{"id":41103,"date":"2019-09-11T17:53:57","date_gmt":"2019-09-11T20:53:57","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/?p=41103"},"modified":"2019-09-11T17:53:57","modified_gmt":"2019-09-11T20:53:57","slug":"caperucita-roja-again","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/caperucita-roja-again\/","title":{"rendered":"Caperucita roja again\u00a9"},"content":{"rendered":"<p>De <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/tortita-de-manteca\/\"><strong>Susana Guzner<\/strong><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 16px;\">Era de madrugada cuando sali\u00f3 furtivamente de su casa. Una fina llovizna ba\u00f1aba la ciudad y el fr\u00edo era intenso \u00a1Ah!: tambi\u00e9n se cern\u00eda sobre ella una densa niebla. No obstante, la carita tensa por la determinaci\u00f3n delataba que el mal tiempo no la detendr\u00eda. Ella no le ten\u00eda miedo a nada.\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_41105\" aria-describedby=\"caption-attachment-41105\" style=\"width: 273px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-41105\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/caperucita_lobo-enamorado1-1024x560.jpg\" alt=\" Caperucita roja again\u00a9\" width=\"273\" height=\"149\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/caperucita_lobo-enamorado1-1024x560.jpg 1024w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/caperucita_lobo-enamorado1-300x164.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/caperucita_lobo-enamorado1-768x420.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 273px) 100vw, 273px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-41105\" class=\"wp-caption-text\">Caperucita roja again\u00a9<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left;\">\nCon ropa apropiada y su mochila bien sujeta a la espalda la ni\u00f1a camin\u00f3 por las desiertas calles hasta llegar a la terminal y\u00a0subi\u00f3 al \u00faltimo autob\u00fas que part\u00eda hacia las afueras. Era la \u00fanica pasajera. Tras casi una hora de recorrido descendi\u00f3 en medio de la nada. A\u00fan no hab\u00eda suficiente luz, y ayud\u00e1ndose de una linterna se intern\u00f3 campo a trav\u00e9s camin\u00f3, camin\u00f3, camin\u00f3. Tan solo hizo un alto, cuando aparecieron los primeros riscos, para reponer fuerzas masticando juiciosamente un trozo de su bocadillo de mortadela acompa\u00f1ado por breves traguitos de bebida isot\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u201cDebo dosificar los alimentos \u2013 se dijo \u2013 no s\u00e9 cu\u00e1nto puede durar esto\u201d.<\/p>\n<p>Se irgui\u00f3 cuan larga era, es decir, un metro y treinta y dos cent\u00edmetros,\u00a0y continu\u00f3 su marcha hasta arribar a un inmenso lago de aguas negras. Como el carb\u00f3n. O como el petr\u00f3leo. O como cualquier objeto o elemento negro. Casualmente hab\u00eda una canoa amarrada a la orilla, y sin dudarlo mont\u00f3 en ella y comenz\u00f3 a remar vigorosamente. Era una excelente remadora, claro est\u00e1, las protagonistas poco dotadas carecen de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Su traves\u00eda dur\u00f3 un tiempo indefinido hasta que el lago desemboc\u00f3 en unos r\u00e1pidos embravecidos. Le costaba controlar la embarcaci\u00f3n. Altos acantilados se ergu\u00edan amenazantes a sus flancos, y, como era de prever, la llovizna pertinaz se convirti\u00f3 en una furiosa tormenta. Rayos y truenos ensordec\u00edan el espacio, la bruma era un pur\u00e9 gris que dificultaba en extremo la visi\u00f3n, en suma, el t\u00edpico escenario de un susto de muerte, pero ella, cada vez m\u00e1s decidida, no cejaba en su empe\u00f1o. Es m\u00e1s, se crec\u00eda.<\/p>\n<p>Finalmente logr\u00f3 acercarse a la orilla, amarr\u00f3 cuidadosamente la barca aprestada para el regreso y comenz\u00f3 a escalar como una ardilla la vertiginosa ladera \u2013 por supuesto plagada de pe\u00f1ascos afilados y amenazantes y matojos igualmente da\u00f1inos \u2013 dispuesta a llegar hasta la cima.