Bolivia: Contra el fascismo, el Parlamento de las Mujeres, por María Galindo

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Por Admin noviembre 20, 2019 18:05

Bolivia: Contra el fascismo, el Parlamento de las Mujeres, por María Galindo

Bolivia: Contra el fascismo, el Parlamento de las Mujeres, por María Galindo

Durante dos jornadas, y en medio de la militarización de las calles, sesionó en La Paz el Parlamento de las Mujeres, convocado por Mujeres Creando. En esta nota María Galindo detalla qué significó, por qué lo hicieron y cómo lo diseñaron. La presencia de mujeres de los más variados universos, incluyendo al MAS. Una herramienta para conjurar el miedo en medio del terror, pero también un método para luchar contra la falsa simplificación de la violenta actualidad boliviana: “Los matices son los que los fascismos quieren borrar”, señala. “No queremos con este espacio solamente responder a la emergencia de un momento donde necesitamos procesar miedos, sino también activar sueños, esperanzas y utopías”.

El Parlamento de las Mujeres lanzado por Mujeres Creando es una herramienta política contra el miedo, la fascistización y la militarización del conflicto boliviano.

La tomamos prestada del mundo del arte contemporáneo: el filósofo Paul Preciado lo conceptualizó como Parlamento de los Cuerpos, en la Documenta XIV (2019), ante un proceso en Grecia de aplicación del ajuste estructural y el colapso de la democracia durante el gobierno de Sypras. También lo recuperamos de la metodología del andamio de las organizaciones populares en Bolivia que tuvieron y tienen como práctica política imprescindible la apertura de interminables debates políticos que se sostenían en la Bolivia de los ochenta frente a las dictaduras, debates donde el monopolio de la voz masculina era interrumpido únicamente por Domitila Chungara.

La palabra en primera persona

En el Parlamento de las Mujeres nadie habla en representación de nadie, ni tampoco se pretende construir representación. Una mujer no por ser trans, indígena o pertenecer a un colectivo habla en nombre de ese colectivo.

Se trata de romper los moldes imaginarios de la representación política identitaria con que la democracia liberal representativa ha edulcorado el neoliberalismo.

No se trata tampoco de una asamblea convencional entre feministas. Si bien somos las Mujeres Creando quienes lo hemos propuesto y abierto contra viento y marea no hemos convocado a las feministas a tomar la palabra. Hemos convocado a las mujeres de los más diversos universos. Hemos convocado al público a escuchar con respeto todas y cada una de las intervenciones. No es un escenario de especialistas, de expertas, ni intelectuales. No privilegia la palabra de nadie. El ingrediente principal es la circulación de la palabra. Tampoco hemos buscado un denominador común, sino justamente lo contrario hemos ido a contracorriente de todo denominador común.

Hemos convocado a los compañeros hombres que quieran asistir a que vengan a escuchar.

Frenar la fascistización

Lo que está aconteciendo en Bolivia es la necesidad de trasladar el conflicto político de su escenario político a un escenario policiaco-militar de muerte en cual gane el más fuerte: un escenario de guerra civil. Un escenario donde existan dos bandos por los que tomar partido. Para eso el uso de la psicosis social llena de noticias falsas, el acelerado clima de estereotipación social de todo. El racismo, la homofobia y la misoginia son la gasolina con que incendiar la sociedad. La creación de un clima de enfrentamiento es otra de las trincheras de la fascistizacion social.

Quieren claramente pasar de tomar el Estado a tomar nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros deseos y nuestros cuerpos para organizarnos en bandos enfrentados a muerte.

Por eso, justamente por eso, la toma de la palabra colectiva y su circulación es un mecanismo por demás efectivo. Los cuerpos y todas las soberanías personales son aquellos territorios desde donde hablar es vital y efectivo.

Nuestra intención explicita con el Parlamento de las Mujeres es ofrecer una metodologia política del diálogo aplicable en cada barrio, en cada sector, en cada plaza.

No desde la lógica masculina del que habla más fuerte, del “líder” entre comillas, del más beligerante, que es lo que viene sucediendo en los llamados cabildos que se han instalado en Bolivia desde hace meses, donde se encaraman 10 ó 15 que deciden y atribuyen a la masa sus decisiones.

