{"id":50604,"date":"2020-07-16T11:14:21","date_gmt":"2020-07-16T14:14:21","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/?p=50604"},"modified":"2020-07-16T13:21:14","modified_gmt":"2020-07-16T16:21:14","slug":"matrimonio-igualitario-y-viudez-el-duelo-de-ayer-y-de-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/matrimonio-igualitario-y-viudez-el-duelo-de-ayer-y-de-hoy\/","title":{"rendered":"Matrimonio igualitario y viudez: el duelo de ayer y de hoy"},"content":{"rendered":"<p class=\"article-prefix\">C\u00f3mo era perder al compa\u00f1ero de vida en los 90 y c\u00f3mo es hoy, con la ley como respaldo<\/p>\n<p class=\"article-title\" style=\"text-align: center;\"><strong>Matrimonio igualitario y viudez: el duelo de ayer y de hoy<\/strong><\/p>\n<div class=\"article-summary\">El autor de esta nota narra en carne propia dos experiencias de viudez: una promediando los 90 y otra hace tres a\u00f1os. Salvando las distacias, todav\u00eda hoy, el desamparo de la p\u00e9rdida se ve potenciado por prejuicios que no cesan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por\u00a0<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/278696-matrimonio-igualitario-y-viudez-el-duelo-de-ayer-y-de-hoy?__twitter_impression=true\"><strong>Diego Trerotola<\/strong><\/a><\/div>\n<div><\/div>\n<div>A los 16 a\u00f1os, caminando por la calle, en la puerta de un cine lo vi a Ernesto, un gordito de 49 a\u00f1os que me gustaba mucho, el tipo de hombre que me atra\u00eda. Hice todo lo posible por llamar su atenci\u00f3n pero \u00e9l sigui\u00f3 caminando, dobl\u00f3 en la esquina pero yo lo segu\u00ed sin saber si estaba interesado en hablar conmigo. Se par\u00f3 en una vidriera, yo tambi\u00e9n lo hice, pero de nuevo nada de contacto, ning\u00fan pie para empezar a hablar. Termin\u00f3 esa cuadra y cruz\u00f3 la calle hacia una plaza. Yo estuve a punto de dejar de seguirlo porque ya cre\u00eda que estaba huyendo de m\u00ed, pero veo que se sienta en un banco y apur\u00e9 el paso para ocupar el lugar al lado suyo. Nos saludamos y ese fue el principio de mi primer romance adolescente. Eso fue en 1990 y fue tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n de mi adolescencia gris, porque ya pensaba que estaba condenado a no poder noviar, mis amigues y compa\u00f1eres de colegio estaban noviando pero mi gusto por los hombres maduros me lo imped\u00eda, lo que me gustaba no estaba permitido por la ley para un adolescente de 16 a\u00f1os. Eso para m\u00ed fue una condena. Y valoro a\u00fan m\u00e1s a Ernesto hoy porque se arriesg\u00f3 a pasar varios a\u00f1os en una relaci\u00f3n que le pod\u00eda traer problemas, incluso la c\u00e1rcel.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Fue una relaci\u00f3n clandestina de principio a fin, en todo sentido, porque yo ten\u00eda que entrar escondido por las noches a la pieza de la pensi\u00f3n donde vivi\u00f3 todos esos a\u00f1os para poder tener intimidad. Hab\u00eda tambi\u00e9n unos pocos amigos c\u00f3mplices que nos prestaban sus casas, de hecho la primera vez que tuve sexo con Ernesto, el d\u00eda que lo conoc\u00ed, fue en la casa del locutor y actor Ronnie Arias que era amigo de \u00e9l. Fue una relaci\u00f3n cari\u00f1osa durante cinco a\u00f1os hasta que \u00e9l enferm\u00f3. Eso pas\u00f3 en 1996, yo reci\u00e9n hab\u00eda cumplido 21 a\u00f1os y ni mi familia ni mis amigos sab\u00edan de la existencia de Ernesto. Fue internado en dos hospitales p\u00fablicos; sus familiares (ten\u00eda hermano, hermana, cu\u00f1ada y dos sobrinos) estaban al tanto de mi existencia desde que cumpl\u00ed los 18 a\u00f1os pero casi no aparecieron durante su internaci\u00f3n. La desidia de la familia no le sorprend\u00eda a \u00e9l ni a m\u00ed. Yo era el \u00fanico que iba todos los d\u00edas a verlo, le llevaba comida, le lavaba la ropa y todo lo dem\u00e1s, pero aunque todo