<\/p>\n<p>Cima donde viv\u00eda, seg\u00fan sus exhaustivas b\u00fasquedas en Internet, el omnisapiente Cuent\u00f3n. \u00bfLeyenda? \u00bfRealidad? \u00a1Ya ver\u00edamos! Porque precisamente era esa la misi\u00f3n que hab\u00eda planeado cuidadosamente durante meses, m\u00e1s exactamente desde el d\u00eda en que hab\u00eda rele\u00eddo Caperucita Roja por en\u00e9sima vez.<\/p>\n<p>Trep\u00f3 y trep\u00f3 aferr\u00e1ndose con sus manitas protegidas por manoplas de minero y ayud\u00e1ndose con los pies enfundados en unas Nike Sport DK4 que hab\u00eda adquirido para la ocasi\u00f3n gast\u00e1ndose todos sus ahorros.<\/p>\n<p>Por fin lleg\u00f3 a lo m\u00e1s alto, una suerte de meseta donde el viento -huracanado, claro est\u00e1, aqu\u00ed no ha lugar aquello de \u201cuna brisa suave y acariciante\u201d &#8211; arqueaba los pocos \u00e1rboles del horrendo paraje como si fueran de plastilina. Pronto divis\u00f3 una cueva mayor que las otras, y tras beber otro par de tragos para darse \u00e1nimos junt\u00f3 aire y exclam\u00f3 con todas sus fuerzas.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1\u00a1\u00a1Cuent\u00f3n!!!<\/p>\n<p>Como era previsible tambi\u00e9n el eco intervino, repartiendo por los aires.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1\u00d3n, \u00f3n, \u00f3nn, \u00f3nnnnn!<\/p>\n<p>Silencio. Sepulcral, obviamente. De paralizar el coraz\u00f3n a cualquiera pero no a nuestra peque\u00f1a, siete a\u00f1itos de pura fibra valiente.<\/p>\n<p>Torn\u00f3 a gritar repetidas veces, pero nada suced\u00eda \u00bfLeyenda? \u00bfRealidad? \u00a1Ya ver\u00edamos! Porque en el preciso momento en que el des\u00e1nimo comenzaba a despuntar en su almita el tremendo esfuerzo obtuvo su premio. Un ser atemporal de vaga forma humana por debajo de los cientos de pliegues de una piel que hac\u00eda eones hab\u00eda sido lozana asom\u00f3 su rostro somnoliento desde una cueva semioculta por ralas matas de un verde p\u00fatrido.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQui\u00e9n osa, pardiez, dar esas voces?<\/p>\n<p>Pregunt\u00f3 el ente con un hilo de voz mientras emerg\u00eda de su antro y se dejaba ver al completo. Cualquier otra cr\u00eda habr\u00eda salido huyendo por patas, pero no nuestra hero\u00edna, faltar\u00eda m\u00e1s. Feo es poco: era horrendo. Ni un diente en su boca arrugada como higo seco, cabellera y barbas blancas y mugrientas hasta los tobillos, encorvado al punto de chocar su ment\u00f3n con las rodillas y su esquel\u00e9tico cuerpo mal cubierto por andrajos.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a dio un paso atr\u00e1s al verlo, pero retom\u00f3 su compostura al instante y pregunt\u00f3 con desparpajo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEres el Cuent\u00f3n?<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQui\u00e9n lo pregunta? \u2013 articul\u00f3 la voz cavernosa. Evidentemente, cavernosa, in\u00fatil pretender la primorosa tesitura de Luciano Pavarotti\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Yo.<\/p>\n<p>El Cuent\u00f3n enfoc\u00f3 su escasa vista en direcci\u00f3n a la vocecita.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY qui\u00e9n es yo? \u00bfQui\u00e9n eres, gusarapa, que te atreves a arrancarme de mi eterno letargo sin antes anunciarte por un mensajero? Te voy a matar \u00bfLo sab\u00edas?<\/p>\n<p>La ni\u00f1a respondi\u00f3 con cortante cortes\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; Yo soy yo. Cre\u00eda que no exist\u00edas, pero ya ves, te he encontrado.<\/p>\n<p>Una risa interrumpida por toses y escupitajos se dej\u00f3 o\u00edr por encima del viento tempestuoso, que, por supuesto, no cesaba de soplar haciendo que la lluvia arreciara.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Vaya, larva de mujer, cara dura no te falta! Ac\u00e9rcate, no tengas miedo.<\/p>\n<p>&#8211; No tengo miedo, Cuent\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Y encima chula, no te jode.