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¿En qué consiste Ciencia sin estereotipos? Estudiantes de la escuela secundaria técnica de la UNQ participaron de esta iniciativa para despertar la curiosidad y crear vocaciones científicas.

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En Argentina las mujeres representan el 51 por ciento del campo de investigación científico, pero la brecha de género aún continúa. Sucede que a medida que se asciende en los roles de jerarquía, el número de mujeres disminuye y aumenta el de los hombres. En este sentido, realizar prácticas que cuestionen este fenómeno se vuelve primordial, y de eso se trata “Ciencia sin estereotipos”: un programa en el que participaron los y las estudiantes de la Escuela Secundaria de Enseñanza Técnica (ESET), dependiente de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Dicha iniciativa, impulsada por el gobierno de Buenos Aires, problematiza las barreras que obstaculizan el acceso igualitario de mujeres y diversidades al ámbito científico.

Dentro de Ciencia sin estereotipos se encuentra el proyecto “Somos científicas, queremos jugar”, una propuesta lúdica y pedagógica que acerca la ciencia a alumnos de primaria y secundaria con el  fin de despertar la curiosidad y visibilizar los aportes de mujeres y disidencias a lo largo de la historia. En la jornada realizada en la ESET, los y las estudiantes participaron de un juego que invita a trabajar en grupos y recorrer la historia y descubrimientos de “Las cuatro de Melchior”, las primeras científicas argentinas en realizar un trabajo de campo en la Antártida.

Sol Calandria, directora de Investigación del ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidades de la provincia de Buenos Aires, explica a la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ: “La desigualdad de género se expresa también en la escasa presencia de mujeres en algunos campos en particular, como las carreras vinculadas a las tecnologías y las ciencias duras. Este programa intenta romper con los estereotipos que se construyen en las niñas y los niños desde que son muy chicos para que la ciencia sea un horizonte posible, que ellos puedan ser lo que quieran ser y que el Estado esté ahí para acompañar y promover la igualdad de género”.

Por su parte, la directora de Políticas Culturales para la Igualdad del mismo ministerio, Natalia Laclau agrega: “Los contenidos están pensados desde una perspectiva situada, es decir, la gente de Buenos Aires produce para esta provincia. Es importante que sepan que, por ejemplo, una de las cuatro de Melchior que llegó a la Antártida era bonaerense”. Además del juego que está disponible para descargar, el programa incluye una serie audiovisual, emitido por el canal Paka Paka y en la plataforma Youtube, que divulga ciencia dirigida a las infancias y adolescencias.

Dar todas las batallas

Dentro de la escuela, se desarrolla el proyecto Mujeres y Democracia que invita a conocer la historia de distintas científicas, políticas y activistas argentinas. “Hay una parte visual y una sonora para que puedan acceder los chicos y chicas no videntes del colegio. Una de las preocupaciones es que el arte y el juego lleguen desde diversas aristas y sentidos”, cuenta Lía Gómez, coordinadora del Programa de Cultura de la UNQ, y explaya: “Mediante lo lúdico se genera una propuesta interesante que se amiga con los chicos. Al principio miran con desconfianza pero después los ves comprometidos con su equipo, divirtiéndose y enojándose cuando pierden”.

¿En qué consiste Ciencia sin estereotipos? El proyecto que visibiliza el rol de las mujeres
¿En qué consiste Ciencia sin estereotipos? El proyecto que visibiliza el rol de las mujeres

Desde su mirada como directora de la ESET y también científica, Mariana Capello cuenta a la Agencia que “la bandera de esta escuela es dar todas las batallas necesarias para avanzar como sociedad”. “Intentamos abordar cuestiones relacionadas con el género en las clases o en los momentos de socialización entre docentes o entre alumnos. En este caso, la actividad que traen algunos ministerios de Buenos Aires aporta otras miradas y herramientas para complejizar los debates y que motorizan otras acciones”, comparte.

En el mismo sentido, la coordinadora socioeducativa del ciclo básico, Anahí Sarapura, amplía: “Entendemos que la perspectiva de género, y también la diversidad cultural, tienen que estar en el juego o en el lenguaje. Hay una normativa que permite utilizar el lenguaje inclusivo y gran parte del cuerpo docente lo utiliza, obviamente respetando los procesos de cada uno, esto involucra a los adultos también”. Y afirma que se trata de acciones y actividades que “promueven los derechos humanos”.

Las pioneras del continente blanco

Irene Bernasconi, especialista en equinodermos (estrellas de mar), la bacterióloga María Adela CariaElena Martínez Fonte, jefa de la sección Invertebrados Marinos del Museo Argentino de Ciencias Naturales, y la ficóloga (especialista en algas marinas) Carmen Pujals fueron las primeras científicas argentinas en realizar trabajo de campo en la Antártida. En el verano de 1968-69, junto con un equipo de científicos, buzos tácticos y otros especialistas, partieron en el buque ARA Bahía Aguirre hacia la Base de Melchior. Su labor aportó al conocimiento de las algas marinas, esponjas silíceas, estrellas, erizos de mar y otros invertebrados.

De la iniciativa realizada en la ESET que divulgó esta historia participaron dicha institución, el Programa de Cultura de la Universidad Nacional de Quilmes, los ministerios de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual y de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de Buenos Aires, la Dirección General de Cultura y Educación de la misma provincia y la Comisión de Investigaciones Científicas.

Fuente: Agencia de Noticias Científicas.

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