{"id":56049,"date":"2021-02-24T08:51:22","date_gmt":"2021-02-24T11:51:22","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/?p=56049"},"modified":"2021-02-24T08:51:22","modified_gmt":"2021-02-24T11:51:22","slug":"feminismo-e-izquierda-en-los-80-una-historia-de-amor-no-correspondido-y-de-residuos-de-insatisfaccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/feminismo-e-izquierda-en-los-80-una-historia-de-amor-no-correspondido-y-de-residuos-de-insatisfaccion\/","title":{"rendered":"Feminismo e izquierda en los 80: una historia de \u201camor no correspondido\u201d y de \u201cresiduos de insatisfacci\u00f3n\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Feminismo e izquierda en los 80: una historia de \u201camor no correspondido\u201d y de \u201cresiduos de insatisfacci\u00f3n\u201d<\/p>\n<p>Por:\u00a0<a href=\"https:\/\/ladiaria.com.uy\/columnista\/denisse-legrand\/\">Denisse Legrand<\/a><\/p>\n<p>Entrevista con Ana Laura de Giorgi, autora del primer <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/24-libros-para-educar-en-igualdad\/\">libro<\/a> de la Colecci\u00f3n Feminista Guyunusa.<\/p>\n<p>Ana Laura de Giorgi estudi\u00f3 Ciencia Pol\u00edtica, disciplina en la que enfoc\u00f3 su maestr\u00eda, y es doctora en Ciencias Sociales. Es investigadora y docente de la Universidad de la Rep\u00fablica (Udelar). Hace siete a\u00f1os que tiene un r\u00e9gimen de dedicaci\u00f3n total para la investigaci\u00f3n, que se ha centrado en el campo de la izquierda, la memoria y los estudios feministas. Actualmente es parte del equipo que va a inaugurar el Centro de Estudios Feministas de la Udelar.<\/p>\n<p>A fines del a\u00f1o pasado, public\u00f3\u00a0Historia de un amor no correspondido. Feminismo e izquierda en los 80. El libro, editado en alianza con Sujetos Editores, es el primero de la Colecci\u00f3n Feminista Guyunusa, un proyecto \u201cque nace de la inquietud de hacer disponibles lecturas feministas claves en tiempos actuales\u201d. La primera edici\u00f3n del libro se agot\u00f3 de inmediato y la segunda va por el mismo camino, lo que denota la necesidad de una literatura feminista uruguaya.<\/p>\n<p>El libro es \u201cla historia de unas feministas que pelearon y dieron todo para construir otros sentidos de la democracia\u201d, dice De Giorgi. A su entender, antes parec\u00eda que \u201cprevio a nosotras no hab\u00eda pasado nada\u201d, y \u201cen los \u00faltimos tiempos nos dieron ganas de saber de nuestras antecesoras\u201d.<\/p>\n<p>La autora asegura que en estos meses \u201cpasaron cosas\u201d en el encuentro de las lectoras con el libro. Hay una sensaci\u00f3n de que las m\u00e1s j\u00f3venes logran comprender que \u201caquello que les hac\u00eda ruido, por algo era\u201d. Tambi\u00e9n sucede que \u201clo leemos y nos encontramos con otras\u201d. Dice que un comentario recurrente que le ha llegado es: \u201cLo le\u00ed y se lo di a mi madre\u201d. \u201cSe lo dan a una generaci\u00f3n m\u00e1s grande. Hay una generaci\u00f3n que lee el libro y entiende que es para otra generaci\u00f3n. Hay un deseo de que esa generaci\u00f3n se reconozca en el libro y se reconcilie con sus cong\u00e9neres. Ah\u00ed pas\u00f3 algo\u201d, reflexiona.<\/p>\n<p>Para De Giorgi, es importante narrar la historia feminista. \u201cSi no la escribimos, no la tenemos, y no tenemos un espejo donde mirarnos\u201d, dice. Entiende que lo peor de los movimientos antifeministas no es la desmovilizaci\u00f3n sino \u201cla nueva escritura de la historia\u201d. \u201cNo s\u00f3lo nos sacan de las calles, nos sacan de la historia. Hay un esfuerzo de la memoria feminista de resistencia. De la calle nos podemos ir, pero no de la historia. El antifeminismo es muy fuerte, te dice que no te pod\u00e9s movilizar. Pero si adem\u00e1s te sacan de la historia, no exist\u00eds. Por eso tenemos que escribirnos, para poder hacer pol\u00edtica. Necesitamos tener una historia propia\u201d. Sugiere que hay mucho m\u00e1s por escribir y que hay cuestiones que, al no estar escritas, son enigmas, como los a\u00f1os 90 y el \u201cno Montevideo\u201d.<\/p>\n<p>Sobre los aprendizajes, las herencias, y los amores no correspondidos, dialog\u00f3 con\u00a0la diaria.