{"id":33087,"date":"2019-03-16T18:49:26","date_gmt":"2019-03-16T21:49:26","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/?p=33087"},"modified":"2019-03-16T18:49:26","modified_gmt":"2019-03-16T21:49:26","slug":"del-escrache-a-la-pedagogia-del-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/del-escrache-a-la-pedagogia-del-deseo\/","title":{"rendered":"Del escrache a la pedagog\u00eda del deseo"},"content":{"rendered":"<div class=\"titulo\">\n<h3>Feminismo estudiantil<\/h3>\n<\/div>\n<div class=\"autores\">\n<h5 class=\"foto\">Cuando su novio lleg\u00f3 a buscarla, Malena se despert\u00f3 sobresaltada. Hab\u00eda sido una noche de fiesta en casa de un compa\u00f1ero del Nacional Buenos Aires. Se emborracharon. A la madrugada se desplom\u00f3 en un sill\u00f3n, se qued\u00f3 dormida, no so\u00f1\u00f3. Al despertarse, su mano estaba dentro del calzoncillo de un amigo, recostado a su lado. \u00c9l se acariciaba el pene con la mano inerte de Malena. Ella la apart\u00f3 en un gesto abrupto, se incorpor\u00f3 y sali\u00f3 corriendo. Era 2016 e iban juntos a tercer a\u00f1o en \u201cel colegio\u201d (como lo llaman sus estudiantes). \u00c9l pertenec\u00eda al selecto grupo de chicos lindos y graciosos y era candidato al Consejo Escolar Resolutivo (CER): ten\u00eda altas chances de ser uno de los cuatro estudiantes de la mesa que se re\u00fane con autoridades y representantes de otros claustros del colegio.<\/h5>\n<div class=\"titulo\">\n<p>Por\u00a0<a style=\"font-size: 16px;\" href=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/autor\/eleonor-faur\/\">Eleonor Faur<\/a><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"autores\">\n<p class=\"foto\">\u00a0Ilustraci\u00f3n\u00a0<a href=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/autor\/maria-elizagaray-estrada\/\">Mar\u00eda Elizagaray Estrada<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue eso? Malena intent\u00f3 recordar los detalles de otra experiencia angustiante, en otra casa, un a\u00f1o antes, con el mismo compa\u00f1ero. No consigui\u00f3 hilvanar los datos. Coment\u00f3 el episodio con sus amigas y decidi\u00f3 hablar con \u00e9l. \u201cUstedes son muy violentas\u201d, le respondi\u00f3 el adolescente. A los pocos d\u00edas, el regente general de la escuela retir\u00f3 a Malena de una clase y la gui\u00f3 hasta su oficina. Quer\u00eda saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado. Ella no sinti\u00f3 confianza, no sab\u00eda de d\u00f3nde le hab\u00eda llegado la informaci\u00f3n, no le cont\u00f3. El regente pertenec\u00eda a una corriente pol\u00edtica diferente:<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>&#8211; \u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s hacer? \u00bfQuer\u00e9s que le pongamos 24 amonestaciones y se queda libre?<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Ella dijo que no, no pod\u00eda ser la soluci\u00f3n del colegio, no era pedag\u00f3gico. \u00c9l admiti\u00f3 que necesitaba que el pibe no se presentara en las elecciones. Le pidi\u00f3 a Malena que les dijera a sus compa\u00f1eros de militancia que lo bajasen de la candidatura o invalidar\u00edan la lista completa. Ella, desconcertada, transmiti\u00f3 el mensaje mediante un amigo. Se indign\u00f3 por c\u00f3mo la manipul\u00f3 el regente, pero era 2016 y no se anim\u00f3 a enfrentarlo. La conversaci\u00f3n nunca figur\u00f3 en un documento institucional, la contaron las graduadas del turno vespertino en diciembre de 2018, durante la entrega de medallas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-118161\" src=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Escraches-01-port.jpg\" alt=\"Escraches-01-port\" width=\"1920\" height=\"1080\" \/><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Un a\u00f1o despu\u00e9s, el 31 de julio de 2017, sali\u00f3 a la luz un video en el cual cuatro famosos YouTubers abusan de una chica ebria en el cuarto de un hotel. La joven yace en una cama, boca abajo, semiinconsciente. Los chicos la manosean, ella apenas reacciona. Las redes estallan: si eso es abuso, si ella era menor, si estaba ah\u00ed porque quer\u00eda, si era fan de los\u00a0<i>influencers<\/i>, por qu\u00e9 aparec\u00eda el video dos a\u00f1os despu\u00e9s. Los medios locales prestaron atenci\u00f3n. Mabel Bianco, presidenta de FEIM, dice: \u201cCuando la v\u00edctima lo rechaza abiertamente o cuando no puede contestar por estar alcoholizada o drogada, si el otro aprovecha\u00a0la falta de control, se considera abuso\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>\u00bfCu\u00e1ntas chicas se reconocieron en esa escena? Para empezar: Malena. Al verla comprendi\u00f3 aquella noche helada de 2015: no guardaba recuerdos n\u00edtidos pero s\u00ed el registro del d\u00eda despu\u00e9s, el cuerpo dolorido, ara\u00f1ando, con marcas rojas y violetas de sus mordidas y un aguij\u00f3n de angustia parti\u00e9ndole el estern\u00f3n. Hab\u00eda sido su primera experiencia sexual con un pibe, el del grupo de los populares. Entonces ten\u00edan 14 a\u00f1os. Ella estaba semiinconsciente. \u00c9l se pon\u00eda un forro, ella le ped\u00eda que parara que dol\u00eda, \u00e9l respond\u00eda que es normal y segu\u00eda. Ella se desplomaba, como la chica del video, pero \u00e9l segu\u00eda. Despert\u00f3 sola en un cuarto. En agosto de 2017, despu\u00e9s de viralizarse el video de los YouTubers, se public\u00f3 la primera denuncia de una estudiante del Nacional Buenos Aires. El texto lo escribi\u00f3 la propia Malena. El tuit lo public\u00f3 una amiga. No era la primera denuncia por parte de estudiantes secundarias, pero s\u00ed la primera de un colegio preuniversitario de la UBA que circul\u00f3 por las redes sociales.