{"id":27175,"date":"2017-03-02T18:00:09","date_gmt":"2017-03-02T21:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/diariofemenino.com.ar\/v2\/?p=27175"},"modified":"2019-05-05T14:20:47","modified_gmt":"2019-05-05T17:20:47","slug":"violencia-de-genero-emociones-y-violencias-extremas-en-el-tratamiento-judicial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/violencia-de-genero-emociones-y-violencias-extremas-en-el-tratamiento-judicial\/","title":{"rendered":"Violencia de g\u00e9nero: emociones y violencias extremas en el tratamiento judicial"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Violencia de g\u00e9nero: emociones y violencias extremas en el tratamiento judicial<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por <a href=\"http:\/\/dianamaffia.com.ar\/\">Diana Maff\u00eda<\/a>*<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>En este breve art\u00edculo quiero pensar un tema tradicional de la filoso\u00adf\u00eda que tiene mucho que ver con los estereotipos de g\u00e9nero: las emociones. Quiero hacerlo en el contexto de reflexi\u00f3n sobre una forma de violencia muy extrema: el femicidio. Y destacar la paradoja de que una caracter\u00edstica tradi\u00adcionalmente atribuida a las mujeres, la emoci\u00f3n, sea el salvoconducto para que los varones no cumplan o disminuyan las penas que corresponden a este delito. Al punto de justificarse como \u201ccrimen pasional\u201d la violencia de g\u00e9nero extrema que se da en el contexto de una relaci\u00f3n sentimental con fuerte anclaje en la posesi\u00f3n. Y de ese modo se usa incluso como atenuante jur\u00eddico, pues afecta la responsabilidad y las intenciones.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Versiones m\u00e1s contempor\u00e1neas de la emoci\u00f3n revisan su relaci\u00f3n con el conocimiento y le dan un lugar relevante en la construcci\u00f3n y validaci\u00f3n epist\u00e9mica. Se discute tambi\u00e9n la relaci\u00f3n de las emociones con los cuerpos y con los <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/mujeres-la-rebelion-que-no-cesa\/\">g\u00e9neros<\/a>. Y se revisa incluso su papel en la \u00e9tica.<\/strong><\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-34836\" src=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/1-Diana-Maffia-300x244.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/1-Diana-Maffia-300x244.jpg 300w, https:\/\/diariofemenino.com.ar\/df\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/1-Diana-Maffia.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta ponencia quiero hablar de un tema relevante tanto para la Psi\u00adcolog\u00eda como para el Derecho, propio de la Psicolog\u00eda Forense: las emocio\u00adnes. Es un tema tradicional de la filosof\u00eda que tiene mucho que ver con los estereotipos de g\u00e9nero. Quiero hacerlo en el contexto de reflexi\u00f3n sobre una forma de violencia muy extrema: el femicidio. Y destacar la paradoja de que una caracter\u00edstica tradicionalmente atribuida a las mujeres, la emoci\u00f3n, sea el salvoconducto para que los varones no cumplan o les disminuyan las pe\u00adnas que corresponden a este delito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en nuestro pa\u00eds no se logr\u00f3 configurar una figura penal de \u201cfemici\u00addio\u201d, la reforma del C\u00f3digo Penal ampli\u00f3 el agravante del homicidio por el v\u00edn\u00adculo, abarcando tanto al c\u00f3nyuge como al ex c\u00f3nyuge, o a la persona con quien se mantiene o ha mantenido una relaci\u00f3n de pareja, mediare o no convivencia. Tambi\u00e9n se incluyen aquellos homicidios cometidos por odio de g\u00e9nero o de orientaci\u00f3n sexual, identidad de g\u00e9nero o su expresi\u00f3n, as\u00ed como a una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de g\u00e9nero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claramente, no es lo mismo. El femicidio fue pensado como un concepto primordialmente pol\u00edtico, como bien lo expresa la definici\u00f3n que en su mo\u00admento dio Diane Russell al usarlo en el Tribunal Internacional de Cr\u00edmenes contra las Mujeres en Bruselas en 1976: \u201cEl femicidio est\u00e1 en el extremo final de un <em>continuum <\/em>de terror sexista que incluye una amplia variedad de abusos verbales y f\u00edsicos como la violaci\u00f3n, la tortura, la esclavitud sexual (particular\u00admente por prostituci\u00f3n), el abuso sexual infantil incestuoso o extrafamiliar, las golpizas f\u00edsicas y emocionales, el acoso sexual (por tel\u00e9fono, en las calles, en la oficina y en el aula), la mutilaci\u00f3n genital (cliteridectom\u00edas, escisi\u00f3n, infibulaciones), las operaciones ginecol\u00f3gicas innecesarias (histerectom\u00edas), la heterosexualidad forzada, la esterilizaci\u00f3n forzada, la maternidad forzada (por la criminalizaci\u00f3n de la anticoncepci\u00f3n y del aborto), la psicocirug\u00eda, la privaci\u00f3n de comida para mujeres en algunas culturas, la cirug\u00eda pl\u00e1stica y otras mutilaciones en nombre del embellecimiento. Siempre que estas formas de terrorismo resultan en muerte, se convierten en femicidio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es claro en esta definici\u00f3n, la modificaci\u00f3n del C\u00f3digo Civil se ha quedado muy corta. Y la cuenta de femicidios se duplica inmediatamente si sumamos solo las muertes por abortos inseguros. Pero no solo es injusta esta miop\u00eda hacia las muchas formas en que las