<\/p>\n<p><strong>En el libro plante\u00e1s que hay una historia de incompatibilidades entre los feminismos y la izquierda.<\/strong><\/p>\n<p>Sobre la incompatibilidad, trato de trabajar lo contrario: c\u00f3mo son compatibles y c\u00f3mo las feministas que ven\u00edan del campo de la izquierda hicieron todo lo posible para hacer que sean compatibles. El sentido com\u00fan instalado, esa noci\u00f3n de la incompatibilidad, tiene que ver con quienes desde la izquierda no aceptan al feminismo. Dicen que son causas irreconciliables, que van por caminos separados, que desacumulan. En la izquierda, cuando el feminismo empez\u00f3 a tallar dentro del campo de lo partidario y lo social en los 80, la primera reacci\u00f3n fue plantear que eran cosas separadas, incompatibles. Trabajo sobre esta idea: son compatibles. La izquierda necesita al feminismo para ser de izquierda y no hay feminismo sin izquierda. Pero adem\u00e1s, hay ciertas protagonistas de esa \u00e9poca que luchan para que eso sea compatible. Este sentido permanece. Las resistencias, o la poca tolerancia que tiene la izquierda al feminismo, se expresa en esa \u00e9poca y se expresa hasta el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<figure id=\"attachment_56051\" aria-describedby=\"caption-attachment-56051\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-56051\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/EpoQIw4XEAApdgi-1024x683.jpg\" alt=\"Feminismo e izquierda en los 80: una historia de \u201camor no correspondido\u201d y de \u201cresiduos de insatisfacci\u00f3n\u201d\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/EpoQIw4XEAApdgi-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/EpoQIw4XEAApdgi-300x200.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/EpoQIw4XEAApdgi-768x512.jpg 768w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/EpoQIw4XEAApdgi.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-56051\" class=\"wp-caption-text\">Feminismo e izquierda en los 80: una historia de \u201camor no correspondido\u201d y de \u201cresiduos de insatisfacci\u00f3n\u201d<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Dec\u00eds que las feministas siempre quisieron m\u00e1s a la izquierda que la izquierda al feminismo.<\/strong><\/p>\n<p>Esto del amor no correspondido, que no es una frase m\u00eda, es de una de las protagonistas del libro que relata lo que pas\u00f3 en una reuni\u00f3n del Frente Amplio en la campa\u00f1a electoral de 2014. Ella intervino y dijo que iba a votar al Frente Amplio, pero plante\u00f3 que ten\u00eda residuos de insatisfacci\u00f3n porque las feministas hab\u00edan querido mucho m\u00e1s a la izquierda que la izquierda a las feministas. Lo terrible fue la respuesta que recibi\u00f3: \u201cEso es verdad. Pero nadie las va a querer tanto como las queremos nosotros\u201d. Esto es lo medular del amor no correspondido. Es alguien que da mucho m\u00e1s de lo que recibe. Por eso el t\u00edtulo del libro. Apunta a recoger esa desilusi\u00f3n y ese dolor de querer algo y no ser correspondida. No ser escuchadas, no poder meter temas en la agenda, no poder cambiar las pr\u00e1cticas. Es esa tensi\u00f3n entre la poca recepci\u00f3n que tiene la izquierda hacia las ideas feministas y el entender que no son incompatibles.<\/p>\n<p><strong>Aclar\u00e1s que no es la historia del movimiento de mujeres ni del feminismo en general, sino del feminismo de izquierda.<\/strong><\/p>\n<p>En los 80 hubo un gran movimiento de mujeres. Dentro del movimiento de mujeres hay muchas organizaciones. Hay varias organizaciones que no se enuncian como feministas, que trabajan \u201cpor los derechos de las mujeres\u201d o que quieren la visibilidad de las mujeres, pero que no entienden al g\u00e9nero como una construcci\u00f3n social y pol\u00edtica. El feminismo en Am\u00e9rica Latina, y en particular en el Cono Sur, emerge dentro de un gran movimiento de mujeres que lo aloja, lo contiene, pero tambi\u00e9n lo constri\u00f1e. Te habilita pero te marca l\u00edmites. Las que se enunciaron feministas pagaron enormes costos pol\u00edticos por hacerlo en ese momento. Las feministas de izquierda no eran s\u00f3lo las que