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>La llam\u00f3 la vicerrectora:<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>&#8211; \u00bfQu\u00e9 gan\u00e1s haciendo \u00e9sto? \u00bfNo te das cuenta de que le arruin\u00e1s la vida?<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>La vicerrectora le sugiri\u00f3 que borrara el tuit para evitar una denuncia legal por parte de la familia del chico. Ella lo hizo pero el Tsunami ya se hab\u00eda desatado. Decenas de pibas le contaron por mensaje directo situaciones similares. Las adolescentes escaneaban sus recuerdos, buceaban en sus primeras experiencias sexuales y encontraban escenas que les hab\u00edan dejado un gusto amargo. \u00bfPor qu\u00e9 se hab\u00edan sentido inc\u00f3modas tantas veces? \u00bfAcaso el deseo de los pibes estaba por encima del suyo? \u00bfEran esas las reglas impl\u00edcitas en la er\u00f3tica heterosexual? \u00bfPor qu\u00e9 sus compa\u00f1eros de militancia rechazaban sus demandas y exclu\u00edan estos temas de la agenda del centro de estudiantes que \u2013dec\u00edan- deb\u00eda tratar \u201casuntos importantes\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 esto no era importante para ellos? La ola desatada iba mucho m\u00e1s all\u00e1 del caso particular.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-118168\" src=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Escraches-02.jpg\" alt=\"Escraches-02\" width=\"1200\" height=\"675\" \/><\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Las chicas dijeron No es no, comenzaron un profundo proceso de revisi\u00f3n de los v\u00ednculos entre g\u00e9neros, y cuestionaron el andamiaje de poder que construyen las instituciones escolares. Las denuncias p\u00fablicas \u2013que llamaron escraches- preocuparon a sus pares varones, a docentes y autoridades, a sus familias y, de manera general, al mundo adulto.<\/p>\n<p>En este caso, hablamos de escraches entre adolescnetes que comparten el aula, los grupos de amigos, la pol\u00edtica y las fiestas, que crecen y aprenden juntxs. Desde la sanci\u00f3n de la Ley 26.150 de educaci\u00f3n sexual integral (ESI) las escuelas tienen la obligaci\u00f3n de introducir contenidos espec\u00edficos y tambi\u00e9n abordar de manera integral aquellos episodios relativos a la sexualidad que irrumpen en las aulas.\u00a0\u00bfQu\u00e9 hace la escuela frente al reclamo de las pibas?, se preguntaron Mara Brawer y Marina Lerner. Y respondieron: \u201ces funci\u00f3n de la escuela hacer que los\u00a0j\u00f3venes\u00a0asuman progresivamente la responsabilidad por sus actos\u201d.<\/p>\n<p>La incomodidad que muchos adultos experimentamos frente al punitivismo de los escraches oper\u00f3 como un vidrio oscuro e impidi\u00f3 ver (y comprender) qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s de estas manifestaciones: c\u00f3mo se gestaron, cu\u00e1les fueron sus l\u00f3gicas, qu\u00e9 respuestas ofrecieron las autoridades, qu\u00e9 piensan y hacen los y las docentes, en qu\u00e9 medida las pibas resignificaron sus acciones a lo largo del tiempo, qu\u00e9 ocurri\u00f3 con los varones, y una pregunta cada vez m\u00e1s recurrente: \u00bfes cierto que este movimiento clausur\u00f3 la er\u00f3tica heterosexual entre j\u00f3venes?<\/p>\n<p>Para comprender algo de este proceso entrevist\u00e9 a m\u00e1s de veinte estudiantes y docentes del Colegio Nacional de Buenos Aires y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini \u2013cuyos nombres han sido modificados para esta nota-. Le\u00ed sus textos, declaraciones y testimonios, vi sus flyers y carteles, escuch\u00e9, escuch\u00e9 y escuch\u00e9. Me conmov\u00ed, me entristec\u00ed, me enoj\u00e9 y tambi\u00e9n, de a ratos, me re\u00ed. Son escuelas muy particulares, dependen de la Universidad de Buenos Aires y no del sistema educativo de la ciudad. A pesar de ser gratuitas, tienen un proceso de selecci\u00f3n riguroso que exige cursos de preparaci\u00f3n intensivos en institutos privados. Tienen m\u00e1s de 2000 estudiantes y de 400 docentes cada una, casi como un pueblo chico. Son adem\u00e1s espacios con altos niveles de participaci\u00f3n pol\u00edtica. La marea feminista en estas instituciones implic\u00f3 una revoluci\u00f3n \u201cdesde abajo\u201d, dir\u00eda Eric Hobsbawm, y cuestion\u00f3, de manera rotunda, pedagog\u00edas de g\u00e9nero fuertemente arraigadas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-118169\" src=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Escraches-03.jpg\" alt=\"Escraches-03\" width=\"1200\" height=\"675\" \/><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 la ESI?<\/strong><\/p>\n<p>Las denuncias p\u00fablicas estallaron en los colegios de la ciudad de Buenos Aires: el Belgrano; el Moreno; el Cort\u00e1zar, el Mariano Acosta; el Lenguas Vivas. Los centros de estudiantes armaron comisiones de g\u00e9nero y reclamaron por la ESI. En septiembre de 2017 hubo una extensa toma de colegios para luchar contra el proyecto \u201cSecundaria del futuro\u201d del gobierno porte\u00f1o. A esta consigna se sum\u00f3 la demanda de elaborar protocolos para atender situaciones de violencia de g\u00e9nero y discriminaci\u00f3n basada en la orientaci\u00f3n sexual e identidad de g\u00e9nero. Era la primera vez que la ESI aparec\u00eda en la escena pol\u00edtica de manera masiva y con una exigencia leg\u00edtima: la ley hab\u00eda sido sancionada en 2006 y pocas escuelas la aplicaban. Los preuniversitarios de la UBA, que suelen considerarse de \u201cexcelencia\u201d (a veces, incluso de \u201cvanguardia\u201d), poco y nada.