{"id":33734,"date":"2019-04-02T11:50:17","date_gmt":"2019-04-02T14:50:17","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/?p=33734"},"modified":"2019-04-02T12:02:14","modified_gmt":"2019-04-02T15:02:14","slug":"mujeres-cuidadoras-entre-la-obligacion-y-la-satisfaccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/mujeres-cuidadoras-entre-la-obligacion-y-la-satisfaccion\/","title":{"rendered":"Mujeres cuidadoras: entre la obligaci\u00f3n y la satisfacci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div>Cuidar es en el momento actual, el verbo m\u00e1s necesario frente al neoliberalismo\u00a0patriarcal y la globalizaci\u00f3n inequitativa. Y, sin embargo, las sociedades actuales, como\u00a0muchas del pasado, fragmentan el cuidado y lo asignan como condici\u00f3n natural a partir\u00a0de las organizaciones sociales: la de g\u00e9nero, la de clase, la \u00e9tnica, la nacional y la\u00a0regional-local.<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-33736\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/65481_492441817441815_1786559318_n.jpg\" alt=\"Mujeres cuidadoras: entre la obligaci\u00f3n y la satisfacci\u00f3n\" width=\"640\" height=\"560\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/65481_492441817441815_1786559318_n.jpg 640w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/65481_492441817441815_1786559318_n-300x263.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>As\u00ed, son las mujeres quienes cuidan vitalmente a los otros (hombres, familias, hijas e\u00a0hijos, parientes, comunidades, escolares, pacientes, personas enfermas y con\u00a0necesidades especiales, al electorado, al medio ambiente y a diversos sujetos pol\u00edticos\u00a0y sus causas). Cuidan su desarrollo, su progreso, su bienestar, su vida y su muerte. De\u00a0forma similar, mujeres y hombres campesinos cuidan la producci\u00f3n y la tierra y las y\u00a0los obreros la producci\u00f3n y la industria, la burgues\u00eda cuida sus empresas y sus\u00a0ganancias, el libre mercado y hasta la democracia exportada a pa\u00edses ignorantes.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La condici\u00f3n de cuidadoras gratifica a las mujeres afectiva y simb\u00f3licamente en un\u00a0mundo gobernado por el dinero y la valoraci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo y por el poder\u00a0pol\u00edtico. Dinero, valor y poder son conculcados a las cuidadoras. Los poderes del\u00a0cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la\u00a0maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno y <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/marcela-lagarde-hay-un-enojo-machista-por-el-avance-social-de-las-mujeres\/\">tampoco\u00a0pueden ser trasladados del \u00e1mbito familiar \u00a0y dom\u00e9stico al \u00e1mbito del poder pol\u00edtico\u00a0institucional<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La f\u00f3rmula enajenante asocia a las mujeres cuidadoras otra clave pol\u00edtica: el descuido\u00a0para lograr el cuido. Es decir, el uso del tiempo principal de las mujeres, de sus\u00a0mejores energ\u00edas vitales, sean afectivas, er\u00f3ticas, intelectuales o espirituales, y la\u00a0inversi\u00f3n de sus bienes y recursos, cuyos principales destinatarios son los otros. Por\u00a0eso, las mujeres desarrollamos una subjetividad alerta a las necesidades de los otros,\u00a0de ah\u00ed la famosa solidaridad femenina y la abnegaci\u00f3n relativa de las mujeres. Para\u00a0completar el cuadro enajenante, la organizaci\u00f3n gen\u00e9rica hace que las mujeres est\u00e9n\u00a0pol\u00edticamente subsumidas y subordinadas a los otros, y jer\u00e1rquicamente en posici\u00f3n de\u00a0inferioridad en relaci\u00f3n a la supremac\u00eda de los otros sobre ellas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Las transformaciones del siglo XX reforzaron para millones de mujeres en el mundo un\u00a0sincretismo de g\u00e9nero: cuidar a los otros a la manera tradicional y, a la vez, lograr su\u00a0desarrollo individual \u00a0para formar parte del mundo moderno, a trav\u00e9s del \u00e9xito y la\u00a0competencia. El resultado son millones de mujeres tradicionales-modernas a la vez.