Algunos argumentos en contra de los vientres de alquiler

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Por Admin diciembre 15, 2015 15:38

Algunos argumentos en contra de los vientres de alquiler

Algunos argumentos en contra de los vientres de alquiler

Por Beatriz Gimeno (@BeatrizGimeno1)

Y digo bien, “vientres de alquiler”, porque gestación subrogada es otra cosa y hay que dejar bien claro cuando hablamos de ésta y cuando hablamos de lo otro. Una de las cuestiones en las que los defensores de los vientres utilizan de manera más evidente la manipulación es esta: mezclar ambos conceptos. Es una confusión interesada, claro.

Algunos argumentos en contra de los vientres de alquiler

Algunos argumentos en contra de los vientres de alquiler

En primer lugar, ni los vientres ni la gestación son una “técnica reproductiva”. Llamar técnica reproductiva a un embarazo de nueve meses con su parto correspondiente, con sus correspondientes implicaciones corporales y psicológicas, las que ocurren durante el embarazo y el parto, y las que van más allá de estos, (los cambios que son para siempre, las posibles depresiones, los estados emocionales cambiantes, las posibles complicaciones etc.) es banalizar el trabajo reproductivo de las mujeres hasta límites insoportables. Un embarazo y un parto, así como el nacimiento de los bebés, no son técnicas, a no ser que nosotras seamos vasijas; son siempre relaciones sociales, de un tipo o de otro, pero son relaciones sociales. La técnica puede ser la manera en que se produce dicho embarazo pero nunca éste, ni el parto, ni el nacimiento de un bebé ni la manera en que este pasa a formar parte de la sociedad en la que nace.

Estoy leyendo los argumentos de la defensora de los vientres y son, casi todos, los mismos argumentos malos que se utilizan para defender la prostitución. Digo los mismos argumentos “malos”, porque en la defensa de los derechos de las personas que trabajan en prostitución hay argumentos buenos y malos. A estas alturas, por ejemplo, el de acusar a toda persona que no esté de acuerdo con ellos de hacer moralina, es quizá el peor.  El segundo argumento,  el de “mi cuerpo es mío”, un slogan que se ha usado para defender el derecho al aborto, también es malo. Mi cuerpo es mío no lo pueden usar los clientes ni los arrendadores de vientres. Mi cuerpo es mío no lo pueden usar los que pretenden comprar un riñón o una mujer pobre, como mucho lo podrán utilizar las dueñas de ese cuerpo, pero no los que usan esos cuerpos. Utilizar ese argumento, por parte de quien tiene el dinero, y hacerlo en condiciones de desigualdad estructural, desigualdad sexual y económica, implica o bien ser ideológicamente neoliberal (la libertad siempre usada como argumento de la explotación) o bien, como poco, ignorar esa desigualdad estructural, que remite en todo caso a lo anterior; una feminista nunca puede ignorar la desigualdad estructural de género.

El colmo de la manipulación viene cuando se usa la lucha de las mujeres a favor del derecho al aborto para defender una práctica a la que muchas mujeres feministas de todo el mundo se oponen (y véase que digo “muchas”, ni siquiera la mayoría, aunque estoy convencida de que lo son; pero no quiero caer en lo mismo que mis oponentes en este asunto) El otro día en un debate en Mérida, la portavoz de la asociación Son Nuestros Hijos, utilizó imágenes del documental El Tren de la Libertad para que las mujeres que allí estaban defendiendo el derecho al aborto parecieran defender los vientres de alquiler. Así pudimos ver a muchas feministas de las que estaban allí aquel día declarando que “mi cuerpo es mío” y luego poner esta secuencia en un documental sobre vientres de alquiler. La manipulación absoluta como argumento.

La segunda manipulación es la dicha al principio: asegurar que hay muchas hermanas o madres deseando donar su trabajo reproductivo a hermanos o hijas…pues sí, estoy convencida de que las hay. Pues entonces hagamos una regulación que controle que dicha donación lo sea efectivamente, como la hay en muchos países. Si se puede donar un riñón, ¿por qué no se puede donar el trabajo reproductivo? Claro que se puede. Lo que no puede hacerse es abrir el mercado a dichas prácticas. Porque permitir que eso suceda es, simplemente, y de ahí lo de ideología neoliberal, ignorar el funcionamiento de los mercados. Si se abre el mercado de órganos por los mismos motivos que los de los vientres, o los de la sangre…las corneas, cualquier órgano…los pobres serán quienes vendan y los ricos quienes compren.