<\/p>\n<p>Lxs estudiantes del Nacional y del Pellegrini se plegaron a la movida. En medio del conflicto, el rector del Buenos Aires cont\u00f3 a la prensa que durante la toma hab\u00eda ocurrido un abuso sexual y dio el nombre y apellido de la alumna abusada, rompiendo los protocolos vigentes en la UBA (preservar la identidad de la v\u00edctima, salvo que ella decida hacerlo p\u00fablico). Tambi\u00e9n dijo que el adolescente ser\u00eda expulsado pero era un estudiante que hab\u00eda quedado libre y ya no concurr\u00eda a clase. Compartir con los medios los detalles de una situaci\u00f3n abusiva fue interpretado por lxs estudiantes como una maniobra pol\u00edtica para deslegitimar la toma.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, en 2018, cuando las denuncias se contaban por decenas, las autoridades las se\u00f1alaban como una \u201caut\u00e9ntica caza de brujas\u201d. Toda la responsabilidad se corri\u00f3 hacia las pibas: el eslab\u00f3n m\u00e1s fr\u00e1gil de la cadena. Ellas fueron construyendo agencia con los recursos que encontraron, casi completamente solas, pero con una pregunta: \u00bfel \u00fanico modo de actuar por parte de las autoridades era amonestar y expulsar (como en el caso de Malena) o hacer p\u00fablica una informaci\u00f3n sin el acuerdo de la v\u00edctima y despu\u00e9s sancionar y expulsar (como en la toma de 2017)? \u00bfQui\u00e9nes encarnaban la l\u00f3gica del punitivismo?<\/p>\n<p><strong>No es no. Las pibas toman la palabra.<\/strong><\/p>\n<p>En 2018 las estudiantes se organizaron. En el Nacional crearon el grupo \u201cMujeres empoderadas\u201d y en el Pellegrini, el de \u201cPibas superpoderosas\u201d. El grupo del Buenos Aires se reuni\u00f3 durante el verano. El 8 de marzo marcharon separadas del Centro de Estudiantes (CENBA). Cosieron una bandera, montaron una intervenci\u00f3n art\u00edstica con m\u00e1s de 40 personas, convocaron a todas las pibas del Nacional. La \u00a0columna fue mayor a la del CENBA, de casi dos cuadras. \u201cFue un llamado de atenci\u00f3n: \u2018estamos calientes y somos muchas, ojo porque se les pudre\u2019\u201d, dice In\u00e9s, estudiante de quinto a\u00f1o. Poco despu\u00e9s crearon la cuenta de Instagram NoEsNoCNBA para recibir testimonios y denuncias.<\/p>\n<p>En el Pelle el proceso fue distinto. En 2016, en plena campa\u00f1a por la conducci\u00f3n del Centro de Estudiantes (CeCAP), una adolescente denunci\u00f3 una situaci\u00f3n de abuso que fue encubierta por el candidato a presidente. Hasta entonces eran pocas las listas que ten\u00edan una impronta feminista. La mayor\u00eda dud\u00f3 de su testimonio y ella dej\u00f3 la agrupaci\u00f3n. En 2016 y 2017 tuvieron una presidenta feminista, Ofelia Fern\u00e1ndez. En 2018, ni bien inici\u00f3 el ciclo lectivo, un grupo cre\u00f3 la cuenta NoesNo.Pelle en Instagram.<\/p>\n<p>Una, dos, tres, ochenta\u2026 Las denuncias fueron una verdadera hecatombe en las escuelas. Al principio, los escrachados eran marginados, a veces estigmatizados. Hubo angustia, desconcierto y enojos. Cambiaron las din\u00e1micas de las amistades, los grupos, el ambiente dentro y fuera de las aulas. Mientras tanto las chicas recibieron cr\u00edticas de las autoridades, los padres y las madres, los medios: \u201cNo hubo nadie que no nos haya bardeado\u201d, dice Julieta, quinto a\u00f1o del Nacional. Milena, tercer a\u00f1o, reconoce: \u201cNo sab\u00edamos c\u00f3mo tratarlo, nos sobrepasaba. La soluci\u00f3n que encontramos, la de excluir, no fue la mejor\u201d. Esta idea atraviesa los discursos de la totalidad de estudiantes y docentes entrevistados. Durante el proceso hubo un giro en el modo de tratar el problema, y, de manera colectiva, se acord\u00f3 frenar la marginaci\u00f3n de los pibes acusados. Lo que buscaban era modificar los t\u00e9rminos de los encuentros, desarmar conductas arraigadas en las din\u00e1micas de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Los testimonios inclu\u00edan acusaciones muy serias \u2013como una violaci\u00f3n- pero tambi\u00e9n escenas naturalizadas para las generaciones mayores \u2013por ejemplo, que un chico insista para recibir un beso, un \u201cpete\u201d o un polvo. Si bien las chicas identifican distintos niveles de gravedad en las acusaciones, no aplican un escrach\u00f3metro, que ser\u00eda \u201cesto se publica, esto no\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 no? Porque buscaban echar luz sobre las m\u00faltiples formas de la violencia y jerarqu\u00edas machistas que estaban aprendiendo. Y porque asumieron como postura pol\u00edtica sostener a cada compa\u00f1era que sintiera la necesidad de publicar un testimonio. Las chicas aprendieron a transitar una pr\u00e1ctica pol\u00edtica horizontal y emp\u00e1tica y, en sus grupos, debatieron las formas de gestionar las denuncias. Muchos varones se sumaron y apoyaron el proceso iniciado por las pibas.<\/p>\n<p><strong>Hablemos del poder<\/strong><\/p>\n<p>No es casual que los grupos Mujeres empoderadas y Pibas superpoderosas incorporen en su nombre la noci\u00f3n de poder. Ellas saben que se trata de alterar la desigual circulaci\u00f3n del poder entre los g\u00e9neros, \u00e9se que cala en las subjetividades de varones y de mujeres mientras que atraviesa las relaciones sociales y que, en estos \u00e1mbitos, se expresa de manera n\u00edtida en el terreno de la sexualidad y de la pol\u00edtica estudiantil.<\/p>\n<p>Cuando ellas dicen\u00a0<i>no es no<\/i>\u00a0rechazan las pr\u00e1cticas pero tambi\u00e9n las pedagog\u00edas que sostienen qui\u00e9n tiene derecho a desear y qui\u00e9n debe permanecer en un lugar pasivo, una l\u00f3gica sexual seg\u00fan la cual la virilidad se demuestra exhibiendo cantidad de levantes y la iniciativa femenina corre el riesgo de acarrear sanciones morales: ellos son \u201cganadores\u201d, ellas \u201cputas\u201d<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 en discusi\u00f3n es la divisi\u00f3n sexual del deseo, las relaciones de poder entre varones y mujeres, especialmente en los v\u00ednculos heterosexuales -casi no hubo denuncias por parte de disidencias y personas no binarias-. \u201cLleg\u00f3 un momento que nos dimos cuenta de que nos estaban usando como si fu\u00e9ramos un pedazo de carne. No era un chiste, no era c\u00f3modo para ninguna de nosotras, muchas compa\u00f1eras la pasaron mal\u201d, dice Julieta, quinto a\u00f1o del Nacional.