{"id":4364,"date":"2012-10-06T12:57:51","date_gmt":"2012-10-06T15:57:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/?p=4364"},"modified":"2012-10-06T12:57:51","modified_gmt":"2012-10-06T15:57:51","slug":"y-a-mi-quien-me-cuida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/","title":{"rendered":"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPor Luciana Peker<br \/>\n<em>El 75 por ciento del cuidado infantil en la ciudad de Buenos Aires est\u00e1 a cargo de mujeres y s\u00f3lo un cuarto en manos de varones. La desigualdad a la hora de cuidar a ni\u00f1os, ni\u00f1as y adultos mayores es evidente en la tarea todav\u00eda m\u00e1s invisibilizada del trabajo femenino: cambiar pa\u00f1ales, ver carpetas, ba\u00f1ar, alimentar y un etc\u00e9tera que no termina m\u00e1s. Las investigadoras Eleonor Faur, Valeria Esquivel y Elizabeth Jelin realizaron una tarea en donde se visibilizan las dificultades de los sectores populares y medios para trabajar y llevar adelante la crianza de sus hijos e hijas.<\/em><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-4365\" title=\"cuida\" src=\"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg\" alt=\"\" width=\"232\" height=\"228\" \/><\/a><br \/>\nUna mujer le cambia los pa\u00f1ales a un beb\u00e9: cuida que no se caiga, que no se desparrame el enchastre, que el beb\u00e9 se incomode por el menor tiempo posible, que la cola no se irrite, que se entretenga con un juego mientras se lo limpia, que el pa\u00f1al y el \u00f3leo calc\u00e1reo est\u00e9n cerca para no tener que estirar una mano lejos y sostener al beb\u00e9 con la otra mano) uf, eso es parte de cambiar a un beb\u00e9. Un var\u00f3n abraza y cambia a su hijo en medio de una tarde de verano (eso implica sacar y poner las zapatillas, llevar un bolso con ropa extra por si se moja o se ensucia, lograr que el ni\u00f1o se quede quieto y conseguir la misi\u00f3n prometida). Una mujer mira a su hijo ba\u00f1ar (lo observa para que no se levante, lo convence de enjabonarse, lavarse el pelo y, mucho peor, dejarse sacar el shampoo estirando la cabeza para atr\u00e1s con tal de que no le caiga ni una gota picante en los ojos, lo entretiene con una timba de juguetes acu\u00e1ticos y ya tiene preparado el cepillo para peinarlo y el chupete para calmarlo). Una mujer le da un yogurt a un beb\u00e9 (pero antes le puso el babero, una tarea que puede irradiar una ola de llanto o implicar un simple nudo) y lo mont\u00f3 sobre una sillita llena de juguetes para que en el tiempo que transcurre de la heladera a la cuchara y de la cuchara al avioncito el beb\u00e9 est\u00e9 siempre entretenido con botones para tocar y colores para mirar. Una mujer mayor apoya sus manos en la bacha para que una nena se lave las manos (una frase que se puede decir una o diez veces, o que puede ser un simple goteo si no se relojea que realmente el jab\u00f3n pase por las manos). Una mujer le lava los dientes a la ni\u00f1a (es maestra jardinera por el guardapolvo pero entre sus misiones est\u00e1 hacerle abrir la boca grande y aunque quiera cerrarla lograr cepillar cada muela y cada diente, tal vez por eso su mano est\u00e1 tan firme sobre la cabeza de la nena). Una chica pasa el peine (mientras la nena que pone el pelo pone tambi\u00e9n cara de tortura china mientras frunce todos los m\u00fasculos de su cara), pero ella no se amedrenta ante nudos ni rabietas hasta que el cepillo pase como si nada.