{"id":5241,"date":"2012-12-17T16:48:32","date_gmt":"2012-12-17T19:48:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/?p=5241"},"modified":"2012-12-17T16:48:32","modified_gmt":"2012-12-17T19:48:32","slug":"aprender-a-escuchar-el-horror","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/aprender-a-escuchar-el-horror\/","title":{"rendered":"Aprender a escuchar el horror"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>La historia de F\u00e1tima M es la de muchas mujeres que han sido v\u00edctimas dos veces: primero de las redes de trata de personas, y luego de una justicia en donde no hay o\u00eddos ni lugares para escuchar el horror de las sobrevivientes.<\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/50cd036451e5e_510x340.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5242\" title=\"50cd036451e5e_510x340\" src=\"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/50cd036451e5e_510x340.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"340\" \/><\/a><br \/>\nPor Cristian Alarc\u00f3n<br \/>\nHace poco menos de ocho a\u00f1os conoc\u00ed a F\u00e1tima M, la mujer cuyo testimonio invalid\u00f3 esta semana el tribunal que liber\u00f3 a los acusados de desaparecer a Marita Ver\u00f3n. Era una tarde calurosa en el fondo de un restaurante del centro. Un amigo de un amigo la refugiaba en ese momento de sus captores, la banda de proxenetas que la hab\u00eda mantenido cautiva en Tucum\u00e1n. F\u00e1tima M. hab\u00eda sido v\u00edctima de trata; la hab\u00edan secuestrado, obligado a prostituirse, violado, golpeado cada vez que se resisti\u00f3 y la hab\u00edan inyectado con coca\u00edna diluida durante meses para que su \u201ctrabajo\u201d forzado fuera hecho con mayor productividad. En ese entonces ten\u00eda 18 a\u00f1os: morena, el pelo negro en bucles, luminosa a pesar del maltrato y la intoxicaci\u00f3n; la piel perlada, la belleza terca de la juventud. Hablamos durante horas. F\u00e1tima ten\u00eda en los brazos un beb\u00e9, uno de sus mellizos. El beb\u00e9 no se mov\u00eda, ni lloraba, ni emit\u00eda sonido alguno. Pasadas las horas le pregunt\u00e9 por el ni\u00f1o y entonces F\u00e1tima me cont\u00f3 lo que los m\u00e9dicos intentaban explicarle a ella: que posiblemente la malformaci\u00f3n de la ni\u00f1a \u2013era una beba, supe&#8211; en manos y pies, en la columna, el retraso mental grave, y la ceguera, fueran una malformaci\u00f3n gen\u00e9tica consecuencia de las coca\u00edna inyectada. El dato fren\u00f3 nuestra conversaci\u00f3n.<br \/>\nEntonces, apenas se conoc\u00eda el caso Marita Ver\u00f3n. Como cronista, yo intentaba reconstruir la historia de la esclavitud de mujeres sometidas a la prostituci\u00f3n por encargo de una revista mexicana. F\u00e1tima hab\u00eda visto a Mar\u00eda de los Angeles Ver\u00f3n encerrada, sometida como ella, drogada, y viva. Blanca, la mujer que la acompa\u00f1aba, tambi\u00e9n al cuidado del Programa Anti Impunidad creado por N\u00e9stor Kirchner, era otra testigo clave. Ninguna, entonces, hab\u00eda declarado ante la justicia. La madre de Marita, Susana Trimarco, las hab\u00eda encontrado, siguiendo las huellas de su propia investigaci\u00f3n, y las hab\u00eda protegido convenci\u00e9ndolas as\u00ed de declarar. Esa tarde me fueron narrados los vej\u00e1menes, las torturas. Esa tarde Blanca cont\u00f3 las ceremonias de un extra\u00f1o umbanda criollo en el que la Pomba Gira, la deidad de origen brasilero que representa a las prostitutas en el parnaso de esa religi\u00f3n afro, era adorada por la Chancha Ale, por la Lili Medina, por la Daniela Milheim \u2013su captora&#8211;. En esa ceremonia, me dijo, las obligaban a beber en una copa de plata los restos de los abortos compulsivos que se le practicaban a las chicas embarazadas en honor a la Pomba Gira. Ale, Medina, Milheim fueron luego acusados junto a otros 10, en la mega causa que supuestamente se resolvi\u00f3 el \u00faltimo mi\u00e9rcoles con el fallo absolutorio. La causa que horroriz\u00f3 al pa\u00eds.