mujeres morimos como con\u00adsecuencia de la desigualdad en la significaci\u00f3n interpersonal y social; tam\u00adbi\u00e9n es injusto el tratamiento diferencial que mujeres y varones recibimos por parte de la justicia, una vez que nosotras logramos atravesar las muchas barreras espec\u00edficas que tenemos para ello. Un ejemplo es el uso diferencial en la atribuci\u00f3n de emociones a mujeres y a varones, que da como resultado respuestas judiciales diferentes ante los homicidios perpetrados por unos y otras, pero siempre en perjuicio de nosotras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia de la filosof\u00eda, las emociones han sido tratadas como ele\u00admentos peligrosos que distorsionan la rectitud del conocimiento, que debe estar guiado solo por la raz\u00f3n. Tambi\u00e9n, desde la antig\u00fcedad, han sido fe\u00adminizadas y atribuidas como condici\u00f3n caracter\u00edstica a las mujeres, consi\u00adderando esta caracter\u00edstica una prueba de que estaban privadas de raciona\u00adlidad y por lo tanto no pod\u00edan ser iguales pol\u00edticas, ni ciudadanas, ni sujetos \u00e9ticos aut\u00f3nomos, sino que deb\u00edan estar siempre bajo tutela de los varones. De hecho, aun cuando se desarrollaron argumentos poderosos contra la es\u00adclavitud, las mujeres y los hijos siguieron siendo \u201cpropiedades\u201d del patriarca cabeza de familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La epistemolog\u00eda hasta a\u00f1os recientes ha creado condiciones rigurosas de neutralidad en los sujetos de conocimiento; condiciones que no pueden ser cumplidas por quienes por naturaleza tienden a comprometer su subje\u00adtividad y su emocionalidad en su contacto con el mundo y con los otros suje\u00adtos. Por eso las mujeres no fueron admitidas sino hasta hace pocas d\u00e9cadas en los cen\u00e1culos de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta condici\u00f3n de neutralidad tambi\u00e9n ha definido el punto de vista moderno del Derecho, haciendo exigible una ecuanimidad en quienes se de\u00addican a impartir justicia que durante mucho tiempo hizo inaccesible esta funci\u00f3n para las mujeres. No solo los c\u00f3digos han estado redactados por sujetos masculinos y poderosos haciendo eje en sus intereses, sino que la mirada misma de quienes ejecutan su aplicaci\u00f3n ha sido tradicionalmente una mirada androc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La emoci\u00f3n tiene tambi\u00e9n una atribuci\u00f3n de pasividad que la feminiza a\u00fan m\u00e1s y la hace peligrosa desde esa mirada que valora lo neutral y distan\u00adte. Las pasiones nos poseen, somos invadidxs y manejadxs por ellas. Pero curiosamente hay un punto en que las emociones sirven de escudo a los varones: es cuando se justifica como \u201ccrimen pasional\u201d la violencia de g\u00e9ne\u00adro extrema que se da en el contexto de una relaci\u00f3n sentimental con fuerte anclaje en la posesi\u00f3n. Y de ese modo se usa incluso como atenuante de la pena, pues afecta la responsabilidad y las intenciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo es que una caracter\u00edstica atribuida a las mujeres que las torna incapaces a los ojos del poder, establece ventajas para los varones bajo esa misma mirada? \u00bfY c\u00f3mo es que cuando son las mujeres las que matan, no se usan esos argumentos como eximentes del castigo? Es un tema que une la filosof\u00eda, la psicolog\u00eda y el derecho, y que plantea desaf\u00edos a los estereotipos sobre las relaciones entre los g\u00e9neros, los modelos de pareja y de familia.<\/p>\n<p><strong>Las emociones en el tratamiento filos\u00f3fico <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las emociones han sido desde la antig\u00fcedad un problema que conci\u00adt\u00f3 la atenci\u00f3n de la filosof\u00eda, encontrando all\u00ed muchas formulaciones que fueron la base de las distintas posturas psicol\u00f3gicas desde fines del siglo XIX, en que la psicolog\u00eda adquiere un estatuto de disciplina independiente. En los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os se ha acumulado una gran cantidad de datos emp\u00edricos recogidos por psic\u00f3logos cognitivos y sociales, neurocient\u00edficos, antrop\u00f3logos y et\u00f3logos. Esto ha influido en las formas filos\u00f3ficas de teo\u00adrizar sobre las emociones y es un gran desaf\u00edo presente de la disciplina. La filosof\u00eda feminista, al agregar una cr\u00edtica de g\u00e9nero a esas teor\u00edas y al poner el acento en el compromiso pr\u00e1ctico de sus aplicaciones, es el enfoque que quiero compartir aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera teor\u00eda de la emoci\u00f3n fue planteada por Plat\u00f3n, y la ejempli\u00adfica con el mito del auriga o cochero. El alma es un carro alado tirado por dos caballos, uno blanco y uno negro, y el auriga procura conducirlo con equi\u00adlibrio. El caballo blanco simboliza la expresi\u00f3n de las emociones positivas del ser humano y el negro las emociones negativas del hombre. El auriga o cochero simboliza la capacidad intelectual, nuestra parte racional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el auriga consigue controlar la pareja de caballos le ser\u00e1 posible ele\u00advarse y emprender el viaje necesario para concretar sus sue\u00f1os m\u00e1s eleva\u00addos; por el contrario una falta de dominio de la pareja de caballos le har\u00e1 perder el equilibrio y caer. Pero las oportunidades para elevarse no est\u00e1n bien distribuidas, porque en cada persona predomina uno de tres tipos de alma:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1\u00aa, Alma Racional: es la responsable de las funciones del pensamiento l\u00f3gico y racional (inteligencia). Plat\u00f3n la sit\u00faa en la cabeza. En la alegor\u00eda del carro alado ser\u00eda el auriga. Y es el alma propia de los fil\u00f3sofos, a quienes en la Rep\u00fablica destina la conducci\u00f3n de la sociedad bajo la figura del Fil\u00f3sofo Rey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2\u00aa, Alma Volitiva o Irascible: es la responsable de la voluntad y las emociones (los sentimientos). Plat\u00f3n la sit\u00faa en el coraz\u00f3n. En la alegor\u00eda del carro alado ser\u00eda el caballo blanco. Y es el alma propia de los soldados, a quienes en la Rep\u00fablica destina la custodia de la Ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3\u00aa, Alma Apetitiva o Concupiscible: es la responsable de los deseos, de las inclinaciones m\u00e1s elementales y m\u00e1s ligadas al cuerpo. Plat\u00f3n la sit\u00faa en el vientre. En la alegor\u00eda del carro alado ser\u00eda el caballo negro. Y es el alma de quienes tienen funciones ligadas a la materia: los campesinos, los artesa\u00adnos, quienes manejan dinero. Y tambi\u00e9n de <em>todas <\/em>las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque las mujeres, seg\u00fan Plat\u00f3n, est\u00e1n condicionadas por su \u00fatero y por lo tanto todas tienen alma concupiscente. Sus funciones en la sociedad depender\u00e1n de su determinaci\u00f3n biol\u00f3gica. Pero lo que aqu\u00ed me interesa m\u00e1s: no pueden desarrollar su racionalidad a causa de esta determinaci\u00f3n biol\u00f3gica que las aparta de las m\u00e1s altas funciones del conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n Arist\u00f3teles considera el alma como un compuesto de raz\u00f3n y emoci\u00f3n, considerando que en las mujeres hay una racionalidad disminuida por la excesiva emocionalidad. Emoci\u00f3n y raz\u00f3n, desde el comienzo, confi\u00adguran una dicotom\u00eda. Y como el conocimiento se relaciona con la mente y la racionalidad, quedar\u00e1n en oposici\u00f3n las emociones y los cuerpos. Y quedar\u00e1 as\u00ed sexualizado: la mente y la racionalidad, con sus atributos (objetividad, <em>13 14 <\/em>Violencia de g\u00e9nero: emociones y violencias extremas en el tratamiento judicial\u00a0abstracci\u00f3n y universalidad), son masculinas; el cuerpo y la emocionalidad (junto a la subjetividad, narratividad y particularidad) son, por oposici\u00f3n, femeninas, y son cualidades sin valor epist\u00e9mico.<\/p>\n<p><strong>Interfaz entre conocimiento y emoci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considerar la interfaz entre conocimiento y emoci\u00f3n tiene varios abor\u00addajes. En buena parte de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica las dimensiones de la expe\u00adriencia cognitiva, intelectual o racional han sido consideradas como sepa\u00adradas y superiores a la emocional o sentimental. Paralelamente, se atribuye al conocimiento y la raz\u00f3n un dominio masculino, reservando para el fe\u00admenino, emociones y sentimientos. Durante siglos esta atribuci\u00f3n sirvi\u00f3 de justificaci\u00f3n para dejar a muchos sujetos, en particular a las mujeres, fuera del \u00e1mbito de la educaci\u00f3n superior, la pol\u00edtica y hasta la evaluaci\u00f3n moral de sus acciones, confin\u00e1ndolas al \u00e1mbito de lo dom\u00e9stico, el analfabetismo, la subordinaci\u00f3n y la tutela. As\u00ed, conocimiento\/emoci\u00f3n y masculino\/feme\u00adnino conforman una doble dicotom\u00eda, exhaustiva y excluyente, junto a otras (objetivo\/subjetivo, universal\/particular, p\u00fablico\/privado, etc.) a la vez je\u00adrarquizadas y sexualizadas. Uno de los t\u00e9rminos de este par, invariablemen\u00adte el \u201cmasculino\u201d, tiene valor epist\u00e9mico; el otro, no. Uno de los t\u00e9rminos tambi\u00e9n se identifica con los productos m\u00e1s valiosos de la cultura (la Cien\u00adcia, el Derecho), lo que expresado en t\u00e9rminos pol\u00edticos configura relaciones hegem\u00f3nicas de poder. Un modo de tratamiento, entonces, es el de conside\u00adrar la relaci\u00f3n entre conocimiento y emoci\u00f3n como una dicotom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la filosof\u00eda contempor\u00e1nea, sin embargo, las emociones reciben una atenci\u00f3n espec\u00edfica, parad\u00f3jicamente para hacer una contribuci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de la racionalidad. Las emociones dan marco a nuestras decisiones de dos maneras importantes. Primero, definen los par\u00e1metros tomados en cuenta en cualquier deliberaci\u00f3n particular. Segundo, en el proceso de deliberaci\u00f3n racional mismo, dejan sobresalir solo una min\u00fas\u00adcula proporci\u00f3n de las alternativas disponibles y de los hechos relevantes concebibles. As\u00ed las emociones (independientemente de ser ellas mismas consideradas racionales o irracionales) ser\u00edan importantes para la racio\u00adnalidad, porque rebajan a una medida manejable el n\u00famero de considera\u00adciones relevantes para la deliberaci\u00f3n racional, y proporcionan el marco indispensable sin el cual la cuesti\u00f3n de la racionalidad ni siquiera podr\u00eda surgir (De Sousa, 1994).