<br \/>\nEstas son algunas de las im\u00e1genes cotidianas que tom\u00f3 el fot\u00f3grafo e investigador Mat\u00edas Bruno en su ensayo fotogr\u00e1fico \u201cCoreograf\u00edas del cuidado\u201d, que forma parte del libro Las l\u00f3gicas del cuidado infantil entre las familias, el Estado y el mercado, que editaron Valeria Esquivel, Eleonor Faur y Elizabeth Jelin. La publicaci\u00f3n cont\u00f3 con el apoyo del Instituto de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social (IDES); el Fondo de Poblaci\u00f3n de las Naciones Unidas (Unfpa), y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). En la Ciudad de Buenos Aires s\u00f3lo un cuarto del cuidado infantil est\u00e1 a cargo de los varones, mientras que el 75 por ciento de esas infinitas tareas cotidianas les corresponde a las mujeres. Y, a pesar de que la mayor\u00eda (65 por ciento) trabaja afuera, tambi\u00e9n gran parte (60 por ciento) trabaja adentro del hogar. En total, ellas le dedican entre tres y cinco horas exclusivas al cuidado de los hijos\/as, y los varones entre una y dos.<br \/>\nLas diferencias son claras. En Clar\u00edn porte\u00f1o, por ejemplo, el a\u00f1o pasado se public\u00f3, en la secci\u00f3n \u201cDefinici\u00f3n\u201d: \u201cTareas dom\u00e9sticas: lo que hace una mujer y nadie lo nota, pero si deja de hacerlo, todo el mundo lo advierte enseguida\u201d. El planteo que no se advierte es por qu\u00e9 las tareas dom\u00e9sticas \u2013esas que se borran tan r\u00e1pido como un plato lavado vuelve a ensuciarse\u2013 tienen que estar en la esponja de una dama.<br \/>\nDe hecho, cinco de cada diez argentinos\/as todav\u00eda creen que el rol m\u00e1s importante de la mujer es, \u201cpor su naturaleza\u201d, cuidar de su hogar y dedicarse a la crianza de los hijos, seg\u00fan una nota de Mariana Carbajal publicada en P\u00e1gina\/12 el 27 de marzo del 2012, con datos de una encuesta nacional de la consultora Ibar\u00f3metro, en donde seis de cada diez entrevistados\/as reconoce un ambiente machista en la Argentina. Y por casa, \u00bfc\u00f3mo andamos? \u201cEn el 50 por ciento de los encuestados\/as, el esquema m\u00e1s adecuado es aquel en el que el hombre y la mujer trabajan lo mismo y los dos se ocupan por igual del hogar y los hijos. La mitad restante se inclina por alternativas m\u00e1s asim\u00e9tricas: casi un 32 por ciento elige que \u201cla mujer trabaje menos y se ocupe m\u00e1s del hogar y de los hijos\u201d, y un 16,5 por ciento prefiere el modelo \u201cm\u00e1s tradicional\u201d, donde s\u00f3lo el hombre trabaja y la mujer se encarga completamente de las tareas dom\u00e9sticas y los hijos\u201d, se\u00f1ala Carbajal.<br \/>\nA modo de juego, la pareja del verano \u2013Paula Chaves y Pedro Alfonso\u2013 mostr\u00f3 su convivencia, aunque, en verdad, reflejaban c\u00f3mo dos personas que hac\u00edan teatro (justamente la obra Despedida de soltero), en Villa Carlos Paz, o eran famosas a la vez, manten\u00edan su cuota de desigualdad puertas para adentro, aunque fuese una asimetr\u00eda fashion. \u201cPeter no sabe hacer asado. Tampoco ordena. Ni limpia. \u00a1No levanta una cuchara!\u201d, criticaba ella en eso que parece ser una eterna queja \u2013o una cr\u00edtica a las mujeres por quejosas\u2013 y no una herramienta para generar parejas m\u00e1s democr\u00e1ticas en el tiempo de esfuerzo y de disfrute. \u201cEl hombre no es colaborador&#8230; Para colmo, no puedo exigirle que cocine, porque yo no cocino mucho. Pedro es el hermano menor de tres mujeres y siempre lo malcriaron. No levanta ni una cuchara de la mesa. En cambio, yo soy la hermana mayor, la que siempre se tuvo que hacer cargo de todo.\u201d La idea del hombre que colabora \u2013\u00a1ayuda!\u2013 y no que se hace cargo de su parte o que no hace nada porque tiene hermanas mujeres es una radiograf\u00eda tambi\u00e9n de los estereotipos que salen prefabricados de la pantalla chica y que llegan a cada hogar, en donde quien levanta las cucharas tiene nombre de mujer.<br \/>\nEn el n\u00famero del 18 de septiembre de la revista Gente, Sof\u00eda Z\u00e1molo, otra conductora del grupo Tinelli y Util\u00edsima, se ufana: \u201cEn la convivencia (con Gast\u00f3n) nos damos cuenta de que funcionamos muy bien como pareja. El cocina, yo lavo. No es un tipo que se sienta y yo llevo adelante la casa. Me ayuda un mont\u00f3n\u201d. Clap, clap, clap: aplausos. Eso parece ser lo m\u00e1ximo que se puede esperar de una mujer (adem\u00e1s de ser rubia): tener un muchacho que la ayuda un mont\u00f3n.