imagen destacada

“En el tableado de mi falda escribí sueños adolescentes, sueños de libertades y erotismos, sueños de madrugadas cálidas y secretismos.

En cada pliegue de esa falda dejé un deseo escondido, un anhelo mojado, un poco ingenuo, un poco prohibido.

El roce de la tela susurrándome al oído el recuerdo de los gemidos guarnecidos, al amparo de las noches precoces, de esas jóvenes voces.

Como un tesoro hallado entre tanto arcón perdido, mi falda adolescente y su tableado tejido pidiendo a gritos que haga vivo su relato, sus aullidos y los míos.”

AKKY

Tejidos y despertares
Tejidos y despertares

Tantos años pasados entre esos recuerdos y estas realidades, tantas manos amantes, tantos sueños cumplidos. Es difícil encontrar el inicio exacto a la curiosidad que lleva inexorablemente al descubrimiento del placer, pero con recordar alguna experiencia podemos hacer de este espacio algo muy recreativo.

Por Alis Cano*
Ilustraciones Javier Mayoral

En la más tierna niñez hablar de placer consistía en merendar mirando el programa de televisión favorito y luego salir a jugar, pero lo que no sabíamos de nuestro desarrollo es que incluso en esos años éramos criaturas excitables, altamente sensibles y muy exploradores de nuestros cuerpos. Cualquier sensación nueva era motivo de emoción aunque no tuviéramos la más mínima idea de qué estábamos haciendo o sintiendo. Es por eso que celebramos e incitamos a que la E.S.I. llegue a todos los rincones del mundo, brindando contención, información, apoyo y sobre todo CONOCIMIENTO de aquello que las niñeces ignoran, con las herramientas necesarias para comenzar el viaje de ida que es reconocer y respetar la sexualidad.

Ya pasados los años previos a la adolescencia, descubrimos que las hormonas además de modificar el cuerpo y engrosar voces, desequilibran las sensaciones, todo es mucho más intenso, más directo pero a la vez confuso e inmanejable. Para aquellas mentes inquietas buscar información era la mejor manera de sobrellevar los cambios, a su vez ayudando a sus pares a dar con respuestas, ya sea sobre menstruación, erecciones, eyaculación, masturbación y tantas otras situaciones que lamentablemente de no ser por motu propio rara vez en familia se discutían estas cuestiones.

Tejidos y despertares
Tejidos y despertares

“Recuerdo tener 13 años la vez que sentí una fuerte contracción en mi entrepierna, como si algo hiciera presión en mi vulva y me diera un shock placentero, fue un día de pileta muy concurrido, muy caluroso y tuve la idea de meterme al agua de un salto, estaba helada y mi clítoris (del cual no sabía ni el nombre) se contrajo de una forma que todo mi cuerpo lo sintió y mis pezones se endurecieron al punto de provocar que emitiera un gemido, no estaba segura de lo que había experimentado, pero lo repetí hasta el cansancio de lo agradable que se sentía”.

Experiencias como estas y algunas otras que vamos a compartir nos demuestran que la excitación se presenta de muchas formas diferentes e incluso en momentos de lo más inoportunos.

“En el comienzo de mi adolescencia, durante el recreo en mi colegio podíamos jugar en el patio dónde había unas estructuras de cemento, nos retábamos a ver quién subía a la más alta o a la más difícil, alentando a los mejores, deseando ser uno. Me sucedió de repente, era mi turno de probar suerte en la estructura más empinada y quería lucirme, hice mi mejor esfuerzo y escalé con ganas por el costado más complejo, sin saber que el roce continuo del cemento en mi pene iba a causar semejante alboroto en mi cuerpo. Casi llegando a la cima noté la erección incipiente, mi pantalón deportivo no lo ocultaba lo suficiente, tuve que ‘culpar’ a un calambre y dejar de subir. Luego de esa sensación, cuando nadie me veía, volvía a subir para sentir el roce.”

Historias íntimas que de alguna manera nos hacen sentir que no estuvimos solos ni solas en los despertares del placer, que seguir descubriendo experiencia tras experiencia, antes o después que nuestros pares, es naturaleza pura. Alentamos a continuar sumando, investigando, curioseando, indagando y vivenciando, sin miedo, con respeto, con cuidados, si se desea…en compañía, pero siempre con valentía, no hay error en desear aprender.

(*) Escritora.
@akkyesdonde

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *