{"id":29232,"date":"2017-09-04T20:21:25","date_gmt":"2017-09-04T23:21:25","guid":{"rendered":"http:\/\/diariofemenino.com.ar\/v2\/?p=29232"},"modified":"2017-09-04T20:21:25","modified_gmt":"2017-09-04T23:21:25","slug":"entender-el-patriarcado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/entender-el-patriarcado\/","title":{"rendered":"Entender el patriarcado"},"content":{"rendered":"<p>Entender el patriarcado<br \/>\n<em>bell hooks <\/em><br \/>\nPublicado en <em>The Will to Change: Men, Masculinity, and Love<\/em>, Simon and Schuster, 2004<br \/>\nTraducci\u00f3n: Gabriela Adelstein, Buenos Aires, 2014<br \/>\nFuente: Rima web<br \/>\nEl patriarcado es la m\u00e1s peligrosa enfermedad social que ataca el cuerpo y el esp\u00edritu masculinos en nuestro pa\u00eds. Sin embargo, la mayor\u00eda de los varones no usa la palabra \u201cpatriarcado\u201d en su vida diaria. La mayor\u00eda de los varones no piensan jam\u00e1s en el patriarcado\u2014lo que significa, c\u00f3mo es creado y sostenido. Muchos varones de nuestro pa\u00eds no sabr\u00edan deletrear la palabra, ni pronunciarla correctamente. La palabra \u201cpatriarcado\u201d no es parte de su pensamiento cotidiano ni de su habla normal. Los varones que s\u00ed han o\u00eddo y conocen la palabra, habitualmente la asocian con la liberaci\u00f3n de la mujer, con el feminismo, y por lo tanto la descartan por irrelevante a sus propias experiencias. He estado parada en podios hablando sobre el patriarcado por m\u00e1s de treinta a\u00f1os. Es una palabra que utilizo diariamente, y los varones que me oyen usarla a menudo me preguntan qu\u00e9 entiendo por ella.<br \/>\nNada desvaloriza m\u00e1s la vieja proyecci\u00f3n antifeminista de los varones como todopoderosos que su ignorancia b\u00e1sica de una faceta fundamental del sistema pol\u00edtico que da forma y sustancia a la identidad masculina y a su sentido de s\u00ed mismos desde el nacimiento hasta la muerte. A menudo uso la frase \u201cpatriarcado capitalista imperialista supremacista blanco\u201d, para describir los sistemas pol\u00edticos interconectados que forman la base de la pol\u00edtica de nuestro pa\u00eds. De estos sistemas, el que m\u00e1s aprendemos mientras crecemos es el sistema del patriarcado, incluso si nunca escuchamos la palabra, porque los roles de g\u00e9nero patriarcales nos son asignados cuando ni\u00f1xs, y se nos entrena continuamente sobre las formas en que mejor podemos cumplir con esos roles.<br \/>\nEl patriarcado es un sistema pol\u00edtico-social que insiste en que los machos son inherentemente dominantes, superiores a todos los seres y a todas las personas consideradas d\u00e9biles (especialmente las hembras), y dotados del derecho a dominar y reinar sobre los d\u00e9biles y a mantener esa dominaci\u00f3n a trav\u00e9s de distintas formas de terrorismo y violencia psicol\u00f3gicos. Cuando mi hermano mayor y yo nacimos, con un a\u00f1o de diferencia, el patriarcado determin\u00f3 c\u00f3mo cada unx de nosotrxs ser\u00eda considerado por nuestro padre y nuestra madre. Ambxs progenitores cre\u00edan en el patriarcado; se les hab\u00eda ense\u00f1ado el pensamiento patriarcal a trav\u00e9s de la religi\u00f3n.<br \/>\nEn la iglesia hab\u00edan aprendido que Dios cre\u00f3 al hombre para regir el mundo y todo lo que hay en \u00e9l, y que el trabajo de las mujeres era ayudar a los hombres a realizar estas tareas, obedecer, y siempre asumir un rol subordinado en relaci\u00f3n con un hombre poderoso. Se les ense\u00f1\u00f3 que Dios era var\u00f3n. Estas ense\u00f1anzas fueron reforzadas en todas las instituciones que encontraron: escuelas, tribunales, clubes, campos de deporte, adem\u00e1s de iglesias. Al adoptar el pensamiento patriarcal, como todas las dem\u00e1s personas a su alrededor, lo ense\u00f1aron a sus hijxs porque parec\u00eda una forma \u201cnatural\u201d de organizar la vida.<br \/>\nComo su hija, se me ense\u00f1\u00f3 que mi rol era servir; ser d\u00e9bil; estar libre de la carga de pensar; cuidar y nutrir a otrxs. A mi hermano se le ense\u00f1\u00f3 que su rol era ser servido; proveer; ser fuerte; pensar, armar estrategias y planificar; y rehusarse a cuidar o nutrir a otrxs. Se me ense\u00f1\u00f3 que no era correcto para una mujer ser violenta, que eso era \u201cantinatural\u201d. A mi hermano se le ense\u00f1\u00f3 que su valor estar\u00eda determinado por su voluntad de hacer violencia (en los \u00e1mbitos apropiados). Se le ense\u00f1\u00f3 que un var\u00f3n no deb\u00eda expresar sentimientos. Se me ense\u00f1\u00f3 que las mujeres pueden y deben expresar sentimientos, o al menos algunos de ellos. Cuando respond\u00eda con ira al neg\u00e1rseme un juguete, se me ense\u00f1\u00f3, como ni\u00f1a en un hogar patriarcal, que la ira no era un sentimiento femenino adecuado, que la ira no s\u00f3lo no deb\u00eda ser expresada sino que deb\u00eda ser erradicada. Cuando mi hermano respond\u00eda con ira al serle negado un juguete, se le ense\u00f1\u00f3 como ni\u00f1o en un hogar patriarcal que su capacidad de expresar ira era buena, pero que deb\u00eda aprender cu\u00e1l era el mejor \u00e1mbito para desatar su hostilidad. No era bueno para \u00e9l utilizar su ira para oponerse a los deseos de su padre y su madre, pero m\u00e1s adelante, cuando creci\u00f3, se le ense\u00f1\u00f3 que la ira estaba permitida y que dejar que la ira lo provocara a la violencia lo ayudar\u00eda a proteger su hogar y su naci\u00f3n.<br \/>\nViv\u00edamos en una zona de granjas, aisladxs de otra gente. Nuestro sentido de los roles de g\u00e9nero fue aprendido de nuestra madre y nuestro padre, de las formas en que lxs ve\u00edamos comportarse. Mi hermano y yo recordamos nuestra confusi\u00f3n sobre el g\u00e9nero. En realidad, yo era m\u00e1s fuerte y m\u00e1s violenta que mi hermano, y r\u00e1pidamente aprendimos que eso era malo. Y \u00e9l era un chico amable y pac\u00edfico, y aprendimos que eso era realmente malo. Si bien a menudo est\u00e1bamos confundidxs, sab\u00edamos ciertamente algo: no pod\u00edamos ser y actuar de la forma que quer\u00edamos, haciendo lo que sent\u00edamos. Estaba claro para nosotrxs que nuestro comportamiento ten\u00eda que seguir un gui\u00f3n generizado y predeterminado. Ambxs aprendimos la palabra \u201cpatriarcado\u201d en nuestra vida adulta, cuando aprendimos que el gui\u00f3n que hab\u00eda determinado lo que deber\u00edamos ser y las identidades que deb\u00edamos construir estaba basado en valores y creencias patriarcales sobre el g\u00e9nero.<br \/>\nSiempre estuve m\u00e1s interesada que mi hermano en desafiar al patriarcado, porque era el sistema que siempre me dejaba fuera de las cosas en las que quer\u00eda participar. En nuestra vida familiar de los a\u00f1os \u201950, las bolitas eran juego de varones. Mi hermano hab\u00eda heredado sus bolitas de varones de la familia; ten\u00eda una caja en la que las guardaba. De todos los tama\u00f1os y formas, de colores maravillosos, eran a mis ojos los objetos m\u00e1s hermosos. Jug\u00e1bamos juntxs con ellas, y yo a menudo agresivamente acaparaba la bolita que m\u00e1s me gustaba, rehus\u00e1ndome a compartir. Cuando pap\u00e1 estaba trabajando, nuestra madre ama de casa estaba contenta de vernos jugar juntxs a las bolitas. Sin embargo a pap\u00e1, que miraba nuestro juego desde una perspectiva patriarcal, lo que ve\u00eda lo perturbaba. Su hija, agresiva y competitiva, era mejor jugadora que su hijo. Su hijo era pasivo; al chico no parec\u00eda importarle realmente qui\u00e9n ganaba, y estaba dispuesto a entregar bolitas si se las ped\u00edan. Pap\u00e1 decidi\u00f3 que este juego ten\u00eda que terminar, que tanto mi hermano como yo necesit\u00e1bamos aprender una lecci\u00f3n sobre los roles de g\u00e9nero apropiados.<br \/>\nUna tarde pap\u00e1 le dio permiso a mi hermano para sacar la lata de las bolitas. Anunci\u00e9 mi deseo de jugar, y mi hermano me dijo que \u201clas chicas no juegan a las bolitas\u201d, que era un juego de varones. Esto no ten\u00eda ning\u00fan sentido para mi mente de cuatro o cinco a\u00f1os, e insist\u00ed en mi derecho a jugar, agarrando bolitas y tirando. Pap\u00e1 intervino para decirme que parara. No lo escuch\u00e9. Su voz subi\u00f3 de volumen. De pronto me agarr\u00f3, rompi\u00f3 una tabla de la puerta, y empez\u00f3 a pegarme con ella, dici\u00e9ndome \u201cVos sos s\u00f3lo una nena peque\u00f1a. Cuando te digo que hagas algo, quiero que lo hagas.\u201d Me peg\u00f3 y me peg\u00f3, queriendo que yo admitiera que entend\u00eda lo que hab\u00eda hecho. Su ira, su violencia, capt\u00f3 la atenci\u00f3n de todxs. Nuestra familia estaba sentada como hechizada, fascinada por la pornograf\u00eda de la violencia patriarcal. Despu\u00e9s de esta paliza fui exiliada\u2014 forzada a quedarme sola en la oscuridad. Mam\u00e1 vino a mi dormitorio para aliviar el dolor, dici\u00e9ndome en su suave voz sure\u00f1a, \u201cTrat\u00e9 de advertirte. Ten\u00e9s que aceptar que sos s\u00f3lo una ni\u00f1ita, y las ni\u00f1as no pueden hacer lo que hacen los varones.\u201d Al servicio del patriarcado, su tarea era reforzar que pap\u00e1 hab\u00eda hecho lo correcto, poni\u00e9ndome en mi lugar, restaurando el orden social natural.<br \/>\nRecuerdo este evento traum\u00e1tico tan bien porque era una historia que se contaba una y otra vez en mi familia. A nadie le importaba que el constante re-relato pudiera desencadenar stress post-traum\u00e1tico; el rerelato era necesario para reforzar tanto el mensaje como el estado recordado de absoluta impotencia. El recuerdo de esta brutal paliza a una hija-ni\u00f1a peque\u00f1a por parte de un hombre grande y fuerte serv\u00eda para m\u00e1s que un mero recordatorio de mi lugar generizado: era un recordatorio para todas las personas que estaban mirando\/recordando, para todxs mis hermanxs, varones y mujeres, y para nuestra madre-mujer adulta que nuestro padre patriarcal era el gobernante en nuestro hogar. Deb\u00edamos recordar que si no obedec\u00edamos sus reglas, ser\u00edamos castigadxs, castigadxs incluso hasta la muerte. \u00c9sta es la forma en que fuimos entrenados experiencialmente en el arte del patriarcado.<br \/>\nNo hay nada de \u00fanico o siquiera de excepcional en esta experiencia. Escuchen las voces de hijxs adultxs heridxs criadxs en hogares patriarcales, y oir\u00e1n diferentes versiones con el mismo tema subyacente, el\u00a0uso de la violencia para reforzar nuestro adoctrinamiento y nuestra aceptaci\u00f3n del patriarcado. En How Can I Get Through To You?, el terapeuta familiar Terrence Real cuenta c\u00f3mo sus hijos fueron iniciados en el pensamiento patriarcal aun cuando sus padres trabajaban para crear un hogar amoroso en el que prevalec\u00edan los valores antipatriarcales. Cuenta c\u00f3mo su peque\u00f1o hijo Alexander disfrutaba visti\u00e9ndose de Barbie, hasta que unos chicos que jugaban con su hermano mayor presenciaron su persona Barbie y le hicieron saber mediante su mirada y su silencio estupefacto y reprobador que su comportamiento era inaceptable:<\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\">Sin un \u00e1pice de malevolencia, la mirada que mi hijo recibi\u00f3 transmiti\u00f3 un mensaje. No pod\u00e9s hacer esto. Y el medio en el que ese mensaje fue transmitido fue una emoci\u00f3n potente: verg\u00fcenza. A los tres a\u00f1os, Alexander estaba aprendiendo las reglas. Una transacci\u00f3n muda de diez segundo fue lo suficientemente poderosa para disuadir a mi hijo, de ah\u00ed en adelante, de lo que hab\u00eda sido una actividad favorita. Llamo a estos momentos de inducci\u00f3n la \u201ctraumatizaci\u00f3n normal\u201d de los varones.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Para adoctrinar a los varones en las reglas del patriarcado, los forzamos a sentir dolor y a negar sus sentimientos.<br \/>\nMis historias ocurrieron en los a\u00f1os \u201950; las historias que cuenta Real son recientes. Todas subrayan la tiran\u00eda del pensamiento patriarcal, el poder de la cultura patriarcal para mantenernos cautivxs. Real es uno de los pensadores m\u00e1s iluminadxs en el tema de la masculinidad patriarcal en nuestro pa\u00eds, y sin embargo informa a sus lectores que \u00e9l mismo no puede mantener a sus hijos fuera del alcance del patriarcado. Los chicos sufren sus embates, como los sufren todos los ni\u00f1os y las ni\u00f1as en mayor o menor medida. Indudablemente, al crear un hogar amoroso que no es patriarcal, Real al menos ofrece una alternativa a sus hijos: pueden elegir ser ellos mismos, o pueden elegir la conformidad con los roles patriarcales. Real utiliza la frase \u201cpatriarcado psicol\u00f3gico\u201d para describir el pensamiento patriarcal com\u00fan a mujeres y varones. A pesar del visionario pensamiento feminista contempor\u00e1neo que deja en claro que alguien con pensamiento patriarcal no necesariamente es un var\u00f3n, mucha gente sigue viendo a los hombres como el problema del patriarcado. Esto no es as\u00ed, de ninguna\u00a0manera. Las mujeres pueden estar tan involucradas en el pensamiento y la acci\u00f3n patriarcales como los varones.<br \/>\nResulta \u00fatil la clara definici\u00f3n de patriarcado del psicoterapeuta John Bradshaw, en Creating Love: \u201cEl diccionario define al \u2018patriarcado\u2019 como una \u2018organizaci\u00f3n social marcada por la supremac\u00eda del padre del clan o familia, tanto en funciones dom\u00e9sticas como religiosas\u2019.\u201d El patriarcado est\u00e1 caracterizado por la dominaci\u00f3n masculina, por el poder masculino. Dice adem\u00e1s que \u201clas reglas patriarcales a\u00fan gobiernan la mayor\u00eda de los sistemas religiosos, escolares y familiares del mundo.\u201d Describe las m\u00e1s nocivas de estas reglas, enumerando \u201cla obediencia ciega\u2014el cimiento sobre el cual se sostiene el patriarcado; la represi\u00f3n de todas las emociones excepto el miedo; la destrucci\u00f3n de la voluntad individual; y la represi\u00f3n del pensamiento cada vez que se aparta de la forma de pensar de la figura de autoridad\u201d. El pensamiento patriarcal moldea los valores de nuestra cultura. Somos socializadxs en este sistema, tanto las mujeres como los varones. La mayor\u00eda de nosotrxs aprendimos las actitudes patriarcales en nuestra familia de origen, y nos las ense\u00f1aron nuestras madres. Estas actitudes fueron reforzadas en las escuelas y las instituciones religiosas.<br \/>\nLa presencia contempor\u00e1nea de hogares encabezados por mujeres ha llevado a mucha gente a suponer que lxs ni\u00f1xs en estos hogares no est\u00e1n aprendiendo valores patriarcales, porque no hay varones presentes. Suponen que los varones son los \u00fanicos que ense\u00f1an el pensamiento patriarcal. Sin embargo, muchos hogares encabezados por mujeres adhieren al pensamiento patriarcal y lo promueven con mucha m\u00e1s pasi\u00f3n que los hogares con dos progenitores. Como no tienen una realidad experiencial que desaf\u00ede las falsas fantas\u00edas de los roles de g\u00e9nero, es mucho m\u00e1s probable que sean las mujeres de estos hogares quienes idealicen al rol masculino patriarcal y a los varones patriarcales, que las mujeres que viven con varones patriarcales todos los d\u00edas. Tenemos que subrayar el rol que asumen las mujeres en la perpetuaci\u00f3n y el mantenimiento de la cultura patriarcal, de modo tal que reconozcamos al patriarcado como un sistema sostenido igualmente por mujeres y varones, incluso si son los varones quienes mayores recompensas reciben de ese\u00a0sistema. Desmantelar y cambiar la cultura patriarcal es un trabajo que varones y mujeres deben realizar juntxs.<br \/>\nEs obvio que no podemos desmantelar un sistema si nos dedicamos a negar colectivamente su impacto sobre nuestras vidas. El patriarcado requiere la dominaci\u00f3n masculina por cualquier medio, y por lo tanto sostiene, promueve y consiente la violencia sexista. Donde m\u00e1s o\u00edmos hablar sobre violencia sexista es en los discursos p\u00fablicos sobre violaci\u00f3n y abuso por parte de compa\u00f1eros dom\u00e9sticos. Pero las formas m\u00e1s comunes de violencia patriarcal son las que ocurren en el hogar entre progenitores patriarcales y ni\u00f1xs. El objetivo de tal violencia es habitualmente reforzar un modelo de dominaci\u00f3n, en el que la figura de autoridad es considerada amo y se\u00f1or de aquellxs sin poder, con derecho a mantener esa dominaci\u00f3n mediante pr\u00e1cticas de sojuzgamiento, subordinaci\u00f3n, y sumisi\u00f3n.<br \/>\nUna de las formas en que se mantiene la cultura patriarcal es evitar que tanto varones como mujeres cuenten la verdad sobre lo que les sucede en las familias. La gran mayor\u00eda de los individuos hace cumplir una regla t\u00e1cita de la cultura en general, que demanda que mantengamos los secretos del patriarcado, protegiendo as\u00ed la dominaci\u00f3n del padre. Esta regla de silencio se mantiene cuando la cultura niega a todxs el acceso incluso a la palabra \u201cpatriarcado\u201d. La mayor\u00eda de lxs ni\u00f1xs no aprenden c\u00f3mo se llama este sistema de roles de g\u00e9nero institucionalizado, y por lo tanto raramente lo nombramos en el habla diaria. Este silencio promueve la negaci\u00f3n. \u00bfY c\u00f3mo podemos organizarnos para desafiar y modificar un sistema que no puede ser nombrado?<br \/>\nNo es accidental que las feministas comenzaran a usar la palabra \u201cpatriarcado\u201d para reemplazar los t\u00e9rminos m\u00e1s comunes \u201cchauvinismo machista\u201d y \u201csexismo\u201d. Estas valientes voces quer\u00edan que varones y mujeres tomaran consciencia de la forma en que el patriarcado nos afecta a todxs. En la cultura popular, la palabra misma casi no se utilizaba durante el apogeo del feminismo contempor\u00e1neo. Las activistas antihombre estaban tan poco deseosas como sus contrapartes, los varones\u00a0sexistas, de enfatizar el sistema del patriarcado y la forma en que funciona, porque esto habr\u00eda autom\u00e1ticamente desacreditado la idea de que los varones son todopoderosos y las mujeres impotentes, de que los varones son opresivos y las mujeres siempre y s\u00f3lo v\u00edctimas. Al asignar la culpa de la perpetuaci\u00f3n del sexismo solamente a los varones, estas mujeres pod\u00edan mantener su propia lealtad al patriarcado, su propia ansia de poder. Enmascararon su deseo de ser dominadoras con un manto de v\u00edctimas.<br \/>\nComo muchas feministas radicales visionarias, desafi\u00e9 la idea errada (propuesta por mujeres que simplemente estaban hartas de la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n masculinas) de que los hombres eran \u201cel enemigo\u201d. Ya en 1984 inclu\u00ed un cap\u00edtulo titulado \u201cMen: Comrades in Struggle\u201d [\u201cHombres: Camaradas en la Lucha\u201d] en mi libro Feminist Theory: From Margin to Center, instando a lxs defensoras de la pol\u00edtica feminista a desafiar cualquier ret\u00f3rica que culpabilizara solamente a los varones por la perpetuaci\u00f3n del patriarcado y la dominaci\u00f3n masculina:<\/p>\n<ul>\n<li>La ideolog\u00eda separatista alienta a las mujeres a ignorar el impacto negativo del sexismo sobre la persona masculina. Refuerza la polarizaci\u00f3n entre los sexos. Seg\u00fan Joy Justice, las separatistas creen que existen \u201cdos perspectivas b\u00e1sicas\u201d sobre el tema de nombrar a las v\u00edctimas del sexismo: \u201cEst\u00e1 la perspectiva de que los hombres oprimen a las mujeres. Y tambi\u00e9n est\u00e1 la perspectiva de que las personas son personas, y los roles sexuales r\u00edgidos nos da\u00f1an a todxs.\u201d &#8230; Ambas perspectivas describen con exactitud nuestra situaci\u00f3n. Los hombres efectivamente oprimen a las mujeres. La gente es lastimada por los esquemas r\u00edgidos de roles sexistas. Estas dos realidades coexisten. La opresi\u00f3n machista de las mujeres no puede ser excusada con el reconocimiento de que hay formas en que los varones son lastimados por los roles sexistas r\u00edgidos. Las activistas feministas deber\u00edan reconocer ese da\u00f1o, y trabajar para cambiarlo \u2014ese da\u00f1o existe. No borra o reduce la responsabilidad masculina en el sostenimiento y la perpetuaci\u00f3n de su poder en el patriarcado de explotar y oprimir a las mujeres de forma mucho m\u00e1s nociva que el serio estr\u00e9s psicol\u00f3gico y el dolor emocional causado por la obediencia masculina a los modelos r\u00edgidos de roles sexuales.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En este ensayo hice hincapi\u00e9 en el hecho de que las defensoras feministas contribuyen al dolor de los varones heridos por el patriarcado, cuando falsamente representan a los hombres como siempre y s\u00f3lo poderosos, como siempre y s\u00f3lo obteniendo privilegios de su obediencia ciega al patriarcado. Enfatic\u00e9 que la ideolog\u00eda patriarcal lava el cerebro de los varones para que crean que su propia dominaci\u00f3n de las mujeres es beneficiosa, cuando no lo es:<\/p>\n<ul>\n<li>A menudo las activistas feministas afirman esta l\u00f3gica, cuando deber\u00edamos constantemente nombrar estos actos como expresiones de relaciones de poder perversas, falta general de control de las propias acciones, impotencia emocional, irracionalidad extrema, y, en muchos casos, completa locura. La absorci\u00f3n masculina pasiva de la ideolog\u00eda sexista permite que los varones interpreten falsamente este comportamiento perturbado como positivo. Mientras a los varones se les lave el cerebro para equiparar la violenta dominaci\u00f3n y el abuso de las mujeres con privilegio, no tendr\u00e1n comprensi\u00f3n del da\u00f1o hecho a s\u00ed mismos o a otrxs, y ninguna motivaci\u00f3n para cambiar.