemplo, la posici\u00f3n que se mantiene frente a las violencias machistas. La violencia contra las mujeres no existe, no tiene g\u00e9nero o no tiene causas estructurales, las denuncias son falsas, las entidades de atenci\u00f3n son chiringuitos que no aportan nada a las verdaderas v\u00edctimas y los hijos e hijas son v\u00edctimas de madres manipuladoras, y cuando se denuncia, se hace solo para criminalizar a for\u00e1neos, especialmente los musulmanes, que han entrado en el pa\u00eds gracias a la excesiva laxitud de la legislaci\u00f3n migratoria. Se ha llegado a afirmar que la violencia tiene su origen en \u201clos flujos migratorios incontrolados\u201d y que son los extranjeros los que cometen la mayor parte de los feminicidios y las violaciones. De hecho, cuando la extrema derecha se\u00f1ala las dificultades para conciliar la maternidad con la vida profesional, solo lo hace para defender a las mujeres nacionales, a las que se utiliza para paliar el d\u00e9ficit demogr\u00e1fico, evitar la reposici\u00f3n a base de poblaci\u00f3n migrante y asegurar el mantenimiento de los valores cristianos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que negar continuamente la existencia de <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/category\/resistencia-verdevioleta\/\">violencias machistas<\/a> tiene consecuencias letales para millones de mujeres. En la Uni\u00f3n Europea, por ejemplo, hay siete pa\u00edses que no han ratificado todav\u00eda el Convenio de Estambul (Bulgaria, Rep\u00fablica Checa, Hungr\u00eda, Letonia, Lituania, Eslovaquia y Reino Unido) y la Uni\u00f3n Europea tampoco lo ha hecho todav\u00eda. Hace poco el Parlamento Europeo aprob\u00f3 una Resoluci\u00f3n en la que se afirmaba que \u201casistimos a una ofensiva visible y organizada a escala mundial y europea contra la igualdad de g\u00e9nero y los derechos de las mujeres\u201d. La Resoluci\u00f3n condenaba categ\u00f3ricamente \u201clas tentativas de algunos Estados miembros de retirar medidas ya adoptadas en aplicaci\u00f3n del Convenio de Estambul para la lucha contra la violencia contra las mujeres\u201d as\u00ed como \u201clos ataques y las campa\u00f1as contra el Convenio [de Estambul] por su malinterpretaci\u00f3n intencionada y la presentaci\u00f3n sesgada de sus contenidos a la poblaci\u00f3n\u201d<a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftn3\">[3]<\/a>. Toda esa resistencia tiene su origen, fundamentalmente, en el r\u00edgido bloqueo que ha generado el lobby anti-elecci\u00f3n, liderado por el eje Polonia-Hungr\u00eda y su pol\u00edtica natalista.<\/p>\n<p>El caso polaco es especialmente preocupante. Desde la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn, el pa\u00eds ha ido restringiendo el derecho al aborto hasta prohibirlo casi totalmente. Ahora mismo solo es posible interrumpir el embarazo en casos de violaci\u00f3n, incesto o riesgo severo para la vida de la madre. En octubre, el Tribunal Constitucional, controlado por jueces nombrados por el Gobierno, declar\u00f3 inconstitucional el tercer supuesto que recog\u00eda la ley de 1993: la malformaci\u00f3n o enfermedad irreversible del feto. La cuesti\u00f3n es que en 2019 se practicaron unos 1.100 abortos legales en Polonia y el 97% de los casos fueron por este motivo. En realidad, se estima que cada a\u00f1o 200.000 mujeres polacas se ven obligadas a usar p\u00edldoras abortivas y otras t\u00e9cnicas sin supervisi\u00f3n m\u00e9dica. Unas 30.000 viajan al extranjero para ejercer un derecho que su pa\u00eds les niega.<\/p>\n<p>Desde la llegada del partido Ley y Justicia (PiS) al Gobierno en 2015, la Iglesia cat\u00f3lica y la organizaci\u00f3n ultraconservadora Ordo Iuris han impulsado una radical vuelta al pasado. En 2016, las mujeres polacas salieron masivamente a la calle vestidas de negro y lograron frenar una propuesta de ley promovida por el Gobierno para prohibir el aborto e imponer penas de c\u00e1rcel a quienes lo practicasen. Ganaron aquella batalla, pero no la guerra contra sus derechos sexuales y reproductivos. El PiS traslad\u00f3 la contienda al Tribunal Constitucional, cuya sentencia \u201ces un nuevo ataque al Estado de Derecho y a los derechos fundamentales\u201d, seg\u00fan reconoci\u00f3 el mism\u00edsimo Parlamento Europeo.