<br \/>\nMientras que la m\u00fasica Andrea Alvarez sintetiz\u00f3 las dificultades entre trabajo dom\u00e9stico y externo con un twitter: \u201cEl lavarropas me la tiene al plato. No se puede tener show y problemas dom\u00e9sticos al mismo tiempo\u201d. Una contradicci\u00f3n resumida en 140 caracteres y el jab\u00f3n en polvo hasta la coronilla incluso de las mujeres con trabajos m\u00e1s desafiantes como el de baterista. Sin embargo, el debate sobre el cuidado y el uso del tiempo en la crianza y las tareas hogare\u00f1as est\u00e1 invisibilizado en la sociedad. Y pareciera que esas largas horas que se pasan mientras el peine fino se traba o el beb\u00e9 se despierta de noche o hay que llevar una torta a la feria del plato de la escuela o recoger la plata para el D\u00eda del Maestro\/a se evaporaran como si todo ese esfuerzo no existiera. Por eso, esta investigaci\u00f3n es una forma de instalar, al menos, el debate en el marco p\u00fablico. \u201cLas l\u00f3gicas del cuidado responden a patrones sociales y culturales de relaciones entre g\u00e9neros y clases sociales. En primera instancia, es en el \u00e1mbito del hogar en el cual se organizan y definen las responsabilidades del cuidado de sus miembros. Pero el cuidado no s\u00f3lo se provee en el \u00e1mbito familiar\u201d, resalta el libro de las autoras Valeria Esquivel, doctora en Econom\u00eda e investigadora de la Universidad de General Sarmiento; Eleonor Faur, licenciada en Sociolog\u00eda y oficial de Enlace del Fondo de Poblaci\u00f3n de Naciones Unidas en la Argentina (Unfpa) y Elizabeth Jelin, investigadora superior del Conicet con sede en el Instituto de Desarrollo Econ\u00f3mico y Social (IDES).<\/p>\n<h4>\u00bfCu\u00e1les son las principales conclusiones de la investigaci\u00f3n?<\/h4>\n<p><strong>Valeria Esquivel:<\/strong> Hay un discurso en los pa\u00edses centrales en donde no importa el tiempo sino la calidad de ese cuidado, y termina achac\u00e1ndole mala calidad a los sectores populares. Ni tanto ni tampoco. Con m\u00e1s recursos en las familias hay m\u00e1s posibilidades de externalizar del hogar algunos de estos cuidados del hogar. No es todo o nada. No es que si cuidan no trabajan y si trabajan no cuidan. Adem\u00e1s el cuidado es trabajo no remunerado. Pero se ve en los datos que hay menos posibilidades de externalizar algo de este cuidado y de llevarlo a la esfera p\u00fablica o tomar sustitutos en algunos de estos cuidados en los sectores de menores recursos, y m\u00e1s posibilidades en los sectores de mayores recursos porque hay una trabajadora dom\u00e9stica o porque pueden externalizar en el momento en que padres y madres est\u00e1n en el mercado de trabajo. Es interesante que en la Ciudad de Buenos Aires las madres participen del mercado de trabajo mucho m\u00e1s que en el promedio del pa\u00eds. Pero a las 16.30 las madres que trabajan paran de trabajar remuneradamente (que coincide con el tiempo del colegio), mientras que los padres paran alrededor de las 20 y esto implica que los ingresos o la carrera profesional de las mujeres se tiene que hacer compatible con eso.<\/p>\n<h4>Ahora hay una idea de que los padres son mucho m\u00e1s participativos. \u00bfEs real?<\/h4>\n<p><strong>Esquivel:<\/strong> El dato es que el 20 por ciento de los padres que cuidan tienen mucha participaci\u00f3n y poco tiempo cada vez que participan. El 70 por ciento de los padres de ni\u00f1os y ni\u00f1as entre 0 y 18 cuidan en alg\u00fan momento del d\u00eda, pero poquito.<\/p>\n<h4>\u00bfQu\u00e9 pasa en los sectores populares?