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo aspecto que \u2013me parece\u2013 explica la relevancia que tiene actualmente el tema de las emociones es el desarrollo de los estudios te\u00f3ri\u00adcos feministas que reclaman una consideraci\u00f3n de la valoraci\u00f3n que han re\u00adcibido aspectos como la corporalidad (sobre todo, la corporalidad sexuada) y la emocionalidad en relaci\u00f3n con la filosof\u00eda y la ciencia. Seg\u00fan estos estu\u00addios, el tomar las diferencias masculinas como paradigm\u00e1ticamente huma\u00adnas ha impreso en la ciencia y la filosof\u00eda un imperativo espurio en cuanto a los modos legitimados de conocimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos acercamos as\u00ed al problema de c\u00f3mo conocer las emociones, y la diferencia entre un conocimiento de \u201cprimera persona\u201d y de \u201ctercera perso\u00adna\u201d. En general, cuando los cient\u00edficos estudian la emoci\u00f3n, distinguen entre los datos que reciben del sujeto y sus inferencias sobre ellos. Pero debido a que las emociones no siempre son cuantitativamente medibles, o correcta\u00admente registradas o descriptas por los sujetos, es dif\u00edcil que se vuelvan un \u201cdato\u201d para la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas cr\u00edticas sostienen que la principal raz\u00f3n para negar el es\u00adtudio del sentimiento y la emoci\u00f3n es que los cient\u00edficos sociales, como miembros de la misma sociedad que los actores que estudian, comparten los mismos sentimientos y valores. Pero no siempre es as\u00ed, y el reclamo feminista es precisamente que aun cuando se observan mujeres, se les atribuyen caracter\u00edsticas en lugar de recoger sus propias valoraciones. Si se quisiera realizar una sociolog\u00eda de las emociones, primero habr\u00eda que estudiar qu\u00e9 y c\u00f3mo piensa la gente sobre ellas, y deber\u00eda efectuar\u00adse una perspectiva desde el actor sintiente, para que los investigadores consideren la propia definici\u00f3n del actor de sus sentimientos (Schutz &amp; Luckmann, 1973).<\/p>\n<p><strong>Teor\u00eda cognitiva de las emociones <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un cognitivista clasific\u00f3 la cuesti\u00f3n de la emoci\u00f3n como uno de los doce desaf\u00edos m\u00e1s importantes para la ciencia cognitiva (Norman, 1981). Ello inst\u00f3 a otros autores (Ortony <em>et al<\/em>., 1988) a explorar la medida en que la psicolog\u00eda cognitiva pod\u00eda proporcionar un fundamento viable para el estu\u00addio de las emociones. Si se puede explicar que la misma cosa pueda ser per\u00adcibida desde perspectivas diferentes \u2013argumentaban\u2013 podr\u00eda explicarse por qu\u00e9 las personas experimentan emociones diferentes en respuesta al mismo acontecimiento objetivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este enfoque pretenden tender un puente en la disociaci\u00f3n entre las teor\u00edas cognitivas y las teor\u00edas de la emoci\u00f3n. El proyecto consiste en describir c\u00f3mo se produce una valoraci\u00f3n cognitiva de la emoci\u00f3n, c\u00f3mo se organizan ciertas emociones espec\u00edficas, y los procesos cognitivos im\u00adplicados en su desencadenamiento; en suma, demostrar que es posible dar cuenta, objetiva y sistem\u00e1ticamente, de los antecedentes cognitivos de las emociones. Los sistemas emocionales, a medida que se describen, se asocian adem\u00e1s a una visi\u00f3n cultural concreta del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para acercarnos al tema que nos interesa, el papel de las emociones en la violencia e incluso en las formas extremas como el femicidio: si toda una cultura sostiene el principio patriarcal de que las mujeres son una propiedad de los varones, se justificar\u00e1 que si una mujer le dice a su pareja que va a abandonarlo, o \u00e9l descubre que quien era \u201csu\u201d mujer tiene ahora otra pareja, dispare en \u00e9l un sentimiento de furia y un intento violento de recuperaci\u00f3n, e incluso una acci\u00f3n de destrucci\u00f3n de aquello que ya no puede mantener como propiedad. \u201cLa mat\u00e9 porque era m\u00eda\u201d es la frase que resume la justificaci\u00f3n. Esta reacci\u00f3n de ninguna manera podr\u00eda atribuirse en las mismas circunstancias a una mujer, aunque no\u00adsotras seamos primordialmente emocionales, ya que no hay una cultura de propiedad de los hombres por parte de las mujeres que respalde ese efecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay todav\u00eda una medida objetiva conocida que pueda establecer de forma concluyente que una persona est\u00e1 experimentando una emo\u00adci\u00f3n espec\u00edfica, de la misma manera que no hay forma de asegurar que est\u00e1 experimentando un color espec\u00edfico. Puesto que las emociones son experiencias subjetivas, como la sensaci\u00f3n de color o de dolor, la gente que las experimenta tiene acceso directo a ellas, de tal manera que si una persona est\u00e1 experimentando miedo, por ejemplo, esa persona no puede equivocarse respecto al hecho de que est\u00e1 experimentando miedo. Aun\u00adque no se niega con esto que pueda equivocarse en alg\u00fan aspecto signifi\u00adcativo del mundo que causa su miedo, o pueda no ser capaz de expresar en palabras la emoci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta dificultad deber\u00eda ser tomada en cuenta para comprender la di\u00adficultad de las mujeres que sufren violencia para definir exactamente las circunstancias en que