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En la mitad de un inquietante agosto que dejará marca en las subjetividades, en un mundo que se ha (o hemos) desconfigurado, previo a introducirnos en la temática que hoy nos convoca, repaso algunas reflexiones que venimos tejiendo con  hilos de palabras y viviendo con hilos de tiempo.

Por Mónica Vaccaro*
para Diario Digital Femenino

Hace algunas semanas nos referíamos en nuestra columna de NO hay Salud Mental SIN ampliación de derechos , a la importancia de las políticas de ampliación de derechos, su impacto en la salud mental  y el riesgo permanente de que sean vulnerados.

Lactancias, otras miradas y corresponsabilidades
Lactancias, otras miradas y corresponsabilidades

En el actual contexto, las propuestas de los sectores antiderechos encienden alarmas cada día más estruendosas y desestabilizadoras, tanto ruido confunde, se mediatiza el «show» y se pierde de vista la gravedad del «avance» de promesas «libertarias» que atrasan, poniendo en riesgo derechos adquiridos en históricas luchas colectivas en todos los ámbitos, y en particular por los movimientos de mujeres y diversidades.

Al mismo tiempo que introducimos y problematizamos temas con el objetivo de ampliar miradas, acecha la amenaza misógina, patriarcal, negacionista, casi como aventurando la llegada de un escenario similar al de Gilead, con el padecimiento de June Osborne y sus compañeras forzadas a la servidumbre sexual relatada en la novela  «El cuento de la criada»[1]

En un pasaje de ese escenario surrealista a la convocatoria de la primera semana de este mes, cuando se celebra a la madre tierra y se convoca a nivel mundial desde 1990, a poner en agenda la temática de la Lactancia, hoy haremos un acercamiento a otras miradas y posibilidades acerca de las lactancias con abordaje integral, sumando la trama de corresponsabilidades.

Esta fecha se impulsa con el objetivo de promover esta práctica contribuyendo al bienestar y la salud de la persona lactante y de la persona que amamanta. Si bien sabemos y promovemos las bondades de la lactancia, considerando que se ha dado un avance progresivo en ampliación de derechos para acompañar este proceso[2], aún existen prejuicios instalados y mandatos que necesitan ser visibilizados para poder problematizarlos y tender a su erradicación en este camino a la deconstrucción.

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En la clínica cotidiana se presentan tantas situaciones como subjetividades alojamos. Es frecuente que se acerquen  personas gestantes o con capacidad de amamantar, con sufrimientos que se manifiestan con angustias, ansiedades, inseguridades y temores porque sienten que no pueden (o no eligen) «responder» a lo que «se espera» desde los mandatos hegemónicos.

En este «poder o no poder», me pregunto quién tiene (o tenía) «el poder» hasta que ciertas «prácticas» comenzaron a ser cuestionadas.

En circunstancias de acompañamiento presencié el modo violento en que personal de salud, «instaba» a una persona a pocas horas de haber parido a «aprender» a amamantar a través de un aparato de TV colocando un pen drive.

Haciendo relevamiento de campo encuentro que no es un hecho aislado y que esta modalidad, como otros tipos de violencias que se dan en este contexto requiere de abordajes urgentes, incorporando otras miradas en los equipos de salud que seguramente aportarán, para acompañar y alojar a las personas gestantes en su proceso, en el parto y luego en el vínculo de encuentro con el lactante, apostando a tejer trama de amorosidad que sostenga y contenga, sin violencias que impacten en las subjetividades y se instalen como situación traumática.

Como en todos los ámbitos donde se ejercen las distintas formas de violencias es necesario identificarlas, para luego nombrarlas, dando lugar a generar espacios de abordaje alojando las urgencias y posibilidades, contextualizando las situaciones de vulnerabilidad.

¿Cuánto sabemos acerca de violencia obstétrica y su impacto en las subjetividades? ”La violencia obstétrica  se refiere a las prácticas y conductas realizadas por profesionales de la salud a las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, en el ámbito público o privado, que por acción u omisión son violentas o pueden ser percibidas como violentas.” [3]

Es necesario revisar los mandatos sobre la obligatoriedad de la lactancia para las mujeres y personas gestantes, apuntando a deconstruir estereotipos y roles de género.

La lactancia no es solo materna, debemos pensarla en términos de diversidad, ampliar miradas, preguntar a las personas que necesitan, de modo tal que se puedan garantizar derechos, haciendo trama de saberes en un plano horizontal, apuntando a la construcción de autonomía.

Otro de los aspectos a incluir  es el de responsabilidad compartida, que aplica para todas las instancias de crianza, entendiendo a la corresponsabilidad como el reparto equilibrado de las tareas domésticas y de las responsabilidades familiares, tales como su organización, el cuidado, la educación y el afecto de personas dependientes dentro del hogar, con el fin de distribuir de manera justa los tiempos de vida de todos los integrantes del grupo familiar.

Enfocar la lactancia con corresponsabilidad, nos lleva a asumirla como un hecho cultural, colectivo, una tarea compartida que tiene un gran impacto en la salud integral de la persona que amamanta y también de la persona recién nacida, tanto en lo inmediato como en la salud futura.[4]

En este sentido es importante plantearnos el compromiso como sociedad y la corresponsabilidad desde una dimensión que no es sólo familiar sino también laboral y social.

Es necesario continuar construyendo consensos sociales no hegemónicos, convocando a las masculinidades, instando a la sociedad toda a ser parte de la transformación, recuperando la ternura en tiempos de ferocidades. Abrazar las diversidades, respetar  los deseos y derechos a decidir a sobre sus cuerpas, de todas la personas que acuden en búsqueda de alivio a nuestros espacios, conjuntamente con la formación en perspectiva de géneros es un compromiso ético insoslayable de todos los equipos de salud.

Como venimos describiendo el avance en materia de marcos legales es muy importante en nuestro país, no obstante se requiere de continua militancia y visibilización de estas leyes para que no queden en la letra fría del papel, sino que por el contrario sean conocidas por todas las personas para tener acceso a las mismas, y aplicadas en los territorios.

(*) Trabajadora de la Salud Mental y activista de Derechos Humanos.

[1] El cuento de la criada ( The Handmaid´s Tale) es una novela de la escritora canadiense Margaret Atwood publicada en 1985

[2]   https://www.argentina.gob.ar/salud/crecerconsalud/primermes/lactanciamaterna

[3] https://www.argentina.gob.ar/noticias/violencia-obstetrica-defende-tus-derechos

[4] https://www.argentina.gob.ar/noticias/comenzo-la-semana-de-la-lactancia-con-eje-en-la-responsabilidad-compartida

 

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