{"id":32841,"date":"2019-03-09T17:38:09","date_gmt":"2019-03-09T20:38:09","guid":{"rendered":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/?p=32841"},"modified":"2019-09-02T19:34:04","modified_gmt":"2019-09-02T22:34:04","slug":"el-mar-proceloso-del-feminismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/el-mar-proceloso-del-feminismo\/","title":{"rendered":"El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?<\/strong><\/h3>\n<p>El feminismo ha sabido construir su historia a trav\u00e9s de la elaboraci\u00f3n de una genealog\u00eda de luchas intergeneracionales. La met\u00e1fora de las olas aparece siempre en el relato de esta historizaci\u00f3n, aunque no sin algunas dificultades. \u00bfCu\u00e1les son las olas feministas? \u00bfC\u00f3mo se definen? \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos? \u00bfPor qu\u00e9 hablamos de olas? \u00bfA qui\u00e9n se le ocurri\u00f3? En este art\u00edculo me propongo repasar un poco la historia de la met\u00e1fora de las \u201colas\u201d que historizan el<a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/feminismo-vivo-en-las-villas\/\"> feminismo<\/a> y a reflexionar sobre si de hecho es necesario o no que la sigamos usando como categor\u00eda de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Por\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/daniladebingen?lang=en\">Danila Su\u00e1rez Tom\u00e9<\/a><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La met\u00e1fora mar\u00edtima como periodizaci\u00f3n de la genealog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo con\u00a0Constance Grady, el uso del t\u00e9rmino \u201colas\u201d se remonta a 1968, cuando la periodista Martha Weinman Lear escribi\u00f3 un art\u00edculo para el New York Times que se llam\u00f3 \u201cThe Second Feminist Wave\u201d (la segunda ola feminista). Con ese t\u00edtulo, Weinman Lear intentaba condensar en una imagen el resurgimiento masivo del movimiento feminista en los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, luego del silencio transcurrido durante el periodo de las dos guerras mundiales del siglo XX. En un mismo movimiento categorizador, la periodista estadounidense declaraba al movimiento de las sufragistas como una \u201cprimera ola\u201d, estableciendo una continuidad en la lucha por los derechos de las mujeres con dos grandes picos de intensidad. De cualquier modo es importante aclarar que, aunque solemos utilizar la met\u00e1fora de las olas para hablar de la historia del feminismo en general,\u00a0<strong>la periodizaci\u00f3n m\u00e1s extendida sobre las olas del feminismo no es tanto una representaci\u00f3n del feminismo mundial, sino m\u00e1s bien del feminismo de Estados Unidos<\/strong>.<\/p>\n<p>En la etapa del feminismo definida como \u201cprimera ola\u201d las representantes son las sufragistas. Esta etapa se identifica con las demandas por la inclusi\u00f3n de las mujeres en los derechos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y educacionales, y tiene como hito fundamental la conquista del derecho al voto femenino. El feminismo identificado con la \u201csegunda ola\u201d, tambi\u00e9n conocido como \u201cfeminismo radical\u201d, surge reci\u00e9n hacia fines de los a\u00f1os 60 y se extiende bajo el lema de \u201clo personal es pol\u00edtico\u201d. Esta etapa marca el comienzo de una fuerte reflexi\u00f3n colectiva sobre las ra\u00edces profundas del patriarcado y la necesidad de la liberaci\u00f3n de la mujer de la opresi\u00f3n patriarcal. Fue la lucha por el derecho al aborto la que articul\u00f3, mayoritariamente, la presencia de las mujeres en las calles en esa \u00e9poca. El caso Roe v. Wade de 1973 fue el hito de la segunda ola en Estados Unidos, a partir del cual la Corte Suprema de los Estados Unidos despenaliz\u00f3 el aborto inducido.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-9749\" src=\"http:\/\/economiafeminita.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Foto-2.jpg\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" srcset=\"http:\/\/economiafeminita.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Foto-2.jpg 600w, http:\/\/economiafeminita.