Escuchar la propia voz

Abrir la primera sesión del Parlamento fue un imposible concretado. Si bien habíamos garantizado el espacio de un cine de gestión municipal, había tanto miedo en toda la sociedad, surcaban aviones militares el cielo paceño después de 40 años de “democracia”, la mayor parte de oradoras convocadas llamaba para decir que no podría salir de su casa, que nos sugirieron suspender.

Sin embargo, lo hicimos. Nos instalamos con cine lleno y empezamos a tomar la palabra indias, putas y lesbianas, chotas, cholas y birlochas, señoritas y anti señoritas, viejas o jóvenes.

Las mujeres con guión propio apelaron a recordar cómo fuimos tejiendo las conquistas sociales más importantes de este tiempo. Cómo esas negociaciones para dichas conquistas fueron frustrantes y dolorosas. Vinieron, por supuesto, muchas compañeras del Movimiento al Socialismo a manifestar también su dolor por la partida de Evo. Al finalizar teníamos un panorama complejo capaz de recoger los matices, capaz de contrarrestar los miedos, capaz de desatar un pensar colectivo.

Al día siguiente las oradoras se multiplicaron. Las que no pudieron llegar el día anterior llegaron caminando. El cine estaba más lleno y tuvimos que acortar el uso de la palabra a 8 minutos por mujer.

La segunda jornada la cerraron las integrantes del feminismo cunumi de Santa Cruz, esas mujeres que cuestionaron a Camacho desde el primer día. Ellas lanzaron una propuesta concreta de lucha y están ahora abocadas a organizar la próxima sesión en Santa Cruz. Entretanto ha sido masacrado el movimiento campesino en Cochabamba y la colectiva compleja de mujeres feministas cochabambinas ha respondido organizando el Parlamento de las Mujeres en Cochabamba para este jueves 21.

Esto no para de creer y multiplicarse.

Estamos frente a la generación de unas condiciones políticas de diálogo diferentes.

La fuerza de escucharnos entre nosotras ha convertido este Parlamento de Mujeres en una herramienta política consolidada.

Forma es contenido y contenido es forma: el problema del método

No partimos de ningún acuerdo.

No partimos de un denominador común.

No partimos de un concepto binario biologista de mujer.

No partimos de un concepto generacional del derecho a la toma de la palabra.

Todas hablamos entre 8 y 10 minutos para que las largas horas se traduzcan en decenas de voces en cuya combinación recae la clave de todo.

No pretendemos sobredimensionar el Parlamento de las Mujeres como espacio y herramienta, todo lo contrario: tiene la dimensión que las circunstancias lo permiten.

Puede multiplicarse y crecer sin el control ni la propiedad de nadie. Pero tiene la potencia de activar, en medio de la crisis, aquello que toda crisis genera: momentos creativos de repensamiento de todo.

Tiene la capacidad de que toda mujer, sea quien sea, se sienta convocada.

Tiene la capacidad de demostrar que los de arriba no tienen nada que ofrecer.

Se convierte, entonces, en un instrumento de desmantelamiento de la manipulación que está en acto.

Su grito principal: ¿Quién nos salva? Nadie nos salva.

Las soluciones vienen desde abajo.

 

En la capacidad de ver los matices está la profundidad del análisis

Estamos frente a una realidad llena de pliegues y matices que quiere ser simplificada y organizada en dos bandos de enemigos que se enfrenten a muerte.

En ese contexto, los matices son los ángulos subversivos.

Los matices son los que los fascismos quieren borrar.

Los matices son los que nos permitirán ir a la profundidad del problema.

Ante la privatización de la política que vienen representando los Parlamentos en nuestras sociedades -como en Chile donde una multitud toma las calles mientras Piñera puede seguirse llamando demócrata después de mandar a reprimir con la misma saña que en las épocas de Pinochet- el Parlamento resulta ser un recurso activador y agitativo de lo que reclamamos: una democracia radical definida desde nuestros cuerpos y desde nuestras cotidianeidades. Una democracia radical donde caven todas las democracias y todas las libertades. No se trata de formular nuevas ideas únicamente, sino también nuevas metodologías.

Lo que ha fallado no sólo es lo que está enunciado.

No queremos con este espacio solamente responder a la emergencia de un momento donde necesitamos procesar miedos, sino también activar sueños, esperanzas y utopías.

Las intervenciones inextensas de ambas sesiones las encuentras con fotografías en:

http://www.mujerescreando.org/index.php/component/content/article/89-justicia/173-bolivia-en-emergencia-el-parlamento-de-las-mujeres?Itemid=437

 

Fuente: La Vaca

 

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