<\/h4>\n<p><strong>Eleonor Faur:<\/strong> Profundizamos la encuesta de uso de tiempo con entrevistas enfocadas en los sectores populares e intentamos acercarnos m\u00e1s a la vida de las mujeres. Recorrimos dos barrios: La Boca, uno de los m\u00e1s pobres de la Ciudad de Buenos Aires, y otro de San Miguel del conurbano bonaerense. Son barrios populares, pero diferentes. Encontramos 31 mujeres y un hombre a cargo de sus ni\u00f1os. Encontramos que las formas en las que organizan el cuidado las mujeres se relacionan con las posibilidades que encuentran en el mercado de trabajo, los servicios de cuidado de sus barrios, la estructura familiar que tienen. Por ejemplo, una jefa de hogar con ni\u00f1os es muy raro que sea una madre de tiempo completo. Tienen que encontrar estrategias alternativas para el cuidado de los ni\u00f1os que no son sencillas de conseguir. Lo que m\u00e1s hay son jardines de infantes y despu\u00e9s hay \u2013menos\u2013 centros de desarrollo infantil, y pr\u00e1cticamente no hay otro tipo de servicios. En algunos barrios hay jardines comunitarios.<\/p>\n<h4>Las mujeres piden m\u00e1s jardines maternales&#8230;<\/h4>\n<p><strong>Faur:<\/strong> Es una demanda social muy importante que se expres\u00f3 masivamente en las mujeres de La Boca. Aquellas mujeres que deciden mandar al jard\u00edn a sus hijos en edades tempranas hacen un recorrido largo, tedioso y a veces infructuoso.<\/p>\n<h4>Sin embargo, no est\u00e1 en la agenda p\u00fablica a pesar del nivel de dramatismo que tiene para las mujeres no encontrar jardines maternales&#8230;<\/h4>\n<p><strong>Elizabeth Jelin:<\/strong> Porque est\u00e1 tan interiorizada la idea de que la que cuida es la madre que hay poca organizaci\u00f3n barrial reclamando. No se juntan diez madres para ir a protestar pidiendo un jard\u00edn maternal. Se piensa que cada madre est\u00e1 al cuidado de su hijo. La otra cuesti\u00f3n ideol\u00f3gica y cultural es que si se deja el hijo al cuidado de otra no es tan buena madre. Cuidar a sus hijos es, tambi\u00e9n, darles de comer. Hay una tensi\u00f3n entre los recursos que se necesitan para darle a ese chico. La madre se levanta a las cuatro de la ma\u00f1ana para conseguir vacante pero no se encuentran acciones colectivas. Se sigue pensando que es una responsabilidad materna.<br \/>\n<strong>Faur:<\/strong> S\u00ed encontramos alguna mujer que recurr\u00eda al sistema judicial, pero no para conseguir vacante sino para conseguir un certificado de violencia familiar para que le den una vacante en la escuela donde estaba, en lugar ocho o diez antes de conseguir ese certificado. Tienen que tener ciertas condiciones para conseguir esa vacante. De todas maneras, en la Ciudad de Buenos Aires se ha posicionado el tema por una organizaci\u00f3n no gubernamental que ha recurrido a la Justicia pero no como una demanda de mujeres.<br \/>\n<strong>Esquivel:<\/strong> Hay un sector social que est\u00e1 resolviendo su cuidado de manera privada, entonces no lo transforma en demanda porque pueden pagar la oferta privada o la empleada dom\u00e9stica.<\/p>\n<h4>\u00bfAh\u00ed est\u00e1 la diferencia de clases?<\/h4>\n<p><strong>Faur:<\/strong> Si una pensara en un abanico de alternativas para distintas mujeres y a qu\u00e9 instituciones recurren en el cuidado de los hijos se da cuenta de cu\u00e1nto recurren a sus familias, cu\u00e1nto pueden externalizarse en servicios estatales o p\u00fablicos y gratuitos o cu\u00e1nto puede privatizarse. Las mujeres m\u00e1s pobres familiarizan el cuidado en una alt\u00edsima proporci\u00f3n; otras mujeres luchan por conseguir una vacante en el jard\u00edn p\u00fablico y las mujeres que lo pueden pagar \u2013con mejores posibilidades en el mercado de trabajo\u2013 pagan por servicio dom\u00e9stico o por jardines de infantes privados o superponiendo las dos estrategias. Las diferencias sociales son muy amplias. El cuidado infantil es un vector de la desigualdad social y de g\u00e9nero muy significativo y que est\u00e1 invisibilizado, porque se supone que lo hacemos las mam\u00e1s y punto.