\u00a0Mujeres Atrapadas en una relaci\u00f3n inequitativa entre cuidar y desarrollarse.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La cultura patriarcal que construye el sincretismo de g\u00e9nero fomenta en las mujeres la\u00a0satisfacci\u00f3n del deber de cuidar, convertido en deber ser ahist\u00f3rico natural de las\u00a0mujeres y, por tanto, deseo propio y, al mismo tiempo, la necesidad social y\u00a0econ\u00f3mica de participar en procesos educativos, laborales y pol\u00edticos para sobrevivir en\u00a0la sociedad patriarcal del capitalismo salvaje.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>As\u00ed, el deseo de las mujeres es contradictorio: lo configura tal sincretismo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Los hombres contempor\u00e1neos no han cambiado lo suficiente como para modificar ni su\u00a0relaci\u00f3n con las mujeres, ni su posicionamiento en los espacios dom\u00e9sticos, laborales e\u00a0institucionales. No consideran valioso cuidar porque, de acuerdo con el modelo\u00a0predominante, significa descuidarse: Usar su tiempo en la relaci\u00f3n cuerpo a cuerpo,\u00a0subjetividad a subjetividad con \u00a0los otros. Dejar sus intereses, usar sus recursos\u00a0subjetivos y bienes y dinero, en los otros y, no aceptan sobretodo dos cosas: dejar de\u00a0ser el centro de su vida, ceder ese espacio a los otros y colocarse en posici\u00f3n\u00a0subordinada frente a los otros. Todo ello porque en la organizaci\u00f3n social hegem\u00f3nica\u00a0cuidar es ser inferior.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Algunas tendencias minoritarias se abren paso pero incluso hombres que se\u00a0pronuncian por relaciones equitativas est\u00e1n m\u00e1s dispuestos a ser amables con las\u00a0mujeres o sumarse al algunas de las causas pol\u00edticas del feminismo, que a hacer\u00a0pol\u00edtica feminista.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El \u00a0cuidado \u00a0pues \u00a0est\u00e1 \u00a0en \u00a0el \u00a0centro \u00a0de \u00a0las \u00a0contradicciones \u00a0de \u00a0g\u00e9nero \u00a0entre \u00a0mujeres \u00a0y\u00a0hombres y, en la sociedad en la organizaci\u00f3n antag\u00f3nica entre sus espacios. El cuidado\u00a0como deber de g\u00e9nero es uno de los mayores obst\u00e1culos en el camino a la igualdad\u00a0por su inequidad. De ah\u00ed que, si queremos enfrentar el capitalismo salvaje y su\u00a0patriarcalismo global, debemos romper con la naturalidad del cuidado por g\u00e9nero,\u00a0etnia, clase, naci\u00f3n o posici\u00f3n relativa en la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El feminismo del siglo XX ha realizado la cr\u00edtica del modelo \u201csuperwoman\u201d y ha\u00a0denunciado la explotaci\u00f3n de las mujeres \u00a0a trav\u00e9s del trabajo invisible y de la\u00a0desvalorizaci\u00f3n de muchas de sus actividades, incluso del trabajo asalariado, de la\u00a0relativa exclusi\u00f3n de la pol\u00edtica y de la ampliaci\u00f3n de una cultura mis\u00f3gina simb\u00f3lica e\u00a0imaginaria. Ha logrado llevar a la agenda de las necesidades sociales, la violencia\u00a0contra las mujeres y ha realizado peque\u00f1as modificaciones jur\u00eddicas y legislativas en el\u00a0Estado. Algunas corrientes contempor\u00e1neas \u00a0ya no reiteran la desigualdad ni la\u00a0violencia