Claudia Sbdar es la primera mujer en presidir la Corte Suprema de Tucumán

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Por Admin noviembre 23, 2019 10:01

Claudia Sbdar es la primera mujer en presidir la Corte Suprema de Tucumán

Claudia Sbdar fue elegida tras una votación realizada en horas de la mañana por los miembros del Tribunal.

La magistrada Claudia Sbdar ocupará la presidencia del máximo órgano de justicia de la provincia hasta el año 2021, en reemplazo del presidente saliente Daniel Posse, quien ocupa el cargo desde noviembre de 2017 y cuyo mandato vence el próximo 25 de noviembre.

Claudia Sbdar es la primera mujer en presidir la Corte Suprema de Tucumán

Claudia Sbdar

Ayer jueves, la flamante primera presidenta de la CSJ de la historia de la provincia, participó como conferencista del Seminario de Aspectos Legales “Mujeres del Derecho que rompieron el techo de cristal”, organizado por la Universidad del CEMA. En esa oportunidad, la magistrada subrayó que  “esta Corte se fundó en 1908 y recién cien años después ingresé como la primera mujer Vocal”.

“La desigualdad entre mujeres y hombres se inscribe en el marco de los grupos vulnerables. Aunque las mujeres no seamos un grupo minoritario, ya que constituimos el 50% de la población, sí lo somos en términos de derechos. La única forma de generar una cultura de la igualdad, de respeto y  de tolerancia por las diferencias es  vivir de acuerdo a los principios de nuestra Constitución y transmitirlos, efectivamente, de generación en generación”, reflexionó Sbdar ante el auditorio.

Y señaló en la misma línea que «el día que no se organicen seminarios sobre esta temática ni se señale ‘se trata de la primera mujer que…’ habremos superado la desigualdad”

Fuente: El Tucumano


En 2014 accedió a una vocalía en la Corte Suprema de Justicia de Tucumán 

Reflexiones de una mujer en la cumbre de la Justicia

La primera miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia habló desde la mirada femenina. Tiene un profuso currículum que la justifica en ese lugar.

La primera mujer que llega a una vocalía de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán es Claudia Sbdar. Tiene un largo itinerario en el derecho que se inicia como ayudante estudiantil, “borrando pizarrones” hasta su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, con el tema Amparo. La primera parte de su carrera como abogada la hizo en el estudio jurídico de un docente que la invitó a trabajar con él. Su primer concurso lo rinde en 1985 y llega al cargo de Jefa de Trabajos Prácticos en la cátedra de Derecho Procesal II.

El año pasado ganó la titularidad en la materia. “Pero yo tenía el corazón puesto en el Poder Judicial, en el servicio de Justicia”. Cuando se constituyó en el año 1992 el primer Consejo de la Magistratura, “me presenté y fui designada Juez en lo Civil y Comercial Común de la IV° Nominación del Centro Judicial de la Capital. Era muy joven, tenía 29 años. Fue una experiencia muy interesante, muy fuerte”.

Llegó a un juzgado que había tenido una vacancia larga por lo que tenía un atraso muy importante, “nos pusimos a trabajar fuertemente con todo el equipo y pusimos al día”.

Su itinerario discurriendo entre los pasillos universitarios y de los tribunales advirtió que el sistema judicial no daba las respuestas que le hubieran gustado para satisfacer a los ciudadanos.

Sbdar va a la Corte que en ese momento estaba presidida por el doctor René Padilla, lo refiere como un gran amigo, una gran persona. Integraba el cuerpo también el doctor Arturo Ponsati, amigo mío, tuve la suerte y el gusto de compartir esa amistad y el doctor Goane.

En ese momento invitaron a incorporarse como relatora de la Corte. “Lo pensé: bueno, esto está muy ligado a lo que tenía ganas de hacer: investigar, estudiar los casos que llegan a la Corte por la naturaleza de las cuestiones”.

Quedó muchos años trabajando como relatora de la Corte paralelamente desarrollando una fuerte vida académica en la Facultad. Defendió su tesis en el año 2004; hoy quien fue su director de tesis es el actual decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, un gran profesor y tuve la dicha de que ha presidido mi tribunal de tesis don Pablo Lucas Verdú que ha sido uno de los mejores constitucionalistas europeos.

