{"id":49993,"date":"2020-06-26T09:14:15","date_gmt":"2020-06-26T12:14:15","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/?p=49993"},"modified":"2020-06-26T09:14:15","modified_gmt":"2020-06-26T12:14:15","slug":"la-prostitucion-en-el-lenguaje-juridico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/la-prostitucion-en-el-lenguaje-juridico\/","title":{"rendered":"La prostituci\u00f3n en el lenguaje jur\u00eddico"},"content":{"rendered":"<p>Por\u00a0<strong>Magui Bellotti<\/strong><\/p>\n<p>Esta exposici\u00f3n fue presentada en el <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/marta-fontenla-la-prostitucion-debates-actuales-y-los-sistemas-juridicos\/\">Caf\u00e9 de la Igualdad<\/a>: \u201cLa prostituci\u00f3n como violencia de g\u00e9nero\u201d, organizado por la <a href=\"https:\/\/www.aabadigital.org\/comisiones.html\">Comisi\u00f3n<\/a> de la Mujer de la Asociaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.aabadigital.org\/\">Abogados y Abogadas<\/a> de Buenos Aires.<\/p>\n<figure id=\"attachment_49984\" aria-describedby=\"caption-attachment-49984\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-49984\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/d5f12c8b-b2f2-469b-83a7-42eacc763076-1024x768.jpg\" alt=\"Magui Bellotti\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/d5f12c8b-b2f2-469b-83a7-42eacc763076-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/d5f12c8b-b2f2-469b-83a7-42eacc763076-300x225.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/d5f12c8b-b2f2-469b-83a7-42eacc763076-768x576.jpg 768w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/d5f12c8b-b2f2-469b-83a7-42eacc763076.jpg 1040w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-49984\" class=\"wp-caption-text\">Magui Bellotti:\u00a0La prostituci\u00f3n en el lenguaje jur\u00eddico \u00a0<\/figcaption><\/figure>\n<p>Toda intervenci\u00f3n en el campo del Derecho implica una lucha por las definiciones que regulan las relaciones sociales y, por tanto, por el sentido y el significado de las mismas. Se trata de una disputa en el terreno del poder, especialmente en t\u00e9rminos de g\u00e9nero y de clase, y en el campo de la distribuci\u00f3n de los recursos materiales y simb\u00f3licos.<\/p>\n<p>Una legislaci\u00f3n con pretensiones de neutralidad s\u00f3lo consolida y recrea las desigualdades sociales existentes.<\/p>\n<p>De all\u00ed que la consideraci\u00f3n expl\u00edcita de estas desigualdades es condici\u00f3n necesaria a la hora de definir figuras legales y pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Es preciso, asimismo, considerar que el derecho no se reduce a la norma escrita, en este caso en el C\u00f3digo Penal, sino que concurren con ella, las opiniones doctrinarias, la jurisprudencia o interpretaci\u00f3n de la ley realizada por los jueces, el marco del derecho internacional, las definiciones extralegales pero que son valoradas jur\u00eddicamente, as\u00ed como las ideas y mitos que forman parte del \u201csentido com\u00fan\u201d, las concepciones ideol\u00f3gicas de los\/as operadores\/as del derecho, etc.<\/p>\n<p>Nuestra legislaci\u00f3n no contiene una definici\u00f3n de prostituci\u00f3n; la misma surge de la doctrina y jurisprudencia, que se basan en las definiciones sociales e hist\u00f3ricas, especialmente en los estereotipos que definen la feminidad \u00a0y le atribuyen determinados sentidos. <strong>Estos estereotipos forman parte de las valoraciones jur\u00eddicas y de la constituci\u00f3n del sujeto jur\u00eddico mujer.<\/strong> En el caso de la prostituci\u00f3n, se unen viejos y nuevos estereotipos o definiciones de la feminidad, amalgamados en la idea central de las mujeres como seres al servicio\u00a0 de las presuntas \u201cnecesidades sexuales\u201d de los varones. De la mujer viciosa\u00a0 a la mujer empoderada. En ambos casos, la que \u201clo hace porque le gusta\u201d y, como dice Rosa Cobo, \u00abarrastra simb\u00f3licamente el estigma patriarcal de ser la mala mujer\u00bb (1)<\/p>\n<p>La prostituci\u00f3n, desde esta perspectiva, es el intercambio de sexo por dinero. Se la caracteriza como el trato sexual promiscuo, habitual y por precio. Los tres requisitos, <strong>entrega<\/strong> indeterminada, habitual y precio, son necesarios para que se configure la prostituci\u00f3n. El trato carnal venal, realizado circunstancialmente o con determinadas personas, no llega a ser prostituci\u00f3n, porque falta la entrega indiferenciada, Se la considera, asimismo, un modo de vivir, una actividad.