<\/p>\n<p>Como dijo Margaret Atwood en\u00a0<em>El cuento de la criada,<\/em>\u00a0\u201cno se puede confiar en la frase: \u2018Esto aqu\u00ed no puede pasar\u2019. En determinadas circunstancias, puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar\u201d. Siempre es posible retroceder<a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>La violencia de g\u00e9nero que se\u00f1ala a la pareja o la expareja como posible agresora, los derechos sexuales y reproductivos, en concreto, el derecho al aborto, o el matrimonio homosexual, forman una tr\u00edada demoledora para la familia heteronormativa. La demonizaci\u00f3n del feminismo cae, pues, por su propio peso.<\/p>\n<p><strong>Parte II<\/strong><\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse que la visi\u00f3n que la extrema derecha tiene del feminismo se identifica casi exclusivamente con el feminismo \u201cliberal\u201d, la versi\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sica y extendida del feminismo, dado que la liberaci\u00f3n de la mujer de los roles convencionales de madre y esposa se considera, en s\u00ed misma, fragmentadora y divisoria. La emancipaci\u00f3n de la mujer se identifica aqu\u00ed con su mercantilizaci\u00f3n y el feminismo con una posici\u00f3n \u201cempresarial\u201d, autoemprendedora, que lanza a la mujer al espacio p\u00fablico-mercado y la desafecta del espacio privado-n\u00facleo familiar.<\/p>\n<p>De manera que el feminismo es la no-familia, un proceso que estimula la des-vinculaci\u00f3n de las esencias familiares (o patrias), la masculinizaci\u00f3n de las mujeres, la usurpaci\u00f3n por parte de ellas de los roles tradicionalmente adjudicados a ellos, el fin de los estereotipos de \u201cg\u00e9nero\u201d. As\u00ed que la del \u201cg\u00e9nero\u201d es una \u201cideolog\u00eda\u201d que oculta y tergiversa la verdad, lo que realmente somos. Lo que somos biol\u00f3gica y socialmente. Altera, por tanto, la \u201cnaturaleza\u201d del ser mujer. Un \u201cser\u201d que pasa por la identificaci\u00f3n acr\u00edtica entre el ser anat\u00f3mico, social y jur\u00eddico, por ese orden. No se trata de lo que una quiera o necesite ser, sino de lo que una es y debe ser, considerando aqu\u00ed que el ser y el deber ser forman parte del mismo plano, en un punto en el que no solo no pueden separarse, sino que no pueden diferenciarse conceptualmente. El ser es esencia (naturaleza) y permanencia (estabilidad social e hist\u00f3rica) y todo lo que es debe ser y seguir siendo. As\u00ed de f\u00e1cil. Cosas del Derecho Natural y de lo que se ha venido llamando \u201cfalacia naturalista\u201d. No es esta una cuesti\u00f3n en la que me vaya a detener ahora (aunque le he dedicado largas horas de mi vida), pero s\u00ed es importante se\u00f1alar que el antifeminismo (como la mayor parte de lo que la extrema derecha plantea) se mueve en ese marco naturalista y preilustrado.<\/p>\n<p>Evidentemente, de aqu\u00ed se deriva, de momento, la negaci\u00f3n de la \u201clibertad\u201d vinculada al \u201cdeseo\u201d, al \u201cquerer\u201d, entendida como \u201clibertinaje\u201d, pero no solo. Se niega tambi\u00e9n la \u201clibertad\u201d entendida como \u201cautodeterminaci\u00f3n\u201d, esto es, como un proceso de emancipaci\u00f3n del mundo de la \u201cnecesidad\u201d. Las necesidades, aunque son sentidas individualmente, son siempre construcciones sociales e hist\u00f3ricas, sin duda, pero eso no significa que sean frutos aleatorios de la historia ni tampoco productos de la manipulaci\u00f3n que de ella se haga desde el poder. Para la extrema derecha, el feminismo es una forma de dominaci\u00f3n que crea (inventa) necesidades donde no las hay. O sea, que el feminismo es tan alienante como el machismo y somete tambi\u00e9n a las mujeres: las desaliena de la familia para alienarlas al mercado, gener\u00e1ndoles problemas de identidad, desarraigo, soledad e infelicidad.