<\/p>\n<p>Las pibas no s\u00f3lo denunciaron situaciones abusivas de sus pares. Adem\u00e1s, desmenuzaron el curr\u00edculo oculto: \u201cen el programa de los cinco a\u00f1os de literatura no hay ning\u00fan texto escrito por una mujer\u201d, leen las estudiantes del turno vespertino del CNBA en la entrega de medallas. \u201cEn cinco a\u00f1os de secundario estudiamos la Segunda Guerra Mundial entre cuatro y seis veces pero nunca nos mencionaron el movimiento sufragista\u201d, escribi\u00f3 Sof\u00eda Iris Dama en un ensayo para su \u00faltima materia en el Nacional. Ellas saben que la omisi\u00f3n de mujeres tambi\u00e9n es pedag\u00f3gica: educa acerca de cu\u00e1les son las voces y los temas \u201cimportantes\u201d.<\/p>\n<p>Desnaturalizan y rechazan las miradas y los comentarios lascivos de sus profesores. Cuestionan la modalidad ejercitada en los espacios pol\u00edticos escolares. Observan el modo de actuar de docentes y autoridades, se\u00f1alan los vac\u00edos indefendibles. \u201cEn la gesti\u00f3n que estaba el a\u00f1o pasado en el Pelle hab\u00eda un rector var\u00f3n, tres vicerrectores varones, una ESI que estaba totalmente desfinanciada, donde pusieron gente a dedo que no estaba capacitada en g\u00e9nero\u201d, dice Emilia, estudiante de cuarto a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>La organizaci\u00f3n feminista<\/strong><\/p>\n<p>En menos de un a\u00f1o Mujeres empoderadas y Pibas superpoderosas edificaron un organigrama repleto de \u201cravioles\u201d pero sin c\u00fapula ni jerarqu\u00edas, que expresa un manejo horizontal. Comparten entre sus principios la sororidad, el respeto por la palabra de las pibas y la certeza de que el machismo es una injusticia insostenible. La organizaci\u00f3n incluye:<\/p>\n<p>&#8211; Las\u00a0<b>cuentas privadas de Instagram \u201cNo es no\u201d.<\/b>\u00a0All\u00ed las chicas env\u00edan informaci\u00f3n y testimonios que pueden ser an\u00f3nimos o no y que pueden publicarse o no. Las cuentas son atendidas, gestionadas y respondidas por estudiantes voluntarias.<\/p>\n<p>&#8211; Los grupos de\u00a0<b>varones antipatriarcales<\/b>\u00a0apoyan a los pibes en lo que llaman la \u201cdeconstrucci\u00f3n\u201d, y procuran evitar su marginaci\u00f3n. La estrategia responde al cambio de perspectiva de 2018. \u201cSi hay una persona que replica ciertas violencias machistas que replicamos todes, no tendr\u00eda sentido marginarlo\u201d, dice Mar\u00eda, estudiante de segundo a\u00f1o del Pellegrini. Estos grupos se sostienen con un promedio de 30 a 40 estudiantes. En la \u00faltima reuni\u00f3n del a\u00f1o, los pibes del Pellegrini decidieron rebautizar al grupo y llamarlo \u201cespacio de masculinidades\u201d.<\/p>\n<p><b>&#8211; Listas de personas que \u201cincomodan\u201d<\/b>\u00a0en las fiestas, a quienes se le solicita que no asistan. Las chicas del Pelle dicen que si bien al principio result\u00f3 un mecanismo de marginaci\u00f3n, las din\u00e1micas fueron cambiando. La idea es atender la incomodidad de las pibas: una denuncia no impide el acceso a una fiesta a menos que a alguna chica le perturba esa presencia. Es un hilo muy delgado, s\u00ed.<\/p>\n<p><b>&#8211; Indicaciones para establecer cualquier tipo de contacto sexual:<\/b>\u00a0carteles que preparan para las fiestas con tinta fluo (\u201cmi cuerpo, mi decisi\u00f3n\u201d, \u201cno insistas\u201d, etc.) y cuelgan en paredes y columnas,\u00a0<i>flyers<\/i>\u00a0que circulan v\u00eda redes sociales, etc. Las reglas son: consenso y libertad. No se sanciona ninguna pr\u00e1ctica sexual, sino la falta de consentimiento. As\u00ed, se establecen nuevas normas en el terreno de la sexualidad donde la insistencia es acoso y el estado de \u201csemiinconsciencia\u201d no puede ser utilizado para el placer ajeno.<\/p>\n<p>&#8211; \u201c<b>Femipatrullas<\/b>\u201d para garantizar los cuidados durante las fiestas. Alumnas voluntarias se comprometen a no beber, circulan con un brazalete o una insignia luminosa, y buscan detectar posibles situaciones abusivas -forcejeos, insistencias, incomodidad de las chicas-. La estrategia funcion\u00f3 bien y ya no aparecen olas de denuncias despu\u00e9s de cada fiesta. Est\u00e1n revisando el nombre para abandonar la jerga militar y llamarse \u201cfemiayuda\u201d.<\/p>\n<p>&#8211; Las pibas contin\u00faan apostando a la\u00a0<b>pol\u00edtica estudiantil con perspectiva feminista<\/b>. Los presidentes del CENBA y del CeCAP fueron denunciados en 2018 y renunciaron. Asumieron dos mujeres, sus compa\u00f1eras de f\u00f3rmula que actuaban como vices. La mesa directiva del CENBA qued\u00f3 \u00edntegramente formada por mujeres. Cuando inicie el ciclo lectivo 2019 asumir\u00e1n dos nuevas presidentas.\u00a0\u201cEl lugar de los varones en la pol\u00edtica cambi\u00f3 y si bien ya hab\u00edan presidido el CeCAP Ofelia (Fern\u00e1ndez) y Anita (Minujin) era necesario que hubiera cada vez m\u00e1s pibas\u201d, se\u00f1ala Emilia, alumna de cuarto a\u00f1o del Pellegrini. Rodrigo, quinto a\u00f1o del CNBA, confirma esta idea: \u201cLa dirigencia del centro de estudiantes estaba en manos de varones. Cuando hab\u00eda una reuni\u00f3n de la mesa directiva con el rector, iban m\u00e1s varones y hablaban m\u00e1s. Terminaban siendo menos las pibas que ten\u00edan acceso a reunirse con las autoridades y a ser escuchadas.