{"id":27790,"date":"2017-04-14T10:12:26","date_gmt":"2017-04-14T13:12:26","guid":{"rendered":"http:\/\/diariofemenino.com.ar\/v2\/?p=27790"},"modified":"2017-04-14T10:12:26","modified_gmt":"2017-04-14T13:12:26","slug":"rita-laura-segato-la-guerra-contra-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/rita-laura-segato-la-guerra-contra-las-mujeres\/","title":{"rendered":"Rita Laura Segato: \u201cLa guerra contra las mujeres\u201d"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-27791\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Rita-Laura-Segato.jpg\" alt=\"Rita-Laura-Segato\" width=\"232\" height=\"218\" \/>La privatizaci\u00f3n, minorizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de los asaltos letales contra las mujeres en \u00abproblemas de inter\u00e9s particular\u00bb o \u00abtemas de minor\u00edas\u00bb es consecuencia de ese tr\u00e1nsito del patriarcado de baja intensidad de la parcialidad masculina en el mundo comunitario al patriarcado colonial-moderno de alta intensidad propio del dominio universal. El efecto de la minorizaci\u00f3n es sentido, por ejemplo, en la forma en que feminicidios y cr\u00edmenes homof\u00f3bicos tienen un valor residual, siendo rebajados a casi apenas un espect\u00e1culo en la pr\u00e1ctica jur\u00eddica y en los estandards medi\u00e1ticos de Am\u00e9rica Latina; al mismo tiempo, las feministas, y nuestras demandas, nos plegamos a tratarlos como <em>temas particulares, compartimentados y del gueto<\/em>. De esta forma <strong>se pasa por alto que todas esas violencias a \u00abminor\u00edas\u00bb no son otra cosa que el disciplinamiento que las fuerzas patriarcales nos imponen a todos los que habitamos ese margen de la pol\u00edtica. Se trata de cr\u00edmenes del patriarcado colonial moderno de alta intensidad, contra todo lo que lo desestabiliza, <\/strong>contra todo lo que parece conspirar y desafiar su control, contra todo lo que se desliza hacia fuera de su \u00e9gida, con las varias estrategias y t\u00e1cticas diarias con las que muchos de nosotros, a prop\u00f3sito o inadvertidamente, nos deslizamos y escabullimos de la vigilancia patriarcal y la desobedecemos. Expurga de ese modo todo lo que no le concede el reconocimiento debido a su forma de estructurar y disciplinar la vida, a su forma de habilitar y naturalizar un camino de asimetr\u00edas y dominaciones progresivas.<br \/>\nPor otro lado, y \u00e9ste es el n\u00facleo de mi argumento aqu\u00ed, <strong>si observamos los cr\u00edmenes contra las mujeres que marcan el presente y buscamos entender qu\u00e9 expresan, qu\u00e9 dicen y qu\u00e9 ocasionan, podremos observar su fuerte conexi\u00f3n\u00a0con la fase hist\u00f3rica que atravesamos como sociedad<\/strong>. As\u00ed como comprender la historia del patriarcado es entender la historia de la esfera p\u00fablica y del Estado, de la misma forma y en el centro de todas las cuestiones, entender las formas de la violencia de g\u00e9nero hoy es entender lo que atraviesa la sociedad como un todo.<br \/>\nSi tuvi\u00e9ramos que construir una alegor\u00eda gr\u00e1fica, pict\u00f3rica, del mundo hoy, en esta modernidad avanzada, la alegor\u00eda ser\u00eda una de esas pir\u00e1mides invertidas que forman los acr\u00f3batas en los circos, donde una a una se van superponiendo hileras de equilibristas hasta armar un edificio completo de gente a duras penas superpuesta, pies sobre cabezas, estrato sobre estrato, pero all\u00e1 abajo, en la fundaci\u00f3n, en la base de la pir\u00e1mide, yacer\u00eda, sustentando el edificio todo, un cuerpo de mujer. Muchas veces me imagino esa estructura, porque me parece ser lo \u00fanico capaz de explicar por qu\u00e9 permanece imposible algo que a simple vista se presenta tan sencillo de realizar como retirar a la mujer de la posici\u00f3n de subordinaci\u00f3n en que se encuentra, castigada, subyugada, agredida; impedir que contin\u00fae siendo violada, traficada y esclavizada por la trata, cosificada y desmembrada por el ojo del lente medi\u00e1tico. No ser\u00eda una tarea dif\u00edcil, bastar\u00edan unas pocas acciones, unas pocas medidas, intervenciones puntuales no muy complicadas. Pero por alguna raz\u00f3n <em>no se puede. Se presenta imposible<\/em>.