A 28 años del Decreto de creación del Consejo Nacional de la Mujer

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Por Admin agosto 7, 2020 09:42

A 28 años del Decreto de creación del Consejo Nacional de la Mujer

Por Decreto Nacional 1.426/1992 del 7 de agosto de 1992, publicado en el Boletín oficial el 13 de agosto de 1992, se crea el Consejo Nacional de la Mujer, de acuerdo a las Leyes N° 23.179 y N° 24.012 y el Decreto 378 del 7 de marzo de 1991
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El Consejo tenía dependencia directa del Presidente de la Nación. Dentro de los considerandos expresan “la actividad desarrollada por el Consejo Coordinador de Políticas Públicas para la Mujer puso en evidencia que es un organismo apto para promover la participación femenina en la sociedad, así como para impulsar el desarrollo integral de las mujeres en cuanto a sus inquietudes y proyectos”.

A 28 años del Decreto de Creación del Consejo Nacional de la Mujer

A 28 años del Decreto de Creación del Consejo Nacional de la Mujer

Con el objetivo de recorrer ese trabajo previo, mantener en la memoria de quienes comenzaron el camino, Diario Digital Femenino dialogó con Virginia Franganillo. Militante peronista y feminista, socióloga y especialista en Estudios de la Mujer, fue la creadora y primera presidenta del organismo.

“El plan de acción fue la propuesta regional o de las regiones en las que estaba divido el mundo, fueron las preparatorias de Beijing. Los planes de igualdad de oportunidades fueron los del Consejo Nacional de la Mujer”, explicó y destacó: “Nosotros tuvimos un papel clave en el Plan de Acción Nacional, presidía la Red para el cono sur y Argentina venia de lograr la ley de cupos por lo que tenía mucha incidencia. Incluimos las acciones positivas en un fuerte debate como gran aporte de Argentina y la región”.

A su vez, comentó que “los antecedentes del primer organismo jerarquizado fueron varios” y en una primera experiencia se recoge lo que fue “la Subsecretaria de la Mujer, del Consejo provincial de la Mujer y los avances del movimiento del feminismo y del peronismo”.

“En mi caso, vengo de la militancia del peronismo de la Capital Federal, pero también de la creación de ese movimiento de mujeres de la transición democrática. Entonces esa primera experiencia recoge todos esos avances y demás avances que se fueron dando a nivel de una construcción nacional, tanto del movimiento de mujeres donde en Capital surgen los Encuentros Nacionales de Mujeres, la federalización de esos encuentros. También desde las organizaciones de mujeres peronistas fue el primer intento de promover una organización nacional que fueron los encuentros promovidos por las mujeres de la renovación peronista”, amplió.

Feminismo de Estado.

La militante sostuvo que “fue la confluencia de un proceso de acumulación de lo que sería un feminismo político, con eje en la Capital Federal, pero con relaciones con todo el país”. En aquel entonces, para las elecciones nacionales, en el año ’89 “habíamos construido una comisión de mujeres que propuso una plataforma electoral y discutíamos temas como los derechos sexuales y reproductivos”.

“No nos fue bien”, reconoció Franganillo, debido a que “no lo pudimos incluir dentro de la plataforma, pero sí nos dimos un debate a nivel nacional y eso lo encabecé en los equipos de gobierno, pero en una alianza más grande de mujeres con dirigentes de todo el territorio nacional”.
Estos debates derivaron en una propuesta: la creación de un Consejo Nacional. “El candidato a presidente en ese momento, Carlos Menem, propuso un ministerio. Eso era imposible ya que había que reformar la Carta Orgánica y nuestra idea era un modelo parecido a lo que había sido el Consejo nacional en Brasil”.

La especialista indicó que en aquellos tiempos ya se hablaba de “Feminismo de Estado”, que “eran feministas en el Estado, con organismos que eran articuladores entre el movimiento feminista y el Estado. Esas eran las ideas”.

En su caso, comentó que integraba un organismo internacional, el Servicio Universitario Mundial, “que reunía todos los movimientos de liberación nacional y que tenía un programa fuerte en la Argentina. Desde la educación popular con perspectiva feminista hasta con sectores populares”.

“Integraba un organismo no gubernamental que tenía inserción a nivel internacional. De modo que participaba de debates internacionales, marcos internaciones, que, en ese momento, en materia de política pública, tenían una fuerte incidencia de Europa, particularmente de España en programas y planes de políticas de igualdad de oportunidades. Todo este proceso de acumulación del Feminismo y particularmente del feminismo político que estaba inserto en el movimiento más amplio de mujeres y todos los avances académicos en materia de políticas públicas sumaron a la discusión de que iba a ser este Primer Consejo jerarquizado”.

Una lucha difícil.

La socióloga explicó que en 1989 elaboraron una propuesta concreta y consensuaron quién iba a ser la presidenta del Consejo. “Pero fracasamos”, acota.

“El presidente designó a otra dirigente y ese organismo que toma lo que era la Subsecretaria de la Mujer y lo jerarquiza, dura muy poco tiempo. Se viene la reestructuración del Estado y un achicamiento de los Organismos Públicos y desaparece esa incipiente secretaria”.

