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Actualización mundial sobre Sida 2023. Resumen ejecutivo.

Compartimos la publicación «El camino que pone fin al SIDA», elaborada durante este año por ONUSIDA que ofrece un panorama mundial sobre la situación del vih-sida. A través de datos actualizados y casos prácticos evidencia que poner fin al sida es una elección política y financiera, y que los países y líderes que ya están siguiendo este camino están logrando resultados muy positivos.

El informe destaca que las respuestas al vih tienen éxito cuando están ancladas en un fuerte liderazgo político que impulse acciones para seguir los datos, la ciencia y las pruebas; abordar las desigualdades que frenan el progreso; permitir que las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil desempeñen su papel vital en la respuesta; y garantizar una financiación suficiente y sostenible.
El enfoque de género e interseccional continúa siendo una necesidad para tales investigaciones: las mujeres y las niñas siguen siendo con diferencia las más afectadas, especialmente en el África subsahariana.

Prólogo
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El camino que pone fin al Sida
El camino que pone fin al Sida

Este informe deja claro que existe un camino para acabar con el sida. Tomar ese camino ayudará a garantizar la preparación para abordar los retos de otras pandemias y a avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los datos y ejemplos reales del informe dejan muy claro cuál es ese camino. No es un misterio. Es una elección. Algunos líderes ya lo están siguiendo, y con éxito. Resulta inspirador observar que Botsuana, Eswatini, Ruanda, la República Unida de Tanzania y Zimbabue ya han alcanzado los objetivos 95-95-95, y que al menos otros 16 países (ocho de ellos del África subsahariana) están a punto de hacerlo.

Las respuestas al VIH tienen éxito cuando están ancladas en un liderazgo político fuerte que es guiado por la evidencia; para abordar las desigualdades que frenan el progreso; para capacitar a las comunidades y a las organizaciones de la sociedad civil en su papel vital en la respuesta; y para garantizar una financiación suficiente y sostenible.

Este informe describe en detalle cómo los países que dan prioridad a las personas y las comunidades en sus políticas y programas ya están liderando el camino para acabar con el sida para el 2030. Necesitamos que todos los líderes sigan ese camino.

Acabar con el sida es una oportunidad para que los líderes de hoy dejen un legado único y poderoso. Tienen la oportunidad de ser recordados por las generaciones futuras como aquellos que garantizaron las políticas, los programas y las inversiones que pusieron fin a la pandemia más mortífera del mundo. Ellos pueden salvar millones de vidas y proteger la salud de todos nosotros. Pueden demostrar lo que puede hacer el liderazgo.

Sin embargo, nada de esto será automático. En el 2022, el sida acabo con una vida por minuto. Millones de personas siguen sin recibir tratamiento, incluido el 43% de los niños que viven con el VIH.

El camino que acaba con el sida requiere colaboración: sur y norte, gobiernos y comunidades, las Naciones Unidas y los Estados miembros. También requiere un liderazgo audaz. El camino presentado en este informe muestra que el éxito es posible en esta década.

Los avances han sido mayores en los países y regiones que cuentan con mayores inversiones financieras, como África oriental y meridional.

Los avances se han visto reforzados al garantizar que los marcos jurídicos y políticos no socaven los derechos, sino que, por el contrario, los hagan posibles. Varios países han eliminado leyes perjudiciales en 2022 y 2023, entre ellos cinco (Antigua y Barbuda, Barbados, Islas Cook, San Cristóbal y Nieves, Singapur) que han despenalizado las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Las leyes existentes para proteger los derechos de las personas vulnerables se han reforzado en otros países (República Centroafricana, Ghana, India, Kazajistán, Kuwait, España). Esta valentía es la que genera la oportunidad de éxito.

Tenemos esperanza, pero no es el optimismo relajado que podría darse si todo marchara como debería. Es, en cambio, una esperanza arraigada en ver la oportunidad de éxito, una oportunidad que depende de la acción. Los hechos y las cifras de este informe no muestran que, como mundo, estemos ya en el camino, sino que podemos estarlo. El camino está claro.

Nos unimos a las comunidades de todo el mundo para instar a los líderes a que demuestren la voluntad de conducirnos por el camino correcto.

Resumen ejecutivo

Hace dos décadas, la pandemia mundial de sida parecía imparable. Más de 2.5 millones de personas contraían el VIH cada año y el sida tomaba las vidas de 2 millones de personas al año. En algunas zonas del sur de África, el sida estaba revirtiendo décadas de aumento de la esperanza de vida. Se habían desarrollado tratamientos eficaces, pero sólo estaban disponibles a precios muy altos, lo que limitaba su uso a unos pocos privilegiados.

Los datos de ONUSIDA muestran que hoy, 29.8 millones de los 39 millones [33.1 millones-45.7 millones] de personas que viven con el VIH en el mundo reciben un tratamiento que puede salvarles la vida. Un adicional de 1.6 millones de personas recibieron tratamiento para el VIH en cada uno de los años 2020, 2021 y 2022. Si este aumento anual puede mantenerse, el objetivo mundial de 35 millones de personas en tratamiento contra el VIH para 2025 estará al alcance de la mano. El acceso a la terapia antirretroviral se ha ampliado masivamente en el África subsahariana y en Asia y el Pacífico, que en conjunto albergan a cerca del 82% de todas las personas que viven con el VIH en el mundo.

El camino para acabar con el sida está claro. Tenemos una solución si seguimos el liderazgo de los países que han forjado un fuerte compromiso político para dar prioridad a las personas e invertir en programas de prevención y tratamiento del VIH basados en la evidencia. Los pilares de una respuesta eficaz al sida se construyen mediante la colaboración entre países, comunidades, donantes como el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida (PEPFAR), el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, y el sector privado… seguir leyendo.

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