ven\u00edan de los partidos, sino las que entend\u00edan el orden de g\u00e9nero en una clave marxista de interpretaci\u00f3n. La lectura de la opresi\u00f3n de g\u00e9nero es a trav\u00e9s del trabajo, lo productivo y lo reproductivo. A trav\u00e9s de conceptos clave, como la divisi\u00f3n sexual del trabajo, se entiende la opresi\u00f3n de la mujer como recluida en el hogar, en el espacio dom\u00e9stico. Como es muy marxista y muy del sur, es una clave muy blanca y muy heterosexual. No es todo el feminismo de los 80. Aunque dentro de las organizaciones que se enuncian como feministas, las que tienen v\u00ednculos con la izquierda o despliegan una interpretaci\u00f3n marxista son la inmensa mayor\u00eda. En Uruguay hubo una gran movilizaci\u00f3n de mujeres en 1984. \u201cLas mujeres van de frente\u201d era la consigna; era una organizaci\u00f3n de mujeres del Frente Amplio. Las calles estaban tomadas por mujeres de izquierda. No fue un capricho trabajar con feministas de izquierda, sino porque eran las protagonistas. Eso tal vez haya cambiado hoy, en que la heterogeneidad del movimiento feminista es mayor.<\/p>\n<p><strong>La idea de que \u201cla izquierda es lo mejor que puede alojar el feminismo\u201d viene de los 80. \u00bfSe mantiene hoy en d\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>Las feministas hicieron un trabajo muy fuerte para que la izquierda sea un refugio para ellas y un lugar donde hacer feminismo. La idea era: \u201c\u00bfD\u00f3nde vamos a desplegar la revoluci\u00f3n feminista si no es en un proyecto de izquierda que busca cambiarlo todo?\u201d. Esa era la lectura que hac\u00edan las feministas de izquierda. No hab\u00eda pasado en otro momento. Esa conexi\u00f3n, ese di\u00e1logo, esa apuesta a denunciar el orden de g\u00e9nero, la explotaci\u00f3n, la subordinaci\u00f3n, la opresi\u00f3n. Entienden que esa explotaci\u00f3n es funcional al capitalismo y, en ese sentido, el orden de g\u00e9nero es funcional al capitalismo. Por eso la idea de que la izquierda es el lugar donde procesar la subversi\u00f3n feminista. En la actualidad es un poco as\u00ed, pero no tanto. Hoy en d\u00eda, el feminismo tambi\u00e9n se transita en otros espacios, justamente por esto del amor no correspondido. Las feministas heredamos historias de infelicidad. Entre tantas historias de infelicidad que heredamos, una es la de la infelicidad con la izquierda. No s\u00e9 qu\u00e9 tan presente est\u00e1 ahora esta idea de que \u201csi no es en la izquierda, la subversi\u00f3n feminista no se puede tramitar en otro lado\u201d. Eso hoy est\u00e1 en cuesti\u00f3n. Estar\u00eda bueno que la izquierda se diera cuenta de eso.<\/p>\n<p><strong>Aquel proyecto de la izquierda hablaba de la \u201cconcreci\u00f3n de un mundo igualitario\u201d. Pero para la izquierda el feminismo representaba una \u201cdespolitizaci\u00f3n\u201d. \u00bfLas feministas empiezan a agruparse en organizaciones porque entienden que la idea de \u201cmundo igualitario\u201d no es tal?<\/strong><\/p>\n<p>Retomo mucho la idea de los \u201cresiduos de insatisfacci\u00f3n\u201d. Las protagonistas del libro son \u201clas chicas del 68\u201d. Eran las j\u00f3venes emancipadas del 68, a las que les prometieron el mundo nuevo, el hombre nuevo, y una revoluci\u00f3n en la que se iba a construir un mundo de igualdad. A medio camino, antes de que la revoluci\u00f3n hubiese fracasado, ya hab\u00eda un compa\u00f1ero que le dec\u00eda: \u201cNo, quedate ac\u00e1 porque esto es peligroso\u201d. Ah\u00ed hab\u00eda una se\u00f1al, una alerta. Era en gran parte un proyecto igualitario, pero tambi\u00e9n las mov\u00edan de ese lugar igualitario al ponerlas en un lugar subordinado. Cada vez que las proteg\u00edan de una forma paternal, cada vez que les dec\u00edan que no pod\u00edan tener tantos novios porque eso no estaba bien, cada vez que les dec\u00edan que no pod\u00edan tener un nuevo compa\u00f1ero porque ten\u00edan que esperar a su compa\u00f1ero que estaba en la c\u00e1rcel. Siempre hubo un disciplinamiento en el orden de g\u00e9nero. As\u00ed fueron acumulando residuos de insatisfacci\u00f3n, dentro de un proyecto que pretend\u00eda ser igualitario. La revoluci\u00f3n