<\/p>\n<p>De tal manera la prostituci\u00f3n se ubica como una acci\u00f3n que se ejercita por las personas prostituidas, mayoritariamente mujeres, aunque tambi\u00e9n travestis y trans. De esta identificaci\u00f3n que hist\u00f3ricamente el lenguaje jur\u00eddico instaura entre mujer y prostituci\u00f3n se deriva una afirmaci\u00f3n: en nuestro derecho no est\u00e1 prohibida la prostituci\u00f3n, sino la explotaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n de otra persona y la promoci\u00f3n o facilitaci\u00f3n de la misma. Con ello se quiere afirmar que lo que designan como <em>\u201cejercicio individual de la prostituci\u00f3n\u201d <\/em>no est\u00e1 penado, ni<em> t<\/em>ampoco por supuesto las personas explotadas.\u00a0 Por tanto, <strong>las personas prostituidas no est\u00e1n incluidas en el derecho penal. Este es uno de los pilares del abolicionismo. <\/strong>Si estuvieran incluidas, nuestro sistema ser\u00eda prohibicionista. Sin embargo este sesgo represivo, que no se encuentra en el C\u00f3digo Penal, aparece en las normas provinciales de los C\u00f3digos Contravencionales y de Faltas a\u00fan vigentes en varias provincias.<\/p>\n<p>Esta idea de <strong>una prostituci\u00f3n legal, aut\u00f3noma,<\/strong> supone una acci\u00f3n que, si no se tratase de una concepci\u00f3n naturalizada, debiera resultar \u2013por lo menos- asombrosa. Cuando el sustantivo prostituci\u00f3n se convierte en verbo, se conjuga \u2013como dice la soci\u00f3loga feminista Silvia Chejter- con un sujeto trastocado. Se conjuga como un verbo reflexivo: la persona <strong>\u201cse\u201d prostituye.<\/strong>\u00a0 Se trata, por tanto, de una acci\u00f3n de la persona prostituida sobre s\u00ed misma. \u00bfSe dir\u00eda, se pregunta a continuaci\u00f3n Chejter, que el esclavo \u201cse\u201d esclaviza o que el obrero \u201cse\u201d explota a s\u00ed mismo?. De esto deriva tambi\u00e9n la idea del \u201c<em>ejercicio\u201d<\/em> de la prostituci\u00f3n como acci\u00f3n de esta persona que se prostituye a s\u00ed misma: ella es el sujeto activo y pasivo de la acci\u00f3n. Es la que realiza la transacci\u00f3n (sexo por dinero) y el objeto de esa transacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta modalidad discursiva, que est\u00e1 tan incorporada que la repetimos tanto en el habla cotidiana como en el lenguaje jur\u00eddico, permite ocultar a un actor indispensable, sin el cual la prostituci\u00f3n no existir\u00eda: el prostituidor, \u00e9se al que en lenguaje altamente mercantilizado se le llama \u201ccliente\u201d, como si una mujer o cualquier otra persona prostituida, fuera\u00a0 una mercanc\u00eda m\u00e1s. <strong>Es \u00e9l en realidad el que \u201cejerce\u201d la prostituci\u00f3n, es decir el que ejecuta la acci\u00f3n de prostituir.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando afirmamos que la prostituci\u00f3n es legal y s\u00f3lo es ilegal la explotaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n ajena, incluimos en esa legalidad al prostituidor, ese actor necesario pero invisibilizado, para el cual se organiza todo el negocio de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para explicar esta definici\u00f3n de legalidad de la prostituci\u00f3n e ilegalidad del proxenetismo, se acude habitualmente, tanto entre reglamentaristas como abolicionistas, al art\u00edculo 19 de la Constituci\u00f3n Nacional. El mismo dice: <em>\u201cLas acciones privadas de los hombres que de ning\u00fan modo ofendan al orden y a la moral p\u00fablica, ni perjudiquen a un tercero, est\u00e1n s\u00f3lo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados. Ning\u00fan habitante de la Naci\u00f3n ser\u00e1 obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no proh\u00edbe<\/em>\u201d<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la clara identificaci\u00f3n de la humanidad con el sexo masculino, la primera pregunta que surge es: \u00bfse puede hablar <strong>de protecci\u00f3n de la privacidad y\/o de la intimidad,<\/strong>\u00a0 en el marco de la prostituci\u00f3n?