Análisis de la cobertura del cuádruple Femicidio vinculado en la provincia de Santa Fe

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Por Admin diciembre 28, 2016 12:30

Análisis de la cobertura del cuádruple Femicidio vinculado en la provincia de Santa Fe

Violencia Simbólica y Mediática
A partir de la publicación en medios de circulación masiva de noticias referidas al cuádruple femicidio vinculado ocurrido el pasado 24 de diciembre en la provincia de Santa Fe, desde el Consejo Nacional de las Mujeres expresamos nuestra preocupación por el uso de expresiones que por un lado señalan “motivos” respecto de la violencia machista diferentes a considerarla como un problema estructural de desigualdad y, por otro lado, tienden a dotar de espectacularidad a los acontecimientos.

Este organismo es rector de la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres en los Ámbitos en que desarrollen sus Relaciones Interpersonales. Por lo cual, la “remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres” (artículo 2 de la mencionada legislación) es uno de nuestros objetivos.
En esta línea, entendemos que existe un tipo de violencia contra las mujeres que es simbólica (artículo 5): “La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”.
Y que puede manifestarse a través de la violencia mediática contra las mujeres (artículo 6): “Aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres”.
A partir de allí, destacamos la importancia que remite mantener el tema de la violencia hacia las mujeres en agenda y brindar una cobertura responsable en la materia. Encomiamos el cambio del titular original a partir de la repercusión pública, lo que da cuenta de una vocación manifiesta de comunicar responsablemente. Sin embargo, es nuestro deber señalar aspectos con el único objetivo de contribuir a prevenir situaciones de violencia hacia las mujeres y a erradicar expresiones que contribuyan a naturalizar y reforzar preconceptos correspondientes a esquemas de inequidad de las relaciones entre los géneros.
En ese sentido, mencionar como una causalidad el hecho de que una mujer haya realizado una denuncia por violencia de género con la posterior agresión del denunciado, implica enviar un mensaje erróneo a la sociedad, invierte la carga de la responsabilidad y es un claro retroceso en materia de reconocimiento del derecho humano de todas las mujeres a vivir una vida libre de violencia. Por el contrario, a diferencia de cómo es valorado a partir de la nota citada en primer término, el primer paso para que las mujeres puedan salir del círculo de la violencia es que puedan detectarlo y pedir ayuda.
Por esa razón, y para contribuir a desmitificar sentidos comunes, señalamos que no hay ningún tipo de justificación o motivos para la violencia de género que no sean las relaciones de desigualdad de poder entre varones y mujeres. De tal suerte, ni que la mujer haya realizado una denuncia es un motivo, como tampoco lo es la “locura” adjudicada al autor de los asesinatos en las expresiones relevadas. La violencia machista no es, en términos generales, producto de un psicópata, “loco” o enfermo.
A su vez, es preciso recordar la importancia de brindar información responsable y con nociones respecto del tema. En el marco de los procesos de denuncia, no es un camino el de detener inmediatamente al denunciado. Informar que “uno de los interrogantes que sobrevuela hoy entre los investigadores es cómo no se detuvo a Marcos Feruglio anoche mismo” tras la denuncia de la mujer, genera gran confusión sobre las instancias a las que puede recurrir una mujer en situación de violencia.
Asimismo, expresiones que adjetivan el hecho y como “masacre”, “hallazgo macabro”, “cacería”, “tragedia”, “sanguinario raid” y describen situaciones como “escapar de las garras de su ex”, por mencionar sólo algunas, contribuyen a la espectacularización y frivolización de este acontecimiento en particular y de la violencia contra las mujeres en general. En ese sentido, es importante no perder de vista la relevancia del tema sin caer en la morbosidad.