el personal de enfermer\u00eda y les doctores me ve\u00edan a diario no me daban ning\u00fan parte de su estado de salud con la argumentaci\u00f3n de que yo no era familiar. Lo que pod\u00eda saber lo sab\u00eda a trav\u00e9s de Ernesto. Yo estaba en la total oscuridad sobre la situaci\u00f3n de salud de Ernesto porque \u00e9l tampoco me contaba mucho para no hacerme preocupar. Recuerdo que cuando lo derivaron de una sala del hospital de San Mart\u00edn al de San Fernando, la primera vez que lo fui a ver ambos vimos en el techo una mancha de humedad que parec\u00eda dibujar el rostro de Edgar Allan Poe, quien ten\u00eda las mismas iniciales que \u00e9l. Yo la mir\u00e9 como un signo ambig\u00fco, y como segu\u00eda teniendo esperanza, imaginaba la salvaci\u00f3n como un milagro dark de alg\u00fan cuento fant\u00e1stico.<\/div>\n<div>\n<p>Cuando lo pasaron a terapia intensiva hab\u00eda posibilidad de dos visitas y ten\u00eda prioridad la familia, pero como no iban nunca eso no me preocup\u00f3 y me dejaban pasar. Un d\u00eda de fin de semana la familia me avis\u00f3 que iban a ir y que si no me importaba que ocupen las dos visitas permitidas. Les dije que no hab\u00eda problema, tuvieron la deferencia al menos de avisarme por tel\u00e9fono porque yo ten\u00eda que ir de Barracas a San Fernando, cruzando toda la Capital para verlo, y hubiese sido en vano, y lo hab\u00eda visto el d\u00eda anterior. Al otro d\u00eda muri\u00f3, me avis\u00f3 su sobrino, porque claro, en el hospital no ten\u00edan mi tel\u00e9fono porque yo no era familiar. La \u00faltima vez que lo vi me pidi\u00f3 que le sacara el respirador y me dijo las cosas lindas que me dec\u00eda siempre. En el velatorio supe que el \u00faltimo d\u00eda con vida no habl\u00f3 con nadie, yo hab\u00eda sido la \u00faltima persona con la que habl\u00f3. Ese fue el primer peor invierno de mi vida. No les puedo ni explicar lo destru\u00eddo que qued\u00e9. La muerte de la persona que hab\u00eda querido con todo el cuerpo y el alma, quien se jug\u00f3 por m\u00ed para salvarme de una adolescencia sin amor, ya no exit\u00eda y a su muerte se sumaba toda la injusticia de la instituci\u00f3n m\u00e9dica, frente a la que me sent\u00eda indefenso.<\/p>\n<p>En ese invierno de 1996, en medio de la internaci\u00f3n de Ernesto, fui por primera vez con mi amigo Peter Pank a la Marcha del Orgullo, que todav\u00eda se hac\u00eda el 28 de junio. Fue la \u00faltima vez que se hizo ese d\u00eda y el lema de ese a\u00f1o era \u201cVigilemos a la polic\u00eda\u201d. En ese momento ya sab\u00eda que la polic\u00eda viste muchos uniformes, no solomente el azul, puede tener un ambo blanco del personal profesional de los hospitales. Tras la muerte de Ernesto cont\u00e9 en mi familia mi historia, hab\u00eda esperado por miedo a la reacci\u00f3n que pudiesen tener y que eso me afecte m\u00e1s en aquel momento, pero por suerte estuvo todo bien. Y pronto comenc\u00e9 a ser activista de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y al a\u00f1o siguiente me sum\u00e9 a la primera organizaci\u00f3n de la Marcha del Orgullo LGBTIQ en noviembre. En esos primeros a\u00f1os de activismo pude establecer contacto con gente del grupo de Viudos y viudas LGBTIQ que luchaban por sus derechos, y con los que me sent\u00eda plemamente identifiticados. Desde 1999, con la CHA iniciamos reclamos ante el Ministerio de Trabajo de la Naci\u00f3n y la Secretar\u00eda de Seguridad Social para el reconocimiento de la Pensi\u00f3n por Fallecimiento para parejas del mismo sexo.