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Foto-2-300x179.jpg 300w, http:\/\/economiafeminita.com\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Foto-2-450x268.jpg 450w\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><figure id=\"attachment_40829\" aria-describedby=\"caption-attachment-40829\" style=\"width: 648px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-40829\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Olas.jpg\" alt=\"El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?\" width=\"648\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Olas.jpg 648w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Olas-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 648px) 100vw, 648px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-40829\" class=\"wp-caption-text\">El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?<\/figcaption><\/figure><\/figure>\n<p>Durante el feminismo de la segunda ola, el movimiento de mujeres y el feminismo funcionaban en lo <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/es-dificil-encontrar-una-feminista-en-un-partido-de-derecha-porque-el-feminismo-es-revolucionario\/\">pol\u00edtico<\/a> como sin\u00f3nimos, puesto que el feminismo radical hab\u00eda teorizado con profundidad sobre la idea de mujer \u2014cisg\u00e9nero\u2014 como una clase oprimida sexual y reproductivamente, que deb\u00eda ser liberada del yugo patriarcal. De este modo, \u201cla mujer\u201d se constitu\u00eda, naturalmente, en el sujeto \u00fanico del feminismo. Sin embargo, esta idea luego fue puesta en cuesti\u00f3n, en primer lugar, por mujeres negras, lesbianas y socialistas, entre otras, quienes se\u00f1alaban que \u201cla mujer\u201d del sujeto del feminismo ten\u00eda un fuerte componente homogeneizante: usando un ideal un\u00edvoco de \u201cmujer\u201d, se universalizaban las realidades de las mujeres blancas, anglosajonas y educadas que poco ten\u00edan que ver con la de tantas otras mujeres.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, y en segundo lugar, el feminismo radical fue puesto en cuesti\u00f3n por la teor\u00eda\u00a0<em>queer<\/em>\u00a0y el movimiento LGBT+. Desde all\u00ed se desestabiliz\u00f3 la idea misma de \u201cla mujer\u201d como sujeto exclusivo del feminismo, abriendo el espacio para que se visibilicen dentro de la lucha feminista otras subjetividades que tambi\u00e9n se encuentran en desventaja dentro del sistema jerarquizado de g\u00e9nero que conforma nuestra sociedad. La propia noci\u00f3n de \u201cidentidad de g\u00e9nero\u201d, entonces, pas\u00f3 a ser un problema a la vez te\u00f3rico y existencial, y el binarismo mujer-var\u00f3n, que no hab\u00eda sido problematizado por el feminismo radical de la segunda ola, se explicita como un determinante m\u00e1s a abolir en la pol\u00edtica sexual.<\/p>\n<p>La irrupci\u00f3n de la voz de la diversidad dentro del movimiento de mujeres, por lo tanto, hizo expl\u00edcito, en primer lugar, que<strong>\u00a0no es posible hablar de \u201cla mujer\u201d sino que es necesario hablar de \u201clas mujeres\u201d<\/strong>, para evitar universalizaciones que oculten las diferencias entre las propias mujeres, y que, en segundo lugar, no son s\u00f3lo quienes se identifican como \u201cmujeres\u201d quienes padecen las consecuencias de las normas del g\u00e9nero, ni s\u00f3lo son \u201cmujeres\u201d quienes la sociedad define como tales, en base a la interpretaci\u00f3n de su genitalidad o alg\u00fan otro rasgo biol\u00f3gico. A partir de ese momento, el feminismo no s\u00f3lo dej\u00f3 de ser sin\u00f3nimo del \u201cmovimiento de mujeres\u201d, abarcando m\u00faltiples identidades como lesbianas, travestis, trans y personas no binarias, sino que tampoco se pudo nombrar m\u00e1s en singular.\u00a0<strong>Hoy en d\u00eda hablamos de \u201clos feminismos\u201d.