experimentan miedo, e incluso terror. Y para com\u00adprender su dificultad para explicar c\u00f3mo saben que su pareja estaba por agredirlas o que estaban en una situaci\u00f3n amenazante y peligrosa de la que\u00a0deb\u00edan defenderse. Por el contrario, en los reportes judiciales se se\u00f1ala que no hay pruebas objetivas de las agresiones y que el relato es err\u00e1tico y con\u00adfuso. Y esto, nuevamente, perjudica a las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los informes personales de las emociones, a veces evaluamos el re\u00adlato de otro, si sus emociones son apropiadas o inapropiadas, justificables o injustificables, verdaderas o falsas. Al evaluarlas nos basamos en nuestras propias intuiciones acerca de las condiciones en las que pueden surgir nor\u00admalmente las diferentes emociones. Por consiguiente, en el estudio de las emociones no deja de ser razonable apelar a nuestras intuiciones acerca de qu\u00e9 estados emocionales son producidos ordinariamente por cierto tipo de situaciones. La mirada patriarcal de la justicia, entonces, no es inocente al atribuir razonabilidad a cierto tipo de emociones y no a otras: se legitima un punto de vista dominante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la vez que las emociones dan color, profundidad y riqueza a la expe\u00adriencia humana, pueden tambi\u00e9n causar rupturas espectaculares en el juicio y en la acci\u00f3n. Tales rupturas pueden tener consecuencias profundas y, a veces, terribles para los individuos y para la sociedad. Es lo que ocurre, pre\u00adcisamente, en los llamados \u201cestados de emoci\u00f3n violenta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al intentar comprender a un sujeto, reconstruimos su interpretaci\u00f3n de una situaci\u00f3n y suponemos que tiene una reacci\u00f3n con valencia (es de\u00adcir, positiva o negativa) ante la situaci\u00f3n. La interpretaci\u00f3n junto con la re\u00adacci\u00f3n desemboca de ordinario en alguna especie de cambio en el juicio o la conducta del sujeto. Si las condiciones desencadenantes de una emoci\u00f3n han de ser efectivas, el individuo que las experimenta tiene que codificar la situaci\u00f3n pertinente de una manera espec\u00edfica. Y puesto que interpretar el mundo es un proceso cognitivo, las condiciones desencadenantes de las emociones incorporan las representaciones cognitivas que resultan de tales interpretaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las emociones son muy reales y muy intensas, pero, sin embargo, pro\u00adceden de las interpretaciones cognitivas impuestas a la realidad externa y no directamente de la realidad misma. Es en este sentido que los autores atri\u00adbuyen a las emociones una base cognitiva radical y profunda. Que las emo\u00adciones implican siempre alg\u00fan grado de cognici\u00f3n no equivale a decir que la contribuci\u00f3n de la cognici\u00f3n sea necesariamente consciente. Decir que las emociones surgen de las cogniciones es decir que est\u00e1n determinadas por la estructura, contenido y organizaci\u00f3n de las representaciones cognitivas y por los procesos que operan sobre ellas.<\/p>\n<p><strong>Las emociones en la biolog\u00eda del conocimiento <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una direcci\u00f3n inversa, y que implica un trasfondo pol\u00edtico completa\u00admente diferente, es la que ofrece en cambio el an\u00e1lisis de Humberto Matura\u00adna sobre las emociones desde la perspectiva de la biolog\u00eda del conocimiento. Maturana opone dos modelos biol\u00f3gicos: el de la competencia y el de la coo\u00adperaci\u00f3n, indicando que es la cooperaci\u00f3n en la convivencia lo que constitu\u00adye lo social. Tomar la racionalidad como caracter\u00edstica de lo humano es un obst\u00e1culo para la comprensi\u00f3n, porque relega la emocionalidad a un aspecto animal. Todo sistema racional \u2013afirma\u2013 tiene fundamento emocional. Des\u00adde el punto de vista biol\u00f3gico, lo que connota cuando habla de emociones son \u201cdisposiciones corporales din\u00e1micas que definen los distintos dominios de acci\u00f3n en que nos movemos. Cuando uno cambia de emoci\u00f3n, cambia de dominio de acci\u00f3n\u201d (Maturana, 1997, p. 15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan esta posici\u00f3n, cuando estamos bajo cierta emoci\u00f3n hay cosas que podemos hacer y cosas que no, y aceptamos como v\u00e1lidos ciertos argu\u00admentos que no aceptar\u00edamos bajo otra emoci\u00f3n. Todo sistema racional se constituye en el operar con premisas aceptadas <em>a priori <\/em>desde cierta emo\u00adci\u00f3n. Maturana rechaza la definici\u00f3n de un fundamento trascendental para lo racional que le diera validez universal. El fundamento emocional de lo racional no es una limitaci\u00f3n, sino su condici\u00f3n de posibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las emociones est\u00e1n vinculadas con lo social y con el lenguaje. Lo pe\u00adculiar humano reside en el lenguaje y en su entrelazamiento con las emocio\u00adnes. El lenguaje tiene que ver con coordinaciones de acciones consensuales, y por lo tanto est\u00e1 fundado en una emoci\u00f3n particular que es el amor. El amor, dice Maturana, es la emoci\u00f3n que constituye el dominio de acciones en que nuestras interacciones recurrentes con otro\/a lo\/a hacen un\/a leg\u00edti\u00admo\/a otro\/a en la convivencia. Y sin aceptaci\u00f3n del\/a otro\/a en la conviven\u00adcia, no