<\/p>\n<p>Esto es, las opciones sexuales no pueden elegirse (como supon\u00eda Foucault) y el binarismo es obligado. El binarismo no es solo que las mujeres y los hombres, son, con may\u00fasculas, distintos, sino que los segundos dominan, han dominado y dominar\u00e1n siempre sobre las primeras, en todos los \u00f3rdenes de la vida, excepto en el hogar, donde a las mujeres se les otorga un rol social y pol\u00edticamente relevante. \u201cSer\u201d madre y esposa es lo \u00fanico que ellas pueden ser y jugar ese papel es lo que las hace verdaderamente libres, porque ese es el \u00fanico rol en el que est\u00e1n desalienadas, en el que pueden liderar como \u201cmujeres\u201d, independientemente de los varones. Cualquier otra alternativa, es una renuncia a su libertad natural y no es, por tanto, emancipaci\u00f3n sino mercantilizaci\u00f3n; sujeci\u00f3n al reino masculino, insatisfacci\u00f3n (dado que el ser no se consuma) y sometimiento al reino de las necesidades creadas socialmente por el poder. De manera que cuando el feminismo anima a las mujeres a salir al mercado, lo que hace, en realidad, es esclavizarlas. El patriarcado no est\u00e1 donde las feministas creen que est\u00e1 sino en otro lugar; justo en el lugar al que ellas se dirigen.<\/p>\n<p>La igualdad entre hombres y mujeres no solo no es posible, sino que no es deseable, como sucede tambi\u00e9n por lo que hace a las diferentes clases sociales o nacionales. La extrema derecha es clasista y xen\u00f3foba pero no \u00fanicamente por aporofobia o xenofobia, sino porque se asume que la desigualdad es un dato y que siempre ha habido y habr\u00e1 seres \u201csuperiores\u201d, llamados por naturaleza, a dirigir al reba\u00f1o. Y estos l\u00edderes naturales son los hombres, los ricos y los nacionales. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la historia demuestra que son los que mejor lo han hecho. Su \u00e9xito social ratifica sus m\u00e9ritos, sus m\u00e9ritos ratifican sus virtudes, y sus virtudes confirman sus capacidades naturales. En el fondo de este argumento, late una concesi\u00f3n, sin paliativos, a las sociedades meritocr\u00e1ticas basadas, eso s\u00ed, no al estilo \u201cliberal\u201d, en los \u00e9xitos empresariales-mercantiles, sino al estilo \u201cconservador\u201d, en el mantenimiento impert\u00e9rrito de las esencias naturales (de lo que es y debe ser porque siempre ha sido). Las feministas podr\u00e1n vociferar lo que quieran, pero est\u00e1n de paso, como est\u00e1 de paso el marxismo o el multiculturalismo. Nada ni nadie lograr\u00e1 cambiar el destino que la rueda depredadora de la historia ha escrito para las mujeres, los pobres y los extranjeros.<\/p>\n<p><strong>Parte III<\/strong><\/p>\n<p>Si asumimos que un ant\u00eddoto es la sustancia que contrarresta los efectos nocivos de otra, cabe preguntarse si el feminismo \u201cliberal\u201d o el llamado \u201cfeminismo de la igualdad\u201d puede presentarse, por s\u00ed mismo, como un ant\u00eddoto frente a la extrema derecha. No tengo intenci\u00f3n de analizar sus presupuestos, ni tampoco de criticarlos, sino de plantear en qu\u00e9 medida puede presentarse como una alternativa efectiva frente a estas posiciones.<\/p>\n<p>Este feminismo niega la diferencia sexual por ser fuente de discriminaciones y suele distinguirse del \u201cfeminismo de la diferencia\u201d, que reconoce un valor positivo a la diferencia sexual entendida como una realidad hist\u00f3rica que se apoya en la experiencia de las mujeres (no en su esencia, ojo). Evidentemente, esta es una aproximaci\u00f3n muy simplificada. Conozco bien su complejidad y s\u00e9 que hay diferentes escuelas y corrientes (a veces, casi tantas como autoras y militantes) pero mi objetivo aqu\u00ed, insisto, es apuntar qu\u00e9 feminismo es m\u00e1s \u201ceficiente\u201d en la lucha contra la extrema derecha y me parece que hay unas pocas cosas claras.<\/p>\n<p>No puede combatirse a la extrema derecha identificando mercantilizaci\u00f3n con emancipaci\u00f3n, esto es, con un feminismo \u201cempresarial\u201d clasista y elitista, para el que la igualdad de oportunidades se traduzca en equiparar a hombres y mujeres en la dominaci\u00f3n. Esta posici\u00f3n no nos sirve porque confirma parcialmente lo que la extrema derecha quiere confirmar: el feminismo arrastra a las mujeres al reino de la sumisi\u00f3n y la necesidad porque las desaliena de su lugar \u201cnatural\u201d, el de la familia (buena y justa por definici\u00f3n), para alienarlas al mercado. Ya s\u00e9 que la familia no es un lugar \u201cnatural\u201d, ni siquiera, necesariamente, amable, para el feminismo \u201cliberal\u201d (aunque en ocasiones se ha asumido acr\u00edticamente), pero estas posiciones s\u00ed refuerzan la segunda parte del axioma y eso las inhabilita para contrarrestar eficientemente a la extrema derecha.