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de mi historia personal, creo que la comunidad LGBTIQ de mi generaci\u00f3n estuvo particularmente atravesada por la experiencia de la viudez, un tipo de desamparo y desolaci\u00f3n generacional propio quienes nos desarrollamos desde el comienzo de la era del sida. Creo que es un sentimiento colectivo, de alguna manera, una experiencia extra\u00f1a de viudez con gente que incluso no conoc\u00eda personalmente de la generaci\u00f3n diezmada por esa enfermedad. \u00bfC\u00f3mo no sentir la viudez frente a la muerte por el sida de gente extraordinaria como Liliana Maresca, Federico Moura, Batato Barea, Roberto J\u00e1uregui, Nadia Echaz\u00fa, quienes nos enamoraron con su valent\u00eda, su belleza, su inteligencia, su arte, su cari\u00f1o?<\/p>\n<p>Por suerte en 1998 conoc\u00ed a Norberto, quien tambi\u00e9n hab\u00eda perdido a su pareja en 1996 y con quien comenzamos un romance que dur\u00f3 19 a\u00f1os. En el medio se aprob\u00f3 el Matrimonio Igualitario, est\u00e1bamos juntos en la Plaza Congreso esa noche, aunque en ese momento no pens\u00e1bamos casarnos, pens\u00e1bamos que no necesit\u00e1bamos m\u00e1s que nuestro amor y la b\u00fasqueda de la justicia social. Yo todav\u00eda lo sigo pensando, claro. Sab\u00edamos que el Matrimonio Igualitario pod\u00eda arreglar algunas situaciones pero algunos problemas estructurales iban a mantenerse intactos.<\/p>\n<p>Y con mis compa\u00f1eres de la CHA tambi\u00e9n lo sab\u00edamos y lo sabemos, por eso la lucha contin\u00faa con la misma instensidad despu\u00e9s de ese gran logro. Por ejemplo, se sigui\u00f3 luchando por la pensi\u00f3n para viudos y viudas de parejas LGBTIQ. Por ejemplo, el caso de Pascale que fue llevado adelante por el \u00c1rea Jur\u00eddica de la CHA y la Cl\u00ednica Jur\u00eddica de la Universidad de Palermo durante una larga lucha de casi 13 a\u00f1os, y se convirti\u00f3 en el caso emblem\u00e1tico que fue presentado ante la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n. El fallo positivo sobre este caso fue firmado en el marco del D\u00eda del Orgullo LGBTIQ, el 28 de junio de 2011, cuando la presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, estableci\u00f3 la obligatoriedad del reconocimiento de este derecho, casi un a\u00f1o despu\u00e9s del Matrimonio Igualitario. Y como escribimos en ese momento eso \u201cdevuelve la dignidad y el derecho al lugar de donde jamas debi\u00f3 salirse: los derechos humanos y la igualdad.\u201d Esa fecha se celebra menos que la del Matrimonio Igualitario, pero para quienes atravesamos la viudez como un dolor que no ten\u00eda protecci\u00f3n de ning\u00fan tipo, fue igual de importante. Porque la sanci\u00f3n del Matrimonio Igualitario o de la Ley de Identidad de G\u00e9nero, que son dos logros importantes, tanto local como internacionalmente, no clausuran ni la b\u00fasqueda de justicia ni todo el peso de una sociedad heterosexista y patriarcal. Y menos atemperan el dolor. Y no lo digo por dogma activista, lo digo porque lo sufro a\u00fan en el cuerpo, porque lo volv\u00ed a vivir en carne propia.<\/p>\n<p>Cuando en marzo de 2017 una tomograf\u00eda hizo ver que Norberto ten\u00eda un tumor oclusivo en su intestino y algunas ramificaciones del c\u00e1ncer en otros \u00f3rganos. Entr\u00f3 a quir\u00f3fano ese mismo d\u00eda y despu\u00e9s de la operaci\u00f3n de extracci\u00f3n del tumor, las primeras palabras que me dijo entre llantos fue que quer\u00eda casarse conmigo. Cuando la muerte le estaba comiendo el cuerpo, Norberto quiso aferrarse a la vida con una declaraci\u00f3n m\u00e1s de su amor por m\u00ed, lo digo otra vez y el coraz\u00f3n se me deshace en l\u00e1grimas. Pelotudo como soy, en ese momento le dije que no, le dije que yo me consideraba casado con \u00e9l desde la primera noche que nos conocimos y fuimos a coger a los bosques de Palermo y que lo que me dec\u00eda era hermoso, pero que sigamos tan anarquistas como siempre, que si no nos casamos en 19 a\u00f1os porque no nos importaba una mierda, que sigamos as\u00ed, que pens\u00e1ramos ahora en que \u00e9l se ponga bien, que enfoc\u00e1ramos nuestra pasi\u00f3n en eso. Sab\u00eda que lo dec\u00eda