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El patriarcado demanda de los hombres que se conviertan en minusv\u00e1lidos emocionales, y as\u00ed queden. Dado que es un sistema lo que niega a los varones el pleno acceso a su libre albedr\u00edo, es dif\u00edcil para cualquier hombre de cualquier clase rebelarse contra el patriarcado, ser desleal a su progenitor patriarcal &#8211;sea este progenitor mujer o var\u00f3n.<br \/>\nEl hombre que ha sido mi v\u00ednculo primario por m\u00e1s de doce a\u00f1os fue traumatizado por la din\u00e1mica patriarcal de su familia de origen. Cuando lo conoc\u00ed ten\u00eda m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Aunque hab\u00eda pasado sus a\u00f1os de formaci\u00f3n con un padre alcoh\u00f3lico y violento, sus circunstancias cambiaron a los doce y comenz\u00f3 a vivir solo con su madre. En los primeros a\u00f1os de nuestra relaci\u00f3n hablaba abiertamente sobre su hostilidad y su ira hacia su padre abusador. No estaba interesado en perdonarlo ni en entender las circunstancias que hab\u00edan formado e influido la vida de su padre, ya sea en su ni\u00f1ez o en su vida laboral como militar.<br \/>\nEn los primeros a\u00f1os de nuestra relaci\u00f3n era extremadamente cr\u00edtico de la dominaci\u00f3n masculina de mujeres y ni\u00f1xs. Aunque no usaba la palabra \u201cpatriarcado\u201d, entend\u00eda su significado y se opon\u00eda a \u00e9l. Su comportamiento amable y tranquilo a menudo hac\u00eda que la gente lo ignorara, consider\u00e1ndolo d\u00e9bil e impotente. A la edad de treinta comenz\u00f3 a asumir un personaje m\u00e1s macho, adoptando el modelo dominante que antes criticaba. Poni\u00e9ndose el manto de patriarca, gan\u00f3 mayor respeto y visibilidad. M\u00e1s mujeres eran atra\u00eddas hacia \u00e9l. Era m\u00e1s notado en las esferas p\u00fablicas. Su cr\u00edtica de la dominaci\u00f3n masculina ces\u00f3. Y en efecto comenz\u00f3 a hablar con ret\u00f3rica patriarcal, diciendo la clase de cosas sexistas que lo habr\u00edan horrorizado en el pasado.<br \/>\nEstos cambios en su pensamiento y comportamiento fueron provocados por su deseo de ser aceptado y afirmado en un lugar patriarcal de trabajo, y racionalizados por su deseo de salir adelante. Su historia no es inusual. Los chicos brutalizados y victimizados por el patriarcado en general se tornan patriarcales, corporizando la masculinidad patriarcal abusiva que antes reconoc\u00edan claramente como malvada. Pocos varones abusados brutalmente cuando ni\u00f1os en nombre de la masculinidad patriarcal resisten valientemente el lavado de cerebro y se mantienen fieles a s\u00ed mismos. La mayor\u00eda de los hombres se adaptan al patriarcado de una forma u otra.<br \/>\nEn efecto, la cr\u00edtica feminista radical del patriarcado ha sido pr\u00e1cticamente silenciada en nuestra cultura. Se ha convertido en un discurso subcultural disponible s\u00f3lo para las \u00e9lites educadas. Incluso en esos c\u00edrculos, utilizar la palabra \u201cpatriarcado\u201d es considerado fuera de moda. A menudo en mis conferencias, cuando uso la frase \u201cpatriarcado capitalista imperialista supremacista blanco\u201d para describir el sistema pol\u00edtico de nuestro pa\u00eds, el p\u00fablico r\u00ede. Nadie ha explicado nunca por qu\u00e9 llamar con exactitud a este sistema resulta gracioso. La risa es en s\u00ed misma un arma de terrorismo patriarcal. Funciona como descargo, devaluando la importancia de lo que est\u00e1 siendo nombrado. Sugiere que las palabras en s\u00ed mismas son problem\u00e1ticas, no el sistema que describen. Interpreto esta risa como la forma que tiene el p\u00fablico de demostrar su incomodidad al requer\u00edrsele aliarse con una cr\u00edtica antipatriarcal desobediente. Esta risa\u00a0me recuerda que si oso desafiar abiertamente el patriarcado, me arriesgo a no ser tomada en serio.