<\/p>\n<h4>\u00bfQu\u00e9 pasa cuando el cuidado recae en las ni\u00f1as en su rol de hermanas mayores?<\/h4>\n<p><strong>Jelin:<\/strong> Esta feminizaci\u00f3n del cuidado se da, a veces, cuando la urgencia es grande para que la mam\u00e1 salga a trabajar y que se perjudiquen las posibilidades de las nenas que se hacen cargo de las labores dom\u00e9sticas o cuidan a los hermanitos. Lavar el ba\u00f1o, hacer las compras o preparar la comida son formas de cuidado indirecto. Yo he encontrado nenas de 8 a\u00f1os cocinando en cocinas a keros\u00e9n en un lugar cerrado.<br \/>\n<strong>Faur:<\/strong> En la investigaci\u00f3n un pap\u00e1 refiere que deja a los dos menores con la mayor, que tiene seis a\u00f1os, y dice: \u201cEs como una mam\u00e1, \u00a1es divina!\u201d. Hay situaciones apremiantes. Es importante no caer en la culpabilizaci\u00f3n de los padres. Este pap\u00e1 que est\u00e1 buscando no logra acceder a su vacante, a veces los deja mirados por una vecina (porque como no le puede pagar no le puede pedir un cuidado permanente), va a comedores y ah\u00ed aparece el cuidado de ni\u00f1as a sus hermanitos como una situaci\u00f3n de emergencia. Es una realidad dura para las ni\u00f1as.<br \/>\n<strong>Jelin:<\/strong> Es probable que esta nena falte m\u00e1s a la escuela que otras nenas de seis a\u00f1os y que esto le afecte sus oportunidades y sus capacidades educativas.<br \/>\n<strong>Faur:<\/strong> Una pone la lupa en el cuidado atraves\u00e1ndolo desde un enfoque de g\u00e9nero y c\u00f3mo se confina, a veces, a las mujeres a cierta tarea y dificulta niveles de autonom\u00eda mayores. Pero no todas las mujeres tenemos las mismas posibilidades. El cuidado aparece como una categor\u00eda de desigualdad social muy potente.<\/p>\n<h4>En la clase media se vive cada vez menos en grandes familias y hay m\u00e1s mujeres solas&#8230;<\/h4>\n<p><strong>Jelin:<\/strong> Sabemos que los hogares son cada vez m\u00e1s chicos. Hay muchas profesionales divorciadas con hijos chicos y nos las arreglamos con recursos econ\u00f3micos para pagar cuidados. Mientras que las abuelitas de clase media est\u00e1n haciendo una cantidad de cuidado, no necesariamente por necesidad econ\u00f3mica sino porque les gusta y porque tambi\u00e9n hay una idea de calidad de cuidado. Hay abuelitas que \u2013aunque no convivan\u2013 igual cuidan, y est\u00e1 la posibilidad de pagar jardines de infantes y de tener personal dom\u00e9stico. En los sectores medios la dependencia de la provisi\u00f3n de servicios p\u00fablicos es menor que en los sectores populares.<\/p>\n<h4>\u00bfPor qu\u00e9 el cuidado sigue recayendo tanto en las mujeres?<\/h4>\n<p><strong>Esquivel:<\/strong> El 12 por ciento de todo el cuidado es provisto por mujeres que no viven en el hogar \u2013familiares, t\u00edas\u2013. No sabemos cu\u00e1nto es el cuidado provisto por instituciones o trabajadoras dom\u00e9sticas. Pero del cuidado no remunerado se ocupan mujeres que a su vez pierden la chance de conseguir trabajos remunerados. El cuidado es una dimensi\u00f3n para leer las diferencias sociales, pero adem\u00e1s las sobreimprime y las refuerza.<\/p>\n<h4>\u00bfEl poco tiempo de cuidado de los padres cambiar\u00eda si cambia la licencia por paternidad, que hoy no llega a un fin de semana largo?<\/h4>\n<p><strong>Faur:<\/strong> Simb\u00f3licamente es importante incrementar la licencia por paternidad. Es anacr\u00f3nico que los varones tengan dos d\u00edas en el sector privado. En distintos sectores de ocupaci\u00f3n del empleo tienen distintas licencias, por ejemplo, en el Estado suelen tener m\u00e1s plazo. De todas maneras, las licencias por paternidad s\u00f3lo cubren el sector formal de la econom\u00eda. Es una poblaci\u00f3n limitada la que tiene acceso a las licencias. Igual, aunque se aumenten en cinco d\u00edas no hace a un cambio real en la disponibilidad del pap\u00e1 en poder atender a los ni\u00f1os. Son cambios necesarios porque hacen justicia, pero despu\u00e9s hay otras tramas para seguir avanzando para que los varones participen m\u00e1s de la crianza de los hijos.