En paralelo, Franganillo integraba la Secretaría de la Función Pública y el INAP. “Era asesora y jefa de gabinete del INAP y de la Secretaría de la Función Pública, tenía varias responsabilidades, y habíamos creado el programa ‘El Estado de Mujer’ que tenía dos líneas de trabajo”, agregó.

Una consistía en “acciones positivas” para el proceso de la carrera administrativa y otro era “un programa de asistencia técnica a provincias y municipios frente a una situación donde en Argentina se había perdido un organismo nacional”.

En este marco, abrieron nuevamente el debate “con el conjunto de las provincias, la academia, las organizaciones de mujeres y las mujeres de todos los partidos para promover al Poder Ejecutivo una propuesta en esta situación que prohibía la creación de organismos públicos”.

Producto de esta lucha surge “el Consejo Superior de Políticas Públicas, fue una necesidad que venía de una restricción. Lo interesante de todo este ejercicio fue que tuvimos la oportunidad de discutir un modelo de gestión con el apoyo de la secretaria de la Función Pública y del INAP. Por un lado, se generaban formas de gestión muy innovadoras, para lo que vino después que era la creación de programas y de planes”.

Creación del organismo.

Franganillo consideró que “lo original también fue quién sería su presidenta, que fue decisión del conjunto de las compañeras y no del presidente. De modo que surge un organismo con una enorme legitimidad, ya que mi designación fue a propuesta de todas las provincias y del conjunto de las mujeres. Surge como un organismo sin presupuesto y un organismo cuya presidencia, si bien dependía del presidente, mi cargo era honorario. Yo seguía ejerciendo los cargos en la secretaria de la Función Pública y como jefa de gabinete, como gestora de investigación y como coordinadora de programa ‘Estado de Mujer’”.

El Consejo Coordinador, que fue la base para nacionalizar el organismo, tenía un Consejo General, un consejo interministerial y un consejo de asesores que “daban cuenta de la participación de los distintos actores y representación de mujeres de la sociedad civil”. A su vez, con la potente política de ese primer año se crea, el 8 de Marzo, como consejo coordinador del año 1991.
“Fue sin dudas el logro de la ley de cupos, donde el consejo no solamente hizo el lobby, sino que además hizo la sanción y después la reglamentación de la ley. En paralelo, durante esos dos primeros años se creaban programas de igualdad de oportunidades”, destacó.

Los orígenes de la ESI.

Uno de los programas estaba relacionado a Educación, donde promovían frente a los ministros “quienes serían los coordinadores de esos programas y cuales iban a hacer los planes. En el caso de Educación fue Gloria Wonder, una académica muy destacada, con experiencia internacional en los estudios de géneros y educación. Un programa muy potente donde atravesó a toda la transformación de la currícula y toda la práctica educativa”.

De esta manera, la educación sexual llegó a las escuelas. “Sin ley”, afirmó Franganillo y remarcó que fue “en todas las escuelas argentinas como programa innovador y en materia cultural, en la práctica educativa, la promoción de la creación de postgrados en las Universidades Nacionales”.

También hubo otros programas, como el de Igualdad de Oportunidades en el Empleo, “que atravesaron todo el proceso y los programas del Ministerio de Trabajo” porque “creaba dispositivos especiales, como los Centros de orientación laboral, cuotas para las mujeres en situación de desocupación y elaboramos el primer proyecto que incluía y resolvía la situación de las mujeres trabajadoras de las casas particulares, que no alcanzamos a presentar en la Cámara de Diputados”.

“Y se iban creando programas en distintos ministerios que se discutían permanentemente en el Consejo Federal, considerando que cada uno de estos programas se ejecutaban en las provincias a través de los ministerios específicos. Los dos programas antes mencionados, eran a través de Educación y del Ministerio de Trabajo junto a las áreas de la Mujer o de Género, pero además había una serie de programas de asistencia técnica provincias y municipios específicos de ese Consejo Coordinador. Por ejemplo, el de fortalecimiento de las áreas, de las ONG, como así también programas innovadores que era de desarrollo de la carrera administrativa y de acciones positivas a favor de la mujer. Y esos se ejecutaban en la provincia con el concurso de la secretaria de la función pública y de los consejos de la mujer o áreas de la mujer”, continuó.

Un avance para el movimiento de mujeres.

La especialista precisó que lo que se conmemora hoy 7 de agosto “es la creación del organismo público”, es decir, cuando el Consejo pasó a ser “un organismo de Nación, un organismo público con rango de secretaria de Estado, con mayores funciones”. Fue la creación de un ámbito de asesoramiento a los ministros y al presidente, coordinado por Franganillo, quien se desempeñaba como presidenta.