<\/p>\n<p>La cr\u00eda se aproxim\u00f3 a la entrada de la gruta y se enfrent\u00f3 al sujeto, que de cerca apestaba como una cabra podrida. Puaj. Fue al grano, deb\u00eda estar de regreso en casa antes de que sus padres la echaran en falta.<\/p>\n<p>&#8211; T\u00fa te sabes todos los cuentos infantiles \u00bfVerdad?<\/p>\n<p>M\u00e1s risas sepulcrales, m\u00e1s viento, m\u00e1s lluvia, rel\u00e1mpagos, un buitre sobrevolando esperanzado en un buen desayuno.<br \/>\n&#8211; Toma, claro \u2013replic\u00f3 la reliquia asfixiada por el esfuerzo \u2013 como que he sido su creador. Bueno, los del \u00faltimo siglo no, estoy retirado.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY el de Caperucita Roja?<\/p>\n<p>&#8211; Porsu.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a sonri\u00f3 de oreja a oreja, feliz. Por fin sus dudas sobre el relato de marras ser\u00edan disipadas, as\u00ed que sin el menor empacho se sent\u00f3 frente al Cuent\u00f3n y se lanz\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>&#8211; Ver\u00e1s, hay un mont\u00f3n de detalles que no me cuadran y tampoco me gustan un pelo.<\/p>\n<p>Tomado por sorpresa el Cuent\u00f3n mostr\u00f3 cierto inter\u00e9s.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfAh, s\u00ed? \u00bfY se puede saber qu\u00e9 no te cuadra?<\/p>\n<p>&#8211; Para empezar, la ropa \u00bfPor qu\u00e9 una caperuza? Est\u00e1n fuera de moda, si acaso, un anorak con capucha, pero una caperuza\u2026 \u00bfY roja? Ya puesta, su mam\u00e1 podr\u00eda haberle confeccionado varias en distintos colores, pero no, la pobrecilla siempre con lo mismo. Muy poco glamour \u00bfNo crees?<\/p>\n<p>El Cuent\u00f3n se frunci\u00f3 todo y con enorme esfuerzo se rasc\u00f3 la coronilla.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY has venido hasta el trasero del mundo para decirme esta imbecilidad?<\/p>\n<p>La mocosa ni se inmut\u00f3. Sacudi\u00e9ndose como un cachorro para desembarazarse del agua que la empapaba sac\u00f3 de su mochila una libreta y la consult\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; Tengo muchas m\u00e1s preguntas. Por ejemplo\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 viven solas? Caperucita tendr\u00e1 un padre, supongo, pues que se nos explique si est\u00e1n divorciados, sup\u00f3n que era un pirata que nunca estaba en casa, o la se\u00f1ora lo ech\u00f3 a puntapi\u00e9s por maltratador, tal vez hab\u00eda muerto de alguna peste de aquellas \u00e9pocas, algo, pero esas cosas hay que detallarlas.<\/p>\n<p>&#8211; Digamos que por que me sali\u00f3 de las narices, ni\u00f1ata insolente. No tengo por qu\u00e9 dar explicaciones.<\/p>\n<p>&#8211; Contin\u00fao. La madre env\u00eda a <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Caperucita_Roja\">Caperucita<\/a> a visitar a la abuelita enferma y me pregunto \u2013 prosigui\u00f3 la peque\u00f1a inmune a la groser\u00eda del monstruoso viejo \u2013 por qu\u00e9 la anciana vive sola y no con ellas como est\u00e1 mandado, o si me apuras, por qu\u00e9 no est\u00e1 bien cuidada en una residencia donde las sacan de excursi\u00f3n a bailar y a conocer a otras viejecitas. Aunque puede que la se\u00f1ora sea muy independiente y prefiera vivir sola, es una variable que se me acaba de ocurrir\u2026En cualquier caso,\u00a0 este es otro aspecto confuso, a ver si aprendemos a especificar para ser cre\u00edbles \u00bfEh?<\/p>\n<p>La sorpresa del Cuent\u00f3n iba en aumento, como su ira \u00a1Mocosa desvergonzada, cuestionarle nada menos que a \u00e9l un argumento de su creaci\u00f3n y adem\u00e1s darle lecciones de literatura! La matar\u00eda en unos segundos,\u00a0estaba decidido.<br \/>\nNuestra ni\u00f1a prosegu\u00eda con sus cuestionamientos.<\/p>\n<p>&#8211; Pongamos que no tienen dinero para residencias, te lo doy por bueno, pero hay m\u00e1s\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 la madre es tan irresponsable que manda a su hija a cruzar el bosque, sola, con el susto que da y los peligros que le esperan?