hay fen\u00f3meno social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solo son sociales, entonces, las relaciones que se fundan en la acepta\u00adci\u00f3n mutua. Sin esta interacci\u00f3n, se produce separaci\u00f3n y destrucci\u00f3n. Si en la historia de los seres vivos hay algo que no puede surgir en la competencia, eso es el lenguaje. Puede surgir solamente en la coordinaci\u00f3n de conductas consensuales surgidas en la operacionalidad de la aceptaci\u00f3n mutua. Habr\u00e1 relaciones humanas no basadas en el amor, pero no ser\u00e1n relaciones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, para Maturana no todas las relaciones humanas son so\u00adciales, y tampoco lo son todas las comunidades humanas, porque no todas se fundan en la operacionalidad de la aceptaci\u00f3n mutua. Si decidi\u00e9ramos aplicar esta observaci\u00f3n a nuestro entorno social e incluso a la vida familiar y de pareja, a la existencia de un lenguaje compartido, a la verdadera rele\u00advancia de la presencia de cada persona en esa peque\u00f1a comunidad, podr\u00eda\u00admos ver que en ciertas ocasiones no podemos calificarlas como humanas. Y la violencia es precisamente la contracara de ese lenguaje compartido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede argumentarse que as\u00ed como la falta de capacidad perceptual puede ser una desventaja en el intento de negociar con el mundo, similar\u00admente una falta de respuestas emocionales adecuadas puede obstruir nues\u00adtro intento de ver correctamente el mundo y actuar correctamente en \u00e9l (Nussbaum, 1990). Prestar atenci\u00f3n a las emociones, entonces, lejos de ser una debilidad, evita fallas cognitivas y morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrechamente relacionada con la reluctancia a reconocer aspectos cognitivos de la emoci\u00f3n, y con su consecuente vinculaci\u00f3n con lo femenino, est\u00e1 la cuesti\u00f3n de la pasividad. La pasividad tiene una relaci\u00f3n ambigua con la subjetividad. En un aspecto, marcados por la mala reputaci\u00f3n de las \u201cpa\u00adsiones\u201d que se apoderan de nuestra conciencia contra nuestros deseos, los fil\u00f3sofos han considerado la pasividad de las emociones como evidencia de su subjetividad. En otro aspecto, sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os los fil\u00f3\u00adsofos han notado que la pasividad de las emociones es a veces precisamente an\u00e1loga a la pasividad de la percepci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Teor\u00eda fenomenol\u00f3gica de las emociones <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos pensar que un abordaje fruct\u00edfiero para el an\u00e1lisis de las emociones lo constituye la fenomenolog\u00eda, por su estrategia subjetivista, su reconocimiento de la intencionalidad y su protagonismo del cuerpo. Sin embargo, las emociones solo recientemente han sido de inter\u00e9s para la feno\u00admenolog\u00eda. Para Welton, una distinci\u00f3n sumamente importante introducida por Husserl es la que existe entre el \u201ccuerpo f\u00edsico\u201d (K\u00f6rper) y el \u201ccuerpo vivido\u201d (Leib), entre el cuerpo bajo la descripci\u00f3n cient\u00edfica objetivante y el cuerpo bajo una descripci\u00f3n experiencial. Lo genial de la noci\u00f3n fenome\u00adnol\u00f3gica de cuerpo vivido \u2013dice\u2013 es que genera la noci\u00f3n desde la experi\u00admentaci\u00f3n del cuerpo. Su morfolog\u00eda surge no solo por la familiarizaci\u00f3n del infante con la imagen visual de su cuerpo, sino m\u00e1s b\u00e1sicamente con sus superficies sentidas al tacto (Welton, 1998). El hecho de que en su compila\u00adci\u00f3n de trabajos fenomenol\u00f3gicos sobre el cuerpo Welton haya seleccionado\u00a0muchas te\u00f3ricas feministas, y esta distinci\u00f3n entre la cualidad visual (t\u00edpi\u00adcamente masculina) y la t\u00e1ctil (t\u00edpicamente femenina) para desarrollar dos versiones diferentes de corporalidad, muestra c\u00f3mo la filosof\u00eda feminista ha permeado con sus preocupaciones el campo intelectual contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el cuerpo vivido, la fenomenolog\u00eda descubre un terreno escondido, un campo no sintetizable de significaci\u00f3n, que da cuenta de la encarnaci\u00f3n del pensamiento; muestra c\u00f3mo el conocimiento encuentra sus ra\u00edces en lo que no puede ser encerrado en el c\u00edrculo de sus propias reflexiones. Pero tanta ganancia vino con un costo. La deficiencia primaria de la noci\u00f3n fenomeno\u00adl\u00f3gica del cuerpo es que no estuvo en condiciones de hacer justicia al elusivo dominio de los sentimientos, a las pasiones, a lo que Freud durante este mis\u00admo tiempo hubiera planteado como el problema del eros. La explicaci\u00f3n de la afectividad se centr\u00f3 alrededor de la disputa de la naturaleza de una est\u00e9tica trascendental, y as\u00ed fue circunscripta por las preocupaciones de la epistemolo\u00adg\u00eda. Tenemos el cuerpo en un registro experiencial, pero a\u00fan no fue aprisiona\u00addo en el conflicto de los deseos, ni agobiado por sus propias pasiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revalorizaci\u00f3n epist\u00e9mica de las emociones nos permite entonces profundizar sobre su complejidad, pero no borran totalmente el antagonis\u00admo cl\u00e1sico entre raz\u00f3n y emoci\u00f3n y su papel de obst\u00e1culo epist\u00e9mico. Para ilustrar esta permanencia quisiera analizar una aplicaci\u00f3n jur\u00eddica de este concepto que tiene actualidad y relevancia, ya que se encuentra en uno de los focos cr\u00edticos del feminismo jur\u00eddico por la desigual distribuci\u00f3n por g\u00e9nero en la valoraci\u00f3n de su incidencia: el llamado \u201cestado de emoci\u00f3n violenta\u201d.