\u201d<\/p>\n<p>&#8211; Finalmente<b>,\u00a0<\/b>las chicas buscaron crear o\u00a0<b>fortalecer instancias institucionales\u00a0<\/b>dentro de la escuela. En el CER del Pellegrini (donde discuten graduadxs, docentes y estudiantes) se aprobaron consejer\u00edas de g\u00e9nero y se presentaron observaciones al Protocolo de atenci\u00f3n de violencia de g\u00e9nero que elabor\u00f3 la escuela y que deber\u00e1 implementarse a partir de 2019. Con este protocolo, se contar\u00e1 con un equipo externo liderado por una \u201creferente de g\u00e9nero\u201d concursada y seleccionada no por el CER \u2013como fue la propuesta estudiantil- sino por la futura rectora.<\/p>\n<p>Cuesta imaginar que frente a un movimiento tan contundente dentro de las escuelas\u00a0<b>el mundo adulto se mantuvo tan al margen como le fue posible<\/b>. \u201cEste es un quilombo del que no necesitamos ocuparnos\u201d, le dijo un profesor \u201cimportante\u201d a otra docente del Pellegrini, \u201cmientras el conflicto no corriera por canales institucionales, y que no se presentara frente a las autoridades, parec\u00eda que no ten\u00edan por qu\u00e9 intervenir\u201d. Hay quienes observan que despu\u00e9s del discurso de Mujeres y Disidencias las autoridades de ambos colegios notaron que lo que estaba sucediendo no se acotaba a la relaci\u00f3n entre pares, tambi\u00e9n cuestionaba las pr\u00e1cticas sexistas de profesores, preceptores, etc\u00e9tera. En el Nacional, apartaron de sus cargos a varias de las personas denunciadas. Pero no a todas.<\/p>\n<p><strong>Masculinidades interpeladas<\/strong><\/p>\n<p>\u201cNos formamos, nos gritamos, nos odiamos, lloramos, nacimos, matamos y morimos varias veces\u201d, escribi\u00f3 un alumno del Nacional en un ensayo. La experiencia del estudiantado, pero quiz\u00e1s especialmente la de los varones, disolvi\u00f3<i>\u00a0todo lo s\u00f3lido en el aire<\/i>. Para un var\u00f3n en plena formaci\u00f3n preuniversitaria s\u00f3lido parec\u00eda el camino trazado hacia la consolidaci\u00f3n de una masculinidad hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p>El No es no de las pibas deriv\u00f3 en un ciclo en el cual las reglas fueron imaginadas, establecidas, implementadas y fiscalizadas por ellas. Los varones buscaron comprender, reflexionar y desandar sus rasgos machistas, hasta ayer imperceptibles. Algunos se vincularon de manera activa y apoyaron a las pibas, otros rechazaron este sistema y, enfurecidos, declararon que las \u201cfeministas le arruinaron la vida\u201d, o deprimidos, se aislaron de sus c\u00edrculos y hasta cambiaron de colegio.<\/p>\n<p>Al principio, el problema era virulento en su manifestaci\u00f3n, pero acotado en su foco: los pibes acusados. \u201cHab\u00eda discusiones sobre qu\u00e9 hac\u00edan sus amigos, si segu\u00edan si\u00e9ndolo, si ten\u00edan que hablar con ellos para que cambiaran\u201d, cuenta Rodrigo, estudiante del Nacional. En un segundo momento, mientras crec\u00eda el caudal de denuncias y escraches, la estrategia de los colectivos feministas cambi\u00f3. Las chicas pidieron a los varones que leyeran los testimonios para observar con qu\u00e9 frase, con qu\u00e9 situaci\u00f3n pod\u00edan identificar alg\u00fan comportamiento propio. \u201cHubo\u00a0miedo. Todos ten\u00edamos amigos denunciados y adem\u00e1s est\u00e1 lo de ver un escrache y sentirse identificado y pensar en lo que le pod\u00eda tocar a uno. No todos fueron escrachados, no todas las cosas est\u00e1n denunciadas\u201d,\u00a0agrega Rodrigo. Muchos varones se sintieron identificados y la probabilidad de ser el siguiente acusado era un fantasma cada vez m\u00e1s presente.<\/p>\n<p>\u201cLas denuncias de las pibas son espejos para los pibes\u201d, dice Francisco, uno de los ochenta estudiantes denunciados del Nacional, que termin\u00f3 quinto en 2018. \u201cEl escrache tuvo un momento fuerte de choque, de decir \u201c<i>uy, estoy solo, todo el mundo sabe \u00e9sto o lo otro<\/i>\u201d, pero tambi\u00e9n creo que si no me pasaba eso, si ella no denunciaba, yo no iba a poder ponerle otro lente a la violencia machista que hab\u00eda ejercido. Ella me dio una mirada sobre m\u00ed en su momento, con las cosas malas, sobre la concepci\u00f3n que tiene uno de la sexualidad y de c\u00f3mo uno se para desde una posici\u00f3n de poder en el momento de relacionarse sexualmente con alguien\u201d. El desaf\u00edo fue aceptar ese espejo y aprender a mirarse con otros ojos, con ojos feministas.<\/p>\n<p><strong>Eso que llaman deconstrucci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El cambio de enfoque que atravesaron las chicas durante 2018 atenu\u00f3 la condena social y la marginaci\u00f3n de pibes particulares para trabajar sobre las transformaciones subjetivas propias y de los varones. Buscaron revisar \u201clas actitudes y pensamientos machistas que est\u00e1n tan naturalizados\u201d, dice Nahuel, segundo a\u00f1o del Pelle. Esto es: desandar las masculinidades forjadas a partir de un sustrato jer\u00e1rquico frente a otras identidades, comprender emp\u00e1ticamente el dolor ajeno, pedir perd\u00f3n y renunciar a determinada posici\u00f3n de poder. A este ejercicio lo llaman\u00a0<i>deconstrucci\u00f3n<\/i>, y con ello vuelven cotidiano un concepto acu\u00f1ado por Jacques Derrida y popularizado en la teor\u00eda feminista a partir de las lecturas de Judith Butler. La deconstrucci\u00f3n se instala a modo de imperativo \u00e9tico, cambio de posici\u00f3n y condici\u00f3n de posibilidad para recuperar v\u00ednculos erosionados.<\/p>\n<p>Esta noci\u00f3n, que conlleva la posibilidad de aprendizaje, es la llave para replantear las categor\u00edas con las cuales las chicas se manejaron (un chico\u00a0<i>es<\/i>\u00a0<i>abusador<\/i>) y pasar a comprender que alguien puede\u00a0<i>tener<\/i>\u00a0<i>conductas abusivas<\/i>\u00a0y que puede transformarlas, seg\u00fan la distinci\u00f3n de Susana Topolesi. Los varones tambi\u00e9n lo experimentaron como un cambio en su relaci\u00f3n con las chicas y consigo mismos.