fue una promesa de construir un orden nuevo y justo. A mitad de camino, se prendieron algunas alertas y quedaron latentes. En el retorno a la democracia, pasado el proceso m\u00e1s encendido pol\u00edticamente, con la c\u00e1rcel, el exilio y el insilio en el medio, segu\u00eda latente eso de c\u00f3mo hacer para construir igualdad, c\u00f3mo ocupar un espacio pol\u00edtico en igualdad de condiciones. Se daban cuenta de que con los compa\u00f1eros no pod\u00edan, que hab\u00eda un l\u00edmite. Ah\u00ed empezaron a organizarse en grupos no mixtos, en reuniones de mujeres. Los compa\u00f1eros les dec\u00edan \u201cse re\u00fanen solas\u201d. No se reun\u00edan solas, se reun\u00edan entre mujeres. As\u00ed se empiezan a organizar grupos de mujeres dentro de las organizaciones partidarias y tambi\u00e9n de las organizaciones sociales. Grupos de mujeres siempre hubo dentro de los partidos. La diferencia respecto de d\u00e9cadas anteriores es que estos grupos no eran para reivindicar los roles femeninos, sino justamente para desarmar el mandato de la feminidad vigente. De hecho, van a convivir en algunos partidos de izquierda grupos de mujeres que rechazan la enunciaci\u00f3n feminista y grupos de mujeres que se dicen feministas. Eso pasaba en un mismo partido, mientras que los compa\u00f1eros no entend\u00edan nada. La revoluci\u00f3n es muy distinta si busc\u00e1s desarmar el orden de g\u00e9nero que si busc\u00e1s armarlo d\u00eda a d\u00eda. Hab\u00eda quienes no lograban comprender esa discrepancia.<\/p>\n<p><strong>El libro narra la historia de las que \u201chicieron el esfuerzo por articular izquierda y feminismo, lo que lograron, los costos que pagaron, y las heridas que heredamos de ese amor no correspondido\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>En una izquierda a la que le cuesta tolerar el feminismo y enunciarse feminista, los costos son personales y pol\u00edticos. Hay una idea de \u201cfeministas fuertes\u201d: trabajamos, estudiamos, sostenemos la reproducci\u00f3n de la vida y la cotidianidad. No parar nunca. Es parte de la l\u00f3gica de la militancia. Militar 24\/7. Es una paradoja porque el feminismo busca politizar lo personal, darle un estatus pol\u00edtico a la vida misma, no enajenada. La praxis feminista heredada de la izquierda se vuelve una praxis alienante y enajenada. Hay un costo personal que nosotras tambi\u00e9n heredamos. Una pr\u00e1ctica de mucha militancia y una renuncia al tiempo personal. Pero es una decisi\u00f3n, cuando queremos dar la batalla, hay que darla, y a veces con la l\u00f3gica del amo. Es esta idea de Audre Lorde de c\u00f3mo hacemos para desarmar la casa del amo sin las herramientas del amo. \u00bfC\u00f3mo hacemos para desarmar la izquierda sin las herramientas y las pr\u00e1cticas pol\u00edticas de la izquierda? En eso se nos va un poco la vida. Algunas creen que vali\u00f3 la pena; otras tienen la lectura de que vali\u00f3 la pena pero nos descuidamos a nosotras. Dimos todo y nos dieron menos. Es un desaf\u00edo porque la subversi\u00f3n feminista se transita en distintos espacios, pero cuando vamos a discutir y tratar de desarmar el orden de g\u00e9nero en los espacios mixtos, nos devoran y nos fagocitan esas reglas. Hubo una herencia o un aprendizaje. En alg\u00fan momento esa lectura nos lleg\u00f3: en los feminismos tenemos que cuidarnos y aprender a cuidarnos. Los feminismos est\u00e1n m\u00e1s alerta al autocuidado, y tal vez las protagonistas de esta historia no ten\u00edan eso tan presente. Por ellas, por heredar la pr\u00e1ctica de la izquierda y por el momento. Era la salida de la dictadura, hab\u00eda que darlo todo y construir la nueva democracia: en la casa, en el pa\u00eds, en la cama. Ese momento te tragaba. Hay que entender las temporalidades. No son lo mismo los tiempos pol\u00edticos.<\/p>\n<p><strong>El libro sugiere que el feminismo actual toma m\u00e1s distancia de la izquierda partidaria organizada, pero muchas veces no logra generar desplegarse y pensarse sin sus pr\u00e1cticas. \u00bfSe entiende distinto la separaci\u00f3n ahora?