de g\u00e9nero y, en cambio acuerdan con la igualdad entre mujeres y hombres y\u00a0por un mundo equitativo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Sin embargo, nos queda por desmontar el deber ser, el deber ser cuidadoras de las\u00a0mujeres, la doble jornada y la doble vida resultante. Y eso significa realizar cambios\u00a0profundas en la organizaci\u00f3n socioecon\u00f3mica: en la divisi\u00f3n del trabajo, en la divisi\u00f3n\u00a0de los espacios, en el monopolio masculino del dinero, los bienes econ\u00f3micos, y en la\u00a0organizaci\u00f3n de la econom\u00eda, de la sociedad y del Estado. El panorama se vuelve\u00a0complejo si se traslada el an\u00e1lisis con perspectiva de g\u00e9nero a las relaciones entre\u00a0clases sociales y entre pa\u00edses, por ejemplo entre pa\u00edses del norte y del sur, entre los\u00a021 y los otros, etc\u00e9tera.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Se requieren a la vez, cambios profundos en las mentalidades. Es extraordinario\u00a0observar c\u00f3mo la mayor\u00eda \u00a0de las mujeres, a\u00fan las escolarizadas y modernas, las\u00a0pol\u00edticas y participativas, las mujeres que generan ingresos o tienen poderes sociales\u00a0diversos, aceptan como un destino, \u00a0con sus modalidades, la \u00a0superwomen\u2013\u00a0empresarial, ind\u00edgena, migrante, trabajadora, obrera-.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Con esa subjetividad de las mujeres subordinada a la organizaci\u00f3n social, a las\u00a0instituciones como la familia, la iglesia y el Estado, y a los hombres, no estaremos en\u00a0condiciones de desmontar la estructura \u00a0sincr\u00e9tica de la condici\u00f3n de la mujer,\u00a0imprescindible para eliminar las causas de la enajenaci\u00f3n cuidadora y dar paso a las\u00a0gratificaciones \u00a0posibles del cuidado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La v\u00eda imaginada por las feministas y las socialistas ut\u00f3picas desde el siglo XIX y\u00a0puesta \u00a0en \u00a0marcha \u00a0parcialmente \u00a0en \u00a0algunas sociedades tanto capitalistas como\u00a0socialistas y tanto en pa\u00edses del primer y del tercer mundo, ha sido la socializaci\u00f3n de\u00a0los cuidados, conceptualizada como la socializaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico y de la\u00a0transformaci\u00f3n de algunas actividades dom\u00e9sticas, familiares y privadas en p\u00fablicas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Haberlo hecho ha significado mejor\u00eda para la vida de las mujeres, liberaci\u00f3n de tiempo\u00a0para el desarrollo personal, la formaci\u00f3n, el arte, \u00a0el amor y las pasiones, la amistad, la\u00a0pol\u00edtica, el ocio, la diversi\u00f3n, el deporte y el autocuidado, incluso, una mejor\u00eda en la\u00a0calidad de vida y en la autoestima. Es evidente el desarrollo social, cultural y pol\u00edtico\u00a0de las sociedades que as\u00ed se han estructurado.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Una de las mayores p\u00e9rdidas de las mujeres de los pa\u00edses que antes fueron socialistas\u00a0y se han convertido de manera dr\u00e1stica al capitalismo en tiempos neoliberales ha sido\u00a0la de el sustento social que significaba el Estado social para sus vidas. En la actualidad\u00a0han vuelto a ser su responsabilidad un conjunto de actividades que la transformaci\u00f3n\u00a0socioecon\u00f3mica ha tornado dom\u00e9sticas, privadas y femeninas. Y lo mismo est\u00e1\u00a0sucediendo a\u00fan en pa\u00edses capitalistas de alto y medio desarrollo en los cuales se ha\u00a0adelgazado al Estado de una manera violatoria de los derechos sociales construidos\u00a0con muchos esfuerzos en gran medida por los movimientos socialistas, obrero y\u00a0feminista.