<\/p>\n<blockquote><p>Susana Trimarco las hab\u00eda encontrado siguiendo las huellas de su propia investigaci\u00f3n, y las hab\u00eda protegido convenci\u00e9ndolas as\u00ed de declarar<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 nos hemos horrorizado? Desde el mi\u00e9rcoles no puedo dejar de pensar en c\u00f3mo y por qu\u00e9 jam\u00e1s pude escribir las historias que me contaron esa tarde F\u00e1tima M y Blanca. Fui cronista policial durante demasiado tiempo. Y nunca otra historia me fren\u00f3 como la de estas v\u00edctimas. Algo de ello se revela esta semana, al fin, con alg\u00fan sentido. Estas mujeres son las que aportaron en la investigaci\u00f3n penal de primera instancia por el secuestro y desaparici\u00f3n de Marita la informaci\u00f3n m\u00e1s valiosa, la misma informaci\u00f3n que el tribunal no quiso reconocer como prueba. Los abogados de Susana Trimarco a\u00fan no saben, los argentinos a\u00fan no saben, por qu\u00e9. Eso se conocer\u00e1 con las argumentaciones reci\u00e9n el 18. \u00bfDir\u00e1n que son confusos? \u00bfContradictorios? \u00bfD\u00e9biles? \u00bfInexactos? Es probable, al menos as\u00ed lo creen ellas hoy. Es de caj\u00f3n que no fue suficiente escucharlas, que no hubo o\u00eddos para el relato de esas v\u00edctimas y sobrevivientes del horror. No hubo condiciones especiales para tomarles declaraci\u00f3n. Lo hicieron ante sus captores, ante sus torturadores. Lo hicieron ante los tres varones del tribunal. Una de ellas, Blanca, que tuvo lesiones ps\u00edquicas comprobadas, declar\u00f3 con una psiquiatra a sus espaldas. El horror se toca con la locura, eso es sabido. Pero, si es as\u00ed; \u00bfc\u00f3mo se deber\u00eda escuchar a los sobrevivientes del horror?<br \/>\nAyer volv\u00ed a entrevistar a F\u00e1tima M. Ella en Tucum\u00e1n, ya de 26 a\u00f1os, y madre de los mellizos que ten\u00edan meses cuando nos conocimos, de un ni\u00f1o de cinco y de un beb\u00e9 de tres. Demor\u00f3 en reconocerme: concluy\u00f3 que yo era el morocho que la hab\u00eda entrevistado y que le hab\u00eda regalado un libro que ella atesor\u00f3. Me cont\u00f3 que los mellizos ya ten\u00eda ocho, que la ni\u00f1a no hab\u00eda logrado avanzar a pesar de los m\u00e9dicos, que deber\u00eda llevarla a un pa\u00eds o a una ciudad con m\u00e1s adelantos tecnol\u00f3gicos. Que su vida continu\u00f3 a tientas, que otra vez volvi\u00f3 a prostituirse por necesidad. Que no ha sido nada f\u00e1cil declarar, persistir, sobrevivir y volver a declarar. Volvi\u00f3 a recordar a Marita, las dos veces que la vio, primero apenas la secuestraron a ella, en mayo de 2002, como drogada, ida, perdida, balbuceante, con las ojeras marcadas en negro bajo los ojos divinos. Luego, a fin de ese a\u00f1o, en la casa de Daniela Milheim, encerrada en un cuarto, cuando la llevaban al ba\u00f1o. Hablamos entonces de la memoria.<br \/>\n&#8211;Tengo una memoria fotogr\u00e1fica, como me han dicho. Por ah\u00ed busco algo que es lo que me hace acordar a las personas. Alguna actitud que hace que no me los olvide. Como lo del libro.<br \/>\n&#8211;Al parecer el tribunal no cree en la memoria de testigos como vos y Blanca.<br \/>\n&#8211;Puede que yo no me acuerde lo que he hecho ayer, puede que me olvide lo que he hablado hace quince minutos, pero yo no me voy a olvidar de las caras que he visto cuando estaba ah\u00ed, y no me voy a olvidar nunca de la cara de Marita. A menos de un mes de haber escapado de la casa de esta proxeneta, vi las fotos y la he reconocido cuando he visto los panfletos.<br \/>\n&#8211;Cuando la viste por primera vez, \u00bfc\u00f3mo estaba Marita?<br \/>\n&#8211;La ten\u00edan drogada, tenia las ojeras moradas, estaba perdida. Balbuceaba.<br \/>\n&#8211;\u00bfC\u00f3mo era esa forma de drogarlas?<br \/>\n&#8211;La primera noche me dieron una pastilla blanca. Y en muchas otras ocasiones me han pinchado. Era un liquido blanco, ellos dec\u00edan que era penicilina. Al principio te sentias excitada, y despu\u00e9s perd\u00edas de la conciencia. La verdad es que no puedo decir qu\u00e9 pasaba luego, si eran d\u00edas, una noche, medio d\u00eda, cinco minutos. En alg\u00fan momento me levantaba adolorida y tomaba conciencia de que hab\u00edan pasado clientes, por los dolores, por las marcas, los golpes.<br \/>\nEntonces otra vez el relato es imposible. F\u00e1tima se quiebra, solloza. Se escucha el silencio en Tucum\u00e1n, a trav\u00e9s de la l\u00ednea.