Caso Junior Cabrera: la revictimización de los medios

Admin
Por Admin enero 20, 2021 11:01

Caso Junior Cabrera: la revictimización de los medios

En diciembre de 2020, sucedió un caso de violación, donde se acusó a Junior Cabrera de abusar de una de sus conocidas mientras dormía, inconsciente, luego de haber bebido durante la noche. La mujer en cuestión, junto a su hermana, durmió en la casa del acusado por la restricción horaria de circulación en la capital pampeana. Ella despierta con signos de haber sido abusada. Inmediatamente, despierta a su hermana y se van del domicilio. Posteriormente, acuden al hospital a realizar los exámenes y la denuncia correspondiente. Los medios pampeanos utilizaron el caso para reproducir estereotipos de una sociedad machista, sin reparar en lo peligroso que pueden ser determinados discursos cuando se convierten en opinión pública. Aquí, analizaremos algunas de estas notas. Debemos aclarar que el caso ya está en manos de la justicia y que el acusado se encuentra detenido por violar las restricciones de la prisión domiciliaria.

Por Nadia Maribel Muñoz
para Diario Digital Femenino

“No lloró nunca”, dice la nota en el medio Impacto Castex. Porque no alcanza con que nos violen, también debemos llevar una vida miserable, donde se nos vea opacadas, verdaderas víctimas, desgarrándonos de dolor. No podemos volver a la vida. La violación es una sentencia eterna que pareciera marcar todo el camino que nos queda. El patriarcado no solo versa sobre la cultura de la violación, donde se supone que si alguna vez tuvimos relaciones entonces “tan negadas no estábamos”, sino que ha configurado un tipo de víctima. Un estereotipo de lo que debe ser una mujer ultrajada para que sea creíble su relato. Debe llorar, no debe tener amigos, no debe haber dado su consentimiento nunca, debe gritar y resistirse durante todo el acto de abuso, debe ser manipulable y no verse decidida, porque, de lo contrario, estaría mintiendo. Es fácilmente reconocible esto en la nota que ha publicado este diario. Repasemos un poco el caso. Una joven es violada por un conocido, mientras dormía. Se realiza la denuncia inmediatamente y Junior Cabrera queda detenido.

Ahora bien, el padre se contacta con un diario local para contar minuciosamente la cantidad de veces que su hijo se vio con la joven abusada y cuánto contacto tuvieron. Incluso aclara que ella era infiel y que habían tenido relaciones sexuales más de una vez. Pensemos, ¿por qué toda esta información que no tiene ningún tipo de relevancia para el caso? Porque si la joven tenía o no pareja no excluye la violación. Por esto que explicábamos anteriormente. Porque hay un perfil de víctima que debe cumplirse a rajatabla para que el testimonio sea verosímil. Es increíble esto, pero debemos aclarar algunas cosas: tu pareja también puede violarte, tus amigos también pueden violarte, cualquier persona con la que hayas mantenido algún tipo de relación puede violarte. ¿Por qué? Porque el consentimiento se da en cada ocasión. No existe un consentimiento dado de una vez y para siempre. Nosotras podemos querer hoy, y mañana no. Y se debe respetar. Entonces, ¿cuál es la estrategia? La de perfilar a la denunciante como una “mujerzuela”, alguien infiel, que no se vuelve a su casa a horario, que mantiene relaciones esporádicas y que se emborracha con facilidad. Lo mismo que sucedió con el caso Melina Romero. La mataron, y los diarios titulaban “amante de los boliches” a la víctima de femicidio. Porque no alcanzaba que esté muerta, porque no alcanza que nos hayan violado, sino que tienen que revictimizarnos, perfilando una personalidad desastrosa, con incongruencias, para que nuestros testimonios pierdan veracidad.

¿Cuánto más vamos a soportar esto? ¿Cuánto más los parámetros patriarcales van a definir nuestros relatos? ¿Cuánto más tendremos que sufrir que divulguen nuestros datos personales? Porque este medio tituló con el nombre de la víctima. Otro ultraje a nuestro ser. Todos deben saber quién es la violada. Debe señalarse con el dedo, debe gritarse, para que la opinión pública decida si se le cree o no, según su familia, su ambiente, su apellido.