<\/strong><\/p>\n<p>Se empieza a entender y se hereda por lo fuerte que es en Uruguay la partidocracia y el lugar de la izquierda partidaria. Sacarnos esa mochila es sacarnos todo. Esto la izquierda lo sabe y por eso es tan intolerante a los feminismos. Es muy dif\u00edcil no tener esa herencia cuando eso pesa tanto. Hoy en d\u00eda, hay intentos por construir otras herencias. No me gusta la idea de olas de los feminismos, pero s\u00ed hay ciclos. Y no es porque los feminismos aparecen y desaparecen, sino porque los feminismos generan una reacci\u00f3n antifeminista que es alt\u00edsima.<\/p>\n<p><strong>Habl\u00e1s de marcas identitarias de un feminismo que \u201cya no quiere cooperar m\u00e1s\u201d. Y se\u00f1al\u00e1s que el feminismo \u201ctolera cada vez menos los amores no correspondidos y las relaciones asim\u00e9tricas\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>En Uruguay es muy dif\u00edcil salirse, porque los espacios mixtos siempre te est\u00e1n agarrando. Hay mujeres que militan en un espacio feminista, pero a su vez forman parte de espacios mixtos, como son los sindicatos y los partidos. Hay menos tolerancia a las relaciones asim\u00e9tricas. Todav\u00eda no est\u00e1 claro c\u00f3mo se construye la no asimetr\u00eda. Pero hay cosas que no estamos dispuestas a tolerar. Hay pr\u00e1cticas que no van m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPierde lugar la idea de que los partidos pol\u00edticos son lo \u00fanico que existe para hacer pol\u00edtica?<\/strong><\/p>\n<p>Totalmente. Est\u00e1 perdiendo mucho lugar la idea de que los partidos pol\u00edticos son los \u00fanicos lugares para hacer pol\u00edtica. No para ganar las elecciones, que son cosas distintas. Hoy ya tenemos generaciones que no pasaron, no pasan y no van a pasar por determinados lugares. No van al gremio ni al comit\u00e9 de base. Los sentidos de lo pol\u00edtico en gran parte los ha ampliado el feminismo, tambi\u00e9n el movimiento ecologista. Hay mucha movilizaci\u00f3n en el territorio. El a\u00f1o que pas\u00f3 con la pandemia fue una muestra de eso. Pasaron muchas cosas en el territorio y no estaba el Frente Amplio ah\u00ed organiz\u00e1ndolo. Un ejemplo son las ollas populares.<\/p>\n<p><strong>Los espacios de la derecha tambi\u00e9n empiezan a ser un terreno para desarrollar feminismos.<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, lo que no s\u00e9 es cu\u00e1nto es estrat\u00e9gico y cu\u00e1nto es genuino. Esa es la duda. \u00bfQu\u00e9 tipo de agenda LGBT se acepta? La bien comportada. No pod\u00e9s ir al Partido Nacional a tirar plumas. Bueno, en realidad no pod\u00e9s ir a ning\u00fan partido a tirar plumas. En todos hay l\u00edmites en el buen comportamiento. \u00bfCu\u00e1l agenda del feminismo se recepciona? La que est\u00e1 para que se ampl\u00eden los derechos, los niveles de participaci\u00f3n pol\u00edtica, para que las mujeres sean directoras ejecutivas en las empresas o se inserten en el mercado. Pero no se discute el mercado y el trabajo como opresi\u00f3n. Ah\u00ed hay algo que se busca capturar, pero desde adentro y con sus l\u00edmites. Pero eso pasa tambi\u00e9n con la democracia.<\/p>\n<p><strong>En el libro se plantea que \u201cla literatura de los movimientos sociales no ve la apuesta por cambiarlo todo y construir nuevas formas de vida\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>La literatura de los movimientos nos muestra un movimiento que se organiza para transformar los intereses en demandas de pol\u00edticas p\u00fablicas que se transforman en leyes, como la ley del aborto, el matrimonio igualitario, la ley trans. Un objetivo, una estrategia, una meta. Implica poner un tema y un discurso en la agenda. El feminismo va por todo, a la ra\u00edz, a cambiar la praxis. Incluso es capaz de renunciar a demandar leyes. Esa literatura no nos permite ver c\u00f3mo queremos construir una nueva vida. La literatura de los movimientos sociales se queda en las puertas del hogar. La literatura feminista empieza a plantearse eso, a construir lo pol\u00edtico desde lo micro.