<\/p>\n<p>\u201cNosotros estamos muy armaditos y la deconstrucci\u00f3n es entender eso que fue construido adentro tuyo (por otros) pero que vos mismo deconstru\u00eds. Deconstruirlo no es solamente romperlo sino que es sacar parte por parte y entender: esto viene de ac\u00e1, esto viene de ac\u00e1, esto viene de ac\u00e1 y esto viene de ac\u00e1\u201d, describe Francisco.<\/p>\n<p>En los casos en los que se acusa a un militante, el tratamiento tiene particularidades, cuenta Nahuel. Algunas organizaciones pol\u00edticas aprobaron protocolos para no encubrir ni excluir a los denunciados. El desaf\u00edo es acompa\u00f1ar la deconstrucci\u00f3n \u201cpara cambiar esa sociedad patriarcal y machista, y se empieza cambiando desde la misma persona\u201d, explica Nacho, compa\u00f1ero de militancia de Nahuel en el Pelle.<\/p>\n<p>Los varones son conscientes que todo esto representa un profundo cambio generacional, que consideran positivo: \u201cSi los adultos se pusieran a revisar encontrar\u00edan m\u00e1s cosas que nosotros. Nosotros nos enteramos de cosas que hicimos entre los 13 y los 17. Son cuatro a\u00f1os de maduraci\u00f3n sexual para revisar. Son cosas que nosotros no sab\u00edamos hace seis meses, menos las van a saber ellos, que tienen muchos m\u00e1s a\u00f1os para revisar.\u201d<\/p>\n<p><strong>La soledad frente a un espejo roto<\/strong><\/p>\n<p>Los varones que asumieron el desaf\u00edo de mirarse en el espejo de las denuncias publicadas por sus compa\u00f1eras hicieron un esfuerzo importante para reconocer sus privilegios e intentar desarticularlos. No lo hicieron solos, contaron con el sost\u00e9n de sus amigos, de amigas feministas, a veces de terapeutas y de novias, de sus familias y, eventualmente, de alg\u00fan referente de la escuela. No lo hicieron solos, pero s\u00ed de manera individual.<\/p>\n<p>\u201cAl ser piba no es f\u00e1cil pero te encontr\u00e1s con un movimiento de manos abiertas, que est\u00e1 para escucharte, contenerte, charlar, re\u00edr, llorar. Si sos pibe est\u00e1 menos resuelto cu\u00e1l es la salida. Ten\u00e9s muchas pibas que te dicen qu\u00e9 es lo que ten\u00e9s que hacer, qu\u00e9 es lo que no y que a veces se contradicen entre s\u00ed. Se vuelve un proceso muy individual, el triple de dif\u00edcil. Por eso hay gente que apuesta a que exista varones antipatriarcales\u201d, explica Emilia, estudiante del Pellegrini.<\/p>\n<p>Semejante proceso de reflexi\u00f3n, profundo y vertiginoso, fue pr\u00e1cticamente abandonado a su suerte en las escuelas exploradas. Es decir: a la capacidad y los recursos \u2013subjetivos y de su contexto particular- de cada chico acusado. Las chicas intentaban ayudar a deconstruir las actitudes machistas de sus compa\u00f1eros, pero esa tarea, por buena voluntad que acarree, no puede sostenerse exclusivamente en ideas y solidaridad. Requiere de un conjuinto de capacidades y ellas mismas reconocen que \u201cno estaban preparadas\u201d. Francisco se acerc\u00f3 a dos personas dentro de la escuela, un psic\u00f3logo y una profesora. No buscaba complicidad ni que le dijeran que las chicas est\u00e1n locas, se hab\u00eda propuesto mirar dentro de s\u00ed: \u201cNo fui al departamento de orientaci\u00f3n al estudiante (DOE) porque sab\u00eda que en muchos casos los hab\u00edan tratado muy mal. Busqu\u00e9 a la gente que entend\u00eda el tema\u201d.<\/p>\n<p><strong>La sexualidad despu\u00e9s del escrache<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfSe fund\u00f3 un movimiento puritano a partir de la ola feminista de las j\u00f3venes? \u00bfYa no asisten a fiestas juntos, no se besan, no se excitan, no est\u00e1n m\u00e1s los pibes con las pibas? Nada de eso.\u00a0Algunos se preguntan c\u00f3mo hacer, otros aseguran que\u00a0lo que hay son nuevas formas de encuentro en las cuales el concepto nodal es el consentimiento. Y eso no excluye el juego, la creatividad ni el placer\u2026 de ambas partes.<\/p>\n<p>\u201cPara el levante hay lista de instrucciones, por lo menos para los encuentros m\u00e1s casuales, los que se producen en fiestas. Ah\u00ed el discurso es bastante f\u00e9rreo: hay que preguntar desde te puedo dar un beso y cualquier evoluci\u00f3n que pueda haber y esperar un s\u00ed expl\u00edcito. Se condena, por ejemplo, darle un beso a una chica que te dijo que no sab\u00eda. Fuera de eso es bastante parecido: cuando no son encuentros casuales entra m\u00e1s la particularidad de cada pareja\u201d, cuenta Rodrigo, del Nacional.<\/p>\n<p>\u00bfEsta reglamentaci\u00f3n no enfr\u00eda los encuentros? \u00bfNo se pierde la espontaneidad? Los chicos y chicas aseguran que no, que m\u00e1s bien genera confianza. Aprendieron a disfrutar de nuevas pautas y las preguntas tambi\u00e9n forman parte del juego er\u00f3tico. \u201cUno da por sentado que en esto de estar con alguien hay mucho de lenguaje corporal, y se piensa que el consenso te la baja, pero es necesario que haya un consentimiento expl\u00edcito porque hay un mont\u00f3n de cosas culturales que nos hacen malinterpretar esas situaciones y es un momento de replantearnos todo eso, y tambi\u00e9n, c\u00f3mo amamos\u201d, dice Emilia.<\/p>\n<p>Mucho del chamuyo empieza en las redes, coinciden varios. En v\u00edsperas de una fiesta, un chico o una chica tuitea: \u201cFav y te digo con qui\u00e9n te veo\u201d. Y como comentario, arriesga posibles encuentros: \u201cte veo Luc\u00eda G. con Pablito \u00c1.