<\/p>\n<p>En primer lugar, porque l\u00f3gica mercatoria es la l\u00f3gica capitalista de la acumulaci\u00f3n que ha puesto en crisis la vida tal como la conocemos. Como ha dicho en varias ocasiones Amaia P\u00e9rez Orozco, la l\u00f3gica mercatoria y la l\u00f3gica de la vida son irreconciliables y solo parecen compatibles cuando se esconde la tensi\u00f3n que late entre ellas a fin de relegar la vida al terreno de lo invisible. Cuando la vida se invisibiliza, se invisibilizan los cuidados y se oculta a las mujeres, que son las que se ocupan de ellos. Si este proceso tiene \u00e9xito es porque son ellas las que absorben la tensi\u00f3n que el capitalismo ha creado entre lo productivo y lo reproductivo, y el feminismo liberal acaba reforzando este marco.<\/p>\n<p>En segundo lugar, porque la divisi\u00f3n p\u00fablico-privado que defiende este feminismo de la igualdad, o como lo que queramos llamar (ahora esto es irrelevante), es la que facilita que se reconozcan derechos solo a quienes ocupan un espacio p\u00fablico atravesado por la racionalidad del mercado. La r\u00edgida divisi\u00f3n p\u00fablico-privado presupone la inferiorizaci\u00f3n de lo privado en la medida en la que al mundo de los derechos se accede \u00fanicamente desde el espacio p\u00fablico; desde una ciudadan\u00eda que no puede desligarse del\u00a0<em>locus\u00a0<\/em>productivo, el \u201ctrabajo\u201d y el consumo.<\/p>\n<p>El problema es que no deber\u00eda tratarse solo de impulsar el acceso de las mujeres al mercado (casi siempre, como mano de obra barata y \ufb02exible) y promover un cambio de valores que reconozca a las \u201ctrabajadoras\u201d como ciudadanas, subalternizando, colateralmente, a las que \u201cno trabajan\u201d. Si queremos combatir a la extrema derecha no podemos reducirnos al feminismo del 1%, lobbista, empresarial e institucional, para mujeres ricas con voluntad de liderar. Hay que romper los techos de cristal, sin duda, pero ni este objetivo puede ser el \u00fanico, ni resulta especialmente \u00fatil para contrarrestar el antifeminismo de la extrema derecha. El nuestro no puede ser el feminismo de la falsa meritocracia, una revoluci\u00f3n que solo cambia, relativamente, la vida de las pocas mujeres que cumplen los requisitos formales que el patriarcado exige para formar parte de una \u00e9lite. Y digo \u201crelativamente\u201d porque la libertad no empieza y termina con la firma un contrato sobre cuyas condiciones no se tiene ning\u00fan control.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la dicotom\u00eda autonom\u00eda-dependencia organizada sobre el eje de los ingresos monetarios y la propiedad privada, en la que tambi\u00e9n se apoya el feminismo liberal, impide el reconocimiento de la interdependencia social y deprecia\/desprecia la red de cuidados que ya existe y que sostienen las mujeres. Con esta dicotom\u00eda, no solo se hace un flaco favor a las mujeres, sino que se fortalece, una vez m\u00e1s, el marco conceptual en el que se apoya la extrema derecha.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, no podemos abonarnos a un feminismo que individualiza los problemas estructurales y acaba debilitando el \u00e9nfasis en la coerci\u00f3n social a la que las mujeres estamos sometidas. Cuando lo \u00fanico que se busca, por ejemplo, es criminalizar y castigar a un agresor concreto, la referencia deja de ser la mujer \u201ccomo clase\u201d y pasa a ser, simplemente, el \u201cyo\u201d, la mujer \u201ccomo v\u00edctima\u201d. Cuando solo se nos protege mediante el uso de sanciones, se nos fragmenta, se nos despolitiza, y se nos deja sin protecci\u00f3n como grupo.