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Susana Guzner

Dentista. Sala de espera. Nervios. Susto. Para distraer el mal trago me aferro a una revista manoseada. Es de esas “Para la mujer de hoy”.
Consejitos femeninos

Recalo al azar en un artículo donde se nos explica a las mujeres cómo tratar a nuestros hombres. “Descubre qué miedos le atenazan y aprende cómo ayudarle a superarlos”, se titula. Y abre boca enumerando los miedos masculinos más ostensibles: temor a revelar sus sentimientos, al compromiso, a la debilidad, al fracaso, a envejecer y a no ser autosuficiente… ¿Qué debe hacer una hembra que se precie ante este decálogo de infortunios? Se dicta, con un lenguaje llano y accesible, un listado de tácticas a cuál más interesante para abordar con sabiduría al marido o sucedáneo.

Retengo esta perla de las tantas que leo, turulata: “El lenguaje corporal es básico a la hora de comunicarte con él. La mejor estrategia es sentarte a su lado, tomarle de las manos y mirarle directamente a los ojos. Nunca adoptes una postura rígida, no te distancies físicamente ni eludas su mirada. Se sentirá intimidado y no habrá manera de hablar. Controla tu enfado. Espera a que se te pase el malhumor y piensa detenidamente lo que le vas a decir”.

Una lectora distraída creería que se enseña a adiestrar a un Bull Dog o, peor aún, a un Rotwailer, por aquello de las posturitas, pero no es eso.

El mensaje profundo de esta Biblia del saber femenino es que la parte sensible de él -hombre, que no Bull Dog- también existe, y que ella ha de saber complementarse sabiamente con su debilidad. Porque si ambos sufrieran un pronto furibundo en tan delicado momento… ¿Adónde irían a parar? Los dos al juzgado para solicitar el divorcio, seguramente, o si el encontronazo es de los gordos, ella sola a la comisaría a denunciar malos tratos, y ese no es plan entre personas civilizadas, a pesar de su alarmante frecuencia.

No le han subido el sueldo, su equipo de fútbol ha perdido y no está precisamente de buen humor. Ni le mires, vamos. Mímale e intenta que se sienta muy a gusto a tu lado. En este caso te necesita. Tú eres su pañuelo de lágrimas”. Y más adelante: “Utiliza palabras suaves. Aunque te horrorice su barriga nunca se lo digas directamente. Intenta sugerir. No impongas tus ideas porque con comentarios desagradables sólo conseguirás que se acompleje”.

El florido ramillete de truquillos medievales prosigue entusiasta y como que no me lo creo verifico la fecha. Es de este siglo, de este mes, del martes pasado, abundo. Es más: existe, no es ficción, se compra en cualquier quiosco. Alucinante, de demanda legal. La mujer más objeto que los objetos, pienso, hay leyes, pienso, las revistas autodenominadas “femeninas” son cómplices directas o indirectas de la violencia contra las mujeres y deberían prohibirlas, pienso.

No obstante mi indignación, reconozco que he sacado gran provecho de su lectura. Porque ya en el sillón de los suplicios la dentista no necesita ordenarme que abra la boca: ya está abierta, me río a mandíbula batiente y no logro parar ni con anestesia ¿O es que estoy gritando de impotencia?

3 Comentarios

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    • Alex -

    • junio 30, 2019 a las 10:49 am

    ¡Brava, Susana Guzner, no pierdas nunca ese modo único que tienes de cantar verdades esgrimiendo tu elegante ironía como arma de doble filo!
    Y también felicitaciones, aplauso y ovación para tu última novela, Aquí pasa algo raro, una preciosidad de múltiples lecturas, con una trama dramática tal es la desesperada migración de seres de África a Europa enviada a la muerte por mafias repugnantes, pero que “redimes” con creces ejerciendo justicia literaria con un desfile de personaj@s exquisitamente retratad@s, diálogos y escenas memorables y una tensión narrativa que dosificas con maestría. Un abrazo admirado.

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    • Alex -

    • julio 11, 2019 a las 16:27 pm

    Cuando publicaron este texto escribí un comentario, pero no lo registraron. Estoy intentado mandarlo otra vez, pero no se me permite porque «está duplicado». Lo mando otra vez.

    «¡Brava, Susana Guzner, no pierdas nunca ese modo único que tienes de cantar verdades esgrimiendo tu elegante ironía como arma de doble filo!
    Y también felicitaciones, aplauso y ovación para tu última novela, Aquí pasa algo raro, una preciosidad de múltiples lecturas, con una trama dramática tal es la desesperada migración de seres de África a Europa enviada a la muerte por mafias repugnantes, pero que “redimes” con creces ejerciendo justicia literaria con un desfile de personaj@s exquisitamente retratad@s, diálogos y escenas memorables y una tensión narrativa que dosificas con maestría. Un abrazo admirado».

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      • Alex -

      • julio 11, 2019 a las 16:28 pm

      ¡Y ahora salen los dos juntos! Papelonazo mío, disculpas..

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