\u201d, arrobando a ambos. Si Luc\u00eda y Pablito tienen ganas de estar, favean el comentario y as\u00ed se agendan posibles besos\u2026 sino, lo dejan pasar. Quien publica puede usar su tuit para proponer, entonces comenta: \u201cyo con fulano o fulana\u201d, y espera respuesta. Tambi\u00e9n se crean encuestas. En Instagram, por ejemplo, publican una foto de alguien, arman una encuesta y escriben \u201cpintan esos besos\u201d. Si la persona le quiere dar un beso, contesta, si no, no.<\/p>\n<p>El feminismo centennial se superpone a la l\u00f3gica de las redes sociales: Twitter e Instagram no s\u00f3lo son medios para dar testimonios de situaciones inc\u00f3modas, tambi\u00e9n para jugar, chamuyar, levantar, avivar el fuego y armar otras formas \u201cprevias\u201d a las fiestas. Cuando se encuentren las preguntas se repiten: \u201cche, \u00bfte puedo dar un beso?\u201d. Ya no da que alguien te \u201ctire la boca\u201d sin que medie un s\u00ed expl\u00edcito y, como instalaron las pibas, \u201cel consentimiento es reversible\u201d.<\/p>\n<p>Las chicas tambi\u00e9n invitan a salir a los pibes, preguntan si pueden besar -o lo que derive a partir de all\u00ed-. As\u00ed, erosionan (por lo menos, en esta comunidad) muchas de las normas impl\u00edcitas de la sexualidad entre personas de distinto sexo\/g\u00e9nero, y surgen formas m\u00e1s democr\u00e1ticas que articulan libertad y consenso.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00eda haber sido diferente?<\/strong><\/p>\n<p>Cuando todo comenz\u00f3, las chicas llevaban las de perder. Los adultos y adultas las cuestionaban: \u201c\u00bfno te das cuenta de que le cagas la vida?\u201d. Utilizaban met\u00e1foras extremas para calificar sus m\u00e9todos -comparaban su accionar con los grupos de tareas de la dictadura, hablaban de \u201ccaza de brujas\u201d- o simplemente miraban para otro lado. Sus compa\u00f1eros pon\u00edan en duda sus testimonios: \u201cLo admito con mucha verg\u00fcenza: a la primera piba que denunci\u00f3 no le cre\u00edmos. Hubo un per\u00edodo largu\u00edsimo de poner en duda su denuncia, fue algo bastante parecido a encubrir\u201d, recuerda Rodrigo, exmilitante del CENBA.<\/p>\n<p>Hacer p\u00fablicas las denuncias y sostener \u201cyo te creo, hermana\u201d fue necesario en un \u00e1mbito que invalidaba sus voces y que planteaba soluciones cosm\u00e9ticas o el apriete a las mismas pibas. As\u00ed funcionan las jerarqu\u00edas de g\u00e9nero: sus hilos invisibles naturalizan la desigualdad, y la palabra de las mujeres (y otros colectivos discriminados) se desoye o cuestiona.<\/p>\n<p>Ahora bien, si pensamos que un espacio democr\u00e1tico para la resoluci\u00f3n de conflictos supone reglas acordadas entre el conjunto de las personas involucradas \u00bfpor qu\u00e9 las chicas definieron las reglas con poca participaci\u00f3n de los pibes? \u00bfPuede un espacio horizontal y democr\u00e1tico correr el riesgo de volverse autoritario? Estos interrogantes me atravesaron durante buena parte de las conversaciones que mantuve. No hay respuestas cerradas. \u201cFue la experiencia de cambio que ellos encontraron, por lo cual es v\u00e1lido, lo que no quiere decir que sea la soluci\u00f3n\u201d, dice una profesora del Pelle. Quiz\u00e1s sea aqu\u00ed donde el acompa\u00f1amiento del mundo adulto hubiera sido (ser\u00eda) clave, para construir respuestas colectivas, \u201csin acallar ni desoir las voces de las j\u00f3venes\u201d (en palabras de Brawer y Lerner), aliviar los niveles de sufrimiento que cundieron en estas escuelas y facilitar aprendizajes a partir de una experiencia completamente novedosa.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el mundo adulto y la conducci\u00f3n de las escuelas dif\u00edcilmente pod\u00edan ofrecer un espacio para acompa\u00f1ar las demandas de las chicas por estar sumergidos en la superposici\u00f3n de \u201cuna l\u00f3gica adultoc\u00e9ntrica, otra l\u00f3gica patriarcal sexista y una l\u00f3gica facciosa, de intrigas palaciegas, de luchas de poder por los cargos, el prestigio propias de estas escuelas\u201d, dice una profesora del Nacional.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, la intervenci\u00f3n institucional se limit\u00f3 a cambiar a lxs chicxs de turnos o de divisiones para que no compartieran aulas e indicar la atenci\u00f3n del DOE. Al no haber una pol\u00edtica clara, hubo variaciones seg\u00fan los casos, las familias, los y las tutores\/as a cargo de los grupos, etc. \u201cLa pol\u00edtica fue no ocuparse demasiado, no abrir el debate, no acordar con el equipo de orientaci\u00f3n, y eso gener\u00f3 bastante malestar\u201d, cuenta una tutora del Pellegrini. La inoperancia fue tan profunda que ni siquiera se crearon \u201cespacios para contener a los pibes ni para trabajar con el curso entero sobre v\u00ednculos y emociones\u201d, dice una profesora del mismo colegio. El ensimismamiento produce islas que clausuran toda posibilidad de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00eda haber sido distinta la actuaci\u00f3n de las autoridades? La respuesta es un s\u00ed rotundo. En ambos colegios hay docentes especializadas en ESI que nunca fueron convocadas por las autoridades. Ninguna de las escuelas alent\u00f3 la creaci\u00f3n de espacios de resoluci\u00f3n de conflictos que incluyeran a varones, mujeres y disidencias, ni cont\u00f3 con la participaci\u00f3n activa del estudiantado para dise\u00f1ar e implementar acciones. Las respuestas fueron escasas y tard\u00edas. La contenci\u00f3n, nula.<\/p>\n<p>Los y las docentes que entrevist\u00e9 coinciden en que el problema central en la actuaci\u00f3n de la conducci\u00f3n se arraiga en la concepci\u00f3n que se tiene sobre el alumnado. \u201cCuando la escuela piensa las intervenciones, siempre las piensa de arriba hacia abajo: les vamos a decir lo que tienen que hacer desde un juicio: \u201custedes se equivocaron\u201d y \u201cnosotros adultos sabemos qu\u00e9 hacer\u201d. Las dos afirmaciones son falsas: ni los adultos sabemos qu\u00e9 hacer ni ellos necesariamente se equivocaron\u201d, analiza una docente del Pellegrini.