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La alternativa feminista contempor\u00e1nea que se abre paso en gran parte del mundo en\u00a0el siglo XXI tiene sus ojos puestos en la cr\u00edtica pol\u00edtica de la globalizaci\u00f3n dominada por\u00a0el neoliberalismo patriarcal de base capitalista depredadora. La opci\u00f3n que busca\u00a0avanzar en el desarrollo de un nuevo paradigma hist\u00f3rico cuya base sea un tejido\u00a0social y un modelo econ\u00f3mico que sustente el bienestar de las mayor\u00edas, hoy\u00a0excluidas, marginadas, expropiadas, \u00a0explotadas y violentadas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Pensamos que s\u00f3lo una alternativa de este tipo \u00a0ser\u00e1 ben\u00e9fica para la mayor\u00eda de las\u00a0mujeres, sus otros pr\u00f3ximos, sus comunidades y las regiones y los pa\u00edses en que\u00a0viven.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Estas transformaciones de g\u00e9nero est\u00e1n circunscritas e \u00edntimamente ligadas a\u00a0transformaciones equitativas de clase, \u00e9tnicas y nacionales, enmarcadas en la\u00a0construcci\u00f3n de naciones con derecho al desarrollo sustentable y en una globalizaci\u00f3n\u00a0solidaria y democr\u00e1tica.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>De no articularse las transformaciones de g\u00e9nero con estas \u00faltimas pueden observarse\u00a0distorsiones significativas como las que se dan en la actualidad: mujeres dotadas de\u00a0recursos y derechos de g\u00e9nero que son ciudadanas de naciones hegem\u00f3nicas,\u00a0militaristas y depredadoras de otras naciones y pueblos donde habitan mujeres con las\u00a0que se identifican en la construcci\u00f3n de sus derechos y oportunidades.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Tambi\u00e9n hay hombres cuya identidad es la de ser avanzados, democr\u00e1ticos y\u00a0progresistas que no consideran importante la emancipaci\u00f3n de las mujeres. Estados\u00a0que colocan a las mujeres entre los grupos vulnerables y no las miran como sujetos\u00a0pol\u00edticos. Pa\u00edses en los que, a trav\u00e9s de las acciones afirmativas, por ejemplo las\u00a0cuotas, todav\u00eda negociamos el grado de exclusi\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres, y se\u00a0consideran democr\u00e1ticos. Mujeres que piensan que ya lograron todas las metas de\u00a0transformaci\u00f3n de g\u00e9nero y no se percatan que \u201cel g\u00e9nero\u201d es su categor\u00eda social y a\u00a0ella pertenece la mayor\u00eda pobre y cuidadora del mundo: las mujeres.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Por eso, la otra dimensi\u00f3n de esta alternativa feminista es el empoderamiento de las\u00a0mujeres \u00a0como producto de la construcci\u00f3n de un nuevo paradigma hist\u00f3rico. El\u00a0empoderamiento es el conjunto de cambios de las mujeres en pos de la eliminaci\u00f3n de\u00a0las causas de la opresi\u00f3n, tanto en la sociedad como, sobre todo, en sus propias vidas.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Dichos cambios que abarcan desde la subjetividad y la conciencia, hasta el ingreso y la\u00a0salud, la ciudadan\u00eda y los derechos humanos, generan poderes positivos, poderes\u00a0personales y colectivos. Se trata de poderes vitales que permiten a las mujeres hacer\u00a0uso de los bienes y recursos de la modernidad indispensables para el desarrollo\u00a0personal y colectivo de g\u00e9nero en el siglo XXI.