<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La tercera ola en la transici\u00f3n del siglo XX al siglo XXI<\/strong><\/p>\n<p>Esta explosi\u00f3n del feminismo en m\u00faltiples modalidades de feminismos abre la llamada \u201ctercera ola\u201d que, en general, es caracterizada por las feministas estadounidenses como una ola de dispersi\u00f3n y estancamiento del feminismo, e incluso como una etapa de cierta apat\u00eda por parte de la juventud hacia el movimiento. Las feministas comenzaron a ser vistas socialmente, pero particularmente por mujeres j\u00f3venes, como mujeres \u201caburridas\u201d, de otra \u00e9poca, que \u201codiaban a los hombres\u201d y oprim\u00edan deseos y conductas de las propias mujeres. As\u00ed surgen los planteos y activismos \u201cpostfeministas\u201d, a modo de reacci\u00f3n a lo que consideraban que eran discursos moralistas y contrarios a la liberaci\u00f3n. Sin embargo, a pesar de esta suerte de estancamiento en el que coinciden numerosas te\u00f3ricas y activistas, la tercera ola del feminismo estadounidense tiene un hito distintivo en el caso de Anita Hill en 1991.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32854\" aria-describedby=\"caption-attachment-32854\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32854 size-medium\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-3-705x397-300x169.jpg\" alt=\"El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-3-705x397-300x169.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-3-705x397.jpg 705w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-32854\" class=\"wp-caption-text\">El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?<\/figcaption><\/figure>\n<p>Anita Hill es una abogada y profesora estadounidense que en 1991 acus\u00f3 a Clarence Thomas, entonces candidato a la Corte Suprema de los Estados Unidos, de haberla acosado sexualmente cuando era su supervisor. Este fue un caso de enorme relevancia en la historia norteamericana, puesto que gener\u00f3 atenci\u00f3n p\u00fablica sobre el problema del acoso sexual en el \u00e1mbito laboral, adem\u00e1s de una oleada de denuncias contra hombres poderosos. De acuerdo con\u00a0Constance Grady, el clima de revuelo y vientos de cambio fue tal, que 1992 fue declarado el \u201ca\u00f1o de las mujeres\u201d luego de que 24 mujeres fueran elegidas como representantes en el Congreso y el Senado.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 20 a\u00f1os despu\u00e9s, Estados Unidos se encuentra en un escenario similar que ha generado un nuevo \u201ca\u00f1o de las mujeres\u201d: los movimientos\u00a0<em>Me Too<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Time\u2019s Up<\/em>, las denuncias al productor cinematogr\u00e1fico\u00a0Harvey Weinstein\u00a0y al juez entonces candidato a la Corte Suprema\u00a0Brett Kavanaugh, volvieron a poner sobre la escena el problema irresuelto del acoso y abuso sexual en el \u00e1mbito laboral. Al mismo tiempo, la victoria de Donald Trump \u00a0gener\u00f3 un estado de alarma con respecto a los derechos de las mujeres y disidencias, lo cual impuls\u00f3 la masiva Women\u2019s March de 2017. Los discursos feministas se multiplican en las entregas de premios del mundo art\u00edstico, y 2019 se convirti\u00f3 en el a\u00f1o en el cual el Congreso de los Estados Unidos tiene un n\u00famero r\u00e9cord de mujeres ocupando bancas.<\/p>\n<p><strong>El rasgo peculiar y novedoso de esta etapa es la articulaci\u00f3n de las demandas y las acciones\u00a0<\/strong><strong><em>online<\/em><\/strong><strong>, a trav\u00e9s de foros, redes sociales y la utilizaci\u00f3n de\u00a0<\/strong><strong><em>hashtags<\/em><\/strong>. Es por ello que algunas te\u00f3ricas y activistas consideran que, a partir del surgimiento del ciberfeminismo, la tercera ola ha dado paso definitivo a una \u201ccuarta ola\u201d, signada por las nuevas tecnolog\u00edas y las posibilidades de socializaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de informaci\u00f3n que traen consigo. Sin embargo, esta idea no surge sin controversia, puesto que la transici\u00f3n entre ambas olas y los hitos definitorios de cada una no son tan claros como en las olas anteriores. Existen quienes sostienen que la cuarta ola todav\u00eda no existe, puesto que el movimiento\u00a0<em>Me Too<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Time\u2019s Up<\/em>\u00a0son, efectivamente,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.infobae.com\/america\/eeuu\/2018\/12\/09\/cinzia-arruza-las-mujeres-son-las-que-estan-enfrentando-el-ascenso-de-la-extrema-derecha-en-todo-el-mundo\/\">la cresta de la tercera<\/a>. Y tambi\u00e9n existen quienes sostienen que ya no es posible seguir hablando de olas, puesto que al diversificarse el feminismo en m\u00faltiples feminismos, no se puede hablar de una misma lucha en un sentido monol\u00edtico.