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 “Me puedo estimular
Con música y alcohol
Pero me excito más
Cuando es con vos
Siento todo irreal
Cuando es con vos
Siento todo irreal…”

“Pronta entrega” – VIRUS

Desde tiempos inmemoriales los juegos y juguetes de placer han sido parte de la intimidad para quienes se atrevían a sumarle un toque picante a sus relaciones sexuales. Diferentes texturas, tamaños, formas y funciones, en soledad o en compañía, para el gozo tanto de hombres como mujeres, en todas partes del mundo.

Por Alis Cano*
Ilustración de portada: Dorothy Woodend

En algunos descubrimientos arqueológicos que datan de 4.000 años a nuestra era se hallaron artefactos que podrían ser reconocidos como los primeros «consoladores» de la historia (nombre derivado de su función básica, por supuesto, su uso terapéutico). Calificados como objetos de curiosa procedencia y utilidades varias, confeccionados con los más diversos materiales, éstos elementos pensados para el disfrute (mayormente con forma fálica) fueron moneda corriente en cortes reales, entre la nobleza y hasta plebeyos y plebeyas tuvieron sus experiencias con alguno, hechos artesanalmente.

Buenas vibras
Buenas vibras

Existen obras de arte, cerámicas, bajorrelieves, poemas y más evidencias que retratan los primeros conceptos de objetos masturbatorios. Se dice que Cleopatra, reina del antiguo Egipto, famosa por su intelecto, belleza y deseos carnales de público conocimiento, fue una de las precursoras en el uso de vibradores, colocando abejas dentro de un cilindro que luego ungía con óleos y utilizaba para su placer personal, pero no fue sino hasta el S. XIX que Joseph Mortimer Granville inventó el primer vibrador mecánico. Fue en 1870 que se conoció el invento de éste médico británico, revolucionando la industria de los electrodomésticos, siendo popular y de venta libre, llegando a la venta masiva incluso en EEUU.

Su creación se debió a lo que en la época llamaron “Histeria femenina”, una enfermedad que afectaba a la población de mujeres y que se manifestaba en pesadez, irritabilidad, mal humor, retención de líquidos, desvanecimientos, entre otros síntomas que fueron tratados con el maravilloso invento de Granville, básicamente se masturbaba a la paciente hasta llegar al clímax y quedar satisfecha, recuperando así la calma.

Con los años y ciertas políticas conservadoras en un mundo que se debatía entre la libertad de expresión y abolición de leyes represoras de la sexualidad y la imposición de moralidades religiosas y sociales, todo objeto considerado prohibido pasó a ser tabú. Hay quienes dicen que añadirle el aura de prohibición lo hizo aún más interesante, pero lo cierto es que la industria de los juguetes sexuales nunca dejó de producir, incorporando a su vez más diseños, más opciones, mejores y diferentes materiales para confeccionarlos, tan variados que pueden ser utilizados por personas solas, con parejas, hombres, mujeres, no binaries, literalmente para todos los gustos.

Vibras, plugs, dildos, cintos consoladores, vulvas de silicona, succionadores, penes plásticos, geles, lubricantes, accesorios que añaden a los juguetes un plus para que el juego propiamente dicho sea de lo más placentero, atreverse es la mejor manera de incorporarlos a la cama, a dónde sea que se desee llevarlos y disfrutar. La curiosidad, la tentación, las ganas de sumarle “emoción” a las relaciones, incluso la rutina y el desgaste pueden llevar a las personas a buscar soluciones en aparatitos sumamente interesantes. Si a éstos adminículos les agregamos lencería, antifaces, inmovilizadores, arneses, látigos, prendas de telas como el látex o charol, cuero o lycra, seda o encaje, metal y correajes, más el aditivo del consentimiento, la fórmula es ¡excelente!

Buenas vibras
Buenas vibras –  Mark Bradley

Lamentablemente experimentar con sex toys no está al alcance de todos y todas ya que sus precios varían desde económicos a exorbitantes, pero hay formas de hacerse de uno o varios, hay locales (o de venta online) donde las promociones son amplias y no es tan imposible conseguir el placer del juguete propio.

Encuestamos a varias personas y la mayoría respondió que “sí ha probado usar juguetes con y sin compañía”, que “lo seguirían experimentando” y ¡nos encanta!

De eso se trata la libertad del disfrute, la “chispa” que añade a la delicia del sexo sin tabúes, con la certeza que sazón no va a faltar, olvidando vergüenzas, miedos y prejuicios, acceder a los ilimitados placeres que provee el dejarse llevar y jugar, vibrando alto.

(*) Escritora.
@akkyesdonde

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