<strong> Nunca hubo m\u00e1s leyes, nunca hubo m\u00e1s clases de derechos humanos para los cuerpos de seguridad, nunca hubo m\u00e1s literatura circulando sobre derechos de la mujer, nunca hubo m\u00e1s premios y reconocimientos por acciones en este campo, y sin embargo las mujeres continuamos muriendo, nuestra vulnerabilidad a la agresi\u00f3n letal y a la tortura hasta la muerte nunca existi\u00f3 de tal forma como hoy en las guerras informales contempor\u00e1neas; nuestro cuerpo nunca fue antes tan controlado o m\u00e9dicamente intervenido buscando una alegr\u00eda obligatoria o la adaptaci\u00f3n a un modelo coercitivo de belleza<\/strong>; nunca tampoco como hoy se cerr\u00f3 el cerco de la vigilancia sobre el aborto que, sintom\u00e1ticamente, nunca antes fue un tema de tan acalorada discusi\u00f3n como lo es hoy, en la modernidad avanzada.<br \/>\nAl pensar el tema desde esa perspectiva, al sospechar que su victimizaci\u00f3n cumple all\u00ed con la funci\u00f3n de proveer el fest\u00edn en que el poder se confraterniza y exhibe su soberan\u00eda, discrecionalidad y arbitrio, entendemos que algo muy importante debe seguramente depender, apoyarse, en esa destrucci\u00f3n constantemente renovada del cuerpo femenino, en el espect\u00e1culo de su subyugaci\u00f3n, en su subordinaci\u00f3n de escaparate. Algo central, esencial, fundacional para el \u00absistema\u00bb debe ciertamente depender de que la mujer no salga de ese lugar, de ese papel, de esa funci\u00f3n.<br \/>\nDesmontar la minorizaci\u00f3n del tema de la mujer equivale a aceptar que, si entendi\u00e9ramos la formas de la crueldad mis\u00f3gina del presente, no solamente entender\u00edamos lo que est\u00e1 pasando con nosotras las mujeres y todos aquellos que se colocan en la posici\u00f3n femenina, disidente y <em>otra<\/em> del patriarcado, sino que tambi\u00e9n entender\u00edamos lo que le est\u00e1 pasando a toda la sociedad. Los indicios muestran que se trata de un edificio cuyo material est\u00e1 formado por la amalgama de las corporaciones y el Estado; por alianzas de todo tipo entre actores corporativos, l\u00edcitos e il\u00edcitos o de ambas cualidades a la vez, y agentes de gobierno; por razones que se invocan como \u00abrazones de Estado\u00bb y son, en verdad, \u00abrazones de empresa\u00bb. De algo tengo certeza: para pensarlo, <strong>tenemos que retirar del gueto el problema de la mujer, pensarlo entrelazado como cimiento y pedagog\u00eda elemental de todas las otras formas de poder y subordinaci\u00f3n: la racial, la imperial, la colonial, la de las relaciones centro-periferia, la del eurocentrismo con otras civilizaciones, la de las relaciones de clase<\/strong>.<br \/>\nEn un mundo en el que ya en 2015 el 1 % de sus habitantes alcanz\u00f3 a concentrar en sus manos m\u00e1s riqueza que el restante 99 %; en el que 62 personas son due\u00f1as de la misma riqueza que la que posee la mitad m\u00e1s pobre del planeta, a un creciente ritmo de concentraci\u00f3n (1), en el que 1 % de la poblaci\u00f3n de Estados Unidos es due\u00f1a de la totalidad de la tierra utilizable de ese inmenso pa\u00eds; en el que apenas nueve familias son propietarias de toda la extensi\u00f3n de la costa mar\u00edtima chilena\u2026 se constata que el correlato de la financiarizaci\u00f3n del capital es la m\u00e1s contundente de todas las formas de propiedad: el acopio, la concentraci\u00f3n de la tierra en pocas manos, el neo-rentismo y la patrimonializaci\u00f3n creciente de la gesti\u00f3n estatal. Un escenario de esas caracter\u00edsticas indica que ya no podemos hablar de mera desigualdad, como hac\u00edamos en los a\u00f1os setenta, sino que el tema hoy es la <em>due\u00f1idad<\/em> o <em>se\u00f1or\u00edo<\/em> \u2014<em>lordship<\/em>.