<\/p>\n<p>Ahora bien,<strong>\u00a0si hay algo que se encuentra ausente en estos relatos geneal\u00f3gicos del feminismo estadounidense, es la visi\u00f3n perif\u00e9rica<\/strong>.\u00a0Pilar Rodr\u00edguez Mart\u00ednez\u00a0ha acu\u00f1ado el concepto de \u201cfeminismos perif\u00e9ricos\u201d para englobar algunos de los planteamientos realizados en el marco de lo que se denomina \u201cfeminismos postcoloniales\u201d o \u201cfeminismos del tercer mundo\u201d. En estos feminismos las categor\u00edas de sexo, clase, raza o etnicidad se encuentran en una relaci\u00f3n particular, que no hab\u00eda estado presente en el feminismo (blanco) de la segunda ola. Estos feminismos se articulan, m\u00e1s bien, en luchas interseccionales en donde se imbrican diversas categor\u00edas de la diferencia, que dan como resultado expresiones m\u00e1s diversas y complejas del feminismo. Adem\u00e1s, estos feminismos no necesariamente encuentran en los feminismos sufragistas y radicales una l\u00ednea de lucha hist\u00f3rica, sino que en numerosos casos sus tradiciones de lucha est\u00e1n m\u00e1s relacionadas con la historia de su propia tierra, clase o etnicidad. En numerosos casos, tambi\u00e9n se trata de feminismos compuestos por mujeres y disidencias que no han logrado beneficiarse de ning\u00fan cambio de los cuales las feministas de otros or\u00edgenes, clase o colores s\u00ed. Desde esta perspectiva vale la pena hacerse la pregunta sobre\u00a0<strong>c\u00f3mo es posible articular la historia del feminismo latinoamericano dentro del modelo hist\u00f3rico del feminismo que se ha hegemonizado.<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Vientos del sur<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sucede con las olas en Latinoam\u00e9rica? De acuerdo con\u00a0Stephanie<a href=\"http:\/\/economiafeminita.com\/ahora-que-si-nos-leen-filosofia-y-feminismo-en-america-latina\/\"> Rivera Berruz<\/a>,\u00a0<strong>en Latinoam\u00e9rica se pueden distinguir cinco etapas del feminismo, que no necesariamente coinciden con el modelo hist\u00f3rico de las olas<\/strong>. La primera, corresponde a ciertas manifestaciones previas al siglo XX, sin articulaci\u00f3n concretamente feminista. La segunda se identifica con la que conocemos como \u201cprimera ola\u201d, en las luchas por el acceso de las mujeres a los derechos pol\u00edticos y econ\u00f3micos. Las luchas sufragistas fueron masivas en Am\u00e9rica Latina y constituyen una etapa intensa de lucha feminista que permiti\u00f3 una ampliaci\u00f3n de derechos tan importantes que impact\u00f3 de modo rotundo en el futuro de las mujeres de la regi\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32855\" aria-describedby=\"caption-attachment-32855\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32855 size-medium\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-4-705x397-300x169.jpg\" alt=\"El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-4-705x397-300x169.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-4-705x397.jpg 705w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-32855\" class=\"wp-caption-text\">El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?<\/figcaption><\/figure>\n<p>La tercera etapa del feminismo latinoamericano va de 1950 a 1970 y es caracterizada como \u201clos a\u00f1os del silencio\u201d, siguiendo una idea de la soci\u00f3loga chilena Julieta Kirkwood. Durante esta etapa, de acuerdo con Stephanie Rivera Berruz, si bien las mujeres incrementaron su participaci\u00f3n en movimientos populares y partidos pol\u00edticos, estos espacios no articulaban demandas feministas de modo expl\u00edcito. Adem\u00e1s, se trata de a\u00f1os pol\u00edticamente conflictivos en Am\u00e9rica Latina, con varios pa\u00edses regidos por gobiernos militares, por lo cual en muchos pa\u00edses esta etapa silenciosa se extiende hasta entrados los a\u00f1os 80. Estos a\u00f1os se corresponden con los de la llamada \u201csegunda ola\u201d que se caracteriz\u00f3, en Estados Unidos y ciertos pa\u00edses de Europa, por el acceso al derecho a la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo. Sin embargo, como bien sabemos, este derecho todav\u00eda hoy no se encuentra garantizado