El Consejo tenía funciones específicas, según explicó: “hacer cumplir la ley de cupos, dar una reglamentación y garantizar la implementación y garantizar un plan de igualdad de oportunidades”. De esta manera, el movimiento de mujeres logró contar con un organismo público y lograr institucionalizar “los programas en planes”.
“En esos años se logró el lobby para la primera sanción para una ley, que fue una ley de violencia familiar. Fue el Consejo el que hace el lobby, pero fue un debate que se dio en Diputados, que en ese momento eran muy dispares y finalmente pudo salir”, resaltó.

La apertura de la agenda.

También se logró sancionar el acoso sexual dentro de la Administración Pública. “Se crea desde la escuela de gobierno, donde se formaban en conjunto las dirigencias de todos los partidos. Hay una acción fuerte durante la convención constituyente donde de la comisión, entre todas las que se crearon, la potente fue la de partidos políticos en el año 1991”, precisó.

“Ahí se crea y se lanza la primera comisión asesora, el 7 de mayo, el aniversario de Evita. Con la representación de mujeres de todos los partidos políticos con la agenda de apoyar esta media sanción que estaba en el Senado, con muy poca chance, creíamos que se iba a caer porque estaba muy invisibilizado el tema. Y ese consejo asesor se reprodujo en otros consejos asesores, pero luego de la ley de cupos, se crea otro consejo de gobierno”, comentó.

Luego, en la convención constituyente del año 1994 lograron acordar con todos los bloques para incluir temas en la agenda. “Uno era la inclusión de las convenciones de Derechos Humanos que se venían discutiendo en todos lados, como incluir las acciones positivas. Hicimos campañas con mujeres de distintos partidos y todo ese proceso, que se abre con una política clave que fue la ley de cupos, tuvo como efecto la apertura del debate la condición social de las mujeres”.

Franganillo recordó que todo ese proceso “fue acompañado de una acción de comunicación fuerte que tuvo el Consejo en una etapa donde el organismo público, a través de sus políticas develaba, visibilizaba, abría debates que no eran reconocidos como asuntos públicos”.

Esto abarcaba tanto la discriminación en la política como en distintos ámbitos. “En la ley de cupos, el efecto no pensado fue que abrió todos los debates. Las mujeres políticas ocupábamos los medios de comunicación, no era habitual, y no nos preguntaban solamente de la discriminación política, sino que hablábamos de todos los temas”.

“El Consejo Nacional de la Mujer tuvo entre una de sus funciones importantes, abrir el debate sobre la condición social de las mujeres. Tuvo una agenda muy intensa de políticas públicas que se defendían en el máximo nivel de decisión. Del mismo modo, con esa visibilidad que adquirió el Consejo, le permitió participar en el debate que se abre en la convención constituyente con el alineamiento del gobierno de Menem con el Vaticano de cara a las conferencias de población y a las conferencias de la mujer”, sostuvo.

La renuncia.

En el marco de la Convención Constituyente, el Gobierno de turno intentó incluir una cláusula para penalizar el aborto. Desde el Consejo se opusieron y allí Franganillo decidió renunciar. “Previo a eso, Argentina había participado, casi desde la creación del Consejo de Mujer y a través de la red de oficinas del Gobierno de América Latina, en la elaboración del plan regional. Cada región, de cara a la conferencia mundial, elaboraba su propio plan de acción para naciones unidas. El papel del Consejo Nacional, como cabeza de la red para el Cono Sur, y viniendo del proceso de lograr la ley de cupos, programas de igualdad y el primer plan de igualdad de oportunidades para las mujeres en toda América Latina tuvo un papel muy importante en inclusión de las acciones positivas”, añadió.

“Así fue que mi renuncia se da entonces después de la preparatoria, que tuvo como sede a Argentina en Mar del Plata. Nuevamente se dio una disputa fuerte entre el Consejo Nacional de la Mujer y la Cancillería argentina, cuya acción lo que puso nuevamente en riesgo es la conferencia. Después vino mi renuncia”, explicó.

Derechos Sexuales.

En materia de salud sexual y reproductiva, Franganillo señaló que en ese momento “se hicieron las primeras encuestas en muchos temas, entre ellos de salud sexual reproductivas”, aunque “en este tema no se pudo articular con el Ministerio de Salud”.

“Creamos un programa que asistía técnicamente a la creación de políticas para provincias y municipios, y lograda la ley de cupos queríamos crear un foro de legisladoras de todos los partidos y acordamos el impulso de legislación. El Consejo asesoró varios de los proyectos, que después se constituyeron en los consensos que llevaron al debate parlamentario”.

En esa línea, resaltó que el foro fue “muy fructífero, y justamente se constituye para que se abra el debate sobre el aborto. Cuando se abre dicho debate, nosotras ya teníamos un acuerdo con todas las legisladoras de impulsar leyes de derechos reproductivos”.

Finalmente, destacó que “las campañas del área de comunicación fueron muy originales. Con la primera ley del uso del tiempo, se creó una de las campañas que impulsaba la democratización de las tareas domésticas. Esa problemática atravesaba toda la comunicación. La división sexual del trabajo era el tema central de las campañas. Encontramos formas de comunicación interesantes y originales, que no eran las clásicas”, cerró.

 

Mujeres en Palabras
Redacción Diario Digital Femenino

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