Caso Junior Cabrera: la revictimización de los medios

Caso Junior Cabrera: la revictimización de los medios

“Tenemos que analizar a una persona para saber si está consciente antes de concretar algo?” cita el medio Impacto Castex al padre del acusado por abuso sexual. A eso nos referimos cuando hablamos de cultura de la violación. Estas declaraciones no solo son peligrosas, puesto que se convierten en afirmaciones de púbico conocimiento que otras personas pueden copiar, sino que son perversas, puesto que culpabilizan a la víctima por no poder dar consentimiento, y no hace foco en lo que importa: el propio padre está diciendo que el abusador jamás se percató de la situación de la víctima, y actuó sin importar más que su deseo, actuó sabiendo que tenía el poder de la situación y podía hacer lo que quisiera. Además, agrega que la mujer “podría haberse ido a su casa, pero no, se quedó ahí”. ¿Merecemos ser violadas por dormir en una casa que no es la nuestra? ¿Qué están queriendo decir? Realmente, el patriarcado está tan aferrado a los medios periodísticos que olvidan realizar una mínima lectura crítica antes de publicar. El apremio por la primicia. Una sola lectura alcanza para darse cuenta de que no hay una mirada con perspectiva de género aquí. No estamos diciendo que la familia del acusado no puede expresarse, al contrario, lo que queremos manifestar aquí es que hay discursos que son peligrosos porque reproducen estructuras de poder patriarcales que ya no podemos tolerar más.

Por último, agrega que “posiblemente se trate de una venganza”. Repasemos un poco los protocolos en el hospital y en la comisaría, en fiscalía y en cámara Gesell. En el hospital de Santa Rosa, La Pampa, se activa el protocolo donde te hacen exámenes. Te sacan fotos de la vagina, te dan pastillas para tratar las enfermedades de transmisión sexual y la famosa “pastilla del día después”. Un cóctel de hormonas que te destruye, aún más, el cuerpo. Internada, te toman la denuncia. Con el estómago revuelto, para llevarla a fiscalía cuanto antes. En las condiciones en las que se podía, fue tomada esa denuncia. Por tal razón, el padre del acusado afirma que declaró más de una vez y que cambiaba las versiones. ¿Se puede declarar de una vez, internada, recién abusada, con vómitos, qué pasó el día anterior, en el que estabas inconsciente? ¿Qué nos están pidiendo?

“Creemos en nuestro hijo, pero no niego que ella le pueda haber dicho que no en el momento”, declaran los padres del acusado al diario La Arena. Después, aclaran que esa noche estuvieron “cariñosos, a los besos”. De nuevo, ¿qué están queriendo decir? ¿Besar a alguien en consentir relaciones sexuales cuando estamos inconscientes? Se trata de discursos peligrosos, que afirman que si besas a alguien es porque deseas tener relaciones sexuales, aunque después no las recuerdes, aunque tengan que contarte qué pasó, porque no participaste de ninguna decisión.

El hostigamiento que está recibiendo la víctima trata de desmoronarla. Se publican sus fotos personales en páginas de compra y venta, se la tilda de mentirosa, se le pide que “diga la verdad”, cuando está ya en manos de la justicia la declaración completa. ¿A qué están jugando los medios? Publicando el nombre completo de la chica en cuestión, sin respetar siquiera el derecho a la preservación de la identidad. La intimidación que viene de parte de la familia del acusado es realmente grave. Se involucra a la familia de la víctima, a sus exparejas, a sus amigas, a todo un círculo con el objetivo de restar credibilidad. ¿Cuánto más?

Los medios pampeanos carecen de miradas integrales. Mientras tanto, legitiman y perpetúan el machismo en la sociedad, al igual que la cultura de la violación. Se destaca constantemente que la familia del acusado está pasando un momento terrible. Me recuerda a Mirtha Legrand cuando mandó “saludos especiales” para Los Nocheros, que estaban “pasando momentos terribles, puesto que era una desgracia lo que les estaba pasando”. Es decir, quienes sufren son los abusadores y sus familiares, porque se les “arruina la vida” con las denuncias sobre la mesa. ¿Y las víctimas? ¿Qué pasa con las mujeres ultrajadas? ¿Para ellas no hay condolencias? Se cree que lo terrible es que te acusen de violación, pero jamás se repara en el hecho de que es nuestro cuerpo el que llevará la marca del machismo de por vida. El que nos recordará en cada contacto que alguna vez nos hirieron hasta la médula. Vivir con ataques de pánico, con fobias, con trastornos de estrés, con todo un pueblo señalándote como “la violada”… nada de eso importa. No merecemos condolencias, no merecemos compasión, ni podemos realizar ningún tipo de duelo. No nos cuidan. No nos cuida la justicia, no nos cuidan los medios. De nuevo… ¿Cuánto más?

Mujeres de La Pampa

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Por Admin enero 20, 2021 11:01
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1 comentario

  1. Liliana enero 20, 14:22

    A veces olvidamos que la vida no es hacer lo que uno quiere sino tener la dignidad de que tu lugar termina cuando comienza la del otro . Realmente muchos padres no sabemos tener la dignidad de expresar que nuestros hijos no respetaron el lugar del otro. Sino sabemos tomar justicia sobre lo que hicieron nuestros hijos no ensuciemos la dignidad del otro para tapar nuestros errores…. excelente noticia de Nadia Muñoz sobre lo que pasa ante una violación y no se toma justicia sobre ellas….

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