<\/p>\n<p>Un proyecto legal desligado de un programa pol\u00edtico-econ\u00f3mico redistributivo, de una agenda social m\u00e1s amplia en torno a las violencias, y centrado \u00fanicamente en la justicia penal, tiene un alcance muy limitado, confirma el\u00a0<em>statu quo<\/em>\u00a0y alimenta las din\u00e1micas utilitaristas del sistema. Din\u00e1micas que pueden llevar a castigos espectaculares para los agresores se\u00f1alados medi\u00e1ticamente, represalias individualizadas de enorme calado para disuadir a terceros, pero que resultan in\u00fatiles, una vez eliminadas unas cuantas manzanas podridas.<\/p>\n<p>No olvidemos que el punitivismo es un acicate para una extrema derecha sanguinaria que clama en favor de la cadena perpetua y la prisi\u00f3n permanente revisable frente a violadores extranjeros.<\/p>\n<p>Vaya, es cierto que, frente a un Derecho patriarcal, la protecci\u00f3n de las mujeres requiere de un trato especial, pero ese trato no puede reducirse a una criminalizaci\u00f3n m\u00e1s vasta. Se requiere de un plan social y exige, adem\u00e1s, un sistema penal y penitenciario que incorpore, sin reservas, pol\u00edticas preventivas.<\/p>\n<p>El Derecho es una extra\u00f1a combinaci\u00f3n de persuasi\u00f3n, burocracia y violencia, pero para funcionar, para generar orden, seguridad y justicia, esa combinaci\u00f3n ha de ser equilibrada. No sirve de nada castigar si no se entiende el sentido del castigo. Si la violencia machista es un problema estructural, su abordaje no puede concentrarse \u00fanicamente en la figura del delincuente, ni en la de la v\u00edctima. No digo que no haya que castigar, digo que el castigo ha de aplicarse considerando que el delito no es el fruto de una patolog\u00eda individual (que tambi\u00e9n puede existir) sino de una red de relaciones profundamente patriarcales, y esa es la red que se tiene que erradicar<a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftn5\">[5]<\/a>. Negar, ocultar o minimizar los problemas estructurales facilita la criminalizaci\u00f3n y la persecuci\u00f3n focalizada que alienta la extrema derecha.<\/p>\n<p><strong>Parte IV<\/strong><\/p>\n<p>Dec\u00eda, al principio, que la extrema derecha se anclaba en la experiencia de desarraigo, desintegraci\u00f3n social y violencia institucionalizada que han sufrido las mayor\u00edas sociales, especialmente, en estos a\u00f1os, y que ha vehiculado la rabia y el resentimiento de quienes se han considerados perdedores, as\u00ed como el terror de los que ten\u00edan algo que perder. Frente a la soledad y el miedo, ha ofrecido la restauraci\u00f3n de un mundo perdido; un mundo com\u00fan y compartido que no mira al futuro sino al pasado, al reino de la naturaleza hoy subvertido y adulterado. Se ha perdido el equilibrio y la armon\u00eda que nos ofrec\u00eda el orden natural, que es el orden moral y la fuente de nuestra felicidad, y la extrema derecha debe restaurarlo. Esta \u00e9pica militante tiene que ver con esa lucha y puede desembocar en una violenta batalla en la que el fin justifique los medios, en la que se cuente con un ej\u00e9rcito, se asuman v\u00edctimas necesarias y se designe a los pr\u00f3ceres cuya misi\u00f3n heroica sea corregir los desv\u00edos depravados de la historia.<\/p>\n<p>Pues bien, si es esto es as\u00ed, parece claro que solo el feminismo de la diferencia, ajustado y corregido, est\u00e1 en condiciones de amortiguar el impacto de la extrema derecha puede tener sobre la vida de las mujeres, contrarrestar su propaganda y articular una resistencia efectiva. Ajustado y corregido porque es en su versi\u00f3n relacional en la que puede tener m\u00e1s recorrido. Me explico.<\/p>\n<p>La marea feminista de los \u00faltimos tiempos ha asumido el diagn\u00f3stico que acabo de describir, pero, a diferencia de la extrema derecha, ha logrado canalizar la rabia y el miedo hacia una contestaci\u00f3n de signo radicalmente opuesto. El feminismo relacional se mueve con el mismo material humano, pero apelando a una sem\u00e1ntica de la experiencia completamente diferente porque la misma conciencia de vulnerabilidad y dependencia que ha dado lugar a la extrema derecha, ha encontrado aqu\u00ed un tejido bien trabado para derribar sus fronteras.