Los mercados funcionan así. ¿O alguien cree que algún rico va a vender una cornea? ¿O alguien cree que una rica va a dejarse inseminar por un desconocido para parir a un hijo ajeno? Es posible, en cambio, que un rico done un riñón a su hijo, sí, o que una mujer rica, geste por su propia hermana, claro que sí. Pero hablamos de donaciones. Las mujeres que quieran hacerlo a cambio de nada, como ocurre por ejemplo en Gran Bretaña, por altruismo, adelante. Pero naturalmente, eso no es lo que defienden porque dichas donaciones no cubrirían ni de lejos la demanda.
Una mujer sometida a un contrato neoliberal de alquiler de vientre, no será dueña, durante mucho tiempo de su cuerpo. Su cuerpo será poseído, literalmente, por el contrato.

El embarazo por inseminación requiere un tratamiento hormonal muy duro que puede llevar tiempo, inyecciones diarias, restricciones en la vida cotidiana, ausencia de sexo…muchas cosas. El embarazo supone prohibición de abortar, por ejemplo. ¿Y si se arrepiente, como puede ocurrir en cualquier embarazo? Los defensores del alquiler de vientres ocultan lo que supone su contrato. El otro día, en el debate de Mérida, la portavoz de esta asociación, hablando de la cuestión del aborto, afirmó que sí, que la gestante puede abortar siempre que indemnice a los padres subrogantes con una cantidad por los gastos y el daño moral. Y luego dijo que el daño moral se reconoce en cualquier contrato.

Una mujer que se haya sometido a esta técnica por dinero, como ocurre en el 99% de los casos, ¿podrá indemnizar a unos padres ricos que se han gastado mucho dinero en abogados, agencias de subrogación, pruebas médicas y psicológicas, gastos de inseminación? No. No podría. Así que no podría abortar y se vería obligada a continuar con un embarazo no deseado; condenada a ver cómo crece en su vientre el fruto de una violación neoliberal, literalmente. No importa que en su momento consintiera. También puede desear abortar, y tiene derecho a ello, una mujer embarazada de una relación consentida y en la que no tomó precauciones. Las mujeres hemos luchado mucho para que la decisión de abortar o no sea exclusivamente nuestra, y para que el hombre productor del esperma no tenga ningún derecho sobre nuestro cuerpo, portador de tal embrión, para que ahora la propiedad, nunca mejor dicho, de ese embrión pase a ser de quienes han pagado para que se deposite en un vientre femenino.

¿Daños morales? ¿Hay mayor daño moral que verse obligada a continuar con un embarazo no deseado?  ¿Cómo es posible que se plantee siquiera que una mujer puede mediante contrato renunciar a sus derechos más básicos? Pues se está planteando. Los defensores de que el contrato de explotación neoliberal penetre en nuestros cuerpos y nuestros derechos lo defienden; eso sí, con manipulaciones, mentiras y sin desvelar nunca sus auténticas intenciones.

Respecto al uso del feminismo para sus propios fines, la manera en que la portavoz de la asociación acaba su artículo deja bien claro lo que sabe de feminismo: nada. “. Ni patriarcado, ni matriarcado. Libertad individual en igualdad”.  Esta frase define a esta asociación y a esta persona. Ni pajolera idea de feminismo, vamos. Cualquiera que use esta frase y después pretenda hablar en nombre del feminismo debería recibir tal abucheo que no pudiera volver a hacerlo. Cualquier feminista sabrá por qué: poner matriarcado como opuesto real a patriarcado demuestra una ignorancia supina. Sé que en los próximos años vamos a leer y a escuchar todo tipo de argumentos y seguramente serán un poco mejores que los que ahora se usan. Si se van a usar argumentos feministas hay que estudiar un poco antes si lo que se quiere es dar el pego.

Fuente: 1 de cada 10 – España
Foto: David Martín Suki_

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