<br \/>\n<strong>Jelin:<\/strong> Las licencias son para el momento del nacimiento. Pero al nene hay que cuidarlo muchos a\u00f1os. Y el tema es todo el resto del tiempo y no solamente el comienzo. Ah\u00ed las condiciones del mercado de trabajo son fundamentales. Es necesario disminuir las jornadas laborales, que son muy extensas. El tema del cuidado apunta a transformaciones del mercado de trabajo. A las trabajadoras en shoppings les tocan los turnos en beneficio de las empresas, no cuando les viene bien a ellas, que tienen que cuidar a los hijos. Pero la organizaci\u00f3n del cuidado y el mercado laboral no est\u00e1 para nada en la agenda p\u00fablica. Tampoco en la demandas sindicales.<br \/>\n<strong>Esquivel:<\/strong> El mercado de trabajo funciona como si ni madres ni padres tuvieran responsabilidades de cuidado. El esfuerzo de cubrirlas queda del lado de las madres. Pero se necesitan horarios menos extensos y un mercado de trabajo que reconozca que madres y padres tienen responsabilidades de cuidado porque si no, de nuevo, enfatiz\u00e1s los horarios reducidos para las madres y se vuelve simb\u00f3licamente a decir que el cuidado es responsabilidad de las madres, y no es as\u00ed.<\/p>\n<div>\n<h1>Un trabajo adem\u00e1s del trabajo<\/h1>\n<ul>\n<li>Doble trabajo: 65 por ciento de las mujeres porte\u00f1as trabajan, pero el cuidado de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes est\u00e1 a su cargo<\/li>\n<li>Un tema de mujeres: En la Ciudad de Buenos Aires, el 75 por ciento del total del cuidado infantil es provisto por mujeres y s\u00f3lo el 25 por ciento por varones.<\/li>\n<li>A destiempo: Los padres dedican al cuidado infantil un promedio de casi una hora y media por d\u00eda, mientras que en el caso de las madres ese tiempo se ubica por encima de las tres horas y sube a cinco si en el hogar hay ni\u00f1os o ni\u00f1as de edad preescolar, y en el caso de los varones a dos horas si sus hijos son menores de tres a\u00f1os.<\/li>\n<li>Otra ocupaci\u00f3n: Las madres y padres no ocupados dedican en promedio un tiempo similar al cuidado infantil (un poco m\u00e1s de cuatro horas diarias).<\/li>\n<li>Adolecen de tiempo: En el caso de los adolescentes los padres les dedican solamente once minutos y las madres media hora.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Fuente: Distribuci\u00f3n del tiempo de cuidado de ni\u00f1os y ni\u00f1as en hogares de la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires en el cap\u00edtulo de Valeria Esquivel de Las l\u00f3gicas del cuidado infantil entre las familias, el Estado y el mercado.<\/p><\/div>\n<div>\n<h1>\u00bfQui\u00e9nes cuidan?<\/h1>\n<ul>\n<li>60 por ciento: madres<\/li>\n<li>20 por ciento: padres<\/li>\n<li>12 por ciento: mujeres no residentes en el hogar<\/li>\n<li>4 por ciento: otras mujeres del hogar<\/li>\n<li>3 por ciento: varones no residentes en el hogar<\/li>\n<li>1 por ciento: otros varones del hogar<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nFuente: <a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/las12\/13-7534-2012-10-06.html\">Las12<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Por Luciana Peker El 75 por ciento del cuidado infantil en la ciudad de Buenos Aires est\u00e1 a cargo de mujeres y s\u00f3lo un cuarto en manos de varones. La desigualdad a la hora de cuidar a ni\u00f1os, ni\u00f1as y adultos mayores es evidente en la tarea todav\u00eda m\u00e1s invisibilizada