<br \/>\nEl tiempo no existe cuando se impone un sometimiento que est\u00e1 hecho de una estructura superior a la que el sujeto puede soportar. El olvido, la enajenaci\u00f3n, el ya no ser uno mismo son una soluci\u00f3n para llegar al d\u00eda siguiente, para no morir en la locura. Los relatos de F\u00e1tima y de Blanca seguramente no fueron suficientes para el tribunal de tres varones de la clase media alta tucumana. \u00bfConfundidas? \u00bfLocas? \u00bfContradictorias? \u00bfPobres? Desde el mi\u00e9rcoles no hemos podido m\u00e1s que hablar de este golpe en la racionalidad democr\u00e1tica a la que supuestamente nos hemos acostumbrado. Una de las opiniones m\u00e1s l\u00facidas entre los amigos a los que consult\u00e9 fue la de Ileana Arduino, una de las abogadas que investig\u00f3 la trata para la Organizaci\u00f3n Internacional de las Migraciones (OIM) de manera seria por primera vez en la Argentina.<br \/>\nFue en el 2006, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de que desaparecieran a Marita. \u201cLas vejan, las despersonalizan, las vac\u00edan. Transforman su existencia en el caos mismo y cuando son interpeladas como v\u00edctimas el aparato judicial les exige claridad como si tama\u00f1a violencia pudiera dejar en pie justamente la dimensi\u00f3n temporal y espacial del horror en el que vivieron sumidas\u201d. Durante los juicios a las Juntas y durante los juicios a los represores que hoy se est\u00e1n haciendo en el pa\u00eds los testimonios del horror de la dictadura, del terrorismo de estado, salen tambi\u00e9n de v\u00edctimas, de sobrevivientes, voces que se salvaron de la muerte y la locura, que hoy pueden ser escuchadas, no solo por la sociedad sino por la justicia.<\/p>\n<blockquote><p>El tiempo no existe cuando se impone un sometimiento que est\u00e1 hecho de una estructura superior a la que el sujeto puede soportar<\/p><\/blockquote>\n<p>Aun a poco de comenzar la democracia esos relatos pudieron ser o\u00eddos porque existi\u00f3 una trama cultural y pol\u00edtica que los hizo posibles. Esta sociedad, nosotros los que hoy repudiamos el fallo arcaico, mis\u00f3gino, clasista y conservador, no ha construido esa trama para procesar y permitir el relato de este otro horror contempor\u00e1neo. El horror de la trata no es a\u00fan de todos. El horror de la trata es de las v\u00edctimas, de Susana, de las chicas. De algunas organizaciones de mujeres, de las feministas, de algunos sectores del estado que han empujado a Susana, que la han apoyado, y de algunos abogados y militantes que siempre estuvieron. Los dem\u00e1s, todav\u00eda no sabemos. Todav\u00eda no aprendimos a escuchar. El lugar de los miles y cientos de miles de varones que son clientes, el lugar de las mujeres que como Daniela Milheim fueron v\u00edctimas de la trata y luego victimarias, el de las propias v\u00edctimas que se siente atrapadas entre los dos conceptos sobre los que hoy se teoriza, la trata y la prostituci\u00f3n, es un lugar para construir. \u00bfPero quien quiere mirarse ah\u00ed? \u00bfCu\u00e1ntos? \u00bfC\u00f3mo?<br \/>\nDespu\u00e9s de ese llanto silencioso que F\u00e1tima ya sabe frenar cuando se acerca demasiado a la memoria del horror vivido, conversamos unos minutos m\u00e1s. Me cont\u00f3 su fuga.<br \/>\n&#8211;La madre de Daniela decide ayudarme para que me escape. Lo que no me voy a olvidar nunca es que ella me ha dicho que ella prefer\u00eda que su hija pague por secuestro y no por una muerte. Ah\u00ed yo tome conciencia de que si realmente ten\u00edan pensado hacer algo malo conmigo, que pod\u00edan matarnos.<br \/>\n&#8211;Cuando nos vimos en Buenos Aires me impresion\u00f3 el relato de Blanca sobre las ofrendas a la Pomba Gira, c\u00f3mo eso las afectaba.<br \/>\n&#8211;Eso lo sabemos todas. La madre de la proxeneta me dijo en una oportunidad cuando me he intentado escapar, que nosotros nunca \u00edbamos a escapar en esta vida porque Daniela hab\u00eda hecho una ofrenda para la Pomba Gira con nuestras vidas. Por eso nunca escaparemos de esta vida, dijo que siempre \u00edbamos a seguir siendo prostitutas. Seguimos sintiendo esa presencia y hasta el d\u00eda de hoy nos sigue. Muchas hemos dejado y hemos vuelto a ser prostitutas, porque tenemos hijos, porque la necesidad nos lleva.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nFuente: <a href=\"http:\/\/www.telam.com.ar\/notas\/201212\/1386-aprender-a-escuchar-el-horror.html\">T\u00e9lam<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; La historia de F\u00e1tima M es la de muchas mujeres que han sido v\u00edctimas dos veces: primero de las redes de trata de personas, y luego de una justicia en donde no hay o\u00eddos ni lugares para escuchar el horror de las sobrevivientes. 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