La nueva ministra brasileña de Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, aseguró durante su nombramiento que las cosas volverían a la normalidad y que “los niños visten de azul y las niñas de rosa“.

¿Qué normalidad? La historia desmiente que esos estereotipos sean antiguos. Años atrás, las reinas vestían de azul y el rosa no era polémico si lo portaba un hombre.

Caetano Veloso proponía desoír las declaraciones de la ministra de Familia de Brasil, por lo que se puso una camiseta rosa y publicó una foto en su Twitter personal.

El Museo del Traje, creado en 1925, tiene ahora mismo una exposición titulada La vie en rose, y propone un recorrido a lo largo de la historia con prendas rosas vestidas por hombres y mujeres.

La exposición de Lucina Llorente y Juan Gutiérrez propone directamente “romper los estereotipos” y demostrar que ni el rosa es exclusivo de las mujeres ni el azul de los hombres. El propio museo, a través de un tuit, aseguraba que Isabel II vestía de azul.

Museo del Traje, Madrid@MuseodelTraje


“Isabel II vestía de azul. Simbolizaba de este modo a la monarquía y a los españoles q la apoyaban” M. V. López Cordón

El rosa en niños, una moda del s.XVIII

El rosa era un color relacionado con la masculinidad, como se puede encontrar en antiguos catálogos infantiles, cuenta Leatrice Eiseman, una especialista del color, en un reportaje de la CNN.

Vestido de niño de 1850.

Vestido de niño de 1850.

Incluso en 1918, la revista Earnshaw’s Infants’ Deparment escribió cuál era la regla de vestimenta de la épica: “La regla generalmente aceptada es rosa para los chicos y azul para las chicas”, tal y como recoge la revista GQ. Cierto es que poco a poco, con la llegada del dandismo, el rosa es abandonado por los hombres en el s.XIX.

De la mano de la burguesía, la sobriedad estética y la revolución industrial fueron dejando de lado los colores llamativos en los hombres.

Incluso los elementos religiosos no rechazaban el rosa, como se puede comprobar en las miniaturas del Libro de Horas de María de Navarra, pintado por Ferrer Bassa y comprado en 1342 por Pedro IV de Aragón. Actualmente se encuentra en la Biblioteca Nazionale Marciana, en Venecia. Cristo —del que la ministra brasileña se considera “terriblemente” devota—, san José o diferentes santos, eran representados en rosa, el color que definía lo positivo.

Miniatura del Libro de Horas.

Miniatura del Libro de Horas.