<\/p>\n<p><strong>La \u201cemoci\u00f3n violenta\u201d y el tratamiento judicial de los femicidios <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estado de emoci\u00f3n violenta se usa como atenuante en muchas cau\u00adsas penales, incluso en los femicidios, porque se supone que hace perder al sujeto el pleno dominio de su capacidad reflexiva, y que sus frenos inhibito\u00adrios est\u00e1n disminuidos en su funci\u00f3n. No estamos hablando de una profun\u00adda alteraci\u00f3n de la conciencia, que conducir\u00eda a la inimputabilidad, puesto que el homicidio emocional no deja de ser un homicidio doloso, aunque los recuerdos de las circunstancias que rodean el hecho puedan aparecer, a ve\u00adces, confusos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed importa mucho el punto de vista de la psiquiatr\u00eda forense. Para los peritos la emoci\u00f3n tiene importancia fundamental, en especial por su\u00a0aplicaci\u00f3n en los juicios pues se la invoca en la psicog\u00e9nesis de muchos de\u00adlitos contra las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la <em>Enciclopedia Jur\u00eddica<\/em>, la din\u00e1mica de la delincuencia recono\u00adce tres tipos de emociones:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>a) Emoci\u00f3n fisiol\u00f3gica: provoca perturbaci\u00f3n de la capacidad de s\u00ednte\u00adsis, puede haber inhibici\u00f3n voluntaria y tendencia al automatismo. Si bien no existe amnesia, puede haber memoria imprecisa. Su invocaci\u00f3n se reali\u00adza, en especial, en falso testimonio y en algunos delitos culposos.<\/li>\n<li>B) Emoci\u00f3n violenta: tiene una intensidad mayor que la anterior pero tampoco llega a suprimir la conciencia ni la memoria. La memoria presenta trastornos trascendentes como falta de nitidez y lagunas, es decir, hay hi\u00adpomnesia irregular y a veces progresiva. Provoca mayor tendencia al auto\u00admatismo y a las conductas impulsivas.<\/li>\n<li>C) Emoci\u00f3n patol\u00f3gica: producir\u00eda inconsciencia fugaz; perturba la vo\u00adluntad, el juicio y la inteligencia en forma grave. Hay amnesia de iniciaci\u00f3n brusca y que abarca la totalidad del acto. Necesita una base constitucional y un factor determinante. Se pierde el control inhibitorio, se exalta el auto\u00admatismo, hay descarga motriz y el sujeto puede sentir depresi\u00f3n posterior.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si peritos y jueces no tuvieran permanentes prejuicios y estereotipos de g\u00e9nero, esta clasificaci\u00f3n no merecer\u00eda reproches. Pero en los homicidios conyugales o de otras parejas imputados a <a href=\"https:\/\/diariofemenino.com.ar\/diana-maffia-me-preocupan-mas-las-grietas-y-disputas-dentro-del-feminismo-que-las-barreras-externas-para-concretar-estos-logros\/\">varones y a mujeres<\/a>, las atenuan\u00adtes de emoci\u00f3n violenta, las llamadas \u201ccircunstancias extraordinarias\u201d que se ponen en consideraci\u00f3n, de ning\u00fan modo son iguales en la valoraci\u00f3n de la Justicia, lo que pone en duda su imparcialidad y acent\u00faa la sospecha de las funciones de control.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contundente prueba de esta aplicaci\u00f3n androc\u00e9ntrica del Derecho se encuentra en la investigaci\u00f3n realizada por Marcela Rodr\u00edguez (abogada especialista en derechos humanos) y Silvia Chejter (soci\u00f3loga especializada en an\u00e1lisis de fallos judiciales), expuesta en el libro <em>Homicidios conyugales y de otras parejas. La decisi\u00f3n judicial y el sexismo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las investigadoras ponen bajo la lupa feminista los sesgos de g\u00e9nero (sin desconocer los de clase y raza, tambi\u00e9n presentes) que configuran la dimensi\u00f3n sexista de las pr\u00e1cticas judiciales. Se proponen \u201cidentificar los hechos que los tribunales construyen y seleccionan como relevantes; las pruebas producidas en el juicio y su apreciaci\u00f3n, entre estas, los peritajes y su valoraci\u00f3n o descalificaci\u00f3n; la coherencia o la contradicci\u00f3n de las ar\u00adgumentaciones desarrolladas por los jueces; los registros de historiales de\u00a0violencia, c\u00f3mo se la nombra y c\u00f3mo se la valora u omite; y la relaci\u00f3n entre todas estas dimensiones y la conclusi\u00f3n de los casos y la determinaci\u00f3n de las penas\u201d (Parte I, Introducci\u00f3n, p. 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodr\u00edguez y Chejter analizan un corpus importante de sentencias y en\u00adcuentran sesgos sexistas en diferentes momentos del proceso judicial:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>En la etapa de la construcci\u00f3n, determinaci\u00f3n y fijaci\u00f3n de los he\u00adchos, lo que se constituye como relevante y lo que se omite. Esto es crucial para la decisi\u00f3n judicial posterior, y tiene sesgos como negar el historial de violencia previo, lo que les hace describir como lesiones lo que las mujeres describen como un intento de homicidio.<\/li>\n<li>La apreciaci\u00f3n y valoraci\u00f3n de la prueba. Se descartan los testimo\u00adnios de las mujeres y se minimizan y desacreditan los de los testigos que aportan.