<\/p>\n<p>Uno. Este feminismo relacional asume la racionalidad del miedo frente a la soledad, la fragmentaci\u00f3n y el vac\u00edo al que nos han arrastrado las pol\u00edticas neoliberales. Asume las violencias sist\u00e9micas que sufrimos las mujeres. Asume la necesidad de redes y v\u00ednculos comunitarios; la misma necesidad a la que dan respuesta las iglesias, los nacionalismos excluyentes y el conservadurismo pol\u00edtico. De hecho, parte de la vulnerabilidad y la dependencia como condici\u00f3n estructural de lo que significa ser humano, pero no es ni puede ser conservador. No asume la desigualdad como dato, ni la superioridad de unos sobre otros, porque el \u00e9xito de los varones, los ricos y los nacionales, no confirma sus capacidades, sino que es una prueba de su ego\u00edsmo y su codicia. Reivindica un imaginario de lo com\u00fan que pone en valor la revoluci\u00f3n de los cuidados y los afectos, pero no se centra en la familia patriarcal porque no entiende el cuidado como un destino fatal derivado de la biolog\u00eda o la maternidad (real o potencial).<\/p>\n<p>Dos. Dado que la violencia sist\u00e9mica y la escasez de recursos es fruto de la codicia de los propietarios, los ricos y los especuladores, este feminismo se opone a los procesos de desposesi\u00f3n, las privatizaciones y el nuevorriquismo que la extrema derecha alienta. Se articula tambi\u00e9n desde un imaginario de lo com\u00fan, aunque lo hace en la consciencia de que el sostenimiento de la vida y la supervivencia de las mujeres depende de bienes comunes\/p\u00fablicos y de las pr\u00e1cticas relacionales que favorecen su gesti\u00f3n compartida, equitativa y sostenible.<\/p>\n<p>Tres. Se asume que hay buenas razones para tener miedo, pero no al pobre, sino a la pobreza, no al extranjero, sino al exilio, no a los migrantes, sino a la precariedad y a la intemperie. O sea, que es a los pocos ricos opulentos y no a los muchos desarrapados a los que tenemos buenas razones para temer. Precisamente porque teme a los pocos y no a los muchos, a las \u00e9lites y las minor\u00edas excluyentes, este feminismo resiste la captura securitaria de nuestra vulnerabilidad que representa el Estado policial, el militarismo, el racismo institucional y el colonialismo; las reacciones punitivistas del poder que la extrema derecha activa frente a las emergencias que ella misma crea y\/o amplifica.<\/p>\n<p>Cuatro. Y por esta misma raz\u00f3n, el refugio de las feministas no puede ser esa abstracta y fantasiosa comunidad nacional cerrada, excluyente y expulsiva que dibuja el patriotismo de banderas, sino las vivencias cotidianas de interacci\u00f3n, las relaciones afectivas y los v\u00ednculos que las mujeres cultivan. Los \u201cbienes\u201d relacionales que necesitamos para vivir y sobrevivir al desamparo.<\/p>\n<p>Lo importante aqu\u00ed no es lo que hemos sido, ni tampoco la narraci\u00f3n \u00e9pico-narrativa de lo que somos, sino lo que queremos ser en com\u00fan; lo que hacemos y queremos hacer con quienes compartimos un espacio vital concreto. Es decir, que la pertenencia a una comunidad pol\u00edtica, en esta versi\u00f3n feminista, viene determinada por la actividad y la experiencia compartida. Por eso es siempre m\u00e1s integrador el expediente de la vecindad que el de la ciudadan\u00eda. Lo importante es lo \u201cbueno\u201d que hay entre nosotros, las redes de cuidados que, parafraseando a Marina Garc\u00e9s, no pueden visualizarse desde una mirada focalizada (lo concreto-particular) ni panor\u00e1mica (lo abstracto-universal), sino desde el ojo \u201cimplicado\u201d, libremente vinculado. De todo esto se deduce la relevancia de la vivencia, el testimonio y la \u00e9pica cotidiana.<\/p>\n<p>En la comunidad feminista el eje central no son los intereses personales, las robustas voluntades individuales, ni los deseos de unos pocos, sino las necesidades insatisfechas y de cuidado que tienen los muchos. De manera que, frente al narcisismo, el utilitarismo y la competitividad que solo favorece a las \u00e9lites, se alza la cultura de la responsabilidad, el hacerse cargo y el cuidado. Se trata de plantear los derechos propios en el marco de una \u201c\u00e9tica del cuidado\u201d que conceda un valor pol\u00edtico a los bienes relacionales y los v\u00ednculos, y que reconozca las deudas de v\u00ednculo que hemos contra\u00eddo con quienes nos han cuidado, nos cuidan y nos cuidar\u00e1n. Unas deudas que se proyectan hacia el pasado y hacia el futuro, y que superan, con creces, la visi\u00f3n lineal del tiempo.