\u00bf Se puede decir que los actos del prostituidor no causan perjuicio?.\u00a0\u00a0 Los da\u00f1os que causa la prostituci\u00f3n en las personas prostituidas y \u00a0han sido largamente estudiados.\u00bf Qui\u00e9nes producen esos da\u00f1os sino aquellos que usan y abusan de sus cuerpos? \u00bfQui\u00e9nes sino los prostituidores?. Sin embargo, nuestro derecho no ve all\u00ed la lesi\u00f3n de ning\u00fan bien jur\u00eddico. La salud ps\u00edquica y f\u00edsica, la integridad sexual, la dignidad, profundamente afectadas, no son ni siquiera consideradas.<\/p>\n<p>Esta ausencia de reflexi\u00f3n jur\u00eddica sobre la violencia que ejercen los prostituidores, ha abarcado en otros momentos otras formas de violencia contra las mujeres, ubic\u00e1ndolas precisamente en el \u00e1mbito privado: el maltrato, las violaciones maritales, los abusos, entre otras, en las que el Estado se absten\u00eda de intervenir. En estos casos, al menos discursiva y normativamente, estas ideas se sostienen s\u00f3lo marginalmente. Pero queda un \u00faltimo reducto: <strong>el derecho masculino a acceder a los cuerpos de las mujeres de todas las maneras posibles,<\/strong> en este caso, legitimado por el dinero<strong>. Lo que se legitima es la mercantilizaci\u00f3n y cosificaci\u00f3n de las personas prostituidas<\/strong>. <strong>Es el poder sexual de los varones.<\/strong> Se trata de una cuesti\u00f3n pol\u00edtica, que interesa a toda la sociedad y a las mujeres en particular, por la violencia simb\u00f3lica y la amenaza de violencia real que significa que todas somos pasibles de ser prostituidas. Hablar de privacidad es tergiversar el sentido mismo de la propia privacidad y de la intimidad. Ninguna violaci\u00f3n de los derechos humanos puede ser una acci\u00f3n privada fuera del alcance de la ley.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sobre la base del art\u00edculo 19 de la Constituci\u00f3n Nacional y del hecho de colocar a la prostituci\u00f3n como responsabilidad de las mujeres y dem\u00e1s personas prostituidas, se abre un campo de discusi\u00f3n acerca de las consecuencias jur\u00eddicas y sociales de la <strong>licitud de la \u201cactividad\u201d<\/strong> de \u00e9stas, por el que se cuela el neo reglamentarismo actual para ir m\u00e1s all\u00e1 y definirla como un \u201ctrabajo\u201d o como una actividad comercial l\u00edcita, que, por tanto, debe ser regulada por el Estado.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que, de conformidad con el mencionado art\u00edculo de nuestra Constituci\u00f3n Nacional, todo lo que no est\u00e1 prohibido est\u00e1 permitido (principio de legalidad), esto no significa que todo lo permitido o lo no punible presente un inter\u00e9s social por el cual deba ser reglamentado y, por tanto, promovido por el Estado. Si una persona intenta suicidarse y no lo logra, esto no constituye un delito, no acarrea pena alguna, pero no implica que el Estado deba intervenir para legislar sobre las condiciones y formas en que debe realizarse un suicidio. Hay otras actividades que correr\u00edan la misma suerte: la ingesta excesiva de alcohol, colocarse en riesgos innecesarios que s\u00f3lo afectan a esa persona, autolesiones, etc.