<\/li>\n<li>La elecci\u00f3n de las normas jur\u00eddicas. Por ejemplo, algunos jueces consideran que no debe aplicarse el homicidio calificado por el v\u00ednculo porque la pareja no conviv\u00eda al momento del hecho. Incluso cuando el motivo de esa no convivencia fuera una medida de exclusi\u00f3n del hogar, o cuando a pesar de la separaci\u00f3n de hecho el agresor tenga una pre\u00adsencia constante all\u00ed.<\/li>\n<li>La interpretaci\u00f3n de las normas. All\u00ed, dicen las autoras, se corrobora la cr\u00edtica legal feminista contra la presunci\u00f3n de que quienes interpre\u00adtan y aplican las normas lo hacen de una forma abstracta, imparcial, objetiva, desde un punto de vista neutral y no gen\u00e9rico. Por el con\u00adtrario, las sentencias reflejan el punto de vista masculino incluso en el despliegue de criterios y argumentaci\u00f3n jur\u00eddica por parte de los operadores del derecho. Se evidencia la existencia de prejuicios y es\u00adtereotipos de g\u00e9nero que conducen a falacias de fundamentaci\u00f3n. Por ejemplo, se califica como \u201cviolencia rec\u00edproca\u201d aquella donde las muje\u00adres reciben agresiones con un impacto grave sobre su integridad f\u00edsica (fracturas craneanas, hemorragias, fracturas de miembros superiores e inferiores, deformaci\u00f3n del rostro) y los varones \u201cagresiones verbales\u201d, \u201cexpresiones humillantes\u201d o \u201cdenigratorias\u201d.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. A esta disparidad en las agresiones que se van a considerar \u201cmutuas\u201d aunque sean desproporcionadas, se le agrega la interpretaci\u00f3n de la causal de \u201cleg\u00edtima defensa\u201d, que, pensada para dos hombres de fuer\u00adza equivalente en un sitio p\u00fablico, se niega en situaciones donde las mujeres, por su disparidad total de relaci\u00f3n de fuerzas y en un \u00e1mbito dom\u00e9stico, encuentran la posibilidad de defenderse en el momento en que el agresor se distrae o est\u00e1 desarmado o dormido.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li style=\"text-align: justify;\">En el corpus de sentencias analizado, preocupantemente, no se en\u00adcontraron decisiones judiciales que invoquen los tratados de los siste\u00admas internacional y regional (fundamentalmente, CEDAW y Belem do Par\u00e1) ni de los \u00f3rganos encargados de su aplicaci\u00f3n y monitoreo. Nin\u00adguna sentencia, dicen las autoras, se refiere a la cl\u00e1usula de protecci\u00f3n a la igualdad, o a la prohibici\u00f3n de discriminaci\u00f3n por raz\u00f3n de g\u00e9nero, as\u00ed como tampoco a la obligaci\u00f3n del Estado de actuar con la debida diligencia a los fines de prevenir, investigar y sancionar las violaciones a los derechos humanos de las mujeres.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El femicidio es el resultado final de una historia de violencia en la pa\u00adreja. Que se justifique la emoci\u00f3n violenta como reacci\u00f3n de los varones al abandono, al no cumplimiento del \u201cd\u00e9bito conyugal\u201d, a la humillaci\u00f3n de tener que realizar tareas dom\u00e9sticas, a la explicitaci\u00f3n de la insatisfacci\u00f3n sexual por parte de la mujer, a los celos frente a la sospecha de infidelidad, es un modo de perpetuar y legitimar en esas apreciaciones la desigualdad de g\u00e9nero y los v\u00ednculos de propiedad sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres. Que esto ocurra en la justicia, nada menos, desampara a quienes recurren a ella como v\u00eda leg\u00edtima de reclamo de sus derechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>* <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Diana_Maff%C3%ADa\">Doctora en Filosof\u00eda<\/a> (UBA), Directora del Observatorio de G\u00e9nero en la Justicia, Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires; dmaffia@jusbaires.gov.ar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>Enciclopedia Jur\u00eddica (2014), \u201cEmoci\u00f3n y Estado de Emoci\u00f3n Violenta\u201d, http:\/\/www.enciclopedia-juridica.biz14.com\/d\/emoci%C3%B3n-y-es\u00adtado-de-emoci%C3%B3n-violenta\/emoci%C3%B3n-y-esta\u00addo-de-emoci%C3%B3n-violenta.htm<\/em><\/li>\n<li><em>Maturana, Humberto, Emociones y lenguaje en educaci\u00f3n y pol\u00edtica, San\u00adtiago de Chile, Granica, 1997.<\/em><\/li>\n<li><em>Norman, D. A., \u201cTwelve issues for cognitive science\u201d, en D. A. Norman (ed.), Perspectives on cognitive science, Hillsdale, N. J. Erlbaum, 1981.<\/em><\/li>\n<li><em>Nussbaum, Martha, Love\u2019s Knowledge, Oxford, Oxford University Press, 1990.<\/em><\/li>\n<li><em>Ortony, A., Clore, G. &amp; Collins, A., The Cognitive Structure of Emotions, Cambridge, Cambridge University Press, 1988. \u00a0\u00a0<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Fuente: Publicaciones:\u00a0<em>Pensar en derecho<br \/>\n<\/em>Revista N\u00ba 9 \u2013\u00a0Eudeba Universidad de Buenos Aires<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violencia de g\u00e9nero: emociones y violencias extremas en el tratamiento judicial Por Diana Maff\u00eda* En este breve art\u00edculo quiero pensar un tema tradicional de la filoso\u00adf\u00eda que tiene mucho que ver con los estereotipos de g\u00e9nero: las emociones. Quiero hacerlo en el contexto de reflexi\u00f3n sobre una forma de violencia muy extrema: el femicidio. 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