para la mayor\u00eda de las mujeres en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Si queremos forzar las met\u00e1foras, quiz\u00e1s la segunda ola en nuestra regi\u00f3n se extienda algunas d\u00e9cadas m\u00e1s que en la cronolog\u00eda anglosajona, y se manifieste con mayor fuerza en la cuarta etapa, en donde se inicia el per\u00edodo de transici\u00f3n de los reg\u00edmenes militares a los gobiernos democr\u00e1ticos, y que se extiende hasta 1990. Esta cuarta etapa se caracteriza por la definitiva emergencia del movimiento de mujeres en toda Am\u00e9rica Latina y la radicalizaci\u00f3n de las consignas feministas. En estas d\u00e9cadas se originan, a la vez, numerosos encuentros de mujeres territoriales, los feminismos acad\u00e9micos y los feminismos institucionales. Por ejemplo, en 1986 se realiza el Primer Encuentro Nacional de Mujeres en Argentina, un fen\u00f3meno emblem\u00e1tico del movimiento de mujeres y los feminismos argentinos que en 2019 va a tener su edici\u00f3n n\u00famero 34 en la ciudad de La Plata.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La ola verde violeta<\/strong><\/p>\n<p>El siglo XXI constituye la \u00faltima etapa de la genealog\u00eda feminista latinoamericana.\u00a0<strong>Los nuevos feminismos se presentan como disidentes, en contra de las pol\u00edticas neoliberales, descoloniales, antirracistas y antipatriarcales<\/strong>. En el caso de Argentina, el comienzo del milenio nos ha encontrado con un crecimiento compacto y parejo de los feminismos en todas las \u00e1reas de la sociedad. En lo referente al acceso al derecho al aborto, hito de la segunda ola norteamericana, la Campa\u00f1a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (desde donde se articula la lucha por el acceso a la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo) tuvo sus inicios entre el a\u00f1o 2003 y 2004, y fue lanzada de modo p\u00fablico en Argentina el 28 de mayo de 2005, D\u00eda Internacional de Acci\u00f3n por la Salud de las Mujeres. La Campa\u00f1a ha presentado numerosas veces en el pa\u00eds el proyecto de Ley para la legalizaci\u00f3n de la interrupci\u00f3n voluntaria del embarazo, pero reci\u00e9n en 2018 el proyecto lleg\u00f3 a ser debatido y votado por las dos c\u00e1maras del Congreso, en donde obtuvo media sanci\u00f3n por parte de Diputados para luego ser rechazado en la c\u00e1mara de Senadores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-32856\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-5-705x482-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-5-705x482-300x205.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-5-705x482.jpg 705w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>A pesar de un desenlace coyunturalmente no favorable, la convocatoria en los d\u00edas de tratamiento del proyecto de Ley para el aborto legal, seguro y gratuito fue masiva y un definitivo triunfo social. El tema inund\u00f3 los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales, las redes sociales y lleg\u00f3 a debatirse en cada hogar argentino. La ola expansiva de la llamada \u201cmarea \u00a0verde\u201d \u2014el verde es el color de la Campa\u00f1a, y los pa\u00f1uelos verdes son el emblema de la lucha\u2014 lleg\u00f3 incluso a impulsar articulaciones activistas en otros pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, desde donde nos llegaban las im\u00e1genes de nuevos pa\u00f1uelos feministas, de diversos colores, por el derecho a elegir. Se trataba de una verdadera ola verde que hab\u00eda tomado su impulso de la ola violeta que comenz\u00f3 en 2015 \u2014el violeta es considerado el color del feminismo.<\/p>\n<p>En efecto, el a\u00f1o 2015 fue un a\u00f1o bisagra en el feminismo argentino. \u201cNi una menos\u201d fue la consigna de la masiva marcha del 3 de junio de 2015, en donde las mujeres (y la sociedad entera) salieron a demandar al Estado medidas para el cese de la violencia sexista y los femicidios. La confluencia de diferentes sectores de la sociedad en este reclamo gener\u00f3 una ola violeta imparable.