<\/p>\n<p><strong>En el libro se plantea que \u201clas feministas fuertes no dejaron herederas\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Cantamos: \u201cSomos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 no las hijas? Ahora capaz que son las nietas de esas feministas las que est\u00e1n en las calles. Ah\u00ed hay algo: \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3, que eso no se transmiti\u00f3 y se salte\u00f3 a una generaci\u00f3n? La respuesta de que las hijas se rebelan y hacen lo contrario no me satisface. Si las feministas eran tan fuertes, \u00bfser\u00e1 que la fortaleza habr\u00e1 ido en detrimento de la praxis en el hogar? Hoy en d\u00eda, hay una discusi\u00f3n abierta sobre las maternidades, pero eso en los 80 era muy dif\u00edcil. Era dif\u00edcil trabajar, militar y adem\u00e1s desplegar una maternidad subversiva.<\/p>\n<p><strong>Las protagonistas del libro dicen que \u201ces f\u00e1cil ser dirigente si otro te cr\u00eda a los hijos\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hac\u00edan para leer, incorporar nuevas ideas y militar mientras cuidaban a los hijos? Porque por supuesto que la mayor\u00eda se divorciaron, porque los maridos no bancaron. Esos son los costos. Y los hijos te la cobran, como dice otra de las protagonistas. Hoy en d\u00eda, hay otra discusi\u00f3n pol\u00edtica, que debate sobre c\u00f3mo ser madre y feminista al mismo tiempo.<\/p>\n<p><strong>Vivieron tambi\u00e9n la violencia de la \u00e9poca. Encontrarse con otras en la c\u00e1rcel y en el exilio les permiti\u00f3 a muchas mujeres \u201cdescubrirse mujeres\u201d. Les hizo ver que el mundo no les pertenec\u00eda y que hab\u00eda sido creado por otros.<\/strong><\/p>\n<p>La c\u00e1rcel fue un mundo de mujeres. Forzado, de encierro. Pero por primera vez estuvieron \u201centre mujeres\u201d. Nosotras estamos acostumbradas a estar entre mujeres, hoy en d\u00eda es una pr\u00e1ctica instalada: nos vamos de vacaciones, salimos. Pero para las mujeres del 68 no era as\u00ed. Siempre estaban rodeadas de varones. La utop\u00eda de la igualdad era estar con los hombres. Todo era del mundo de los varones: las marchas, las armas, la organizaci\u00f3n. Es una generaci\u00f3n bisagra, que empieza a cambiar, que deja de volver a la casa a dormir, que no se casa por iglesia o directamente no se casa. Eran parte del mundo de los hombres, pero estaba la promesa de construir otro mundo. Codo a codo, les prometieron simetr\u00eda. Despu\u00e9s, se encontraron en un \u201centre mujeres\u201d forzado. La c\u00e1rcel implic\u00f3 a\u00f1os de convivencia, de compartir, de discutir entre mujeres, de cuidarse. El encuentro de mujeres es un refugio, m\u00e1s cuando iban contra la identidad y la personalidad. En ese marco, de alguna manera se acercaron a los modelos de feminidad por el propio efecto que genera el terrorismo. Se encontraban como mujeres tratando de rescatar esa feminidad que les era quitada. Empezaban a tejer, a cocinar, a hacer esas cosas que sus abuelas hac\u00edan y que ellas no hab\u00edan querido hacer antes. Aprenden a tejer en la c\u00e1rcel, porque antes quer\u00edan hacer la revoluci\u00f3n, no tejer. Esto es muy perverso. Tejen de otra forma, tejen para la resistencia. Se le da un estatus pol\u00edtico a ese nuevo tejido. Es muy dif\u00edcil, porque en el medio de la c\u00e1rcel, del terror, de la destrucci\u00f3n de la vida, politizar ese tejido es un esfuerzo enorme. Vuelven a ese lugar del que hab\u00edan querido salir, pero no vuelven iguales. Ellas quer\u00edan ser mujeres distintas, pero en la c\u00e1rcel quieren ser mujeres como cualquier otra, porque justamente su identidad era avasallada. Es algo que el terrorismo de Estado produce. Todo el tiempo les dec\u00edan que eran malas mujeres, malas madres, putas, promiscuas, irresponsables. Todo eso talla, sobre todo para las que eran madres, para las que ten\u00edan a sus hijos en la c\u00e1rcel o para las que recib\u00edan a sus hijos en la visita. Hac\u00edan un gran esfuerzo por ser buenas madres. No hab\u00eda un discurso posible para una madre irreverente. No correspond\u00eda, porque justamente estaban tallando ah\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Los represores tambi\u00e9n les recordaban que eran mujeres.