<\/p>\n<p>Por eso aqu\u00ed es importante la justicia generacional: lo que le debemos a quienes han vivido antes, el deber de memoria, y lo que debemos a quienes vendr\u00e1n despu\u00e9s. Puede reformularse la familia y la naci\u00f3n sin desvincularse ni alienarse a la l\u00f3gica mercatoria.<\/p>\n<p>Cinco. El feminismo relacional es anticapitalista y antiproductivista. El capitalismo se apoya en la obtenci\u00f3n del m\u00e1ximo beneficio posible en el menor tiempo y con el menor coste posible; crecer de forma indefinida externalizando los costes para que sean otros los que paguen las deudas (la deuda ecol\u00f3gica \u2013 deuda de carbono, biopirater\u00eda, pasivos ambientales y exportaci\u00f3n de residuos \u2013 y la deuda del trabajo en condiciones de explotaci\u00f3n). La intenci\u00f3n es apropiarse y reapropiarse de lo com\u00fan bajo el paraguas de una propiedad privada sacralizada e intocable, que deja a los m\u00e1s vulnerables, y a las mujeres en particular, aprior\u00edsticamente, al margen del sistema.<\/p>\n<p>Si la propiedad privada no es pol\u00edtica, sino prepol\u00edtica; si tiene un valor moral, y no instrumental, no hay ninguna raz\u00f3n para hablar de su funci\u00f3n social y su utilidad p\u00fablica. No es un instrumento para satisfacer necesidades b\u00e1sicas, sino un objetivo en s\u00ed mismo, y puede ser estrictamente especulativa.<\/p>\n<p>Las mujeres tienen que alinearse con las pol\u00edticas de lo com\u00fan que se orientan a la redistribuci\u00f3n de la riqueza y que defienden la prioridad del derecho a la subsistencia sobre el derecho a la propiedad, asumiendo que el segundo ha de protegerse solo cuando se orienta a la satisfacci\u00f3n del primero. Garantizar la subsistencia y los bienes comunes exige limitar los bienes privados (propiedad privada) y requiere tambi\u00e9n de la existencia de bienes p\u00fablicos (evitar tanto la dominaci\u00f3n horizontal y vertical).<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas privatizadoras y extractivistas de la extrema derecha son el ep\u00edtome del clasismo y el supremacismo, y se explican, una vez m\u00e1s, y entre otras cosas, a partir de la superioridad natural e hist\u00f3rica de unos sobre otros. La dominaci\u00f3n de unos sobre otros y el dominio total sobre la naturaleza.<\/p>\n<p>El feminismo relacional, en cambio, asume la ecodependencia, la dependencia que tenemos de la naturaleza para sostener la vida y la relevancia del dolor para articular responsabilidades con los animales no humanos. La civilizaci\u00f3n no es subyugaci\u00f3n y sumisi\u00f3n, y la cultura de la responsabilidad tiene que extenderse tambi\u00e9n a la esfera no humana.<\/p>\n<p><strong>Parte V<\/strong><\/p>\n<p>En definitiva, contra quienes mitifican la libertad contra los otros, la autoestima soberbia del yo, la autoconsciencia, el auto-reconocimiento, la inmunidad y la autosuficiencia, el feminismo relacional plantea el contagio, el contacto, el reconocimiento del otro y la construcci\u00f3n del t\u00fa. Somos el resultado de nuestras sinergias relacionales, en permanente estado de regeneraci\u00f3n, reflexi\u00f3n, revisi\u00f3n y di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Frente a la pol\u00edtica de los muros y el aislamiento grupal que fomenta la extrema derecha, el feminismo relacional alza la vivencia, la experiencia compartida y la pol\u00edtica continua de los cuerpos<a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>El cuerpo como campo de batalla, objeto de violencias machistas (f\u00edsica, sexual, emocional y econ\u00f3mica), feminicidios y violencia institucional. Una violencia que se ha incrementado cuando el poder jer\u00e1rquico de la masculinidad se ha visto amenazado.<\/p>\n<p>El cuerpo como fuente de subjetividad. \u201cMi cuerpo es m\u00edo\u201d es un grito contra el sistema que discrimina y oprime a las mujeres, y quiere decir \u201cmi cuerpo soy yo\u201d, no soy disociable de mi cuerpo, porque hay una relaci\u00f3n entre el cuerpo y el yo que no puede entenderse en la clave patrimonialista del individualismo posesivo.