Informar sobre la violencia machista desde una perspectiva de género, es decir, resguardando los derechos de las personas sin ejercer más violencia y problematizando las relaciones de desigualdad de género, contribuye a una comunicación comprometida con su rol social y respetuosa de la normativa y los debates vigentes en la sociedad.
Por esa razón, emitimos a continuación algunas recomendaciones para que puedan ser tenidas en cuenta a la hora de informar a través de diversos medios de comunicación.
Recomendaciones
• No recurrir al uso de estereotipos, mitos o creencias que impliquen subordinación, inferioridad o dominación de las mujeres por parte de los varones o que resulten degradantes y reductoras.
• Es correcto utilizar los siguientes términos: “violencia contra las mujeres”, “violencia de género” y “violencia machista”.
• La violencia de género debe ser prevenida y sancionada. Es importante focalizar la cobertura en la prevención y la sensibilización social sobre este tema que atenta contra el derecho a la vida, la dignidad, la integración física y psíquica de las mujeres.
• Mantener el tema en agenda, teniendo en cuenta la violencia en todas sus expresiones: psicológica, económica, sexual, simbólica, doméstica, institucional, laboral, mediática, obstétrica y contra la libertad reproductiva. Sin esperar la muerte de las mujeres para “hablar” del tema.
• Es importante proteger la identidad de la víctima y sólo se deben dar a conocer sus datos si se cuenta con su autorización. Es preciso tener cuidado sobre los detalles de ella y su entorno que se brindan. Hay situaciones que pueden ponerla en riesgo. En caso de femicidios se desaconseja la exposición reiterada de imágenes de la víctima.
• Es fundamental cuando se informa sobre un hecho de violencia contra las mujeres, difundir la línea nacional gratuita 144 de contención, información y asesoramiento que funciona en todo el país, todos los días, las 24 hs. Atención: NO es de denuncia.
• Evitar detalles precisos, escabrosos y reiterados sobre el modo en que se ejerció la violencia. Esto tiene la finalidad de reducir la morbosidad mediática.
• Tener especial cuidado con las fotos e imágenes que acompañan las notas. Respetar a las víctimas y a sus familias, alejándose del sensacionalismo. No confundir la relevancia del tema con el morbo. Cuando se musicaliza, no usar temas que remitan al terror, ni que contengan letras que hablen de “amores enfermos” o celos. El mismo cuidado sobre la frivolización del tema se deben tener en cuenta en todos los elementos: videograph, efectos, etc.
• Buscar utilizar un discurso que sea conjetural y no afirmativo, ya que la difusión del caso tendrá impacto a largo plazo en la vida de las personas implicadas. Por eso, es importante proteger la dignidad y la reputación, y respetar el principio de inocencia mientras no haya sentencia firme. Los medios no son la Justicia. Respetar ese camino.
• No hay ningún tipo de justificación o motivos ante un caso de violencia hacia las mujeres que no sean las relaciones de poder desigual de una sociedad machista. En ese sentido no existe la pregunta “¿Qué hiciste para que te pegara?” o expresiones como “caminaba por una calle oscura”, “se vestía de modo provocativo”, “era muy linda y extrovertida”, “iba sóla”. Esto permite evitar la revictimización y busca eludir todo juicio de valor sobre la situación. Ni el violento es necesariamente un psicópata, “loco” o enfermo. Evitar expresar esos “motivos” sin justificación ni chequeo alguno.
• Es imprescindible chequear las fuentes y acudir a personas especializadas para hablar de la violencia contra las mujeres. Del ámbito público, como funcionarios/as, organizaciones de la sociedad civil, investigadores/as. Se desalienta el uso exclusivo de fuentes secundarias o privadas (vecinos/as, familiares, amistades, etc.), así como el uso exclusivo de fuentes policiales.
Desde el Consejo Nacional de las Mujeres estamos a disposición de los/as profesionales de la comunicación, medios, periodistas y público en general para brindar asesoramiento, capacitaciones e información sobre la cobertura de hechos de violencia contra las mujeres y uso de lenguaje inclusivo. En virtud de ello, nos hemos puesto en contacto con el medio y periodista de la nota aludida en este análisis.

 
 
Fuente: Fabiana Tuñez

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