<br \/>\nLxs ciudadanxs de esta naci\u00f3n temen desafiar al patriarcado aun si carecen de una abierta consciencia de que tienen miedo, tan profundamente incorporadas est\u00e1n las reglas del patriarcado en nuestro inconsciente colectivo. A menudo le digo al p\u00fablico que si fu\u00e9ramos puerta a puerta preguntando si deber\u00edamos poner fin a la violencia masculina contra las mujeres, la mayor\u00eda de las personas dar\u00eda su apoyo inequ\u00edvoco. Y despu\u00e9s, si les dij\u00e9ramos que s\u00f3lo podemos detener la violencia masculina contra las mujeres mediante el fin de la dominaci\u00f3n masculina, erradicando el patriarcado, comenzar\u00edan a dudar, a cambiar su posici\u00f3n. A pesar de los muchos logros del movimiento feminista contempor\u00e1neo (mayor igualdad para las mujeres en los lugares de trabajo, mayor tolerancia para el abandono de los r\u00edgidos roles de g\u00e9nero), el patriarcado como sistema se mantiene intacto, y mucha gente sigue creyendo que es necesario para que los seres humanos sobrevivan como especie. Esta creencia parece ir\u00f3nica, ya que los m\u00e9todos patriarcales de organizar las naciones, y en especial la insistencia en la violencia como medio de control social, han efectivamente llevado a la masacre de millones de personas en el planeta.<br \/>\nMientras no logremos reconocer colectivamente el da\u00f1o que causa el patriarcado y el sufrimiento que crea, no podemos abordar el dolor masculino. No podemos demandar el derecho de los varones a ser enteros, a ser dadores y sostenedores de vida. Obviamente, algunos varones patriarcales son cuidadores y proveedores responsables e incluso ben\u00e9volos, pero de todos modos est\u00e1n aprisionados por un sistema que socava su salud mental. El patriarcado promueve la locura. Est\u00e1 en la ra\u00edz de los males psicol\u00f3gicos que afectan a los hombres de nuestra naci\u00f3n. Sin embargo, no existe una preocupaci\u00f3n masiva por la dif\u00edcil situaci\u00f3n de los varones. En<em> Stiffed: The Betrayal of the American Man [Petrificados: la traici\u00f3n del\u00a0hombre estadounidense<\/em>, 1999] Susan Faludi incluye un muy reducido an\u00e1lisis del patriarcado:<\/p>\n<ul>\n<li>Pidan a las feministas un diagn\u00f3stico de los problemas de los varones y a menudo recibir\u00e1n una explicaci\u00f3n muy clara: los hombres est\u00e1n en crisis porque las mujeres est\u00e1n correctamente desafiando la dominaci\u00f3n masculina. Las mujeres est\u00e1n pidiendo a los hombres compartir las riendas p\u00fablicas y los varones no pueden soportarlo. Pregunten a antifeministas y obtendr\u00e1n un diagn\u00f3stico que es, en cierto sentido, similar. Los varones est\u00e1n perturbados, seg\u00fan muchos expertos conservadores, porque las mujeres han ido mucho m\u00e1s all\u00e1 de sus demandas de trato igualitario y ahora est\u00e1n tratando de tomar el poder y el control, quit\u00e1ndoselo a los hombres&#8230; El mensaje subyacente: los varones no pueden ser varones, s\u00f3lo eunucos, si no est\u00e1n en control. Tanto la visi\u00f3n feminista como la antifeminista est\u00e1n enraizadas en una percepci\u00f3n estadounidense peculiarmente moderna de que ser un hombre significa estar en control y sentirse siempre en control.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Faludi nunca cuestiona la idea de control. Nunca considera que sea falsa la idea de que los hombres estaban de alguna manera en control, en el poder, y satisfechos con su vida antes del movimiento feminista contempor\u00e1neo.<br \/>\nEl patriarcado como sistema ha denegado el acceso a los varones al bienestar emocional completo, que no es lo mismo que sentirse recompensado, exitoso, o poderoso debido a la propia capacidad de afirmar control sobre otrxs. Para verdaderamente atender el dolor masculino y la crisis masculina debemos, como naci\u00f3n, estar dispuestxs a exponer la dura realidad de que el patriarcado ha da\u00f1ado a los varones en el pasado y que contin\u00faa da\u00f1\u00e1ndolos en el presente. Si el patriarcado fuera gratificante, no existir\u00eda la abrumadora insatisfacci\u00f3n que siente la mayor\u00eda de los hombres en su vida laboral \u2013una insatisfacci\u00f3n ampliamente documentada en el trabajo de Studs Terkel y retomada en el tratado de Faludi.