En el año 2007, en septiembre, estaba inclinándose por una fuerte actividad académica con la posibilidad de incorporarse en una cátedra de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de El Salvador, cuando estaba cerrando ese trabajo para el año siguiente, 2008, se produjo la vacante en la Corte. En ese momento -a fines de marzo a principios de abril- me citó el gobernador de la provincia y me dijo si me interesaba ocupar ese cargo en la Corte y le dije que para mí era un honor enorme y así se dio esta situación. En abril de 2008 ingresé a formar parte de este tribunal.

¿Cómo es ser mujer en la Corte?

Creo que es muy importante la participación de la mujer en los espacios de poder donde se toman decisiones porque efectivamente hay diferencia entre el hombre y la mujer. Es muy bueno y muy rico compartir miradas distintas del hombre y la mujer.

Decía el otro día, a propósito de un acto que hizo la Asociación de Prensa, donde me invitaron, que sentía una alegría muy grande por esto que ya no se va a decir nunca más que es la primera mujer. A partir de ahora se naturaliza la participación femenina. Le da otra dinámica. Sinceramente creo que han obtenido –en ese aspecto- importantes logros, es frutos de luchas de muchos años.

Creo que el ordenamiento jurídico argentino está a la vanguardia en materia de derechos de la mujer. Sin embargo hay innumerables casos de discriminación que se viven todos los días y uno se sigue asombrando. Es un trabajo que hay que dar.

¿Qué se puede hacer para modificar la cultura de la descalificación a la mujer?

Hay que trabajar mucho en educación. Creo que es la herramienta más importante para modificar la cultura, para que en todos los sectores de la sociedad haya conciencia y no se permitan actos de discriminación, en primer lugar.

En segundo lugar porque creo que la única exigencia es la idoneidad para ocupar funciones y desarrollar actividades para que las mujeres podamos ocupar los espacios importante y seguir apostando fuertemente a la sociedad. La formación como herramienta para eliminar y prevenir este tipo de conductas que están instaladas en la cultura.

¿Quién tiene más peso en la decisión de la Justicia: el poder o la ley?

La Constitución es el acuerdo que organiza un Estado y es la ley madre, que debe ser aplicada todo los días y en todos los ámbitos públicos y privados. No es el poder el que regula las relaciones entre las personas.

¿Es cierto lo que refiere el vulgo que hay dos bibliotecas para resolver asuntos en la Justicia?

El ser humano hace interpretaciones de las normas de derecho y puede haber interpretaciones distintas en ese sentido. Si las interpretaciones se ajusten a la Constitución son razonables y coherentes, son aceptables. La última palabra la tiene la Corte Suprema de la Nación en el control difuso de constitucionalidad. Finalmente ese criterio, de la Corte Suprema, dirá cuál es la interpretación de la norma, (siempre que se trate del derecho federal) y cuál no. Esa es la última palabra.

¿Qué es la jurisprudencia?

Es una ciencia del derecho, un criterio sobre un problema jurídico establecido por una pluralidad de sentencias concordes. Pero no existe una norma que diga que son obligatorios para que los jueces inferiores tomen esas decisiones de la Corte. Lo que existe es, sin embargo, una costumbre –diría- de que apliquen esa jurisprudencia de muchos años que se ha establecido. Si hay razones fundadas pueden apartarse explicando esas razones. Lo que no se puede es apartarse caprichosamente de esa interpretación.

¿Qué hace la Justicia cuando otro poder del Estado no da satisfacción a las demandas de los ciudadanos?