del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":2,"footnotes":""},"categories":[4,6],"tags":[],"class_list":["post-4364","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-medios","category-articulos"],"nelio_content":{"autoShareEndMode":"never","automationSources":{"useCustomSentences":false,"customSentences":[]},"efiAlt":"","efiUrl":"","followers":[],"highlights":[],"isAutoShareEnabled":true,"networkImageIds":[],"permalinkQueryArgs":[],"series":[],"suggestedReferences":[]},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida? - Diario Digital Femenino<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida? - Diario Digital Femenino\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Por Luciana Peker El 75 por ciento del cuidado infantil en la ciudad de Buenos Aires est\u00e1 a cargo de mujeres y s\u00f3lo un cuarto en manos de varones. La desigualdad a la hora de cuidar a ni\u00f1os, ni\u00f1as y adultos mayores es evidente en la tarea todav\u00eda m\u00e1s invisibilizada del [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Diario Digital Femenino\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/DiarioDigitaFemenino\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2012-10-06T15:57:51+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@DiarioFemenino1\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@DiarioFemenino1\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Admin\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/38f54b3bfd13f561de2460ba95c169c6\"},\"headline\":\"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida?\",\"datePublished\":\"2012-10-06T15:57:51+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/\"},\"wordCount\":3628,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"http:\\\/\\\/www.diariofemenino.com.ar\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cuida.jpg\",\"articleSection\":[\"Medios\",\"Mujeres en Palabras\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/\",\"name\":\"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida? - Diario Digital Femenino\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"http:\\\/\\\/www.diariofemenino.com.ar\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cuida.jpg\",\"datePublished\":\"2012-10-06T15:57:51+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#primaryimage\",\"url\":\"http:\\\/\\\/www.diariofemenino.com.ar\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cuida.jpg\",\"contentUrl\":\"http:\\\/\\\/www.diariofemenino.com.ar\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cuida.jpg\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/y-a-mi-quien-me-cuida\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida?\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/\",\"name\":\"Diario Digital Femenino\",\"description\":\"Cuesti\u00f3n de G\u00e9nero\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#organization\",\"name\":\"Diario Femenino\",\"url\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2018\\\/10\\\/logo.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2018\\\/10\\\/logo.png\",\"width\":500,\"height\":92,\"caption\":\"Diario Femenino\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/DiarioDigitaFemenino\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/DiarioFemenino1\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/38f54b3bfd13f561de2460ba95c169c6\",\"name\":\"Admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2018\\\/12\\\/favicon-150x150.jpg\",\"url\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2018\\\/12\\\/favicon-150x150.