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El rol de los sindicatos

El objetivo de la negociación colectiva es establecer un convenio colectivo en el que se regulen las condiciones de empleo, pudiendo ser estas por ámbito de actividad o en las empresas para los casos donde existan comisiones internas sindicales. En cualquier caso, los convenios colectivos de trabajo (CCT), presentan cláusulas que buscan regular los derechos y responsabilidades de las partes en la relación de empleo, con el fin de potenciar la protección laboral. La negociación colectiva es una herramienta muy eficaz para la adopción de medidas que tiendan a la igualdad entre los géneros ya que puede otorgar pisos mínimos de derechos laborales más altos a los asignados por la Ley de Contrato de Trabajo. Además la negociación colectiva es dinámica por su periodicidad, es decir, que puede nutrirse de las demandas actuales las trabajadoras/es en materia de cuidados. Es necesario pensar estrategias para incrementar la presencia de cláusulas orientadas a la igualdad de género y a mejorar las condiciones de trabajo (sobre todo en relación a licencias por nacimiento y prestaciones a las familias): sólo el 11,5% (tomando el promedio interanual entre 2015 y 2018) de los convenios colectivos incorporaron entre sus cláusulas aspectos referidos a la igualdad de género, donde se incluyen políticas de cuidado.

La consolidación de la participación laboral femenina en los últimos 25 años, sobre todo de las mujeres de ingresos medios y altos (cuya participación no está tan supeditada a los ciclos económicos como sí ocurre con las de ingresos más bajos) debería haber puesto sobre el tapete la necesidad de servicios de cuidado y de licencias extendidas. Si bien se amplió el acceso de las mujeres a la participación laboral y, con ello, aumentó la presencia de mujeres en los sindicatos, se observa que estas demandas parecen no haber permeado en sus agendas, 4 donde la discusión por el salario y las condiciones de trabajo en general opaca reclamos que suelen evaluarse como “sectoriales”, es decir, femeninos. Si bien en los últimos años las mujeres han logrado avanzar en la participación sindical desde algunos espacios -como las secretarías de género e igualdad de oportunidades o centros de estudio desde donde impulsan ciertos debates sobre los derechos de igualdad- la representación femenina sigue siendo escasa en los sindicatos, especialmente en las posiciones de liderazgo y toma de decisión.

¿Cuál es el rol de los sindicatos en la promoción de la igualdad de género y por qué es importante?
¿Cuál es el rol de los sindicatos en la promoción de la igualdad de género y por qué es importante?

Frente a esta situación los sindicatos tienen una doble responsabilidad y oportunidad: por un lado, la de generar estrategias para contribuir a la democratización de las cargas de cuidado a través de medidas específicas e incentivos para la corresponsabilidad, de manera universal para todos y todas las trabajadoras del sector de actividad por igual. Por otro lado, la de garantizar mecanismos de mayor representación femenina en los espacios de decisión sindical, avanzando hacia la paridad de género en el ámbito gremial.

Políticas de cuidado desde los sindicatos

A pesar de las inequidades de género persistentes en el ámbito sindical, existen una serie de medidas orientadas a los trabajadores y trabajadoras y sus familias. Entre estas, se encuentran una serie de medidas superadoras a lo establecido en la Ley de Contrato de Trabajo (en adelante LCT) referidas a las condiciones de trabajo y a equidad de género en estrecha vinculación con la necesidad de lograr el balance entre familia y trabajo a través de medidas que tiendan a la corresponsabilidad. Algunos de los más extendidos en los casos de sectores bajo convenio colectivo son: licencias por nacimiento, por maternidad extendida, por cuidado de niños y niñas pequeñas, por cuidado de familiar enfermo, licencia por paternidad o para la persona no gestante extendida, hora de lactancia y alimentación y, más recientemente, licencia por violencia de género. Luego, entre otros beneficios menos extendidos pero también en relación a lograr el balance familia y trabajo, se encuentran: el acceso a colonia de vacaciones de verano, acceso a plan materno infantil de las obras sociales sindicales, acceso a centros de educación y cuidado de la niñez o subsidios para su acceso.

Una de las limitaciones observadas es que en ocasiones se focalizan únicamente sobre la mujer trabajadora y, por extensión, en su familia, reproduciendo de este modo la visión de que las mujeres son quienes deben conciliar su carrera laboral con su vida familiar, en lugar de pensar estas medidas como una forma de contribuir a la igualdad entre los géneros y la corresponsabilidad en las tareas de cuidado entre varones y mujeres.

Ilustración de portada: CLACSO

Victoria Gallo, Gabriela Marzonetto y Lucía Martelotte, Fortaleciendo la agenda sindical en materia de políticas de cuidado: Guía de formación. UNICEF- ELA.

 

Mujeres SindicalistasDDF

 

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