<\/strong><\/p>\n<p>El dolor que le produce al patriarcado una joven del 68 de un sector privilegiado no es el mismo que le genera una mujer de las clases populares. Las expectativas est\u00e1n puestas sobre estas mujeres, por eso la traici\u00f3n es m\u00e1s grande. Hab\u00eda un castigo muy grande para la desobediencia del orden de g\u00e9nero. Todas las mujeres presas desobedecen el orden de g\u00e9nero. Las mujeres tienen que estar en otro lugar, no ah\u00ed. El lugar de la mujer es la casa, no la c\u00e1rcel. Para algunas, las casas de las otras, donde van a limpiar. Para otras, la suya. Pero siempre lo dom\u00e9stico. Eso es algo que todav\u00eda no se ha logrado desarmar. Los castigos que recibieron las mujeres que estuvieron presas en la dictadura no fueron s\u00f3lo por las causas pol\u00edticas tradicionales, sino adem\u00e1s por desobedecer el orden de g\u00e9nero. Y eso se lo recordaban siempre. El terrorismo de Estado es una experiencia extrema patriarcal. Si el lugar corriente de las mujeres es un lugar subordinado y de vulnerabilidad, la c\u00e1rcel lo lleva al extremo. Si sos mujer y est\u00e1s en la c\u00e1rcel, no tengas ninguna duda de que ocup\u00e1s lo \u00faltimo de lo \u00faltimo. Si cre\u00edas que eras fuerte, la fortaleza la perdiste cuando entraste a la c\u00e1rcel. Luego de un proceso de reflexi\u00f3n feminista, algunas van a encontrar conexiones entre esa violencia y la que viven afuera. La violencia que practica el marido en la casa cuando la trata como un objeto y hace con su cuerpo lo que quiere es parecida a la que ejerce el militar, que tambi\u00e9n hace con su cuerpo lo que quiere. Algunas van a encontrar un hilo entre ambas situaciones, otras no.<\/p>\n<p><strong>La reflexi\u00f3n de esas mujeres sobre el encierro fue clave. \u00bfCu\u00e1nto de eso se traduce en la discusi\u00f3n pol\u00edtica sobre las c\u00e1rceles de mujeres de hoy?<\/strong><\/p>\n<p>Nada. Y es un tema recontra pendiente. Hay una enorme reflexi\u00f3n sobre esa experiencia carcelaria, sobre lo que implica el fen\u00f3meno de la prisi\u00f3n. No s\u00f3lo en Uruguay, sino en todo el Cono Sur. Es un debe, porque las mujeres reflexionaron much\u00edsimo sobre la peripecia carcelaria y los feminismos del sur aportaron enormemente a la discusi\u00f3n sobre la violencia institucional. Am\u00e9rica Latina es la regi\u00f3n que m\u00e1s puede hablar sobre la violencia contra las mujeres de parte del Estado. A veces porque la comete directamente, otras veces porque es c\u00f3mplice.<\/p>\n<p><strong>El exilio en Europa les permiti\u00f3 vivir en lugares en los que el Estado \u201cse hac\u00eda cargo\u201d de muchas cosas. Uno de los testimonios dice que \u201cel exilio te exige redefinir tu vida, te pod\u00e9s inventar la vida que ya ten\u00edas o inventar otra distinta\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Se abre la posibilidad de salirse de algo preestablecido, de cometer acciones irreverentes. Tiene esto de armarte de nuevo en un contexto de adversidad. Juegan otras reglas. En algunos casos los exilios funcionaron en este sentido. El comportamiento en Holanda no era el mismo que en Uruguay. Se permit\u00edan otras cosas. Siempre dentro de lo que permitiera y de cu\u00e1nto vigilara el comit\u00e9 de exiliados. No era la libertad total, hab\u00eda un control, pero hab\u00eda una cosa de excepcionalidad. Es interesante pensarlo no s\u00f3lo en el exilio sino en el insilio, para pensar tambi\u00e9n c\u00f3mo al feminismo a veces le va bien con la excepcionalidad, porque se puede hacer otras cosas. Cuando las reglas est\u00e1n un poco difusas, se puede hacer otras cosas. Est\u00e1 muy claro tambi\u00e9n en la situaci\u00f3n del insilio.<\/p>\n<p><strong>El insilio refiere a las que se quedaron, a las que les implic\u00f3 el repliegue y la cancelaci\u00f3n del espacio p\u00fablico. \u00bfC\u00f3mo fueron esas trayectorias?