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2018\\\/12\\\/favicon-150x150.jpg\",\"caption\":\"Admin\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/diariofemenino.com.ar\\\/df\\\/author\\\/adm18df\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida? - Diario Digital Femenino","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida? - Diario Digital Femenino","og_description":"&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Por Luciana Peker El 75 por ciento del cuidado infantil en la ciudad de Buenos Aires est\u00e1 a cargo de mujeres y s\u00f3lo un cuarto en manos de varones. La desigualdad a la hora de cuidar a ni\u00f1os, ni\u00f1as y adultos mayores es evidente en la tarea todav\u00eda m\u00e1s invisibilizada del [&hellip;]","og_url":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/","og_site_name":"Diario Digital Femenino","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/DiarioDigitaFemenino\/","article_published_time":"2012-10-06T15:57:51+00:00","og_image":[{"url":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Admin","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@DiarioFemenino1","twitter_site":"@DiarioFemenino1","twitter_misc":{"Escrito por":"Admin","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/"},"author":{"name":"Admin","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#\/schema\/person\/38f54b3bfd13f561de2460ba95c169c6"},"headline":"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida?","datePublished":"2012-10-06T15:57:51+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/"},"wordCount":3628,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg","articleSection":["Medios","Mujeres en Palabras"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/","url":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/","name":"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida? - Diario Digital Femenino","isPartOf":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg","datePublished":"2012-10-06T15:57:51+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#primaryimage","url":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg","contentUrl":"http:\/\/www.diariofemenino.com.ar\/wp-content\/uploads\/cuida.jpg"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/y-a-mi-quien-me-cuida\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Y a m\u00ed, \u00bfqui\u00e9n me cuida?"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#website","url":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/","name":"Diario Digital Femenino","description":"Cuesti\u00f3n de G\u00e9nero","publisher":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#organization","name":"Diario Femenino","url":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/logo.png","contentUrl":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/logo.png","width":500,"height":92,"caption":"Diario Femenino"},"image":{"@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/DiarioDigitaFemenino\/","https:\/\/x.com\/DiarioFemenino1"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/#\/schema\/person\/38f54b3bfd13f561de2460ba95c169c6","name":"Admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/favicon-150x150.jpg","url":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/favicon-150x150.jpg","contentUrl":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/favicon-150x150.jpg","caption":"Admin"},"url":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/author\/adm18df\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"rttpg_featured_image_url":null,"rttpg_author":{"display_name":"Admin","author_link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/author\/adm18df\/"},"rttpg_comment":0,"rttpg_category":"<a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/category\/medios\/\" rel=\"category tag\">Medios<\/a> <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/category\/articulos\/\" rel=\"category tag\">Mujeres en Palabras<\/a>","rttpg_excerpt":"&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Por Luciana Peker El 75 por ciento del cuidado infantil en la ciudad de Buenos Aires est\u00e1 a cargo de mujeres y s\u00f3lo un cuarto en manos de varones. La desigualdad a la hora de cuidar a ni\u00f1os, ni\u00f1as y adultos mayores es evidente en la tarea todav\u00eda m\u00e1s invisibilizada del&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4364"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}