\u00a0<strong>Muchas mujeres que nunca se hab\u00edan sentido identificadas con el feminismo, as\u00ed como adolescentes y ni\u00f1as que desconoc\u00edan su existencia, comenzaron a encontrar un espacio de contenci\u00f3n, representaci\u00f3n y orgullo en los feminismos<\/strong>. Gracias a la masificaci\u00f3n de las consignas feministas, y la mayor exposici\u00f3n p\u00fablica de mujeres feministas en diversos \u00e1mbitos, la sociedad argentina comenz\u00f3 a comprender mejor de qu\u00e9 se trataba la igualdad de g\u00e9nero y por qu\u00e9 era necesario luchar por ella. Esto permiti\u00f3 traccionar una serie de demandas que los feminismos ven\u00edan realizando desde muchos a\u00f1os atr\u00e1s y generar un mayor impacto.<\/p>\n<figure id=\"attachment_32857\" aria-describedby=\"caption-attachment-32857\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-32857 size-medium\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-6-705x438-300x186.jpg\" alt=\"El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?\" width=\"300\" height=\"186\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-6-705x438-300x186.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Foto-6-705x438.jpg 705w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-32857\" class=\"wp-caption-text\">El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?<\/figcaption><\/figure>\n<p>La ola violeta que se abri\u00f3 paso durante 2015 en Argentina tuvo tambi\u00e9n un impacto global. El grito por \u201cni una menos\u201d se escuch\u00f3 en Uruguay, Ecuador, Per\u00fa, Bolivia, Colombia, Venezuela, Chile, Paraguay, Guatemala, Costa Rica, Honduras, Espa\u00f1a, Italia, Portugal, Francia, entre otros pa\u00edses. Y en 2017, estas manifestaciones internacionales, fogueadas por las iniciativas de las feministas argentinas en un paro realizado 19 de octubre de 2016, pero tambi\u00e9n por las feministas polacas que se encontraban en las calles defendiendo su derecho al aborto, confluyeron en el Primer Paro Internacional de Mujeres el 8 de marzo. En esta jornada hist\u00f3rica para los feminismos participaron m\u00e1s de 50 pa\u00edses y 200 ciudades alrededor del mundo.<\/p>\n<p>De cara a estos sucesos, advertimos que\u00a0<strong>una caracter\u00edstica fundamental del feminismo del siglo XXI, propiciada por la apertura a la diversidad, las demandas de los feminismos perif\u00e9ricos y la existencia de la internet, es su descentramiento<\/strong>. Y por eso hoy en d\u00eda el modelo para la historizaci\u00f3n del feminismo ya no puede ser el de Estados Unidos. Las reivindicaciones de los nuevos feminismos ya no est\u00e1n ancladas en las realidades de las mujeres blancas y de clase educada de Estados Unidos y Europa, sino que surgen del suelo del otro 99% de mujeres, lesbianas, travestis, personas trans y no binarias que ven sus posibilidades mermadas no s\u00f3lo por el patriarcado sino tambi\u00e9n por el racismo, el cisexismo, la marginaci\u00f3n y la pobreza. El feminismo del siglo XXI, de este modo, rebasa por mucho el modelo de pensamiento del feminismo estadounidense y desborda sus categor\u00edas en una avanzada pol\u00edtica que trae nuevos aires a nuestro feminismo planetario.<\/p>\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>Me perd\u00ed. Entonces, \u00bfen qu\u00e9 ola estamos?<\/strong><\/p>\n<p>Como hemos visto, la met\u00e1fora de las olas para periodizar el feminismo fue un invento de las feministas estadounidenses de la segunda ola, que se encontraban re-escribiendo la historia patriarcal de los Estados Unidos y buscaban enlazar sus demandas con las de las sufragistas en una misma tradici\u00f3n de lucha por el acceso a derechos. Algunas feministas estadounidenses, como\u00a0la historiadora Linda Nicholson, consideran que esa met\u00e1fora ha sobrevivido a su real utilidad, dado que si bien ten\u00eda sentido en el marco de la segunda ola estadounidense, ya no resulta \u00fatil para explicar el feminismo actual \u2014ni el estadounidense ni el mundial\u2014 ni su relaci\u00f3n con la historia. Adem\u00e1s, Nicholson considera que la met\u00e1fora es pol\u00edticamente perjudicial, puesto que da la idea de que el feminismo es una lucha unitaria, con picos y mesetas, distorsionando su verdadera naturaleza diversa, prol\u00edfica y profundamente compleja.