<\/strong><\/p>\n<p>El insilio es el encierro dentro del pa\u00eds sin poder participar en nada. No est\u00e1s en la c\u00e1rcel, no te tuviste que ir. Est\u00e1s en el pa\u00eds, pero est\u00e1s exiliada dentro del pa\u00eds. Durante la dictadura no se permit\u00eda hacer reuniones pol\u00edticas, pero s\u00ed sociales. Era una oportunidad para reunirse de a cinco mujeres y que no les dijeran que eran unas boludas por eso. No se pod\u00eda hablar de lo pol\u00edtico, pero s\u00ed de lo personal. Fue una oportunidad para hablar de otras cosas. La cancelaci\u00f3n de lo pol\u00edtico partidario fue una oportunidad. Es interesante pensar c\u00f3mo algunas praxis feministas no siempre nacen al calor de la democracia, porque a veces las reglas que te ponen son las del afuera y, en un repliegue, se pueden hacer algunas travesuras. En el exilio, de alguna manera, pasa algo parecido con la excepcionalidad. Hay otras reglas, entonces tal vez pod\u00e9s hacer otras cosas. No te conoce nadie, te pod\u00e9s permitir cosas diferentes. Te permite rearmarte, construir otro modo de vida y de administraci\u00f3n de la vida. En el exilio la vida como tal toma un papel muy importante, porque son sobrevivientes y rearmar la vida es todo. Eso va mucho con el feminismo, porque la vida lo es todo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue la vuelta democr\u00e1tica?<\/strong><\/p>\n<p>La vuelta fue larga. Tuvo distintas etapas. Una de mucha efervescencia, entre el 83 y el 84. Ten\u00edan la idea de que iban a construir un mundo nuevo. Despu\u00e9s vino la restauraci\u00f3n. La expectativa, la renovaci\u00f3n se tranc\u00f3 cuando el comando del Frente Amplio dijo: \u201cBueno, la democracia en la cama mejor no porque vamos a ahuyentar\u201d. Se condensaron dos etapas: la de la expectativa y la de la realidad. Las feministas se van a dar cuenta de que a medida que las reglas democr\u00e1ticas fueron volviendo, les fueron cancelando la rebeld\u00eda. \u201cEsta democracia que nos quiere hacer tragar la rebeld\u00eda\u201d, dec\u00eda un cuaderno. La democracia te permite un mont\u00f3n de cosas y, por otro lado, te cancela otras. Sobre el final del libro, Lili\u00e1n Celiberti hace una reflexi\u00f3n muy dura. Hace referencia a \u201cmi habitaci\u00f3n, mi celda\u201d, una serie de memorias en las que recuerda el proceso que tuvo en el calabazo que habitaba. Habla de descubrirse mujer y construir otros saberes en la c\u00e1rcel, y plantea que hab\u00edan aprendido un mont\u00f3n de cosas, hab\u00edan hecho un trayecto largo, y todo eso no les serv\u00eda para nada para las reglas en el afuera. \u201cNos hab\u00edamos encontrado como mujeres, construimos otros saberes, atravesamos la experiencia de la sororidad. Pero salimos de la c\u00e1rcel, \u00bfy eso d\u00f3nde lo pon\u00edamos?\u201d, plantea. Porque las reglas del afuera eran otras. Eso tambi\u00e9n fue el retorno de la democracia. Es muy importante eso para pensar en c\u00f3mo escribir y c\u00f3mo leer esa etapa de la historia. Tenemos una narraci\u00f3n de la dictadura y del retorno de la democracia. Cuando aparecen otras lecturas, de las mujeres y de las feministas, muchas veces plantean lo contrario.<\/p>\n<p><strong>El retorno de la democracia tambi\u00e9n signific\u00f3 fortalecer las organizaciones que hab\u00eda, aun con sus componentes t\u00f3xicos.<\/strong><\/p>\n<p>El amor en la adversidad era muy grande, producto del momento. Esto es algo para pensar, incluso como un efecto hasta conservador que nos legan los terrorismos de Estado. Porque si nos destruyen la vida afectiva, despu\u00e9s la queremos reconstruir. Y perdonamos. Los terrorismos de Estado destruyeron la familia, la maternidad y los cuerpos. Nos debemos una reflexi\u00f3n muy profunda de lo que signific\u00f3 el terrorismo de Estado en este sentido. El impacto que tuvo en las relaciones de pareja y en las maternidades. Lo t\u00f3xico estaba en otro lado.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ladiaria.com.uy\/\">La Diaria<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\">Diario Digital Femenino<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Feminismo e izquierda en los 80: una historia de \u201camor no correspondido\u201d y de \u201cresiduos de insatisfacci\u00f3n\u201d Por:\u00a0Denisse Legrand Entrevista con Ana Laura de Giorgi, autora del primer libro de la Colecci\u00f3n Feminista Guyunusa. Ana Laura de Giorgi estudi\u00f3 Ciencia Pol\u00edtica, disciplina en la que enfoc\u00f3 su maestr\u00eda, y es doctora en Ciencias Sociales. 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