<\/p>\n<p>&#8211; Porque\u2026<\/p>\n<p>No pudo continuar, su visitante estaba embalada y hablaba deprisa.<\/p>\n<p>&#8211; Adem\u00e1s a una se\u00f1ora mayor no le convienen los panes de mantequilla \u00bfNo conoces el colesterol y los triglic\u00e9ridos? \u00bfTe parece una comida sana para la tercera edad?<\/p>\n<p>&#8211; Te advierto que me est\u00e1s tocando los\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Camina por el bosque, tralal\u00ed \u00a1Ay que bonita esta florcita azul, uy, y esta otra amarilla! Tralal\u00e1, cuando se le aparece un lobo \u2013 espet\u00f3 la criatura, impert\u00e9rrita -. Poco original, si bien te lo voy a pasar por alto. Y me pregunto: \u00bfA <a href=\"https:\/\/www.chiquipedia.com\/cuentos-infantiles-cortos\/cuentos-tradicionales\/caperucita-roja\/\">Caperucita<\/a> no le han ense\u00f1ado que nunca se debe hablar con desconocidxs? \u00a1Pero si hasta le cuenta qui\u00e9n es y ad\u00f3nde va! Mira, Cuent\u00f3n, las ni\u00f1as somos ni\u00f1as, pero no idiotas. Yo nunca le habr\u00eda informado de mis idas y venidas a un animalazo de esa cala\u00f1a.<\/p>\n<p>La c\u00f3lera del carcamal era de tal envergadura que decidi\u00f3 acabar con la impertinente cuanto antes mejor. Es m\u00e1s, lo estaba deseando \u00a1Cuestionarle a \u00e9l, el gran creador de cuentos infantiles, que si patat\u00edn o si patat\u00e1n, no le hab\u00eda sucedido en siglos!<\/p>\n<p>La peque\u00f1aja bebi\u00f3 otro sorbito de su bebida y continu\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; Pero lo m\u00e1s absurdo es la escena donde Caperucita llega a la casa de su abuela cuando el lobo ya se la hab\u00eda zampado\u2026 \u00a1Y la muy tontorrona no se da cuenta que esa cosa peluda y espantosa no es su abuelita! Venga, hombre, no te lo crees ni t\u00fa \u00a1Anda ya!<\/p>\n<p>&#8211; O te callas o\u2026 &#8211; amenaz\u00f3 el viejazo tartajeando furioso.<\/p>\n<p>&#8211; Al Sastrecillo Valiente bien que lo creaste listo y capaz de liquidar siete moscas de un solo golpe, por no mentar tu interminable colecci\u00f3n de pr\u00edncipes perfectos y triunfales, pero necesitabas una nena para que hiciera las famosas preguntas, aquello de las orejas grandes, la nariz afilada, que si los dientes, bueno, ya te lo conoces.<\/p>\n<p>La chiquilla no parec\u00eda tener conciencia de que su vida estaba a punto de acabar. El Cuent\u00f3n se le hab\u00eda aproximado lentamente \u2013 normal, apenas pod\u00eda mover la oxidada osamenta \u2013 y ella erre que erre.<\/p>\n<p>&#8211; Total, que el lobo tambi\u00e9n se la embucha, y si no fuera por un le\u00f1ador que casualmente pasaba por ah\u00ed ambas habr\u00edan muerto \u00bfPor qu\u00e9 eres tan malo? \u00bfNo sabes la cantidad de ni\u00f1as que por tu culpa tienen pesadillas desde que escribiste esta mamarrachada?<\/p>\n<p>&#8211; Te lo advierto, voy a\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Adem\u00e1s, le\u00f1ador ten\u00eda que ser el h\u00e9roe, la cantinela de siempre. Podr\u00edas haber puesto a una estupenda le\u00f1adora, con lo que a m\u00ed me gustan las le\u00f1adoras de coloridas camisas a cuadros a juego con los Levy\u00b4s, o si me apuras, a un comando especial de amazonas, con lo que a m\u00ed me gustan las amazonas, ainsss\u2026<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Este cuento se acab\u00f3, prep\u00e1rate a \u2026!<\/p>\n<p>El vejestorio no pod\u00eda terminar una frase como es debido porque la chicuela era una metralleta de palabras.<\/p>\n<p>&#8211; Pero no, el se\u00f1or Cuent\u00f3n es un machista de tomo y lomo, Caperucita es est\u00fapida, su madre infla a colesterol la su abuela, un simple lobo se traga a una mujer y media como si nada, mira, mira, no tienes derecho a espantarnos de esa manera, somos criaturas hipersensibles, eres cruel, Cuent\u00f3n, muuuy cruel, y te exijo que cambies el final ahora mismo. Aqu\u00ed tienes mis propuestas, te las dejo y las estudias, pero nada de engullimientos, el lobo no se come a nadie porque teme la venganza de las bellas guardabosques o amazonas, t\u00fa ver\u00e1s, pero se van a un McDonald\u00b4s y no se hable m\u00e1s.