<\/p>\n<p>Porque la ley no es s\u00f3lo un conjunto de normas que regulan la sociedad,\u00a0 sino que se basa en principios consagrados en la Constituci\u00f3n Nacional y en el derecho internacional, particularmente el derecho internacional de los derechos humanos. Estos principios configuran una perspectiva \u00e9tica. <strong>Todo el andamiaje de nuestro derecho se construye sobre la idea de la dignidad humana, la igualdad y la libertad. <\/strong>As\u00ed lo establece precisamente el Convenio para la Represi\u00f3n de la Trata y la Explotaci\u00f3n de la Prostituci\u00f3n Ajena\u00a0 (Naciones Unidas, 1949), ratificado por nuestro pa\u00eds (Decreto ley 11925\/1957 cuya vigencia se mantuvo conforme ley 14467 del 29\/09\/1958) (2) que, en sus Considerandos, dice expresamente: \u201cLa<strong> prostituci\u00f3n<\/strong> y el mal que la acompa\u00f1a, la trata de personas para fines de prostituci\u00f3n, son incompatibles con la <strong>dignidad y el valor <\/strong>de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia y de la comunidad\u201d. Si bien sus disposiciones se refieren a la sanci\u00f3n de quienes explotan o conciertan la prostituci\u00f3n ajena y a la prohibici\u00f3n de prost\u00edbulos, tambi\u00e9n hacen referencia a la prevenci\u00f3n de la prostituci\u00f3n. De ello resulta que no s\u00f3lo de los fundamentes expresados en sus considerandos, sino tambi\u00e9n de sus prescripciones,\u00a0 surge que la prostituci\u00f3n no puede ser considerada una actividad como cualquier otra ni una acci\u00f3n de las personas prostituidas, porque resulta contraria a la dignidad humana y debe ser prevenida. <strong>Esto es, a mi juicio, un obst\u00e1culo jur\u00eddico\u00a0 insalvable para las pretensiones neoreglamentaristas de considerarla un trabajo como cualquier otro.<\/strong> A ello deben unirse otras convenciones Internacionales, como la Convenci\u00f3n para la Eliminaci\u00f3n de todas las formas de Discriminaci\u00f3n\u00a0 contra la Mujer, que tiene su centro en la igualdad entre mujeres y varones; as\u00ed como\u00a0 la Convenci\u00f3n de los Derechos del Ni\u00f1o y la ley nacional respectiva, en atenci\u00f3n a que la equiparaci\u00f3n prostituci\u00f3n y trabajo o incluso libre elecci\u00f3n, que ha desembarcado en escuelas secundarias y universidades, e incluso en el campo de la Educaci\u00f3n Sexual Integral, crea un determinado sentido que hace que ni\u00f1os\/ni\u00f1as y adolescentes puedan naturalizar la idea de que las ni\u00f1as devenidas mujeres puedan ser leg\u00edtimamente prostituidas y los ni\u00f1os prostituidores.<\/p>\n<p>La dignidad significa que ning\u00fan ser humano puede ser usado como un medio para un fin de otro y est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la posibilidad de la autonom\u00eda individual, de tener un plan de vida propio y con las condiciones de igualdad. Dignidad, igualdad y libertad est\u00e1n en la base misma de los derechos humanos y de la democracia.<\/p>\n<p>Encontramos tambi\u00e9n estos principios en las discusiones parlamentarias que acompa\u00f1aron la sanci\u00f3n de la ley 26842 de reforma de la Trata de personas y delitos conexos y en la jurisprudencia posterior,\u00a0 los que expresan <strong>la irrelevancia del consentimiento de la v\u00edctima en los delitos asociados a la prostituci\u00f3n, es decir : facilitaci\u00f3n, promoci\u00f3n y explotaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n ajena y trata de personas<\/strong>. Esto es precisamente <strong>otro de los caracteres del abolicionismo jur\u00eddico.<\/strong><\/p>\n<p>Un recorrido por la jurisprudencia de la C\u00e1mara Nacional de Casaci\u00f3n Penal, recopilado por la PROTEX, nos conduce por estos derroteros, cuando se refiere, en varios casos,\u00a0 a que la trata de personas y delitos conexos <em>\u201cafecta gravemente la libertad y la dignidad de la v\u00edctima, que ha sido reducida a la condici\u00f3n de cosa u objeto comercial\u2026\u201d, \u201c\u2026introduci\u00e9ndola en el mercado de bienes y servicios\u2026\u201d. <\/em>Se trata, seg\u00fan esas sentencias, de la \u201c<em>esencia de lo humano, cuya propia explotaci\u00f3n no p<\/em>uede ser <em>consentida por el sujeto sin afectaci\u00f3n de su condici\u00f3n de persona\u2026\u201d.