<br \/>\n<em>Se\u00f1or\u00edo<\/em> tiene aqu\u00ed el sentido muy preciso de que un peque\u00f1o grupo de propietarios son due\u00f1os de la vida y de la muerte en el planeta. Son sujetos discrecionales y arbitrarios de un poder de magnitud nunca antes conocida, que vuelve ficcional todos los ideales de la democracia y de la rep\u00fablica. El significado real de este se\u00f1or\u00edo es que los due\u00f1os de la riqueza, por su poder de compra y la libertad de circulaci\u00f3n <em>offshore<\/em> de sus ganancias, son inmunes a cualquier tentativa de control institucional de sus maniobras corporativas, que se revelan hoy desreguladas por completo. <strong>Esta inmunidad del poder econ\u00f3mico inaugura una fase apocal\u00edptica, completamente an\u00f3mica del capital, y nos\u00a0remite a la etapa final, descompuesta y ya transicional del Medievo, cuando los se\u00f1or\u00edos eran inconmensurablemente mayores pero igualmente regidos por un modo del ejercicio del poder de corte feudal ejercido como crueldad ejemplar sobre los cuerpos, a la manera en que Foucault lo describi\u00f3<\/strong>.<br \/>\nLa due\u00f1idad en Latinoam\u00e9rica se manifiesta bajo la forma de una administraci\u00f3n mafializada y gangsteril de los negocios, la pol\u00edtica y la justicia, pero esto de ninguna forma debe considerarse desvinculado de un orden global y geopol\u00edtico sobreimpuesto a nuestros asuntos internos. <em>El crimen y la acumulaci\u00f3n de capital por medios ilegales dej\u00f3 de ser excepcional para transformarse en estructural y estructurante de la pol\u00edtica y de la econom\u00eda<\/em>.<br \/>\nEn este nuevo mundo, la noci\u00f3n de un orden del discurso pautado por la <em>colonialidad del poder<\/em> se vuelve pr\u00e1cticamente insuficiente. De ese patr\u00f3n emerge, nuda y cruda, la pr\u00e1ctica del barrido de los pueblos de los territorios de ocupaci\u00f3n tradicional o ancestral. De la colonialidad se consuma un retorno a la conquistualidad, sin los amarres o arrestos que por lo menos en alguna medida y en algunos casos la presencia de la Iglesia impuso un d\u00eda a la avidez colonial (Gott, 2002). Para nuestro continente, Am\u00e9rica Latina, las formas extremas de crueldad que se expanden desde M\u00e9xico, Am\u00e9rica Central y Colombia hacia el sur, su atm\u00f3sfera dram\u00e1tica, ca\u00f3tica y crecientemente violenta pueden ser atribuidas a la idea de que en nuestros paisajes la Conquista nunca se complet\u00f3, nunca fue consumada, y es un proceso continuo todav\u00eda en marcha.<br \/>\nPara este contexto hist\u00f3rico, la compasi\u00f3n, la empat\u00eda, los v\u00ednculos, el arraigo local y comunitario, y todas las devociones a formas de lo sagrado capaces de sustentar entramados colectivos s\u00f3lidos operan <em>en disfuncionalidad con <strong>el proyecto hist\u00f3rico del capital<\/strong><\/em>, que desarraiga, globaliza los mercados, rasga y deshilacha los tejidos comunitarios donde todav\u00eda existen, se ensa\u00f1a con sus jirones resistentes, nulifica las marcas espaciales y puntos de referencia de cu\u00f1o tradicional sagrado que obstaculizan la captura de los terrenos por el referente universal monetario y mercantil, impone la transformaci\u00f3n de <em>oikonomias<\/em> de producci\u00f3n dom\u00e9stica y circuitos de mercadeo local y regional en una \u00fanica econom\u00eda global, introduce el consumo como meta antag\u00f3nica por excelencia y disruptiva con respecto a las formas de felicidad relacionales y pautadas por la reciprocidad de la vida comunitaria. <strong>En esta fase extrema y apocal\u00edptica en la cual rapi\u00f1ar, desplazar, desarraigar, esclavizar y explotar al m\u00e1ximo son el camino de la acumulaci\u00f3n, esto es, la meta que orienta el proyecto hist\u00f3rico del capital, es crucialmente instrumental reducir la empat\u00eda humana y entrenar a las personas para que consigan ejecutar, tolerar y convivir con actos de crueldad cotidianos.