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Todos esos poderes se originan en el acceso a oportunidades, a recursos y bienes que\u00a0mejoran la calidad de vida de las mujeres, conducen al despliegue de sus libertades y\u00a0se acompa\u00f1an de la solidaridad social con las mujeres. La participaci\u00f3n directa de las\u00a0mujeres en la transformaci\u00f3n de su mundo y de sus vidas es fundamental y conduce\u00a0tambi\u00e9n a la construcci\u00f3n de un mayor poder pol\u00edtico y cultural de las mujeres que\u00a0crean v\u00edas democratizadoras para la convivencia social.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>El cuidado, ha dejado de ser para otros y se ha centrado en las mujeres mismas. La\u00a0sociedad, en un compromiso in\u00e9dito cuida a las mujeres, es decir, impulsa su\u00a0desarrollo y \u00a0acepta y protege su autonom\u00eda y sus libertades vitales. En ellas va\u00a0incluida la libertad de elecciones vitales, de actividades, dedicaci\u00f3n e identidad: Es el\u00a0fin del cuidado como deber ser, como identidad.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>En el siglo XXI ha de cambiar el sentido del cuidado. Hemos afirmado muchas veces\u00a0que se trata de \u00a0maternizar a la sociedad y desmaternizar a las mujeres. Pero ese\u00a0cambio no significar\u00e1 casi nada si no se apoya en la transformaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s\u00a0profunda: la eliminaci\u00f3n de los poderes de dominio de los hombres sobre las mujeres y\u00a0de la violencia de g\u00e9nero, as\u00ed como de la subordinaci\u00f3n de las mujeres a los hombres y\u00a0a las instituciones. Es decir, el empoderamiento de las mujeres es un mecanismo de\u00a0equidad que debe acompa\u00f1arse con la eliminaci\u00f3n de la supremac\u00eda de g\u00e9nero de los\u00a0hombres, la construcci\u00f3n de la equidad social y la transformaci\u00f3n democr\u00e1tica del\u00a0Estado con perspectiva de g\u00e9nero.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>Para la mayor parte de las corrientes feministas contempor\u00e1neas la articulaci\u00f3n de lo\u00a0personal con lo social, lo local y lo global conforma la complejidad de nuestro esfuerzo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>La idea fuerza en torno al cuidado es la valoraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n emp\u00e1tica y solidaria\u00a0del cuidado que no conduce al descuido ni est\u00e1 articulado a la opresi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p>De ah\u00ed la contribuci\u00f3n de las feministas: primero, al visibilizar y valorar el aporte del\u00a0cuidado de las <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/marcela-lagarde-hemos-sido-educados-para-despreciar-las-mujeres\/\">mujeres<\/a> al desarrollo y el bienestar de \u00a0los otros; segundo, con la\u00a0propuesta del reparto equitativo del cuidado en la comunidad, en particular entre\u00a0mujeres y hombres, y entre sociedad y Estado. Y, tercero, la resignificaci\u00f3n del\u00a0contenido del cuidado como el conjunto de actividades y el uso de recursos para lograrque la vida de cada persona, de cada mujer, est\u00e9 basada en la vigencia de sus\u00a0derechos humanos. En primer t\u00e9rmino, el derecho a la vida en primera persona.<\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Marcela_Lagarde\"><b>Marcela Lagarde\u00a0<\/b><\/a><br \/>\nCiudad de M\u00e9xico, Septiembre del 2003<br \/>\n<b>\u00a0<\/b><br \/>\n<a href=\"http:\/\/webs.uvigo.es\/pmayobre\/textos\/marcela_lagarde_y_de_los_rios\/mujeres_cuidadoras_entre_la_obligacion_y_la_satisfaccion_lagarde.pdf\">http:\/\/webs.uvigo.es\/pmayobre\/textos\/marcela_lagarde_y_de_los_rios\/mujeres_cuidadoras_entre_la_obligacion_y_la_satisfaccion_lagarde.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuidar es en el momento actual, el verbo m\u00e1s necesario frente al neoliberalismo\u00a0patriarcal y la globalizaci\u00f3n inequitativa. 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