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El 26 de junio es el “Día Internacional de las Naciones Unidas Contra el Abuso y el Tráfico Ilícito de Drogas”, en el cual muchos gobiernos celebran sus contribuciones a la “guerra contra las drogas”. En esta fecha, y desde hace una década, se celebra el Día de acción global “Acompañe. No castigue” (Support. Don’t Punish, su nombre en inglés), con el objetivo de recuperar el poder de las personas para alternativas sostenibles al consumo indebido de drogas. La campaña, ha proporcionado recursos a una red global y descentralizada de creadores de cambios en la reforma de las políticas de drogas y la reducción de daños y simboliza una lucha que crece año a año en el reclamo por más derechos y por menos políticas punitivas a las personas usuarias de drogas.

Por María Inés Alvarado*
para Diario Digital Femenino

Para la Asociación de Psicólogas y Psicólogos de Buenos Aires (APBA) la frase: “Acompañe. No castigue” significa que “Es hora de acompañar, en lugar de castigar, a las personas que usan sustancias psicoactivas o aquellas que han cometido delitos no violentos relacionados con las drogas”. Las instituciones educativas, por tanto, deben estar presentes en este acompañamiento, dado que, en Argentina, por Resolución CFE N° 256/15 se establece por Ley Nº 26.586 la creación del Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las Adicciones y el Consumo Indebido de Drogas, para generar acciones que ayuden a las escuelas para hacer frente a esta problemática.

10 años de Acompañe. No castigue
10 años de Acompañe. No castigue

El material Consumo de drogas: ¿qué hacer desde la escuela?, elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación y el Programa Nacional de Educación y Prevención de las Adicciones y el Consumo Indebido de Drogas, ofrece una serie de reflexiones para el abordaje de situaciones conflictivas que se presentan en la escuela vinculadas con el consumo de drogas, a la vez que aporta posibles líneas de acción en torno a ellas. Establece criterios de intervención en estas problemáticas, y transmite una aproximación al tema que permite abordarlo en forma integral, considerando la multiplicidad de factores que inciden en él.

En principio, planta, es necesario conceptualizar algunos términos para poder empezar a hablar del tema con adolescentes:

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “Droga es toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea física, psicológica o ambas”.
  • Es preciso diferenciar el tipo de drogas que circulan en nuestra sociedad. Algunas están socialmente aceptadas, como el tabaco, el alcohol, el té, el café y el chocolate, que son de producción y distribución dentro del circuito legal; al igual que los psicofármacos y medicamentos recetados ya sea para dolores de cualquier tipo, o para dormir y/o adelgazar que requieren de la intermediación de una receta debidamente extendida por un profesional habilitado o el cannabis medicinal, que puede ser utilizado solo con autorización regulado por la Ley 27350.
  • Otras son ilegales o están socialmente prohibidas, como la marihuana, el paco, el éxtasis, la cocaína, el LSD, entre otras porque la producción y distribución de estas sustancias se realizan a través de un circuito ilegal clandestino.
  • Las drogas, en sí mismas, no son peligrosas. Es más, cada cultura permite y/o prohíbe distintas drogas. La sustancia droga no es ni buena ni mala, es un objeto y como tal ella no dota de sentido a la persona. Por el contrario, la persona es la que otorga sentido, significado al objeto, y en cuanto tal es la persona la que padece el problema. Por lo tanto, lo importante es la persona y no la sustancia. A veces se tiene la creencia de que, si una droga es legal, no es dañina. Sin embargo, las drogas socialmente aceptadas no siempre son inofensivas y pueden causar daño dependiendo de quién, cuánto, cómo y dónde se las consuma. El hecho de que una droga sea legal o ilegal es independiente de los niveles de consumo.
  • Es preciso comenzar cuestionando los apelativos que se usan para identificar a quienes consumen drogas: no hablar de “adicto” o
    “drogadicto”, sino de “usuario”. La posibilidad de que el consumo de una determinada sustancia genere más o menos problemas a una persona o comunidad está dada por el tipo de vínculo que se establezca con la sustancia en un determinado entorno. Es una tríada: persona, contexto y sustancia lo que hay que entender para saber si se está ante un caso problemático
  • Existen diferentes niveles de consumo, de acuerdo al vínculo que la persona tiene con la sustancia. Estos pueden ser:

– de uso: está caracterizado por ser esporádico y ocasional: consumir determinadas infusiones (té, café, mate), o medicamentos frente a una enfermedad, o tomar una bebida alcohólica durante la comida, como también se puede ser “usuario” de drogas ilegales. El uso (esporádico u ocasional) también puede, en ocasiones, ser problemático.

– de abuso: es consumir sin haber tomado conciencia de que lo hace. Abusar de drogas puede ser tomar un medicamento no recetado o en dosis mayores de la indicada; o beber alcohol en exceso. Se da tanto con sustancias tanto ilegales como legales. Implica consumirlas en demasía y con cierta periodicidad. La característica de este tipo de vínculo es la intencionalidad del consumo.

– de adicción: es cuando alguien siente o cree que no puede vivir sin una sustancia y la utiliza en forma permanente y de manera compulsiva. Las personas adictas no pueden dejar de consumir, viven por y para las drogas; hay una necesidad inevitable y de dependencia física y/o psíquica. Se puede tener adicción tanto a drogas ilegales como a las legales.

¿Qué deben hacer las escuelas, entonces, frente a este panorama? En primer lugar, prevenir. Dice el cuadernillo Prevención del consumo problemático de drogas desde el lugar del adulto desde el lugar del adulto en la comunidad educativa, del Ministerio de Educación, que, “para poder pensar el tema del consumo de drogas en toda la complejidad que posee y aportar luego, desde el lugar que nos toca ocupar en la comunidad educativa, ideas y comportamientos que colaboren a reducir la problemática, debemos primero despojarnos de ciertos prejuicios y preconceptos muy arraigados en la sociedad. Éstos surgen de un gran desconocimiento, agravado por conocimientos falsos presentados como validados, y por una aproximación superficial y prejuiciosa a la temática. Lo grave de ello es que estas representaciones sociales terminan marginando y responsabilizando a los individuos o a las familias de comportamientos de los que, como sociedad, también somos responsables”. En relación a la descripción anterior, se pueden nombrar tres:

  1. Que no se hable de “la droga” sino, en todo caso, de diversas sustancias con efectos distintos sobre la salud y con formas de consumo perfectamente diferenciadas.
  2. Que no se identifique de la persona adicta a las drogas como enfermo, “drogadicto”, o incurable, que lo deja en un papel pasivo e irresponsable por lo cual se lo juzga, se lo aislar, margina y excluye, agravando su problema.
  3. Que no se considere que el consumo de drogas es un problema de jóvenes. Asocia las drogas con la cultura juvenil y con la desviación social identifica al consumo como la expresión de una actitud individual o colectiva de oposición a la sociedad y de afirmación de una cultura propia contestataria y al margen de las normas sociales, actitud típica de la juventud.

En síntesis, las escuelas deben acompañar e intervenir, sin castigar ni juzgar. Esto significa estar presente, hacerle compañía a la persona que se encuentra en situación de abuso o adicción, desde la formación y la prevención. Escuchar las problemáticas sin valorizar ni moralizar, desde la empatía y la contención, promoviendo la participación activa de cada miembro de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, autoridades y familias. Trabajar este tema, y vincularlo con la Educación Sexual Integral (ESI), es urgente con las adolescencias actuales.

(*) Docente, comunicadora. Co-directora de La ESI en juego.
Columnista de Diario Digital Femenino– De ESI Sí Se Habla

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