<\/em> Por eso el delito tiene lugar <em>\u201c\u2026aunque mediare el consentimiento de la v\u00edctima\u201d<\/em> (C\u00e1mara Nacional de Casaci\u00f3n Penal, Sala III, causa FCR 12009504\/2012, \u201cD\u00edaz, Ram\u00f3n \u00c1ngel s\/recurso de casaci\u00f3n\u201d, Idem, Sala IV, causa FSA 2699\/2013, \u201cLamas, Marina del Valle y Teragui H\u00e9ctor Nazareno,-s\/recurso de casaci\u00f3n\u201d, rta. 21\/\u20195\/2\u201915, reg. N\u00ba 939\/2014-4, entre otras) (3)<\/p>\n<p>Por esto y por los derechos sociales, econ\u00f3micos y culturales que contiene la ley contra la trata de personas, el neoreglamentarismo actual viene por su reforma, a fin de que el consentimiento de la v\u00edctima sea tomado en cuenta para eximir de responsabilidad penal al autor del delito, es decir que impida que se realice la figura t\u00edpica.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 sucede en nuestro derecho con el prostituidor?. En principio, no est\u00e1 penalizado. Lo vemos claramente cuando allanan prost\u00edbulos y se menciona que hab\u00eda x n\u00famero de \u201cclientes\u201d. Ni siquiera aparecen como testigos en los juicios. Su privacidad se protege por sobre todas las cosas.<\/p>\n<p>Al respecto, tengo una posici\u00f3n personal de apoyo al sistema n\u00f3rdico de abolici\u00f3n del sistema prostituyente, que tuvo su primera expresi\u00f3n en Suecia y luego se extendi\u00f3 a otros pa\u00edses entre ellos Noruega y \u00a0Francia y que hoy est\u00e1 siendo impulsado por las feministas abolicionistas espa\u00f1olas. Ello implica al menos tres cuestiones principales, de las cuales se derivan otras;<\/p>\n<p>Recursos del Estado aplicados al reconocimiento de derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales que permitan salir de la prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>No penalizaci\u00f3n de las mujeres y dem\u00e1s personas prostituidas<\/p>\n<p>Penalizaci\u00f3n de proxenetas, tratantes y <strong>prostituidores.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta legislaci\u00f3n incluye la prostituci\u00f3n dentro de las leyes de violencia contra las mujeres, de lo cual se deriva que las personas no \u201cse\u201d prostituyen a s\u00ed mismas, sino que sobre ellas se ejerce violencia, son prostituidas. Es decir, la acci\u00f3n de prostituir corresponde a proxenetas y prostituidores.<\/strong> En la jurisprudencia sobre el delito de trata de personas de la C\u00e1mara Nacional de Casaci\u00f3n Penal, encontramos algunos casos en que consideran aplicable la ley 26.485 de Prevenci\u00f3n y Sanci\u00f3n de la violencia contra las Mujeres (C\u00e1mara Nacional de Casaci\u00f3n Penal, Sala III, causa 34020065, \u201cL\u00f3pez Atrio Rafael Alejandro y otros s\/recurso de casaci\u00f3n\u201d, rta. 30\/04\/15, registro nro. 702\/15; C\u00e1mara Nacional de Casaci\u00f3n Penal, Sala IV, causa 1662, \u201cMu\u00f1os Muriche A s\/recurso de casaci\u00f3n\u201d, registro nro. 2544\/13, rta. 20\/12\/2013) (3)<\/p>\n<p>La penalizaci\u00f3n del prostituyente no es un tema saldado en el abolicionismo argentino, pero es fundamental, a mi juicio, que sea un tema en debate, porque ese actor hasta ahora invisible, produce da\u00f1os concretos en las personas prostituidas y el derecho no puede hacer caso omiso de la lesi\u00f3n a bienes jur\u00eddicos en que se ve afectada la dignidad humana y la integridad f\u00edsica, ps\u00edquica y sexual de la personas. La articulaci\u00f3n de que formo parte, <strong>Convocatoria Abolicionista Federal,<\/strong> plantea la exigencia al Estado de la realizaci\u00f3n de campa\u00f1as que se\u00f1alen <strong>la responsabilidad de los prostituidores y est\u00e9n dirigidas al desaliento de la demanda de prostituci\u00f3n. <\/strong>Ello junto a un en\u00e9rgico reclamo de pol\u00edticas p\u00fablicas que permitan salir de la prostituci\u00f3n.\u00a0 Ello nos est\u00e1 ofreciendo serias dificultades, ya que nos resulta dif\u00edcil ser escuchadas por el Estado, que prefiere generar espacios de conversaci\u00f3n con quienes sostienen el \u201ctrabajo sexual\u201d. Hasta ahora hemos sido recibidas por el Ministerio de Mujeres G\u00e9neros y Diversidad y hemos\u00a0 enviado nuestros documentos y pedidos a todos los Ministerios. S\u00f3lo hemos recibido silencio. Estamos llevando adelante una campa\u00f1a dirigida a exigir la Inclusi\u00f3n de la Prostituci\u00f3n en el Plan contra las Violencias de G\u00e9nero que est\u00e1 elaborando el primero de estos Ministerios y extendemos este pedido al conjunto del Estado Argentino. Nuestro lema y hashtag es #ProstituirEsViolencia<\/p>\n<p>Dejo planteada la pregunta acerca de la posibilidad de penalizar al prostituidor en el marco de la normativa penal actual. Se\u00f1alo dos caminos posibles a pensar: uno, considerarlo part\u00edcipe necesario de los delitos de explotaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n ajena (art. 127 C\u00f3digo Penal)\u00a0 y de trata (art\u00edculo 145 bis) en los t\u00e9rminos del art\u00edculo 45 del C\u00f3digo Penal, es decir en el caso de aquel cuya colaboraci\u00f3n es necesaria para la comisi\u00f3n del delito;\u00a0 o bien como un facilitador de la prostituci\u00f3n (art\u00edculo 125 bis), en virtud de que sus acciones\u00a0 (procurar a una persona para su satisfacci\u00f3n sexual mediante un pago, abusar sexualmente de esa persona, es decir, imponerle su sexualidad sin que importe el deseo de la misma, pagarle un precio en dinero o en especie), podr\u00edan considerarse <strong>actos id\u00f3neos<\/strong> para lograr el objetivo de prostituirla, ya que \u00e9l hace posible la prostituci\u00f3n de la persona y sin \u00e9l no ser\u00eda posible lograr el objetivo de prostituirla.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, me referir\u00e9 brevemente a algunos t\u00e9rminos del <strong>lenguaje pol\u00edtico<\/strong> y, en especial, a aqu\u00e9l que alude a la autonom\u00eda corporal y que realiza una analog\u00eda con el derecho al aborto. Me refiero a la consigna: \u201c<em>Mi cuerpo, mi decisi\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El reclamo del derecho al aborto se vincula a la autonom\u00eda corporal y personal. El lema: \u201cUn hijo si quiero y cuando quiera\u201d, refleja el v\u00ednculo con un plan de vida, con el derecho a la privacidad\u00a0 y con la salud integral, y en todo ello ve involucrada la subjetividad.<\/p>\n<p>El\u00a0 presunto \u201cderecho\u201d de vender o alquilar, en todo o en parte, el propio cuerpo en la prostituci\u00f3n, como una expresi\u00f3n de autonom\u00eda personal, trata al cuerpo como una propiedad ajena a las personas, como si fuese una silla o una casa. En realidad, el cuerpo es nuestra propia casa, la casa de nuestros sentimientos, placeres y dolores, es decir de nuestra propia vida. Somos nuestro cuerpo. Que el mismo pueda ser puesto a disposici\u00f3n de los deseos ajenos, escindi\u00e9ndonos de nuestros propios deseos, que pueda ser tratado como una cosa al servicio de los deseos o del poder y dominio de otro,\u00a0 nada\u00a0 tiene que ver con la decisi\u00f3n personal y la autonom\u00eda. La prostituci\u00f3n es en realidad el \u201cderecho\u201d de los prostituidores y es fundamental, desde una perspectiva feminista, cuestionar el derecho de los hombres a acceder al cuerpo de las mujeres. Como dice Francoise Heritier: <em>\u201cDecir que las mujeres tienen derecho a venderse, es ocultar que los hombres tienen derecho a\u00a0 comprarlas\u201d.<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Rosa Cobo: \u201cLa prostituci\u00f3n en el coraz\u00f3n del capitalismo\u201d, Catarata, 2017<\/li>\n<li>servicios.infoleg.gob.ar<\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/www.fiscales.gob.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rese%C3%B1a-de-la-CNCP-sobre-trata-de-personas.pdf\">https:\/\/www.fiscales.gob.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rese%C3%B1a-de-la-CNCP-sobre-trata-de-personas.pdf<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/\">Diario Digital Femenino<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0Magui Bellotti Esta exposici\u00f3n fue presentada en el Caf\u00e9 de la Igualdad: \u201cLa prostituci\u00f3n como violencia de g\u00e9nero\u201d, organizado por la Comisi\u00f3n de la Mujer de la Asociaci\u00f3n de Abogados y Abogadas de Buenos Aires. 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