<\/strong><br \/>\nDebe ser por eso que una estrategia central de las guerras contempor\u00e1neas, guerras ya no entre Estados, guerras de un alto grado de informalidad, en Am\u00e9rica Latina y Medio Oriente, es la estrategia de la profanaci\u00f3n (Segato, 2014; Kaldor, 2012). No es por otra raz\u00f3n que los expertos hablan hoy de una \u00abfeminizaci\u00f3n de la guerra\u00bb. Existen innumerables pruebas en documentos humanos de todo tipo y lugar de que es la posici\u00f3n femenina la que custodia, encarna y representa el arraigo territorial, lo sagrado, la vincularidad y la comunidad. Chile y Qatar proporcionan los dos modelos que exponen las tendencias de la presente fase \u2014apocal\u00edptica\u2014 del proyecto hist\u00f3rico del capital. Chile, con la aplicaci\u00f3n ortodoxa de la receta de Milton Friedman, que conduce a un r\u00e9gimen societario regido por el mercado. La tristeza que impregna la sociedad chilena es frecuentemente asociada por la propia gente al efecto de precariedad que ese modelo le imprime a la vida, en un sentido del t\u00e9rmino <em>precariedad<\/em> que lo desvincula de la idea de pobreza o carencia, para significar con precisi\u00f3n <em>precariedad de la vida vincular<\/em>, destrucci\u00f3n de la solidez y estabilidad de las relaciones que arraigan, localizan y sedimentan afectos y cotidianos. La experiencia de intemperie y desprotecci\u00f3n se apodera as\u00ed de una naci\u00f3n. Qatar, por otro lado, epitomiza el fen\u00f3meno de un gobierno de propietarios y la extensi\u00f3n territorial de la naci\u00f3n se confunde con la idea de un inmueble. La abstracci\u00f3n estatal no existe y el Estado es neta y literalmente patrimonial: un Estado de due\u00f1os. En Am\u00e9rica Latina, el patrimonialismo constitutivo de las rep\u00fablicas criollas corre un serio riesgo de <em>qatarizaci\u00f3n<\/em>. La reprimarizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, la megaminer\u00eda, la agricultura extractivista y el turismo extractivista son los correlatos del r\u00e9gimen absolutista de mercado y de la fusi\u00f3n del poder pol\u00edtico con la <em>due\u00f1idad<\/em>, de all\u00ed resulta la agresi\u00f3n al ser humano y a su medio en forma extrema, sin dejar m\u00e1s que restos a su paso. Intemperie progresiva de la vida, mercadeo de todo y reserva de seguridad exclusiva para los propietarios y controladores de los mecanismos de Estado. Radicalizaci\u00f3n del despojo, etnocidio, genocidio y <em>conquistualidad<\/em>.<br \/>\nTal escena est\u00e1 ligada al ejercicio de la indiferencia frente a la crueldad, ensayada y entrenada, con sa\u00f1a impune, sobre el cuerpo de la mujer y de los j\u00f3venes, como en Ayotzinapa \u2014cuerpos que no representan al antagonista b\u00e9lico, sujetos que no corresponden al soldado de la corporaci\u00f3n armada enemiga. El terror de Estado de las dictaduras ha dejado paso a un terror difuso que se instala capilarmente en la sociedad. Afirm\u00e9 que <em>las nuevas formas de la guerra<\/em>, en nuestro continente, son guerras represivas o guerras mafiosas, o quiz\u00e1s m\u00e1s exactamente una combinaci\u00f3n de ambas a la vez, como un golpe que nos llega desde otro lugar, desde una Segunda Realidad (Segato, 2014). Creo inclusive que es posible hablar de <strong>una nueva forma de terror asociada a lo que he llamado aqu\u00ed \u00abintemperie\u00bb y que no ser\u00eda otra cosa que un limbo de legalidad, una expansi\u00f3n no controlable de las formas paraestatales del control de la vida apoder\u00e1ndose de porciones cada vez mayores de la poblaci\u00f3n, en especial de aquellos en condici\u00f3n de vulnerabilidad, viviendo en nichos de exclusi\u00f3n. Ese terror es la constataci\u00f3n, para muchas personas, de que el control estatal y la protecci\u00f3n del Estado, as\u00ed como las leyes republicanas son, y qui\u00e9n sabe si han sido siempre, una ficci\u00f3n, \u00abun sistema de creencias\u00bb, apenas una fe proveedora de una gram\u00e1tica estable para la interacci\u00f3n social y los l\u00edmites de la conducta humana<\/strong>. Es posible que las dictaduras terminaran cuando ya hab\u00edan preparado el terreno para las nuevas formas del terror. Ya no un terror de Estado, sino un entrenamiento para llevar la existencia sin sensibilidad con relaci\u00f3n al sufrimiento ajeno, sin empat\u00eda, sin compasi\u00f3n, mediante el gozo encapsulado del consumidor, en medio del individualismo productivista y competitivo de sociedades definitivamente ya no vinculares. Algo que remite a la diferencia apuntada por Hannah Arendt entre soledad y aislamiento, este \u00faltimo precondici\u00f3n del control totalitario.<br \/>\nDefend\u00ed por mucho tiempo la separaci\u00f3n de los feminicidios \u00edntimos de los feminicidios p\u00fablicos, b\u00e9licos, en una fase informal de las guerras. Hoy la lecci\u00f3n de la guerra informal, paraestatal, en sus varias formas, ha entrado en las casas, y el umbral de sufrimiento emp\u00e1tico se ha retirado. En Guatemala la guerra dej\u00f3 una secuela de hogares ind\u00edgenas y campesinos ultra-violentos \u2014 atenci\u00f3n: no fue al contrario, como sostiene un cierto pensamiento feminista euroc\u00e9ntrico. La violencia sexual y feminicida no pas\u00f3 de los hogares a la guerra, su derrotero fue el inverso. <strong>En nuestros d\u00edas, como demuestran una serie de casos en todo el continente, el crimen \u00edntimo pasa a tener caracter\u00edsticas de crimen b\u00e9lico: la desova de la v\u00edctima al aire libre, en las zanjas, basurales y alcantarillas, la espectacularidad de los asesinatos, que han pasado a perpetrarse tambi\u00e9n en lugares p\u00fablicos<\/strong>. Asimismo, hablan de ese terror difuso las ejecuciones sumarias, extrajudiciales y a manos de agentes estatales, que sin explicaci\u00f3n aumentan cada d\u00eda en Am\u00e9rica Latina y especialmente en Brasil, agrediendo la l\u00f3gica, la gram\u00e1tica que permite tener una expectativa estabilizada de mi relaci\u00f3n con los otros.<br \/>\nEs por todo esto que podemos aventurar que, si cada \u00e9poca tiene una personalidad modal, funcional a su fase propia de relaciones econ\u00f3micas (histeria para la revoluci\u00f3n industrial, esquizofrenia con su delirio en la expresi\u00f3n art\u00edstica del modernismo), la estructura psicop\u00e1tica se presenta hoy como la personalidad modal. La personalidad psicop\u00e1tica parecer\u00eda ser hoy la estructura de personalidad mejor equipada para operar de forma funcional en el orden de la fase apocal\u00edptica del capital. El perfil psicop\u00e1tico, su ineptitud para transformar el derrame hormonal en emoci\u00f3n y afecto, su necesidad de ampliar constantemente el est\u00edmulo para alcanzar su efecto, su estructura definitivamente no-vincular, su piel insensible al dolor propio y, consecuentemente y m\u00e1s a\u00fan, al dolor ajeno, su enajenaci\u00f3n, encapsulamiento, desarraigo de paisajes propios y lazos colectivos, la relaci\u00f3n instrumental y cosificada con los otros\u2026 parece lo indispensable para funcionar adecuadamente en una econom\u00eda pautada al extremo por la deshumanizaci\u00f3n y la ausencia de l\u00edmites para el abordaje de rapi\u00f1a sobre cuerpos y territorios, dejando solo restos. Es as\u00ed que una <em>pedagog\u00eda de la crueldad<\/em> se presenta como el criadero de personalidades psicop\u00e1ticas apreciadas por el esp\u00edritu de la \u00e9poca y funcionales a esta fase apocal\u00edptica del capital.