<\/p>\n<p>Por su parte, Nicholson propone entender la complicada transici\u00f3n entre el feminismo de la segunda ola y el final del siglo XX hacia el nuevo milenio, como un proceso de institucionalizaci\u00f3n del feminismo, luego de la conciencia ganada entre las d\u00e9cadas de los 60 y los 80. Ese periodo, visto por fuera de la met\u00e1fora de las olas, constituye un verdadero avance lento pero parejo de la entrada del feminismo en muchas \u00e1reas de la sociedad, en vez de un per\u00edodo de estancamiento. La reflexi\u00f3n feminista actual, de acuerdo con la historiadora, no deber\u00eda estar centrada en ubicar los eventos contempor\u00e1neos dentro de la genealog\u00eda mar\u00edtima, sino m\u00e1s bien orientada a preguntarse por qu\u00e9 algunas demandas han ganado terreno y otras todav\u00eda se resisten, empleando las nuevas herramientas feministas que tenemos hoy en d\u00eda para analizar nuestra propia historia. Estas herramientas nos permiten \u00a0analizar de un modo m\u00e1s complejo por qu\u00e9 en algunos momentos los feminismos toman m\u00e1s notoriedad que en otros.<\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica fundamental que encuentra Nichols para comprender por qu\u00e9 ya no funciona la met\u00e1fora de las olas es, justamente, que dentro de ese modelo no es posible dar cuenta de la diversidad dentro del propio movimiento feminista. Lo cual nos conduce otra vez a pensar en Latinoam\u00e9rica y la particular historia que el movimiento de mujeres y los feminismos viene escribiendo aqu\u00ed.\u00a0<strong>Quiz\u00e1s la respuesta a la pregunta \u00bfen qu\u00e9 ola estamos? se vuelve dif\u00edcil porque, en definitiva, no es una buena pregunta desde nuestra perspectiva<\/strong>. Y esto porque surge de un marco conceptual que no es el nuestro, pero desde el cual nos hemos acostumbrado a pensar sin cuestionar.\u00a0<strong>Es parte del desaf\u00edo de los feminismos perif\u00e9ricos el descolonizar la mirada, adem\u00e1s de despatriarcalizarla<\/strong>. En un momento en el que el feminismo latinoamericano, y en particular el feminismo argentino, se encuentran en ebullici\u00f3n, es importante que revisemos c\u00f3mo hemos construido nuestros relatos\u00a0<strong>y cu\u00e1nto hay en ellos de una mirada ajena a nuestras realidades.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Vale decir, de todos modos, que algunas met\u00e1foras mar\u00edtimas s\u00ed son parte de nuestra genealog\u00eda feminista, aunque con ciertos toques diferentes. A partir de ellas numerosas veces expresamos, representamos e ilustramos nuestros hitos, luchas y alianzas: la marea verde, la ola violeta. En definitiva,\u00a0<strong>quiz\u00e1s nuestras olas no tengan tanto que ver con un esquema de periodizaci\u00f3n hist\u00f3rica, sino con la expresi\u00f3n de distintas luchas articuladas en torno a diversas im\u00e1genes y colores<\/strong>. El feminismo latinoamericano y el feminismo argentino se encuentran, desde hace varias d\u00e9cadas, escribiendo su propia genealog\u00eda, con sus propias herramientas, en tonos verdes, violetas y multicolor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/economiafeminita.com\/en-que-ola-estamos\/\">Econom\u00edaFemini(s)ta<\/a><\/p>\n<p><strong>Descargar documento completo en imagen<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_40831\" aria-describedby=\"caption-attachment-40831\" style=\"width: 391px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/El-mar-proceloso-del-feminismo_-\u00bfEn-que\u0301-ola-estamos_-\u2013-Economia-Feminista-1.pdf\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-40831 size-full\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Olas2.jpg\" alt=\"El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?\" width=\"391\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Olas2.jpg 391w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Olas2-300x172.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 391px) 100vw, 391px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-40831\" class=\"wp-caption-text\">El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos?<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mar proceloso del feminismo: \u00bfEn qu\u00e9 ola estamos? El feminismo ha sabido construir su historia a trav\u00e9s de la elaboraci\u00f3n de una genealog\u00eda de luchas intergeneracionales. 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