<br \/>\nEn muchos sentidos, <em>Stiffed<\/em> fue otra traici\u00f3n a los varones estadounidenses, porque Faludi dedica tanto tiempo a tratar de no desafiar el patriarcado que no remarca la necesidad de poner fin al patriarcado, si queremos liberar a los varones. Por el contrario, escribe:<\/p>\n<ul>\n<li>En lugar de preguntarme por qu\u00e9 los hombres resisten la lucha de las mujeres por una vida m\u00e1s libre y m\u00e1s sana, comenc\u00e9 a preguntarme por qu\u00e9 los varones se abstienen de una lucha propia. Por qu\u00e9, a pesar de rabietas aleatorias in crescendo, no han ofrecido ninguna respuesta met\u00f3dica y razonada a su situaci\u00f3n: dada la naturaleza insostenible e insultante de las demandas realizadas en nuestra cultura a los varones para que demuestren lo que valen, \u00bfpor qu\u00e9 no se rebelan los hombres? \u2026 \u00bfPor qu\u00e9 los varones no han respondido a la serie de traiciones en sus vidas \u2013a las fracasos de sus padres en cumplir sus promesas\u2013 con algo rec\u00edproco al feminismo?<\/li>\n<\/ul>\n<p>N\u00f3tese que Faludi no se anima a arriesgar ni la ira de las mujeres feministas (sugiriendo que los varones pueden encontrar la salvaci\u00f3n en el movimiento feminista), ni el rechazo de los potenciales lectores masculinos que son s\u00f3lidamente antifeministas, mediante la idea de que ellos tienen algo que ganar de la lucha feminista.<br \/>\nHasta ahora en nuestro pa\u00eds el movimiento feminista visionario es la \u00fanica lucha por la justicia que enfatiza la necesidad de poner fin al patriarcado. Ning\u00fan grupo masivo de mujeres ha desafiado al patriarcado, y tampoco se ha formado ning\u00fan grupo de varones para conducir la lucha. La crisis que enfrentan los hombres no es la crisis de la masculinidad, es la crisis de la masculinidad patriarcal. Mientras no aclaremos esta distinci\u00f3n, los varones seguir\u00e1n temiendo que cualquier cr\u00edtica del patriarcado represente una amenaza. Distinguiendo al patriarcado pol\u00edtico (que considera dedicado en gran parte a terminar con el sexismo), el terapeuta Terrence Real deja en claro que el patriarcado que nos da\u00f1a a todxs est\u00e1 integrado en nuestras psiques:<\/p>\n<ul>\n<li>El patriarcado psicol\u00f3gico es la din\u00e1mica entre aquellas cualidades consideradas \u201cmasculinas\u201d y \u201cfemeninas\u201d en las que la mitad de\u00a0nuestros rasgos humanos son exaltados mientras la otra mitad son devaluados. Tanto hombres como mujeres participan en este atormentado sistema de valores. El patriarcado psicol\u00f3gico es una \u201cdanza del desprecio\u201d, una perversa forma de conexi\u00f3n que reemplaza a la verdadera intimidad con capas complejas y furtivas de dominaci\u00f3n y sumisi\u00f3n, complicidad y manipulaci\u00f3n. Es el no reconocido paradigma de relaciones que ha impregnado a la civilizaci\u00f3n occidental generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, deformando a ambos sexos, y destruyendo el apasionado v\u00ednculo entre ellos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Al resaltar el patriarcado psicol\u00f3gico, vemos c\u00f3mo todxs estamos implicadxs, y nos liberamos de la idea err\u00f3nea de que los hombres son el enemigo. Para terminar con el patriarcado tenemos que enfrentar tanto sus manifestaciones psicol\u00f3gicas como concretas en la vida diaria. Hay gente que puede criticar el patriarcado pero no puede actuar de manera antipatriarcal.<br \/>\nPara terminar con el dolor de los varones, para responder efectivamente a la crisis masculina, tenemos que nombrar el problema. Debemos a la vez reconocer que el problema es el patriarcado, y trabajar para terminar con el patriarcado. Terrence Real ofrece esta valiosa idea: \u201cLa recuperaci\u00f3n de la integridad es un proceso a\u00fan m\u00e1s complejo para los varones de lo que lo ha sido para las mujeres, m\u00e1s dif\u00edcil y m\u00e1s profundamente amenazador para la cultura en general.\u201d Para que los varones recuperen la bondad esencial del ser masculino, para que retomen el espacio de generosidad y expresividad emocional que es la base del bienestar, debemos imaginar alternativas a la masculinidad patriarcal. Todxs debemos cambiar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entender el patriarcado bell hooks Publicado en The Will to Change: Men, Masculinity, and Love, Simon and Schuster, 2004 Traducci\u00f3n: Gabriela Adelstein, Buenos Aires, 2014 Fuente: Rima web El patriarcado es la m\u00e1s peligrosa enfermedad social que ataca el cuerpo y el esp\u00edritu masculinos en nuestro pa\u00eds. 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