por amor pero tambi\u00e9n para cuidarse y cuidarme, para que yo pueda decidir por \u00e9l cuando sea necesario, para darme las herramientas que \u00e9l y yo, habiendo atravesado la experiencia de la viudez en total desamparo, no pudimos tener en ese momento. Tambi\u00e9n dije que no porque en ese momento me parec\u00eda imposible pensar en una ceremonia, y no quer\u00eda que \u00e9l se apene m\u00e1s por pensar en algo que en esa agon\u00eda parec\u00eda una utop\u00eda: el m\u00e9dico me acababa de decir, ni bien sali\u00f3 del quir\u00f3fano, que la situaci\u00f3n era cr\u00edtica y que Norberto pod\u00eda morir esa misma noche. Yo no le pod\u00eda creer, y menos iba a cont\u00e1rselo a \u00e9l.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es que salimos en una semana de all\u00ed, y estuvo varios d\u00edas bien aunque tuvo una reca\u00edda y lo volvimos a internar. En la consulta con un onc\u00f3logo se plante\u00f3 el comienzo de una quimioterapia y hab\u00eda alguna luz de esperanza de la recuperaci\u00f3n. En esos d\u00edas, en secreto, fui al registro civil para averiguar la posibilidad de casarnos y como era posible conseguir fecha pronto, reserv\u00e9 un turno. Como yo me hab\u00eda agotado en mi trabajo ya todos los d\u00edas de licencia por familiar enfermo, si me casaba pod\u00eda tomarme d\u00edas de licencia por Luna de miel y los usar\u00eda para acompa\u00f1ar a Norberto cuando empiece la quimioterapia, iba a pasar todos los d\u00edas con \u00e9l en la cama calmando su malestar, su dolor, su ansiedad, dandole el placer y la caricia que durante casi dos d\u00e9cada me gustaba darle. Llegu\u00e9 a casa tras reservar nuestro turno y le pregunt\u00e9 si todav\u00eda se quer\u00eda casar conmigo. Me dijo que s\u00ed, un poco confundido. Le advert\u00ed, con tono de reto: \u201cNo se te ocurra hacer ning\u00fan plan para el 5 de mayo porque ten\u00e9s que casarte conmigo\u201d.<\/p>\n<p>El turno reservado por internet implicaba una segunda parte de ir al registro civil a llevar nuestros documentos y llenar planillas. Fuimos, las planillas que nos di\u00f3 el hombre que hizo la atenci\u00f3n personalizada eran para parejas heterosexuales, una parte para que llene un hombre y otra una mujer. La miramos y nos miramos con Norberto. Yo le aclaro al empleado que c\u00f3mo \u00edbamos a llenar eso nosotros. El tipo mir\u00f3 las planillas y las ley\u00f3 como si nunca lo hubiese hecho, y nos pidi\u00f3 perd\u00f3n diciendo que eran \u201cviejas\u201d. Luego tach\u00f3 delante de nosotros cada vez que ped\u00eda algo referido al g\u00e9nero femenino y nos la volvi\u00f3 a entregar. No lo pod\u00eda creer. Las panillas eran \u201cviejas\u201d pero no hab\u00eda nuevas. O sea que siete a\u00f1os despu\u00e9s de la Ley de Matrimonio Igualitario no hab\u00edan hecho una planilla que no fuese exclusiva para parejas de hombre y mujer, siendo que con la aclaraci\u00f3n C\u00f3nyuge 1 y C\u00f3nyuge 2 o algo similar era muy sencillo reimprimirlas. Y lo que nos daba era una fotocopia, no era una hoja impresa de un formulario que tal vez en alg\u00fan momento hayan impreso miles y que los segu\u00eda usando.<\/p>\n<p>El tr\u00e1mite para poder casarnos implicaba ir a hacer an\u00e1lisis prematrimoniales a alguno de los hospitales p\u00fablicos autorizados a tal efecto. Fuimos a uno que quedaba en frente del registro civil que elegimos. Llegado nuestro turno paso yo, porque se pasaba de a uno. Me sacan sangre, me hacen un cuestionario y cuando termino la persona que me atend\u00eda me dice: \u201cAhora hac\u00e9 pasar a tu esposa\u201d. La segunda vez que me trataban de heterosexual en la previa a mi casamiento civil. Repito, no era al a\u00f1o siguiente de la puesta en vigencia del <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/fue-algo-revolucionario\/\">Matrimonio Igualitario<\/a>, ya hab\u00edan pasado siete a\u00f1os, pero claro, no soy ingenuo, sab\u00eda que el cambio no va a ser repentino, que las estructuras heterosexistas todav\u00eda est\u00e1n s\u00f3lidas, pero no esperaba que alguien que tuvo que pasar la experiencia de otras parejas que no respond\u00edan a su modelo tenga el descaro de seguir ejerciendo su prejuicio o discriminaci\u00f3n, porque a esta altura ya no sab\u00eda si era a prop\u00f3sito o por pura constumbre o irresponsabilidad profesional.