<br \/>\nEl Matusal\u00e9n no daba cr\u00e9dito a cuanto o\u00eda. Una pizca de persona le estaba pidiendo, es m\u00e1s, exigiendo que cambiara el final de una de sus obras m\u00e1s famosas \u00a1Incre\u00edble, intolerable! Otro trueno retumb\u00f3 como el bramido de un toro bravo, los buitres ya eran legi\u00f3n y una fuerte racha de viento casi tumb\u00f3 a la ni\u00f1a que se mantuvo firme en sus piernas y en sus exigencias.<\/p>\n<p>-Vas a cambiar ese final, Cuent\u00f3n. Nos aterroriza, dormimos sobresaltadas, tememos a la oscuridad, se nos cae el pelo, nos dan tembleques, nos llevan a la psic\u00f3loga y quedamos traumatizadas para toda la vida, de modo que te pones a trabajar de inmediato. Te lo digo por las buenas.<\/p>\n<p>Fuera de s\u00ed el monstruo dio unos pasos hacia ella, abri\u00f3 su boca marchita y emiti\u00f3 un sonido a animal herido que retumb\u00f3 por entre los acantilados. Pero nuestra heroica ni\u00f1a no se movi\u00f3 un \u00e1pice. Es m\u00e1s, volvi\u00f3 a repetir.<\/p>\n<p>&#8211; No me asustas, que lo sepas. Hala, aqu\u00ed tienes mis ideas. Te lo pido en son de paz, no me obligues a\u2026<br \/>\nEl Cuent\u00f3n, fuera de s\u00ed,\u00a0se abalanz\u00f3 sobre la ni\u00f1a aullando.<\/p>\n<p>&#8211; Pero \u00bfQui\u00e9n te crees que eres para amenazarme, caquita humana? \u00a1Ahora ver\u00e1s lo que es bueno!<\/p>\n<p>Y dando un salto portentoso \u2013 lo cual es una met\u00e1fora, huelga decirlo, para portentos estaba la reliquia\u2026 -, la boca abierta hasta el paroxismo, se abalanz\u00f3 sobre ella dispuesto a engullirla.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando sucedi\u00f3. Vertiginosamente, de sopet\u00f3n, como en los buenos cuentos. Una portentosa transformaci\u00f3n hizo presa de la ni\u00f1a, su cuerpo se revisti\u00f3 de una frondosa pelambrera, y a la par que su tama\u00f1o aumentaba prodigiosamente las orejas se le agrandaban al igual que su nariz y su boca y las manitas ya eran zarpas cuando en un visto y no visto se convirti\u00f3 en una colosal loba babeante que, sin casi moverse, abri\u00f3 su bocaza justamente cuando el viejo \u2013 que ahora era del tama\u00f1o de una nuez \u2013 saltaba para atacarla.<\/p>\n<p>Lo trag\u00f3 de un bocado sin el menor inconveniente y el eco reprodujo el colosal eructo.<\/p>\n<p>-\u00a1AGGGRAAARRRRRRRGGGG!<\/p>\n<p>Segundos m\u00e1s tarde la tit\u00e1nica bestia fue tornando a su forma inicial y hete aqu\u00ed a nuestra ni\u00f1a, recomponiendo su rubio cabello con un peque\u00f1o peine de pl\u00e1stico y alisando sus ropas desma\u00f1adas mientras escup\u00eda educadamente diminutos trocitos de hueso.<\/p>\n<p>Recogi\u00f3 su libreta con parsimonia, colg\u00f3 la mochila a sus espaldas y sin volver la cabeza retom\u00f3 el camino de vuelta a casa.<\/p>\n<p>Tan solo pronunci\u00f3 una frase. Siete \u00fanicas palabras. Pero ya han hecho historia entre las ni\u00f1as del mundo entero y la difunden con un \u201cP\u00e1salo\u201d por\u00a0telefonillos y chats.<\/p>\n<p>Porque lo que dijo nuestra hero\u00edna fue:<br \/>\n&#8211; Quien a lobo mata, a loba muere.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y COLOR\u00cdN COLORADO\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n(Relato publicado en Dos orillas: voces en la narrativa l\u00e9sbica. Two shores, Voices in lesbian narrative. Compiladora: Minerva Salado (Editorial Egales y Grup ELLES, Espa\u00f1a).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/category\/articulos\/\">Diario Digital Femenino<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Susana Guzner Era de madrugada cuando sali\u00f3 furtivamente de su casa. Una fina llovizna ba\u00f1aba la ciudad y el fr\u00edo era intenso \u00a1Ah!: tambi\u00e9n se cern\u00eda sobre ella una densa niebla. 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