<\/p>\n<p>Esta perspectiva anula cualquier espacio de reflexividad por parte del mundo adulto. Un docente del Nacional sostiene que la mirada de s\u00ed mismos como la \u201cexcelencia acad\u00e9mica\u201d obnubila cualquier posibilidad de revisi\u00f3n de las propias pr\u00e1cticas y acompa\u00f1amiento a las trayectorias estudiantiles. Ni siquiera habilita la actualizaci\u00f3n pedag\u00f3gica agrega un colega suyo. \u201cLa escuela se considera al margen de conocer y aplicar leyes fundamentales, como las de educaci\u00f3n nacional, la de ESI, la de protecci\u00f3n integral de los derechos de ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes. El DOE se planta en una mirada soberbia, del tipo \u201cno hay nada para decirles a los docentes\u201d.<\/p>\n<p>Un reducido grupo de docentes autoconvocados del Buenos Aires redact\u00f3 una declaraci\u00f3n en la cual iluminaban como problema central la violencia institucional que oper\u00f3 durante todo el proceso, la falta de escucha y de respeto por lxs estudiantes, la necesidad de construir canales de comunicaci\u00f3n efectivos. En el Pellegrini, unas 15 docentes convocaron a las j\u00f3venes y armaron un grupo de g\u00e9nero interclaustros en el cual debaten, acompa\u00f1an y comparten literatura feminista. Son docentes que buscaron posicionarse frente al conflicto, acompa\u00f1ar la reflexi\u00f3n, intervenir con sus propias herramientas; mientras muchos y muchas criticaron el accionar de las pibas y bajaron l\u00ednea colocando sus propias experiencias como ejemplo.<\/p>\n<p>\u201cLas chicas se est\u00e1n replanteando c\u00f3mo establecer las relaciones entre g\u00e9neros y nosotros \u00bfdesde d\u00f3nde podemos hablarles? Como si tuvi\u00e9semos experiencias liberadoras para ense\u00f1ar, \u00a1por favor, todo lo contrario! Los adultos tenemos que llamarnos a recato, escuchar con un criterio muy amplio y acompa\u00f1ar con un riesgo grande de equivocarnos junto a ellos\u201d, admite una profesora del Pelle.<\/p>\n<p>Muy avanzado el a\u00f1o, en el Nacional crearon una oficina de g\u00e9nero para recibir denuncias y contrataron a un equipo especializado en psicolog\u00eda y g\u00e9nero para realizar talleres externos con toda la comunidad. En el Pellegrini, realizaron jornadas de ESI y aprobaron un Protocolo para la gesti\u00f3n de las denuncias (la implementaci\u00f3n est\u00e1 pendiente). Estas acciones fueron importantes pero es dif\u00edcil imaginar que semejante revoluci\u00f3n se resuelva mediante la atenci\u00f3n de casos particulares (\u00a1como si fueran pocos!) y de talleres sin sost\u00e9n en el tiempo. Las escuelas cuentan con un protocolo aprobado por la UBA para las escuelas preuniversitarias. Cuando fue la entrega de medallas en el Nacional, las autoridades compartieron tres cuentas de mail de la UBA donde se pod\u00edan radicar denuncias. In\u00e9s, estudiante del colegio, se\u00f1ala que una era falsa, en la otra hab\u00eda una respuesta autom\u00e1tica prometiendo contacto a los 5 d\u00edas (lo que nunca sucedi\u00f3), y en la tercera, directamente no respond\u00edan.<\/p>\n<p>Mientras tanto, fueron las mismas estudiantes quienes replantearon su accionar, mejoraron sus pr\u00e1cticas y fortalecieron los canales de interlocuci\u00f3n con los varones. Organizadas y movilizadas volvieron una y otra vez sobre sus estrategias y ajustaron algunas de estas intervenciones. En enero de 2019, varixs estudiantes entrevistadxs hablan de la necesidad de dejar de lado la metodolog\u00eda del escrache, sin abandonar el objetivo que lo impuls\u00f3.<\/p>\n<p>En cuanto a m\u00ed, en m\u00e1s de 20 a\u00f1os de trabajo sobre g\u00e9neros, masculinidades y educaci\u00f3n sexual, es la primera vez que observo una comunidad que atraviesa un proceso de reflexividad (y deconstrucci\u00f3n) como lo hizo buena parte del estudiantado de estas escuelas. Los costos fueron altos, s\u00ed, pero all\u00ed radica la responsabilidad y el desaf\u00edo de los adultos. Estar a la altura del proceso exige escuchar a las pibas y a los pibes, correrse de la propia experiencia, reconocer una transformaci\u00f3n de modos de vivir y niveles de autonom\u00eda que nada tienen que ver con nuestra adolescencia. Se trata de acompa\u00f1ar, contener y facilitar la creaci\u00f3n de respuestas colectivas. Sin olvidar que hay protocolos para seguir, equipos para formar, educaci\u00f3n sexual para implementar y derechos para respetar.<\/p>\n<p><strong>Los consejos de lxs pibxs<\/strong><\/p>\n<p>Las chicas y los chicos analizan con detalle la acci\u00f3n del mundo adulto. Algunas recomendaciones a la conducci\u00f3n de sus escuelas surgen al percibir que esos adultos est\u00e1n ensimismados en sus l\u00f3gicas pol\u00edticas y atemorizados por falta de empat\u00eda. Insisten en la necesidad de crear respuestas de manera colectiva, incluyendo las propuestas, las voces y las perspectivas del alumnado.<\/p>\n<p>\u201cLa escuela nos qued\u00f3 vieja -aseguran lxs pibxs-. El sistema sigue siendo patriarcal y el colegio es una instituci\u00f3n del sistema. El \u00fanico aspecto vanguardista que tiene son sus estudiantes.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/revistaanfibia.com\/cronica\/del-escrache-la-pedagogia-del-deseo\/\">Revista Anfibia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Feminismo estudiantil Cuando su novio lleg\u00f3 a buscarla, Malena se despert\u00f3 sobresaltada. Hab\u00eda sido una noche de fiesta en casa de un compa\u00f1ero del Nacional Buenos Aires. Se emborracharon. A la madrugada se desplom\u00f3 en un sill\u00f3n, se qued\u00f3 dormida, no so\u00f1\u00f3. 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