<\/p>\n<p>Por suerte el casamiento, la felicidad del c\u00edrculo de amistad que llen\u00f3 el registro civil y que organiz\u00f3 nuestra fiesta sorpresa, fue m\u00e1s de lo que esperamos para nosotros, para seguir construyendo nuestra historia de afecto. Fue mucho y muy placentero para ambos. Pero claro, la historia sigui\u00f3 su curso y dos meses despu\u00e9s, tras la primera sesi\u00f3n de quimioterapia que no result\u00f3 del todo bien, Norberto volvi\u00f3 a estar internado. Y los intentos por estabilizarlo empezaron a no resultar hasta que la enfermedad de base, me avisaron los m\u00e9dicos, no se pod\u00eda seguir combatiendo. Yo pasaba todo el d\u00eda en la sala con \u00e9l a esa altura, la mayor\u00eda de los d\u00edas incluso dorm\u00eda ah\u00ed. Algunas amistades lo visitaban pero el resto de su familia viv\u00eda en otra provincia y era la \u00fanica persona que lo asist\u00eda. Uno de los pocos d\u00edas que volv\u00ed a dormir al departamento que compartimos durante los \u00faltimos seis a\u00f1os me llamaron del hospital para solicitarme que vaya, siendo que hab\u00eda estado all\u00ed hac\u00eda pocas horas. Ya sab\u00eda que ven\u00eda la peor noticia, ten\u00eda un 90 por ciento de seguridad que en ese agosto iba a vivir el peor segundo invierno de mi vida. Pero el dolor que iba a vivir era mucho peor de lo que esperaba.<\/p>\n<p>Cuando llego al hospital, eran como las 5 de la ma\u00f1ana, el m\u00e9dico de guardia que me recibe, a quien no hab\u00eda visto nunca, me atiende en un pasillo y me dice: \u201cVos sos Diego, tengo que darte la noticia de que tu padre muri\u00f3\u201d. S\u00ed, lo que leyeron, no hay error de tipeo ni nada. El tipo dijo \u201cpadre\u201d, no s\u00e9 de d\u00f3nde sac\u00f3 ese dato, si fueron sus prejuicios porque yo era mucho m\u00e1s joven que Norberto y si en la planilla de la habitaci\u00f3n hab\u00edan anotado mal mi parentesco. Personal profesional del hospital en todas las sucesivas internaciones a veces me preguntaban si yo era el hijo y aclaraba que era el marido siempre. La pregunta es prejuiciosa y puede no ser totalmente mal intencionada, aunque yo opine que no hay que hacer conjeturas en una pregunta de ese tipo, y menos en ese contexto. Pero creo que cuando alguien tiene que informar la muerte de alguien hay que poner mucho m\u00e1s cuidado en decir algo como eso, que claramente no corresponde. As\u00ed que le dije, enojado por lo que me acababa de decir y con todo el dolor de haber escuchado algo que nunca hubiese querido escuchar: \u201cNo es mi padre, es mi marido\u201d. El tipo sigui\u00f3 hablando, d\u00e1ndome detalles de la muerte como si no me hubiese escuchado. Le dije inmediatamente: \u201cPedime perd\u00f3n\u201d. Sigui\u00f3 hablando. Repet\u00ed m\u00e1s alto, casi gritando: \u201cPedime perd\u00f3n\u201d. Siguio hablando con una frialdad sin hacer caso a mis palabras.