Creo que hay un ámbito de decisión del poder administrador que tiene que ver con razones de mérito, e implementar políticas públicas que es propio del ámbito de la administración respecto de lo cual el Poder Judicial no puede tener injerencia. Ahora hay algunas cuestiones que han ido generando algún tipo de decisiones judiciales. Por ejemplo se ha echado mano a un tipo de sentencias que se llaman Exhortativas que son sentencias judiciales, que actúan solo cuando hay un interés de alguien que lo planté. Cuando se han hecho esos planteos en algunos casos las respuestas de la justicia, por ejemplo, en la causa del Riachuelo ha sido una exhortación que está señalando la necesidad de ciertas modificaciones y ha establecido –en esa causa- determinadas obligaciones que el Poder Ejecutivo tiene que cumplir para sanear esa cuenca. Creo que hay un ámbito del Poder Ejecutivo donde el Poder Judicial no puede ni debe ingresar. Creo también que no hay que perder de vista que no se le puede exigir que sustituya lo que es propio.

¿El Derecho Procesal no incide negativamente en la resolución de los conflictos?

Todo lo contrario. El Derecho Procesal es instrumental, es una garantía constitucional, es la senda por donde deben transitar los conflictos que están los derechos de fondo. Esas reglas de debate del conflicto tienen que constituirse en una garantía para el ciudadano. Cuando hay que hacer un reclamo ante Poder Judicial no se hace sino a través de un mecanismo procesal: la igualdad de las partes, la oportunidad. Esto hace a lo que se llama el Derecho a la Jurisdicción. El derecho a que uno toque la puerta del Poder Judicial y se abra. El derecho no solamente a transitar un debido proceso a obtener una sentencia en tiempo, justa, a que haya mecanismos para objetar y discutir esa sentencia. Para que haya mecanismos para ejecutar esa sentencia. Eso es el derecho a la jurisdicción y eso es el derecho procesal como herramienta. El Proceso Civil escrito está puesto en cuestión tal como lo concebimos y como lo tenemos vigente. Hay una tendencia muy fuerte a la oralización, en sentar una modificación sustancial en relación al proceso civil: acortando actos y oralizando actos lo que significa un cambio muy importante.

¿Qué hace la Oficina de Gestión Judicial?

Con la Oficina de Gestión Judicial que hemos establecido en el Poder Judicial y se han hecho cambios muy importantes, de organización, de actitud, de clima laboral de manejo de recursos informáticos dentro de la unidad jurisdiccional.

¿Incide la presión ciudadana en la Justicia?

Lo primero que hay que decir es que el juez o la jueza toma una resolución de acuerdo a lo que ha ocurrido, a la realidad del expediente y a la interpretación que hace de los hechos y del derecho aplicable en el caso. En segundo lugar me parece que esto de que los jueces sólo hablan por su sentencia no es tan así que es muy importante la adecuada comunicación. Es una responsabilidad obvia de la justicia de organizar la comunicación y, la responsabilidad de los medios de comunicar adecuadamente las resoluciones judiciales. No obstante creo que en general un juez o una jueza no pueden ser ajenos y no pensar las consecuencias que traen aparejada su decisión aunque nunca se sabe hasta que no se conoce la resolución. Me estoy refiriendo a decisiones que tienen que ver con el ámbito socioeconómico que tipo de consecuencias podría acarrear el dictado de una sentencia y ahí hay como una puerta de la responsabilidad social en las decisiones que creo que eso tampoco debe perderse de vista.

¿Qué hace la Justicia cuando hay una investigación mal hecha por los auxiliares?

Hay muchísimas personas que trabajan muy seriamente, han puesto idoneidad, responsabilidad, pasión por el trabajo porque esto es un servicio público y hay que tener vocación para esto y así desarrollarlo. Hay equipos de personas muy, muy serios. Es un análisis particular en cada caso habrá que ver cuál es la situación y hay un régimen administrativo de revisión, si alguien se queja y hay un planteo por vía de superintendencia y el asunto llega a la Corte se dispone hacer un sumario para investigar lo que ha ocurrido en el caso puntual. Creo que los equipos técnicos no tienen el número adecuado de personas para funcionar o por ahí faltan algunos profesionales que puedan desarrollar algunas prácticas que no se hacen en el ámbito judicial y hay que remitirlos a otros lugares para que se hagan. Bueno hay que aspirar a que en algún momento se hagan para que nosotros podamos resolverlos adecuadamente.

Félix Justiniano Mothe

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