<br \/>\nEl extra\u00f1o destino de la pel\u00edcula brit\u00e1nica <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>, de 1971, basada en la novela hom\u00f3nima de Anthony Burgess, a su vez escrita bajo el impacto de la violaci\u00f3n sufrida por la esposa del autor en Londres durante la Segunda Guerra Mundial por parte de soldados estadounidenses, parece confirmar mi tesis sobre la abrupta y funcional reducci\u00f3n de la empat\u00eda en nuestro tiempo. <em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>, dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada de forma inolvidable por Malcolm McDowell, fue una de las pel\u00edculas m\u00e1s censuradas de la historia del cine en varios pa\u00edses, inclusive en la propia Inglaterra. En ella se suceden escenas de golpizas, violaciones, asesinatos y un feminicidio. Alex, el personaje central, pasa de la total ausencia de empat\u00eda como victimario a un estado de empat\u00eda y vulnerabilidad al sufrimiento ajeno, logrado por medio de un tratamiento psiqui\u00e1trico experimental, que lo transforma inevitablemente en v\u00edctima. No hay posici\u00f3n intermedia entre la personalidad del victimario y de la v\u00edctima, el antes y el despu\u00e9s del experimento \u00abterap\u00e9utico\u00bb, es decir, si la posici\u00f3n de victimario es abandonada, no resta alternativa que volverse vulnerable. Pero lo m\u00e1s extraordinario del caso es que hoy, 40 a\u00f1os despu\u00e9s de su estreno y como el propio McDowell ha reconocido (2009), aquel espanto con que los p\u00fablicos recibieron esta obra ha desaparecido por completo, dando lugar a la risa del p\u00fablico ante algunas de las que fueron, en el pasado, sus escenas m\u00e1s horrorosas. Claro indicio este de la naturalizaci\u00f3n de la personalidad psicop\u00e1tica y de la violencia, en especial de la violencia contra la mujer, secuencia central de la pel\u00edcula.<br \/>\nSe trata de un signo incontestable del proceso de los tiempos y del modo de vida que se ha impuesto en el capitalismo tard\u00edo. En esta era, <strong>el sufrimiento y la agresi\u00f3n impuestos al cuerpo de las mujeres, as\u00ed como la espectacularizaci\u00f3n, banalizaci\u00f3n y naturalizaci\u00f3n de esa violencia constituyen la medida del deterioro de la empat\u00eda en un proceso adaptativo e instrumental a las formas epocales de explotaci\u00f3n de la vida<\/strong>.<br \/>\n\u2014-<br \/>\n(1)\u00a0 Seg\u00fan OXFAM, en 2010, 288 personas ten\u00edan la misma riqueza que la mitad m\u00e1s pobre; eran 177 en 2011, 159 en 2012, 92 en 2013, 80 en 2014 y 62 en 2015. V\u00e9ase OXFAM, \u00ab62 personas poseen la misma riqueza que la mitad de la poblaci\u00f3n mundial\u00bb, 18 de enero de 2016; disponible en Internet.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n(Fuente: <a href=\"https:\/\/www.traficantes.net\/sites\/default\/files\/pdfs\/map45_segato_web.pdf\">\u201cLa guerra contra las mujeres\u201d<\/a>, Rita Laura Segato, Traficantes de Sue\u00f1os)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La privatizaci\u00f3n, minorizaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de los asaltos letales contra las mujeres en \u00abproblemas de inter\u00e9s particular\u00bb o \u00abtemas de minor\u00edas\u00bb es consecuencia de ese tr\u00e1nsito del patriarcado de baja intensidad de la parcialidad masculina en el mundo comunitario al patriarcado colonial-moderno de alta intensidad propio del dominio universal. 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