<\/p>\n<p>En ese momento no me pude contener y lo empec\u00e9 a putear en todos sin medirme, le dije cosas que nunca pens\u00e9 que le iba a decir en voz alta a nadie. No se mosqueaba, si lo hac\u00eda estaba preparado para descargar a\u00fan m\u00e1s mi violencia. Nunca me pidi\u00f3 perd\u00f3n, pero ahora creo que lo hizo totalmente a prop\u00f3sito, pero en ese momento no lo pens\u00e9 as\u00ed porque si no, hubiese descargado la violencia de un modo que tal vez despu\u00e9s me habr\u00eda arrepentido. No era que \u00e9l no pod\u00eda ver desde la \u00f3ptica reaccionaria biologicista profesional que yo fuese su pareja y solo pod\u00eda ver una relaci\u00f3n \u201cnatural\u201d de parentesco filial entre un viejo y un adulto, sino que el desperdicio ese con t\u00edtulo habilitante no quer\u00eda pronunciar la palabra \u201cmarido\u201d, no aceptaba eso, no pensaba que eso era correcto. Frente a mi pedido, frente a mis puteadas, no dio ni un paso atr\u00e1s, sigui\u00f3 cumpliendo con su deber m\u00e9dico de explicarme la causa de la muerte con la misma frialdad que alguien puede leer el instructivo de un electrodom\u00e9stico. \u00c9l no iba a aceptar que yo, tras el Matrimonio Igualitario, ten\u00eda el derecho de que me tenga que llamar marido. Podr\u00eda denunciar en esta nota a esta lacra, tengo desafortunadamente su nombre y su n\u00famero de matr\u00edcula profesional en la firma del acta de defunci\u00f3n de Norberto, pero no lo merece, porque tal vez se pueda convertir en un h\u00e9roe de la homofobia, otras personas avalar\u00edan su comportamiento y no se merece ni eso, solo le deseo la infamia total. La p\u00e9rdida de Norberto sigue siendo tremenda para m\u00ed, aunque a veces la compenso con toda la intensidad con que viv\u00ed del lado de \u00e9l tantos a\u00f1os, y eso no me lo puedo opocar ni un poco el gesto de este m\u00e9dico imb\u00e9cil.<\/p>\n<p>\u00bfPara que escribo toda esta historia? Primero para que si hay alguien que no entiende el dolor que puede sentir una persona frente a estas situaciones, lo puede ver, reconocer y pueda aportar algo para que las cosas cambien. Segundo, para que podamos entender que las leyes, por m\u00e1s necesarias que parezcan, como lo es el Matrimonio Igualitario, son apenas una parte de un proceso de cambio y que, si nos descuidamos, incluso se pueden usar para seguir produciendo lo contrario (\u201cLas leyes de cambio social las luchamos desde la izquierda y muchas veces las terminan usando los de derecha\u201d, nos advirti\u00f3 el activista Pedro Zerolo en su visita argentina cuando est\u00e1bamos militando el matrimonio). Tercero, escribo esto porque la viudez LGBTIQ muchas veces est\u00e1 invisibilizada, y se piensa que el Matrimonio Igualitario resolvi\u00f3 la mayor\u00eda de los problemas y no es as\u00ed. Y porque a las personas viudas el destino o lo que sea nos puede quitar a quienes amamos pero no nos va a quitar la fuerza de <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/ser-gay-hoy-el-entorno-es-importante-para-contener\/\">seguir luchando<\/a>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_50625\" aria-describedby=\"caption-attachment-50625\" style=\"width: 642px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-50625\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/0028512810.jpg\" alt=\"Matrimonio igualitario y viudez: el duelo de ayer y de hoy\" width=\"642\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/0028512810.jpg 642w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/0028512810-300x181.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 642px) 100vw, 642px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-50625\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/www.acnur.org\/fileadmin\/Documentos\/BDL\/2017\/10957.pdf\">Matrimonio igualitario<\/a> y viudez: el duelo de ayer y de hoy<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p>Fuente:<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/\"> P\u00e1gina12<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo era perder al compa\u00f1ero de vida en los 90 y c\u00f3mo es hoy, con la ley como respaldo Matrimonio igualitario y viudez: el duelo de ayer y de hoy El autor de esta nota narra en carne propia dos experiencias de viudez: una promediando los 90 y otra hace tres a\u00f1os. 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