<\/p>\n<p>El cuerpo como objeto de cuidados que apela al deber de cuidar (deber p\u00fablico de civilidad) y al derecho a cuidar y ser cuidados. La interdependencia pone de manifiesto la relevancia de las mujeres, la conexi\u00f3n entre el sistema productivo y el reproductivo, el trabajo remunerado y no remunerado, y la necesidad, en definitiva, de redefinir lo que entendemos por \u201ctrabajo\u201d. Subraya tambi\u00e9n la relevancia de las abuelas y las mujeres migrantes: el trasvase de cuidados de unas generaciones a otras, que supera las fronteras del tiempo, y la cadena global de cuidados, que supera las del espacio, porque no tiene ni nacionalidad ni Estado. En ese juego de manos femeninas, ni hay varones ni hay instituciones.<\/p>\n<p>Finalmente, el cuerpo necesitado, dependiente del ecosistema y los recursos naturales que el productivismo y el consumismo depreda y desmantela. La ecodependencia nos recuerda que el colapso civilizatorio al que estamos asistiendo es tambi\u00e9n el colapso de los valores masculinos asociados al ego\u00edsmo, el individualismo, el narcisismo, el progreso lineal y el crecimiento infinito, a los que nuestra civilizaci\u00f3n responde.<\/p>\n<p>La extrema derecha maneja un imaginario de lo com\u00fan reaccionario y excluyente que consiste en regresar a los enclaves seguros del pasado: la familia, la iglesia, la clase, el Estado, la naci\u00f3n y la propiedad privada. El feminismo relacional apela a una comunidad de cuidados mucho m\u00e1s amplia e inclusiva, revirtiendo el uso que el poder ha hecho de esas instituciones e incorporando la corporalidad sintiente a la l\u00f3gica abstracta de la normatividad.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n<p><a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftnref1\">[1]<\/a><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=248169\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=248169<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftnref2\">[2]<\/a><a href=\"https:\/\/www.dw.com\/es\/cunde-la-alarma-ante-la-posibilidad-del-fin-del-orden-patriarcal-dijo-rita-segato-a-dw\/a-56809492\">https:\/\/www.dw.com\/es\/cunde-la-alarma-ante-la-posibilidad-del-fin-del-orden-patriarcal-dijo-rita-segato-a-dw\/a-56809492<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftnref3\">[3]<\/a><a href=\"https:\/\/www.bing.com\/search\">https:\/\/www.bing.com\/search<\/a>?FORM=XKSBDF&amp;PC=XK01&amp;q=La+Europa+de+las+mujeres+frente+al+lobby+anti-elecci%C3%B3n<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftnref4\">[4]<\/a><a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/opinion\/el-rayo-que-no-cesa\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/opinion\/el-rayo-que-no-cesa<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftnref5\">[5]<\/a><a href=\"http:\/\/lapenultima.info\/articulos\/feminismo-antipunitivista-de-por-que-el-incremento-de-las-penas-no-es-la-solucion\/\">http:\/\/lapenultima.info\/articulos\/feminismo-antipunitivista-de-por-que-el-incremento-de-las-penas-no-es-la-solucion\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espacio-publico.com\/antifeminismo-y-extrema-derecha\/comment-page-1#_ftnref6\">[6]<\/a><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20190306\/Firmas\/24814\/Maria-Eugenia-Rodriguez-Palop-extracto-revolucion-feminista-y-politicas-de-lo-comun-extrema-derecha.htm\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20190306\/Firmas\/24814\/Maria-Eugenia-Rodriguez-Palop-extracto-revolucion-feminista-y-politicas-de-lo-comun-extrema-derecha.htm<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(*)\u00a0Eurodiputada de Unidas Podemos. Titular de filosof\u00eda del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid.<\/p>\n<p class=\"cargo\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Fundaci\u00f3n Espacio P\u00fablico impuls\u00f3 un debate sobre\u00a0Antifeminismo y extrema derecha, moderado por la Periodista\u00a0Paula Pof y la\u00a0Doctoranda en Estudios Avanzados en Derechos Humanos en UC3M,\u00a0Irene Bassanezi Tosi. 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